sábado, 20 de julio de 2019

Los polos siguen derritiéndose: el mes pasado fue el mes de junio más caluroso registrado jamás


Frase recurrente: ni los más viejos del lugar recuerdan una cosa así. La memoria falla, pero si pensabas que el mes pasado hacía mucho calor, más calor del que podías recordar, tenías razón: junio de 2019 fue el mes de junio más caluroso jamás registrado en todo el mundo. No debe sorprender que la cobertura de hielo en el océano Antártico alcanzara un mínimo histórico y que el Ártico siga derritiéndose a un ritmo desconocido.
La temperatura media de la superficie terrestre y del mar en junio de 2019 fue 0,95 grados centígrados más elevada que la temperatura media mundial (15,5), lo que hace que el mes pasado haya sido el más caluroso en 140 años, según la Agencia Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos. Nueve de los diez meses de junio más calurosos han ocurrido desde 2010.
En Estados Unidos, Alaska tuvo su segundo junio más cálido desde que el estado comenzó a mantener registros en 1925. Y aunque las islas tropicales son casi siempre cálidas, Hawái también experimentó su junio más caluroso este año. Lo mismo ocurre con las estaciones subtropicales del Golfo de México en Luisiana y Florida. En Europa, tal para cual: en conjunto, fue mes de junio más caluroso.
Las altas temperaturas de junio se ajustan a la tendencia de todo 2019. La temperatura del primer semestre de 2019 en todo el mundo estuvo también 0,94 grados centígrados por encima de la media (13,5) del siglo 20. Solo el primer semestre de 2016 fue más cálido.


El mapa muestra los eventos climáticos más notables que ocurrieron en junio de 2019. Los más notables fueron que el hielo marino sigue derritiéndose: la cobertura promedio del hielo marino en la Antártida fue un 8,5% inferior al promedio de 1981-2010, y la más baja registrada en junio. La cobertura de hielo marino en el Ártico estuvo un 10,5% por debajo de la media, la segunda más baja registrada en junio. Sin embargo, algunos lugares resultaron un poco más frescos: los estados contiguos de Estados Unidos y el sur de Canadá tuvieron temperaturas interanuales de al menos 1,8 grados F más bajas que la media. Fuente: NOAA.
El calor del mes pasado se extendió por toda la Tierra y se hizo notar en los polos. Junio de 2019 fue el vigésimo mes de junio consecutivo con una cobertura de hielo marino inferior a la media en el Ártico, y el cuarto mes de junio consecutivo con una cobertura de hielo marino inferior a la media en la Antártida. La cobertura de hielo en la Antártida fue la más pequeña que haya habido en junio en el registro de 41 años, superando el récord anterior de 2002 en 160.580 kilómetros cuadrados.
El hielo que cubre el océano Ártico alcanzó el segundo nivel más bajo registrado para esta época del año después de que las temperaturas de julio se dispararan en las áreas alrededor del Polo Norte. La tasa de pérdida de hielo en la región es un indicador crucial para el clima mundial y una merma que es observada minuciosamente por las naciones limítrofes que buscan recursos y rutas comerciales.
La ola de calor de este año en el Círculo Ártico ha llevado a temperaturas récord en Alaska, Canadá y Groenlandia, ampliando las tendencias a largo plazo de la desaparición de más hielo. Los flujos de hielo se están derritiendo a un ritmo más rápido que las tasas medias observadas durante las últimas tres décadas; cada día se pierden 20.000 kilómetros cuadrados más de cobertura de hielo, un área que duplica la de Navarra, por ejemplo.
El hielo comienza a derretirse en el Ártico a medida que se aproxima la primavera en el hemisferio norte, y luego, por lo general, comienza a recuperarse hacia fines de septiembre, a medida que los días se acortan y enfrían. La Oficina Meteorológica del Reino Unido ha anunciado que la probabilidad de un mínimo histórico en septiembre "es mayor que en los últimos años".
Extensión del hielo en el Ártico el 15 de julio de 2019.  La media del período 1981-2010 se indica en naranja. Fuente: NSIDC.
Como de costumbre, cabe preguntarse si estas temperaturas récord son el resultado del cambio climático. Para contestar esta pregunta, conviene recordar un par de conceptos. El clima es el conjunto de condiciones atmosféricas que caracterizan una región. Aunque tienden a confundirse, conviene hacer una diferencia entre clima y tiempo atmosférico. Por propia experiencia sabemos que los factores meteorológicos tales como la temperatura, la humedad, la precipitación, las nubes o el viento no son constantes a corto plazo en cualquier lugar de la Tierra. Esos factores meteorológicos cambiantes constituyen lo que se llama tiempo atmosférico o, coloquialmente, el tiempo. El tiempo atmosférico, objeto de análisis de la Meteorología, se basa en el estudio diario de las fluctuaciones climáticas.
El clima, objeto de estudio de la Climatología, se refiere a condiciones generales de una zona más o menos amplia durante un período de tiempo prolongado, que la mayoría de los climatólogos establecen en los datos obtenidos de un período de observación de al menos 30 años. El objeto de estudio de los climatólogos es describir, clasificar y explicar las causas y los efectos de los fenómenos climáticos. El enfoque de los meteorólogos es, por el contrario, el de los físicos y de ahí el constante uso de las matemáticas en sus descripciones y explicaciones. El auge de la navegación terrestre, marítima y aérea, y las implicaciones que sobre ellas tienen los meteoros, han hecho evolucionar la Meteorología hacia la previsión del tiempo. Aquí reside otra gran diferencia entre Meteorología y Climatología: la primera ha devenido en la previsión, se ha transformado en una herramienta fundamentalmente prospectiva, mientras que la segunda es eminentemente retrospectiva al fundamentarse en largas series de observaciones previas, las citadas series de 30 años.
Por tanto, un año frío (o cálido) tiene poco que ver con el clima general. Cuando esos años fríos (o cálidos) se vuelven más y más regulares es cuando empezamos a reconocerlos como un cambio en el clima en lugar de considerarlos simplemente como un año de tiempo anómalo. A medida que las olas de calor extremo ocurren con mayor frecuencia en todo el mundo y la temperatura de la Tierra continúa aumentando, cada vez es más difícil ignorar los efectos del cambio climático. Un estudio más, esta vez publicado en junio en la revista Nature Climate Change, expone que es probable que la tendencia al calentamiento continúe todos los años si no se toman medidas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. ©Manuel Peinado Lorca. @mpeinadolorca.