viernes, 26 de mayo de 2017

Guisantes al loro: El oído de las plantas

Flores del guisante, Pisum sativum. Fuente
Debido a que el agua es esencial para la vida, los organismos han desarrollado una amplia gama de estrategias para hacer frente a las limitaciones hídricas, incluyendo la búsqueda activa de los niveles de humedad requeridos para evitar la deshidratación. Las plantas usan gradientes de humedad para dirigir sus raíces a través del suelo una vez que se detecta una fuente de agua, pero la forma en que detectan la fuente es desconocida.
Un estudio publicado este mes en la revista Oecology sugiere que algunas plantas son capaces de usar el sonido para localizar el agua. Sí han leído bien: sonido. Aunque cuando se dice que a las plantas les gustan ciertos tipos de música se entra en el mundo de la seudociencia, la rigurosa investigación que apoya ese estudio, como otros que mencionaba en este artículo, sugiere que las plantas pueden ser capaces de detectar vibraciones e interpretarlas en su beneficio.
El equipo de la doctora Monica Gagliano, de la Universidad de Australia Occidental, hizo germinar semillas de guisante (Pisum sativum) en dispositivos especialmente diseñados. Cada dispositivo era como una Y invertida (Ver la figura adjunta). Ideó una serie de experimentos para forzar a las plántulas de guisantes a que “eligieran” la dirección de enraizamiento que les fuera más favorable utilizando el extremo de cada brazo. En unos experimentos utilizó agua estancada en uno de los brazos mientras que por el otro pasaba agua que fluía a través de una cañería. En otros experimentos simplemente colocaba pequeños altavoces que emitían sonidos de agua fluyente en uno de los extremos mientras que el otro permanecía en silencio.
Artilugio usado en el experimento. Fuente
Durante cinco días dejó que los guisantes crecieran y después comprobó en qué dirección habían crecido las raíces. Sorprendentemente, los guisantes parecían ser capaces de distinguir el sonido del agua fluyente: los que pudieron elegir entre el agua estancada o el agua fluyente, dirigieron sus raíces en dirección al brazo de esta última. Es decir, las raíces fueron capaces de localizar el agua mediante la detección de las vibraciones generadas por el agua fluyente dentro de las tuberías, incluso en ausencia de humedad del sustrato. Cuando la humedad y las señales acústicas estaban disponibles, las raíces preferentemente utilizaron la humedad en el suelo sobre las vibraciones acústicas, lo que sugiere que los gradientes acústicos permiten a las raíces detectar nítidamente una fuente de agua a distancia, mientras que los gradientes de humedad les ayudan a alcanzar su objetivo con mayor precisión.
Curiosamente, las plantas colocadas entre la alternativa de elegir entre el sonido del agua y el silencio, optaban por dirigir sus raíces hacia el brazo silencioso evitando el ruido. Aunque el objetivo de la investigación no era saber por qué los guisantes presentaban aversión hacia las grabaciones, la doctora Gagliano sospecha que podría tener algo que ver con las corrientes magnéticas de baja frecuencia emitidas por los altavoces. Investigaciones anteriores han demostrado que incluso campos magnéticos débiles son suficientes para frenar el crecimiento celular en las raíces.
Legumbres de guisante. Fuente
En conjunto, estas investigaciones dibujan un fascinante panorama de las capacidades sensoriales de las plantas. Sin embargo, hay que tener en cuenta que los tamaños de muestra utilizados en este experimento fueron bastante pequeños. Serán necesarios más y mejores experimentos para entender completamente los patrones y los mecanismos que subyacen en esta percepción sensorial. Sin embargo, estos hallazgos arrojan luz sobre el porqué las raíces de los árboles parecen ser tan aficionadas a introducirse en las tuberías del alcantarillado, incluso cuando no hay fugas. También servirían para explicar por qué las raíces de algunos árboles optan a menudo por buscar fuentes más estables y fiables de agua subterránea que depender de la incierta oscilación de los arroyos cercanos. Por último, algo querrá decir que compartamos con las plantas hasta diez de los cincuenta genes implicados en el oído humano.
Nuestra comprensión de las capacidades sensoriales de las plantas está empezando a aflorar. Las plantas no son organismos tan insensibles como creemos. Son organismos vivos que, como los animales, luchan por sobrevivir. © Manuel Peinado Lorca. @mpeinadolorca.