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sábado, 22 de diciembre de 2018

Fracking: si Abundio pudiera hablar

Bombeo de petróleo en el campo Bakken. Fuente.

Cuando escribo este artículo (21/12/2018), el precio del petróleo WTI (el que se comercializa en Estados Unidos) está a 46 dólares el barril, lo que significa que el precio del crudo ha caído un 58% desde el inicio del último trimestre del año. Eso significa una verdadera sangría para la industria norteamericana del fracking. Sin embargo, siguen perforando como si tal cosa.
Como escribí en la entrada anterior, vivimos en una sociedad “petroadicta” dispuesta a pagar cualquier precio por su dosisdiaria de droga. No hay mejor manera de describir lo que está ocurriendo actualmente en la industria de la fractura hidráulica de Estados Unidos. Como decía en ese artículo, esa industria ya perdía dinero cuando el petróleo se cotizaba entre un 30 y un 40% más que en la actualidad, así que con los precios actuales la situación ha ido de mal a peor.
Desde sus inicios, el principal problema con la industria estadounidense de fracking era que las enormes tasas de disminución de la producción características de la fractura horizontal devoran una enorme cantidad de capital. Y es que los gastos de capital que se utilizan para fracturar un pozo de lutitas no con comparable, por ejemplo, con los de explotar una mina de oro. Debido a que los pozos de petróleo de lutitas experimentan una tasa de disminución de 75-80% en los primeros años, la industria debe continuar gastando aún más capital para perforar más y más con objeto de maquillar el inevitable desplome en la producción. Por el contrario, el capital invertido en una mina de oro durará entre 15 y 20 años o más antes de que se agote la veta.
Quiero decir con ello que el capital gastado en la industria del fracking no es realmente una inversión a largo plazo como el capital invertido en una mina de oro. Por lo tanto, los gastos de capital en la industria del petróleo de lutitas se comportan más como "costes" que como "inversiones".
Gráfica 1.
Si los analistas energéticos pensaban que los precios del petróleo estaban repuntando un poco más la semana pasada, esta semana el mercado ha entrado en una "fase de desplome". En la entrada anterior publiqué unas cifras que reproduzco en la Gráfica 1 para ahorrarles el trabajo de buscarla y para que puedan compararla con la siguiente, que es la misma pero con precios actualizados a fecha de hoy.
Gráfica 2.
Las peores pérdidas las está sufriendo estos días el yacimiento de fractura hidráulica más grande de Estados Unidos, el Bakken de Dakota del Norte. De acuerdo con las cotizaciones del precio del petróleo en la web The OilPrice.com, el crudo de referencia de Bakken, el Williston Sweet, cayó a un nivel mínimo de 20 dólares desde los 39,55 dólares el 1 de diciembre. Recomiendo a los lectores interesados que visiten la web OilPrice.com por sus excelentes artículos y por sus datos sobre más de 100 precios. Puede consultar los diversos precios en este enlace.  
Por lo tanto, la ironía de las cifras en la Gráfica 2 es que los suministros de petróleo no convencional más caros que proceden de las de Bakken y de las arenas bituminosas Alberta (Tar Snds en las gráficas) son las que se comercializan a precios más bajos. Es como comprarse un BMW, pero tratar de pagarlo con el salario de un trabajador de Burger King.
En estos momentos no hace falta tener un doctorado en Ciencias Económicas para darse cuenta de que los inversores en la industria del fracking están cometiendo las mismas estupideces que los que acudieron a la rica miel de las hipotecas basura. Si no fuera por las comisiones que obtienen los grandes gestores de fondos y los banqueros merced a sus cuentas hiperbólicas, uno pensaría que son tontos de capirote. Según mi análisis, la mayoría de la industria del petróleo de lutitas practica el negocio de Abundio: continúa gastando más dinero del que gana. Entonces, ¿por qué alguien invertiría en una compañía que sigue perdiendo dinero? Me imagino que, si Abundio pudiera hablar, tendría algo que decir a los incautos que dejan sus ahorros en manos de unos irresponsables que los invierten en el negocio de la fractura hidráulica.
Gráfica 3.  En la gráfica aparecen dos indicadores: las inversiones en bienes de capital o CAPEX (contracción del inglés Capital Expenditure), que son los costes de explotación, y el flujo de caja operativo CFO (Cash Flow Operative), que son las ganancias obtenidas con las operaciones.
Pero como soy un don nadie en estos temas, veamos lo que piensa el analista energético Art Berman. En uno de sus recientes gráficos, Berman mostraba cómo solo el 33% de las compañías que producen petróleo de lutitas obtuvieron un flujo de efectivo libre positivo (Gráfica 3). Y tengan en cuenta que los datos en rojo de la gráfica estaban basados en el precio promedio del petróleo de 67,95 dólares el barril en el tercer trimestre de 2018.
Observen la línea del precio actual del petróleo de a 47,50 dólares el barril: cualquier compañía por encima de esa línea está perdiendo dinero. Lo que significa que las compañías que ganan dinero ahora son tres o cuatro como máximo. Además, la situación de las compañías que operan en el mayor yacimiento norteamericano, el Bakken, se verán mucho más afectadas debido a la enorme reducción del precio del crudo Williston Sweet en comparación con el precio del WTI.
Mientras que los resultados del cuarto trimestre en el negocio de las lutitas se verán afectados negativamente debido a los precios más bajos del petróleo, sus finanzas serán aún peores en los primeros dos trimestres de 2019. Debemos recordar que los precios del petróleo aún eran bastante altos en octubre, por lo que el precio promedio para el cuarto trimestre no resultará tan bajo. Sin embargo, el próximo año, según se pronostica, el precio promedio del petróleo podría estar por debajo de los 40 dólares el barril.
El último que apague la luz. ©Manuel Peinado Lorca. @mpeinadolorca.