sábado, 16 de septiembre de 2017

Caliocoria: un mecanismo recién descubierto para dispersar semillas

Un tejedor baya (Ploceus philippinus) prepara su nido. Foto.
Se ha descrito una nueva forma de dispersión de semillas. La llevan a cabo las aves, pero en una nueva modalidad. Mucha gente sabe que las aves dispersan semillas y frutos de las plantas ornitócoras y lo hacen previa ingestión o transportándolos enganchados al plumaje o en el barro que se fija en las patas de las aves acuáticas. Pero una hierba invasora, el zacate japonés (Microstegium vimineum), una poácea, acaba de hacer su aparición estelar en el original y maravilloso escenario de la coevolución entre animales y plantas.
Mientras trabajaba en su jardín, el doctor Robert Warren, profesor de Biología en la Universidad de Nueva York en Buffalo, observó un manchón de zacates que crecía en el dintel de una ventana a unos dos metros del suelo. El zacate japonés es una planta extraordinariamente invasora, pero sus semillas no están adaptadas a la dispersión vertical. Ahora bien, para reproducirse sexualmente, el zacate usa un sistema de apareamiento mixto compuesto de flores normales (casmógamas) situadas en el extremo de las espigas y de flores cleistógamas cuyas semillas permanecen en el tallo. Warren se subió a una escalera y descubrió que la hierba crecía alrededor de un nido de pájaros. Parecía que los tallos de zacates que contenían semillas se habían incorporado como material de construcción al nido y germinaron al año siguiente. De esa observación casual surgió una investigación más profunda sobre las relaciones de semillas y nidos.
Microstegium vimineum. Foto.
En colaboración con investigadores de la Universidad Yale y del Servicio Forestal de Estados Unidos, se propuso calcular la frecuencia con la que aparecen semillas en nidos de aves. Recolectaron nidos de 23 especies diferentes y las extendieron sobre bandejas de semillas. Después de descartar las semillas de posibles fuentes de contaminación (excrementos, viento, etc.), regaron los nidos para ver qué germinaba. Los resultados fueron más que notables.
Germinaron más de 2.000 plantas pertenecientes a 37 familias. En total, 144 especies diferentes. Las semillas procedían de diversos materiales vegetales, pero también del barro utilizado para construir los nidos. Es más, casi la mitad de las semillas que encontraron provenían de plantas cleistógamas. Las aves cuyos nidos contenían las mayores cantidades de semillas fueron el robin americano (Turdus migratorius) y el azulón (Sialia sialis). En el artículo de la revista Plant Ecology en el que han dado a conocer sus resultados, los autores han acuñado el término “caliocoria", del griego "calio" (nido) y "coria" (dispersión) para denominar a este mecanismo de dispersión seminal.
Se ha asumido desde hace mucho tiempo que la reproducción cleistógama mantenía a las semillas cerca de la planta madre. El nuevo descubrimiento sugiere que la realidad podría ser bastante diferente de lo que se suponía. Es más, las cifras obtenidas del análisis de una muestra tan pequeña de nidos sugieren que este método hasta ahora desconocido de dispersión puede ser mucho más común de lo que cabría esperar. Todavía queda por demostrar si las plantas han evolucionado en respuesta a tales métodos de dispersión. Sin embargo, teniendo en cuenta la diversidad de las aves, sus hábitos de anidación y la disponibilidad de diversos materiales vegetales, el trabajo de Warren y sus colaboradores abre toda una línea de investigación para avanzar en el conocimiento de las relaciones mutualistas entre plantas y animales como mecanismos coevolutivos multiplicadores de la biodiversidad. © Manuel Peinado Lorca. @mpeinadolorca.