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sábado, 20 de marzo de 2021

Una excelente orquídea para cultivadores novatos

 


Si te gustan las orquídeas y nunca las has cultivado, comienza con una orquídea mariposa (género Phalaenopsis). Son fáciles de cuidar y se pueden hacer florecer varias veces al año. Hay muchas especies e innumerables variedades de este género. Cualquiera de ellas te servirá.

Popular desde la época victoriana, esta orquídea con forma de mariposa es la flor que la mayoría de la gente tiene en mente cuando se les habla de "orquídea". Las Phalaenopsis son vistosas y crecen muy bien en ambientes domésticos. Estas son las respuestas a algunas preguntas típicas sobre cómo mantener una tu nueva orquídea mariposa sana y feliz.

¿Dónde debo ponerla?

La temperatura ideal para una Phalaenopsis oscila entre los 23 y 26 grados centígrados (eso es lo ideal, pero tolerará unos pocos grados por debajo y muchos más por encima). Necesita poca luz, por lo que colocarla cerca de una ventana orientada al este es lo mejor, aunque las ventanas orientadas al sur o al oeste también están bien siempre que estén sombreadas.

La mejor manera de determinar si tu orquídea recibe suficiente luz es mirando las hojas. En las orquídeas, lo que se busca es que las hojas sean de color verde oliva o ligeramente verde-amarillentas. Si las hojas toman un color verde oscuro eso significa que la planta no recibe suficiente luz; por el contrario, si las hojas adoptan tonos ligeramente rojos es que la planta recibe demasiada luz.

¿Y la humedad ambiental?

Aunque a las Phalaenopsis les gustan los ambientes húmedos (entre 50-80%), eso no quiere decir que tengan que cultivarse exclusivamente en las condiciones húmedas de un invernadero. Puede adaptarse bien en ambientes domésticos menos húmedos. Cuando la planta florezca, aumenta la humedad colocándola en una bandeja poco profunda con guijarros y agua. Por el contrario, si vives en un clima muy húmedo como el de muchas zonas costeras españolas, es conveniente usar un ventilador de techo para darle más circulación de aire.



¿Cuánta agua hay que darle?

El riego excesivo es el mayor pecado de los cultivadores novatos y el asesino más común de las orquídeas, pero también la mala práctica más fácil de solucionar. Primero y principal, ¡nunca uses agua demasiado fría! El golpe de frío dañará las raíces de la orquídea. Usa agua tibia o a temperatura ambiente. Riega la planta cuando el sustrato en el que crece esté seco; no riegues cuando no lo esté.

¿Cómo puedes saber si tu Phalaenopsis está sedienta? Pon los dedos en la mezcla de corteza o musgo en la que suele comercializarse la orquídea. Si está seca, dale un buen remojo colocándola debajo del grifo (¡ojo!, que el chorro no golpee con fuerza) y dejando que el agua corra por el fondo. Espera hasta que se seque antes de volver a regar.

Las raíces cambian a color verde fuerte cuando están mojadas. Las raíces firmes con una capa blanquecina indican que la orquídea goza de buena salud. Por el contrario, si las raíces están blandas u oscuras la orquídea está en un estado poco saludable. La orquídea necesitará agua cada 5-14 días, dependiendo de la temperatura y la insolación del lugar en el que crezca.

El riego excesivo o insuficiente mata a la mayoría de las plantas, así que observa qué pinta tiene tu orquídea cuando acabas de regarla y qué aspecto tienen una semana después de haberla regado.

La orquídea ha terminado de florecer, ¿y ahora qué?

Una vez que tu Phalaenopsis haya terminado de florecer, su espiga vieja se puede cortar de dos maneras. Se puede cortar hasta el nivel las hojas y florecerá nuevamente al cabo de varios meses, o se puede cortar hasta los dos nudos (las bandas marrones a lo largo de la espiga) situados inmediatamente debajo del lugar en el que creció por última vez, en cuyo caso debería florecer nuevamente en 8-12 semanas.

¡Suerte!