Vistas de página en total

sábado, 2 de marzo de 2024

El innombrable efecto de algunas verduras y la oda al pedo


Aunque la coliflor y el brócoli tienden a ser los culpables de causar flatulencias, la verdad es que muchos alimentos ricos en fibra son también culpables.

Aunque es cierto que las verduras de la familia de las crucíferas como el repollo, la rúcula, el brócoli y la coliflor pueden provocar un aumento de la tasa de flatulencias, a pesar de su reputación estas verduras están lejos de ser las únicas responsables.

En condiciones normales, un ser humano bien alimentado elimina diariamente hasta un litro y medio de gases con una frecuencia de 10 a 20 flatos y pedos al día. Gran parte de ellos puede pasar desapercibida incluso para quienes los emiten.

Los gases del sistema gastrointestinal están compuestos básicamente por cinco elementos: nitrógeno (N2), oxígeno (O2), dióxido de carbono (CO2), hidrógeno (H2) y metano (CH4). Los cinco juntos añaden hasta un 99% de los elementos presentes en un pedo. El eructo tiene una composición similar, pero es más rico en oxígeno y nitrógeno.

¿Cuál de ellos es responsable del mal olor? Ninguno, todos son básicamente inodoros. La culpa tampoco es de las heces. Al contrario de lo que se podría imaginar, el pedo no apesta por pasar por las heces antes de ser eliminado. Lo que causa el mal olor es el 1% restante de los gases, principalmente compuestos por azufre, sobre todo el sulfuro de hidrógeno (SH2). Eso explica por qué no todos huelen mal. Si no hay un aumento de la producción de gases azufrados, el pedo puede no tener mal olor.

Los gases intestinales se producen, principalmente, por millones de bacterias que viven en nuestro tracto digestivo y participan del proceso de digestión después de la metabolización de carbohidratos, grasas y proteínas ingeridas en los alimentos.

En el caso de los gases en el estómago, la principal fuente es el aire que se ingiere durante las comidas. Nosotros no lo notamos, pero durante las comidas tragamos grandes volúmenes de aire. También es común ingerir aire al masticar chicle, al fumar un cigarrillo y, sobre todo, consumiendo bebidas gaseosas.

Gran parte de los gases deglutidos son eliminados a través de los eructos. Sin embargo, cuando nos acostamos inmediatamente después de las comidas, los gases encuentran mayor facilidad para seguir el camino hacia los intestinos que para retornar al esófago. Por eso es mucho más fácil eructar cuando se está sentado o de pie en vez de acostado.

El agente causante de la acumulación de gases es la fibra. Cuando comemos carbohidratos no digeribles como la fibra, pasan a través de nuestro estómago hasta nuestros intestinos, donde las colonias de microbios los descomponen creando gas en el proceso. Estos carbohidratos son cruciales para cultivar un microbioma intestinal saludable, pero, por desgracia para nosotros, los pedos son el precio que hay que pagar.

Ciertos alimentos son más ricos en fibra, especialmente fibra fermentable, y por tanto provocan una mayor producción de gases. Es verdad que como ocurre con algunas legumbres como las judías y los garbanzos, las verduras crucíferas como las coles de Bruselas, la col rizada, los nabos y los rábanos, además de las ya mencionadas, son ricas en fibra.

Pero no es menos cierto que hay otras culpables como las manzanas, las zanahorias, las cebollas, los melocotones, el ajo y los cereales integrales que se van de rositas a pesar de su naturaleza rica en fibra. Los edulcorantes artificiales se basan en gran medida en azúcares no digeribles, es decir, en carbohidratos, por lo que también pueden provocar gases.

Comer un exceso de proteínas (más de aproximadamente un gramo por kilogramo de peso corporal) es todo un banquete para las bacterias intestinales, que devuelven el favor produciendo el gas sulfuro de hidrógeno, que hace que las flatulencias no sólo sean frecuentes sino también fétidas.

Si te gustan las verduras crucíferas y las legumbres, pero quieres evitar algunos arrebatos ventosos, cocinar las verduras ayuda a descomponer los carbohidratos no digeribles y reducir su potencial de formación de gases. Te importen o no las flatulencias, no deberías comer legumbres sin cocinarlas, porque contienen lectinas, una importante familia de antinutrientes que pueden ser tóxicas.

Para desdramatizar el asunto, te dejo una auténtica oda flatulenta, el Poema al pedo de Francisco de Quevedo:

Alguien me preguntó un día

¿Qué es un pedo?

y yo le conteste muy quedo:

el pedo es un pedo,

con cuerpo de aire y corazón de viento

el pedo es como un alma en pena

que a veces sopla, que a veces truena

es como el agua que se desliza

con mucha fuerza, con mucha prisa.

El pedo es como la nube que va volando

y por donde pasa va fumigando,

el pedo es vida, el pedo es muerte

y tiene algo que nos divierte;

el pedo gime, el pedo llora

el pedo es aire, el pedo es ruido

y a veces sale por un descuido

el pedo es fuerte, es imponente

pues se los tira toda la gente.

En este mundo un pedo es vida

porque hasta el Papa bien se lo tira

hay pedos cultos e ignorantes

los hay adultos, también infantes,

hay pedos gordos, hay pedos flacos,

según el diámetro de los tacos

hay pedos tristes, los hay risueños

según el gusto que tiene el dueño

Si un día algún pedo toca tu puerta

no se la cierres, déjala abierta

deja que sople, deja que gire

a ver si hay alguien que lo respire.

También los pedos son educados

pues se los tiran los licenciados,

el pedo tiene algo monstruoso

pues si lo aguantas te lleva al pozo

este poema se ha terminado

con tanto pedo que me he tirado.