lunes, 12 de octubre de 2020

Cuando comes manzanas ¿estás comiendo frutos?

Antes de empezar, recuerda que el fruto (fruta, una vez comercializado) se origina a partir del ovario como consecuencia de la fecundación. 

Dependiendo de cómo acostumbres a comer manzanas, es posible que, desde el punto de vista botánico, en realidad no consumas ningún fruto. Si muerdes la parte exterior, evitando morder el corazón, es posible que dejes intacto el verdadero fruto. Si, por el contrario, vas mordisqueando hasta llegar al centro y le propinas un bocado, habrás llegado al auténtico fruto.

En las manzanas, como en otros frutos de tipo pomo como membrillos o peras (la gente a veces los llama “frutos de pepita”), el fruto "verdadero", es decir, la parte derivada del ovario, está inmerso dentro de un gran hipanto carnoso que se desarrolla a partir de otras partes de la manzana (Figura 1). La mayor parte de lo que comemos es ese dulce y crujiente hipanto (en latín hypanthium: "debajo de la flor").

Figura 1


Sin embargo, a pesar de lo que algunos creen, el ovario real no son solo los tabiques algo coriáceos que rodean las semillas y forman la estrella cuando damos un corte transversal a una manzana. La mayor parte del ovario es carnoso y se mezcla casi a la perfección con el resto de la manzana. Su límite es sutil, pero puedes verlo en una manzana cortada como un anillo de tejido vascular que rodea al corazón (Figura 2).

Figura 2. Manzanas maduras en corte longitudinal y transversal.  El "fruto verdadero" es la parte derivada del ovario. Es visible en una manzana cortada como un anillo de tejido vascular.


Los frutos en pomo se encuentran en manzanas (Malus domestica), peras (varias especies de Pyrus), membrillos (Cidonia oblonga), nísperos japoneses (Eriobotrya japonica) y nísperos europeos (Mespilus germanica), todos ellos miembros del mismo clado (linaje) dentro de la familia de las rosas (Rosaceae).

También se encuentran en el clado plantas típicamente ornamentales o silvestres como Crataegus, Cotoneaster, Heteromeles, Pyracantha o Photinia. Todas estas especies tienen flores con ovarios ínferos encerrados dentro de un hipanto y, a este respecto, son únicas dentro de la familia de las rosas. Incluso las mismas rosas (género Rosa) tienen ovarios súperos).

Es fácil detectar un ovario ínfero porque las partes sobrantes de la flor (o sus cicatrices) se pueden encontrar sobre el fruto maduro en la parte opuesta al pedúnculo (el tallito que sostenía a la flor y luego al fruto). En la familia de las rosas, resulta útil comparar entre manzanas y cerezas (Figura 3), e incluso con las fresas.

Figura 3. Las flores del cerezo (las diferentes especies de cerezos) tienen ovarios súperos visibles dentro de la copa floral.  Los ovarios ínferos de las flores de la manzana están inmersos dentro de un hipanto y se fusionan íntimamente con él.


Los sépalos y pétalos de una cereza generalmente se caen, pero dejan cicatrices en un anillo cerca de donde el pedúnculo alcanza el fruto. Los sépalos de una fresa siempre persisten, y los pétalos a menudo se pueden encontrar en las bayas frescas, justo alrededor del tallo. Por el contrario, las piezas florales de una manzana están en la "parte inferior", opuesta al extremo del pedúnculo (Figura 4).

Figura 4. Los sépalos y un pétalo arrugado son visibles en el extremo de la flor de una manzana.


Allí se puede ver un anillo de sépalos que rodea un grupo de estambres y, a veces, incluso a los estilos que conducen al ovario. Estambres y estilos aparecen retorcidos y secos, porque una vez cumplida su función se marchitan. De vez en cuando no encontramos con un pétalo arrugado.

Lo que hemos aprendido del genoma de la manzana

Un pomo es un tipo de fruto; no debe olvidarse que los tipos de fruto son categorías artificiales con límites difusos y sin una relación regular o necesaria con la historia evolutiva o la relación filogenética. Dicho esto, los parientes cercanos a menudo producen el mismo tipo de fruto y hay algunos tipos de frutos restringidos por convención a familias o clados específicos de plantas. Los frutos de los cítricos (los hesperidios) son un buen ejemplo de la perfecta posición de un tipo de fruto en un grupo taxonómico natural.

Dentro de la familia de las rosas (Figura 5), la aparición de los pomos refleja la historia evolutiva: los pomos están presentes en un solo clado, la tribu de las manzanas (llamadas Pyreae o Maleae). Curiosamente, este tipo de fruta puede ser el resultado de un gran cambio genético dentro de la familia que sucedió hace unos 50 millones de años. En 2010, un equipo de investigadores publicó un artículo sobre el genoma de la manzana, en el que se mostraba que un antepasado de la tribu de la manzana experimentó una duplicación de todo su conjunto de cromosomas. La duplicación fue seguida por una expansión y diversificación de un conjunto de genes (genes homeóticos MADS) que controlan el desarrollo de flores y frutos mediante la regulación de la expresión de otros genes.



Pero ¿cómo pudieron algunos cambios genéticos convertir un fruto seco ancestral en una manzana? Porque uno de estos genes MADS es particularmente importante para que un fruto sea carnoso: cuando se bloquea experimentalmente, el fruto resultante permanece seco. Lo que es aún más impresionante es que el mismo gen también debe funcionar para otras características del fruto, exactamente las características que hacen que un fruto carnoso sea atractivo para los dispersores animales: color, aroma y contenido de azúcar.

Si quieres saber cuál es la fruta más cara del mundo, abre este enlace. Si deseas saber casi todo sobre las manzanas, lee este libro. ©Manuel Peinado Lorca. @mpeinado Lorca.