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domingo, 9 de julio de 2023

Ratilandia, tierra de ratones votantes

 


Esta es la historia de Ratilandia, el país de los ratones.

Ratilandia era un lugar donde los pequeños ratones vivían y jugaban, nacían y morían. Vivían de la misma manera que tú y que yo. Incluso tenían un Parlamento y cada cuatro años tenían una elección. Caminaban rumbo a las urnas y votaban.

Como tú y como yo, cada día de elecciones los pequeños ratones acostumbraban a ir a votar y para elegir un gobierno. En esta ocasión, se anunciaba que la mayoría de los ratones iban a votar un gobierno integrado por gatos negros.

Si piensas que es extraño que unos ratones elijan un gobierno de gatos, repasa la historia de España los últimos cien años y comprobarás que los ratones no son más estúpidos que nosotros…

Los gatos negros hicieron una campaña fabulosa. El gato jefe anunció que gobernarían para todos y aprobarían buenas leyes, aunque lo que no decían es que serían leyes buenas… para los gatos. Pero esas leyes que eran buenas para los gatos no eran muy buenas para los ratones.

Dijeron: “Todo lo que Ratilandia necesita es más visión”. Dijeron: “El problema con Ratilandia son las entradas redondas a las ratoneras. Si nos elegís impondremos las entradas cuadradas”. Y eso fue lo que hicieron. Desde entonces, las entradas cuadradas son el doble de grandes que las redondas, y así los gatos pueden meter en ellas sus dos patas.

La letra pequeña de otra ley decía que los ratones sólo podrían moverse a ciertas velocidades, para que el gato pudiera obtener su desayuno sin esforzarse mucho. Así que la vida se tornó más difícil que nunca.

Todas sus leyes eran buenas leyes… para los gatos. Pero, la verdad es que eran duras para los ratoncitos. Estaban confundidos, porque, aunque se lo habían advertido antes de votar, el problema era que eran gatos. Y como eran gatos, velaban naturalmente por los intereses de los gatos y no de los ratones.

Finalmente, llegó un pequeño ratoncito que tenía una idea. Amigos, tengan cuidado con quien tiene una idea. Les dijo a los otros ratones:

«Compañeros, ¿por qué seguimos eligiendo un gobierno de gatos? ¿Por qué no elegimos un gobierno de ratones»

«¡¡Ostras!!, dijeron, es un bolchevique. ¡Enciérrenlo!» Así que lo metieron en la cárcel.

Lo que me gustaría recordarles es que se puede encerrar a un hombre o un ratón, pero no pueden encerrar una idea. © Manuel Peinado Lorca. @mpeinadolorca.

Dedicado a la memoria de Tommy Douglas.

sábado, 8 de julio de 2023

Insectos, bacterias y otras alternativas proteínicas

 


Docenas de compañías están empeñadas en fabricar alternativas a la proteína animal para que se conviertan en habituales en nuestra dieta.

En general, las dietas humanas no carecen de proteínas: en realidad, la mayoría de nosotros ingiere más de lo que necesita. En promedio, necesitamos alrededor de 50 gramos de proteínas al día, pero en los países más desarrollados los habitantes suelen consumir alrededor del doble de esa cantidad. 

Figura 1. ¿Cuánta proteína come la gente? En los países con ingresos altos la ingesta de proteínas son 30 gr/día, más o menos un cuarto de la ingesta proteínica total. El resto procede de huevos, leche, pescado y plantas. En países de ingresos bajos, la mayor fuente de proteínas son las plantas. El consumo de carne depende de las diferencias culturales y socioeconómicas entre países. Fuente.

El problema que las empresas empeñadas en buscar alimentos alternativos están tratando de resolver es de dónde extraer las proteínas necesarias para reemplazar a las habituales en nuestra dieta, cuya inmensa mayoría procede de productos animales. Según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, en 2020 los españoles consumimos 49,86 kilos de carne por persona, una cifra muy por encima de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, que recomienda 21 kilos anuales, y la tercera parte de lo que come un estadounidense medio: más de 120 kilos.

Aunque cada vez estamos más seguros de que consumir carne perjudica nuestra salud y la de la Tierra, a medida que aumenta la riqueza también aumenta la demanda de carne, una tendencia que es particularmente notable en China, donde la cantidad de carne consumida se ha multiplicado por 15 desde 1960. Según los pronósticos de la FAO, la demanda mundial de carne se incrementará en dos tercios de aquí a 40 años.

Figura 2. Consumo cárnico en el futuro: la gráfica muestra el consumo de carne en varias regiones desde 1960 hasta 2010 y una proyección de las tendencias. Fuente.

Consumir tanta carne ejerce presión sobre los animales, las personas y el planeta. Una dieta global sostenible que sea saludable tanto para las personas como para la Tierra exigiría reducir la producción de carne roja, incluidas la porcina y la vacuna, en alrededor de un 75%. Al mismo tiempo, la producción de verduras, frutas, legumbres y frutos secos debería duplicarse cuando menos.

Sustituir la carne roja podría marcar una gran diferencia tanto para las personas como para el medioambiente. Si reemplazáramos a nivel mundial el 20 % de la carne procedente de rumiantes por proteínas de origen microbiano, podríamos reducir aproximadamente a la mitad la deforestación anual de aquí a 2050.

Las alternativas a las proteínas de origen animal no son difíciles de encontrar. Las plantas (legumbres, cereales, frutos secos) son una fuente de proteína barata que tiene un largo historial en historia de la humanidad y dejan una baja huella de carbono. A estas plantas de consumo tradicional hay que unir otros productos de origen vegetal, como el tofu (de leche de soja), el seitán (de trigo) y el tempeh (de soja fermentada).

En las últimas décadas, ha habido una explosión de sucedáneos cárnicos elaborados a base de plantas, pero la mayoría siguen siendo productos un tanto exóticos de consumo minoritario. Las ventas de productos alternativos de origen vegetal a la carne y el pescado sumaron 6.100 millones de dólares en 2022. Eso representa un aumento del 8% con respecto a 2021, pero sigue siendo un porcentaje mínimo comparado con el mercado multimillonario de productos de origen animal.

Ahora el mercado se expande a través de todo tipo de alternativas proteicas, desde insectos hasta microbios. Estas proteínas podrían jugar un papel importante en la elaboración de alimentos más eficientes y respetuosos con el medio ambiente tanto para humanos como para animales. Investigadores y fabricantes se unen a la búsqueda de la proteína del futuro, todos con la esperanza de superar el desafío del coste y conquistar los caprichos del paladar.

Carne cultivada

La carne se puede cultivar en un laboratorio en lugar de obtenerla del matadero. Investigadores y empresas se afanan en encontrar las mejores líneas celulares para usarlas como células madres iniciadoras, en mejorar los métodos para cultivar células en biorreactores y en perfeccionar el sabor y la textura, mientras encuentran formas de reducir los costes. No hay que perder de vista que los costes de producción de la primera hamburguesa fabricada en laboratorio supusieron una inversión de casi 250.00 euros.

Esta hamburguesa cultivada en laboratorio de la empresa californiana Impossible Foods la repartía una furgoneta publicitaria en las calles de San Francisco en 2016, 

En general, la huella de carbono de la carne cultivada, en el supuesto de que se produjera con energía renovable, podría ser una décima parte de la del ganado vacuno. La reducción del uso de antibióticos en productos cultivados podría reducir los problemas globales de resistencia a los antibióticos.

Sustitutos vegetales de la carne

La soja ha estado a la cabeza en productos de proteínas alternativas a base de plantas (incluidas las hamburguesas californianas de Impossible Foods muy populares entre los veganos norteamericanos), pero las proteínas de los guisantes están aumentando rápidamente, en parte debido a las preocupaciones del público acerca de los alérgenos y las hormonas (la soja contiene isoflavonas, un tipo de estrógeno vegetal que se parece remotamente el estrógeno humano), por no mencionar los falsos rumores como favorecedora del cáncer de mama.

Muchos productos de origen vegetal, como las salchichas, son, al igual que sus equivalentes cárnicos, alimentos ultraprocesados que ayudan a crear la textura y el sabor deseados con aditivos tales como sal, azúcar, colorantes, potenciadores del sabor y agentes enmascarantes que intentan ocultar, por ejemplo, sabores desagradables en la proteína de guisante, todos los cuales pueden afectar la nutrición.

Proteínas recombinantes

Para conseguirlas, se utilizan bacterias y levaduras genéticamente modificadas (GM) para crear una variedad de moléculas útiles a través de la fermentación de precisión. En la fabricación de queso, por ejemplo, el cuajo, una mezcla de enzimas que tradicionalmente se extrae del estómago de los terneros y que endurece el queso, ahora se reemplaza predominantemente por quimosina producida por microbios transgénicos.

Varias empresas están utilizando microorganismos modificados genéticamente para producir proteínas de caseína de leche, proteínas de clara de huevo, mioglobina muscular e incluso proteínas de la leche materna humana, junto con muchos de los factores de crecimiento necesarios en la producción de carne cultivada.

La investigación se centra en encontrar las formas más eficientes y económicas de producir productos finales puros que tengan cualidades deseables (incluida la vida útil, la temperatura de fusión o la masticabilidad). Este año, un puñado de empresas de tecnología alimentaria han creado la web Precision Fermentation Alliance para promocionar el concepto.

Micoproteínas

La fermentación de hongos filamentosos en laboratorio puede producir alimentos ricos en fibra y micoproteínas con una textura similar a la del pollo. Un hongo, Fusarium venenatum, descubierto en 1967 en un jardín inglés, es la base de Quorn, el producto líder como sucedáneo de carne en buena parte de Europa y Estados Unidos,

Los hongos necesitan ser alimentados con azúcar para producir micoproteínas, que luego se calientan para desnaturalizar el ARN y convertirlo en un alimento seguro. Algunos productos utilizan una pequeña cantidad de huevo como aglutinante. Los investigadores están modificando el proceso para encontrar productos con la nutrición, el sabor y la textura más deseables al menor coste. Eso podría implicar, por ejemplo, alimentar a los hongos con desechos agrícolas baratos, como la malta utilizada en la elaboración de la cerveza.

Algas

Las macroalgas marinas son un ingrediente alimentario alto en proteínas cuyo uso es común en algunas culturas. Hay un interés cada vez mayor en cultivar algas marinas para restaurar ecosistemas, secuestrar carbono y proporcionar proteínas a personas y animales. En particular, los suplementos de algas rojas podrían reducir las emisiones de metano del ganado en más del 80%, una enorme contribución para mitigar el cambio climático. Microalgas como espirulina también se utilizan para elaborar proteínas en polvo productos alternativos como la harina a base de algas.

Algunos investigadores han sugerido aprovechar la inteligencia artificial y el modelado por ordenador para encontrar las cepas mejores y más eficientes de microalgas y atenuar su color verde y su sabor a pescado.

Proteínas bacterianas

Algunas bacterias producen proteínas de forma natural a partir del dióxido de carbono del aire si también se añade hidrógeno. Por ejemplo, la empresa finlandesa Solar Foods usa una cepa natural de Xanthobacter para elaborar una proteína en polvo para consumo humano llamada Solein, cuyo uso fue aprobado en Singapur el año pasado y está pendiente de aprobación por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria.

Por el momento, las proteínas bacterianas ya se usan en alimentación animal: Calysta, por ejemplo, usa bacterias que consumen metano para producir FeedKind, una proteína que convierten en alimento para piscicultura y en suplemento para cerdos.

Insectos

Muchas culturas alrededor del mundo comen insectos, a menudo enteros y tostados. En los últimos años, muchas empresas se han preparado para criarlos, principalmente para alimentación animal o como alimento para mascotas. Las fábricas producen grillos y saltamontes, larvas de mosca soldado y gusanos de la harina. Europa produce 6.000 toneladas de proteína de insectos al año. En mayo de 2021, la UE aprobó los gusanos de la harina (Tenebrio molitor) enteros y secos como alimento humano.

Desde siempre, los chapulines (pequeños saltamontes) han formado parte de la cocina tradicional mexicana.

Aunque los insectos parecen fáciles de criar, las proteínas en polvo hechas con ellos son sorprendentemente caras, principalmente debido a los costes de energía y de la mano obra, que se suman a la escasa rentabilidad de la producción a pequeña escala. Según un Libro Blanco de las proteínas alternativas del Foro Económico Mundial de 2019, el coste de la proteína de insecto para los consumidores era aproximadamente dos tercios del de la carne cultivada, mucho más cara que las algas, el pollo o el tofu, sin mencionar que la carne de vacuno convencional y las proteínas vegetales son incluso más baratas.

¿Son saludables para los humanos y el planeta?

Según las conclusiones del mencionado libro blanco, casi todas las proteínas alternativas de origen no cárnico son más saludables que las carnes rojas. Las carnes de porcino y vacuno contribuyen más a los fallecimientos relacionadas con la dieta, y esto seguiría siendo así en el caso que se sustituyeran por dietas de carnes cultivadas. La proteína de hongos y guisantes resultó ser la alternativa más saludable, puesto que reducía las tasas de mortalidad en casi un 2,5 % (Fig. 3).

Figura 3. Alternativas saludables: Reducción de la mortalidad resultante de reemplazar la carne de vacuno con una fuente proteínica alternativa. Fuente.

En general, todas las alternativas a la carne disminuyen la presión sobre el planeta, siempre que la energía utilizada sea renovable. El sistema alimentario mundial liberó en 2021 alrededor de 14 gigatoneladas de gases de efecto invernadero, lo que representa aproximadamente una cuarta parte de las emisiones totales.

De esas 14 gigatoneladas, alrededor del 40% proviene de alimentos de origen vegetal y el 60% de la carne (incluidos los cultivos para alimentar al ganado). Por lo tanto, cambiar toda la carne por cualquier proteína alternativa creada con energía renovablereduciría a la mitad las emisiones. Con la misma lógica, reemplazar entre el 10% y el 20% del consumo mundial de carne mediante otras alternativas podría ahorrar alrededor de una gigatonelada de emisiones de gases de efecto invernadero, más de lo que emite cada año la industria de la aviación.

Figura 4. Beneficios climáticos: gráfico que compara el uso de la tierra y las emisiones de gases de efecto invernadero entre las proteínas de aves de corral y las de otros orígenes. Fuente.

Algunas alternativas son mejores que otras. Por ejemplo, las proteínas bacterianas funcionan bien en términos de uso mínimo de la tierra y emisiones de gases de efecto invernadero, mientras que los alimentos de origen vegetal ocupan mucha tierra pero dejan una pequeña huella de carbono (Fig. 4).

En cualquier caso, en el futuro deberemos usar varias de estas alternativas si no todas. ¡Que aproveche!


martes, 4 de julio de 2023

¡NO SERÁN TAN MACHOS... SI LES DA MIEDO UN ARCOIRIS!

 


Un artículo del escritor Rafael Cabanillas Saldaña, autor de Quercus, Enjambre y Valhondo.

Presumen de ser muy hombres, muy machos, pero les da miedo un arco iris, un beso entre hombres, una caricia entre mujeres.

La sangre de un toro empapando la arena del ruedo les excita, pero ver a dos mujeres, a dos hombres, agarrados de la mano les repugna. Por eso arrancan las banderas de los muros, de los balcones, para esconderlas de nuevo en los armarios, en el fondo oscuro de los baúles y los cajones.

Para que nadie las vea. Para que dejen de existir de golpe. Por su ordeno y mando, por su real decreto de represión y espanto.

Si por ellos fuera, amputarían las manos, extirparían los besos de los labios y te sacarían de cuajo las miradas de tus ojos. Tienen mucho miedo. Tienen pavor. Pánico. Miedo a sus propios cuerpos, a sus mentes retorcidas. A sus pensamientos sucios.  Pánico por ese aleteo de mariposas en sus vientres. Horror al estigma de sentir el mismo placer que ellas, que ellos. Miedo al miedo. Terror a sus sueños cercenados. Horror a sus deseos amordazados. Eso es lo que en realidad les ocurre. Que están enfermos. Que sus mentes se han podrido. Pues nadie puede entender que odien tanto. Odiar a las personas que se aman. Odiar el amor en libertad.

Cuando los talibanes regresaron de nuevo al poder, tras el vergonzoso abandono, decidido en un despacho, de los soldados estadounidenses y de toda la comunidad internacional, España incluida, lo primero que hicieron los barbudos talibanes fue suprimir el ministerio de Asuntos para las Mujeres, para crear el ministerio de Propagación de la Virtud y Prevención del Vicio.

Burka, burka, burka. En las cabezas, en los cerebros, en los corazones.

Qué cobardes. Qué duros con las amapolas, qué blandos con el acero. Perseguir al débil, al oprimido, al diferente. Sólo son valientes cuando levantan el puño amenazante, ebrios de rencor y aguardiente, para vocearte a un palmo de tu rostro: ¡Te voy a..., te voy a...!

Son muy machos, muy machotes. Les escandaliza ver a dos hombres besándose, pero si ven por la calle a alguien gritando a su mujer, se hacen los longuis, los desentendidos, pensando o comentando al amigote: – No te apures. ¡Le pega lo normal!

De temblar de emoción, llorando de gozo, al grito entre cornetas y tambores de unos legionarios: ¡Somos novios de la muerte!, seguidos por una cabra. A sentir repugnancia y asco por ver a dos seres humanos abrazándose. Dos cuerpos que gritan: ¡Somos novios... de la vida!

Tú decides, amiga, amigo: amor u odio.

lunes, 3 de julio de 2023

VOLVER A LA CAVERNA



Un artículo del escritor Rafael Cabanillas Saldaña, autor de Quercus, Enjambre y Valhondo.

Cada día que pasa comprendo más y mejor a don Miguel de Unamuno cuando,  después de que en la universidad le gritaran «¡Viva la muerte, muera la inteligencia!», escribió: «¡Me ahogo, me ahogo, me ahogo en este albañal y me duele España!» 

Y a don Antonio Machado, con esa otra España que «ha de helarte el corazón». A Miguel Hernández lo dejaron morir peor que a un perro en un camastro de la prisión. A Lorca lo mataron de un tiro en la nuca, por maricón. Por republicano, por poeta y maricón. Por defender a los negros y a los gitanos. Ahí sigue en una fosa, que, según ellos, los matones, no hay que desenterrar para no remover la memoria.

A Machado lo mataron de pena. Y de rabia. Recuerdo que, tras explicar en clase en el instituto todo su periplo vital desde la pérdida de su querida Leonor en Soria hasta su llegada a Colliure para morir tres días después, mis alumnos me preguntaban:  – ¿Y de qué enfermedad murió? – Para responderles yo: – ¡Murió de tristeza!

La misma tristeza que me embarga a mí ante esta deriva que ha tomado nuestra patria. Y digo "patria" para que no sigan apropiándosela los que con una banderita y un grito se creen sus únicos dueños. Patriotas de pacotilla.

Me duele España porque no sé qué nos pasa. Me duele por no entender qué especie de cortocircuito trumpiano nos nubla la vista y el horizonte. Un horizonte que, de la noche a la mañana, ha amanecido oscuro. Negro. Sin color. Sin luz. Sólo ese gris plomizo de la tiniebla y el miedo de la caverna.

En cuanto el PP y VOX se han hecho con el poder y han constituido los gobiernos municipales y autonómicos, las primeras medidas que han tomado son: Suprimir los carriles bici, suprimir las restricciones de tráfico y todas las medidas anticontaminación (más  coches, menos peatones), suprimir las iniciativas que combaten el cambio climático, suprimir las concejalías de igualdad (como los talibanes que reemplazaron el ministerio de Asuntos para las Mujeres por el de Propagación de la Virtud y Prevención del Vicio), incluso  suprimir las manifestaciones contra la violencia machista que Bruselas les ha dicho que es un derecho no derogable, retirar (ocultar de nuevo en el armario, como si no existieran)  las banderas LGTBI

A cambio, sus primeras declaraciones de una pobreza intelectual alarmante, se centran en estos términos: Seguridad (otra milonga, porque España es uno de los países  más seguros del mundo, junto a Islandia y Nueva Zelanda), Violencia intrafamiliar, Individuo, Familia, Frontera, Patria y Bandera. No hay más. Por mucho que rasques... nada encontrarás. Serrín.

Si acaso, un consejero de cultura y vicepresidente torero, cuya mayor duda existencial es no saber si bautizar a su caballo con el nombre de Duce o de Caudillo, un presidente de parlamento homófobo y machista: «las mujeres son más beligerantes porque carecen de pene», cabezas de lista condenados por violencia contra su esposa «loca, imbécil, puta, te voy a estar jodiendo toda la vida hasta que te mueras y acabe contigo».

¿Cómo no te va a doler España con este panorama? ¿Cómo no entender la tristeza machadiana? ¡A esta gente hemos votado los españoles! En un alarde de ignorancia, manipulación y blanqueo de los medios de comunicación (por algo son suyos) e inmoralidad sin precedentes en la historia de este país. Y esto es sólo el principio, un pequeño anuncio, un avance enseñando la patita por debajo de la puerta.

Porque no creen en la igualdad, no creen en la solidaridad, ni en el respeto a la diversidad y a las minorías; lo del cambio climático les causa risa; lo de la Agenda 2030 piensan que es para anotar la cita con el dentista; los derechos humanos les sudan las pelotas; lo del feminismo es cosa de unas locas –y putas, sí, también unas putillas, que no tienen ni vergüenza... ni sujetador–; odian a los inmigrantes que cuidan de nuestros padres, limpian nuestras casas y nos hacen los trabajos sucios que ya no queremos; odian a los catalanes y a los vascos; la butifarra y el cava catalán les producen urticaria; oír hablar en vasco es cosa de etarras; les molesta Europa; les sobran las Comunidades Autónomas, las vacunas anticovid, las ayudas a los trabajadores y a las empresas en la pandemia, la subida del salario mínimo, las subidas de las pensiones, la ley de eutanasia, del aborto, el tope al precio de la energía y los alquileres...

Todo les sobra. Menos el odio que nos guardan. Les basta un Viva España y una bandera. Y ETA, siempre ETA, que desapareció hace 15 años y resucitan sin pudor ni vergüenza. Y mentiras, burdas mentiras que insultan la inteligencia y tú te tragas como sapos y rosquillas.

Analfabetismo e incultura. Todo lo bueno, lo positivo, para el pueblo, para la gente corriente, ellos están siempre en contra. No, no y no. Suprimir, anular, derogar. Y tú, y yo, pedazo de irresponsable, que somos gente corriente, honesta, trabajadora, votamos a estos cafres descerebrados sin moral y sin conciencia.

Espérate y verás lo que nos traen con esos votos de pobres que se creen marqueses: la explotación sin límites del planeta hasta que reviente ¿o acaso no lo habéis visto con Doñana? ¡Se muere, pero les importa un comino! Porque lo "suyo" va de otra "cosa", no cómo estos tiquismiquis que se asustan porque no llueve en seis meses y la tierra se desertiza. ¡Tontás de agoreros y pesimistas!

Pronto veréis el cambio radical de los planes urbanísticos y la vuelta al ladrillo más agresivo, a reventar las playas con urbanizaciones y pisos, más bares, más terrazas, más chiringuitos, España convertida en un inmenso bar, en un inmenso lupanar, los espacios naturales llenos de chalets y campos de golf, el turismo insostenible y masivo, la corrupción del cemento que denunció Rafael Chirbes y que dejará hipotecada España por los siglos de los siglos, amén. Como hizo el desarrollismo franquista de pelotazo y hormigón.

La explotación del ser humano: no a los sindicatos, no a los convenios colectivos, no a las subidas salariales, no a las organizaciones vecinales y culturales que hay que asfixiar hasta que desaparezcan. La chusma, que solo sabe protestar y quejarse. Ellos son del búscate la vida. La ley de la jungla. Sin regulaciones. Sin derechos. Sin controles. La ley de la cachiporra. La ley del negocio y la pasta. Arruinar lo público para forrarse con lo privado.  ¿Cómo no morir de tristeza viendo a los madrileños dar la mayoría absoluta a la hermana del que se llevó crudos casi 300.000 € de su gobierno por las mascarillas en medio de la muerte y la desolación?

¿Pero qué coño nos pasa? ¿Acaso hemos perdido los principios y la poca dignidad que nos quedaba? ¿Sabéis cuántos años costará volver a recuperar el sistema público de salud, de educación, de pensiones, una vez que se lo carguen estos señores? ¡Toda una eternidad! Porque lo pondrán patas arriba y ya serán irrecuperables. ¿Es que no te das cuenta? ¿Es que estás ciego? ¿No comprendes que seremos nosotros, no ellos, los primeros afectados de su mercadeo?

Por eso tú y yo, tú y tú y tú.... iremos a votar en masa el 23 de julio. Para que no se pierda ni un voto. A pesar del disgusto que nos han dado y la trifulca innecesaria que se ha montado, que en estos momentos pasa a un segundo plano ante la magnitud del problema que se nos viene encima. Votar, votar, votar. Votar en defensa propia, votar en legítima defensa. Votar para no volver a la caverna. Votar para que estos energúmenos, sin moral ni escrúpulos, no dirijan nuestras vidas.


Autorizado el uso médico contra la depresión de los hongos alucinógenos



Australia se convertirá en el primer país del mundo en permitir que los médicos receten las drogas psilocibina y MDMA (éxtasis) para tratar afecciones psiquiátricas que incluyen depresión y trastorno de estrés postraumático. 

Estados Unidos, Canadá e Israel permiten el uso clínico de estos medicamentos para cuidados paliativos o en ensayos clínicos, pero Australia se convirtió el pasado uno de julio en el primero en regularlos como medicamentos antidepresivos recetados por psiquiatras autorizados.

Psicoactivo no es lo mismo que psicodélico

A diferencia de otras drogas psicoactivas como los estimulantes, los cannabinoides y los opioides, las psicodélicas, generalmente conocidas como alucinógenas o disociativas, no se limitan a influir en los estados de ánimo ordinarios, sino que, alterando la cognición y la percepción, provocan estados cualitativamente diferentes considerados como fantasías o alucinaciones.

Como la dietilamida del ácido lisérgico (LSD), la mescalina de algunos cactus o la dimetiltriptamina (DMT) que se encuentra en muchas especies vegetales amazónicas y en algunos sapos, el alcaloide psilocibina se considera un "psicodélico clásico" o “serotoninérgico” porque, al imitar la actividad de los neurotransmisores cerebrales, en especial de la serotonina, puede inducir cambios en el estado de ánimo, el pensamiento y la percepción.

Mientras que la MDMA, ampliamente conocida como “éxtasis”, que ha demostrado capacidad para tratar el estrés postraumático, el LSD y la ketamina comercializada como antidepresivo son drogas de síntesis, la psilocibina es un compuesto natural producido por unos doscientos hongos alucinógenos.

Psilocibina: el ingrediente mágico de los hongos psicodélicos

Psilocybe mexicana, el hongo del que aisló por primera vez la psilocibina. Foto


Al margen de alguna hipótesis extravagante, los seres humanos han consumido hongos que contienen psilocibina durante miles de años como parte de ceremonias religiosas o con fines curativos. Los aztecas llamaban a estos hongos "teonanácatl", o "carne de los dioses", y cuando se tomaban como infusiones, se consideraban una bebida ritual sagrada.

La psilocibina no se incorporó al elenco farmacológico hasta la década de los 50 del siglo pasado. A principios de esa década, cuando estaba de vacaciones en México, R. Gordon Wasson, un empleado bancario y micólogo aficionado, dio con una tribu indígena que usaba hongos psicoactivos.

Wasson, que en 1957 describió sus alucinantes experiencias en un artículo de la revista Life, envió muestras de los hongos a Albert Hoffmann, un químico suizo conocido por haber experimentado los efectos alucinógenos del LSD el 19 de abril de 1943, el “Día de la bicicleta”. Hoffmann aisló la psilocibina de Psilocybe mexicana y desarrolló un modo de producir una versión sintética en su laboratorio de la farmacéutica Sandoz, que rápidamente comenzó a producir píldoras de 2 mg para comercializarlas con fines de investigación.

Durante las siguientes décadas se administraron miles de dosis de psilocibina en experimentos clínicos. Psiquiatras, científicos y profesionales terapéuticos consideraban que los psicodélicos eran tratamientos prometedores coadyuvantes en la terapia de una amplia gama de diagnósticos psiquiátricos, incluidos el alcoholismo, la esquizofrenia, los trastornos del espectro autista, el comportamiento obsesivo compulsivo y la depresión.

Aunque los resultados para tratar la ansiedad, la depresión y la adicción eran prometedores, la investigación se detuvo en 1970, cuando el presidente Nixon firmó la Controlled Substances Act, una ley que se consideró una respuesta política al creciente temor al uso de drogas psicodélicas en los jóvenes y a la propagación del movimiento contracultural que, entre otras cosas, se oponía a la guerra de Vietnam.

Desde la promulgación de esa ley, la Agencia Estadounidense de Control de Drogas (DEA) incluyó la psilocibina y sus derivados en la Lista I, la categoría más restrictiva de la legislación federal. Surgió una paradoja legal: mientras que la DEA la prohibía, la Administración de Drogas y Alimentos estadounidense (FDA) la consideraba como una "terapia innovadora", lo que significaba un impulso de la Administración destinado a acelerar el proceso de I+D+I de fármacos derivados de la psilocibina.

Tres décadas más tarde, Roland Griffiths, farmacólogo del Johns Hopkins, consiguió autorización de la FDA para estudiar la psilocibina, lo que significó el comienzo de una nueva era de interés investigador en el potencial terapéutico de las drogas psicodélicas porque se preveía que la FDA las aprobaría para el tratamiento de apoyo a la psicoterapia.

Propiedades farmacológicas

La serotonina, un neurotransmisor de amplia distribución en el sistema nervioso central, ayuda a controlar el comportamiento, el estado de ánimo, los sentidos y el pensamiento. Por hidrólisis metabólica, la psilobicina se transforma en psilocina, un potente agonista de los receptores de serotonina del tipo 5-HT2A. Al actuar sobre dichos receptores, la psilocina produce un efecto psicotrópico multiplicador de los efectos de la serotonina que, además, es potenciado por el entorno en el que se encuentre el individuo, como sucede en el ambiente que rodea los rituales chamánicos de los nativos americanos.



Además, la psilocina puede actuar también sobre los receptores a los que se une otro neurotransmisor, la adrenalina, en el corazón. Si sube la concentración de adrenalina en sangre, nuestro corazón late más veces por minuto y más fuerte, produciendo taquicardia, otro de los efectos característicos de los alcaloides psicotrópicos.

La psilocibina apunta buenos resultados para mejorar una variedad de afecciones difíciles de tratar por otros medios. Por ejemplo, los resultados son extremadamente positivos para su empleo en el tratamiento del tabaquismo y el alcoholismo, porque los pacientes se sienten más seguros de su capacidad para manejar sus adicciones, la reducción de la ansiedad relacionada con el cáncer, el trastorno obsesivo compulsivo y la depresión profunda, dos campos clínicos en los que existe una gran necesidad de mejores tratamientos.

Efectos secundarios

Aunque se estima que la dosis letal para los humanos de la psilocibina sería unas mil veces mayor que la dosis terapéutica y no se conocen muertes por sobredosis debidas únicamente a su toxicidad, los psicodélicos son sustancias muy tóxicas, y sus efectos secundarios pueden ser difíciles de manejar incluso en el marco relativamente seguro de un entorno de investigación.

El efecto secundario negativo más común de la psilocibina es la posibilidad de un "mal viaje". Las altas dosis pueden causar sentimientos abrumadores de ansiedad, miedo y confusión que pueden conducir a un comportamiento peligroso si no se usan bajo supervisión médica. También puede aumentar moderadamente la presión arterial, por lo que las personas con problemas cardíacos se excluyen de los ensayos. Otros posibles efectos secundarios del uso de psilocibina incluyen náuseas, vómitos, dolores de cabeza y calambres estomacales. 

Por eso, a pesar de que la TGA australiana haya aprobado la medida después de múltiples ensayos, a muchos científicos les preocupa que la investigación aún no haya demostrado de manera concluyente que estos medicamentos sean seguros o efectivos y algunos médicos temen que la regulación que regirá el acceso a los medicamentos sea insuficiente. © Manuel Peinado Lorca. @mpeinadolorca.


domingo, 2 de julio de 2023

Estado de los árboles, III. Usos



Los árboles son una fuente esencial de alimentos, medicinas, madera, combustible, fibras y útiles. También tienen un significado ornamental cultural, espiritual y simbólico muy importante. Dentro de la Lista Roja de la UICN una de cada cinco especies de árboles está registrada como de uso humano específico y muchas ofrecen varios usos diferentes.

Los usos más frecuentes de las especies incluidas en la lista de la UICN.

Árboles maderables

El uso más común de los árboles registrados es el maderable (construcción o relacionados). De las especies incluidas en la Lista Roja, 3.716 están registradas como de uso maderero; y entre estas hay 1.254 consideradas amenazadas. Muchas especies arbóreas tienen características que son particularmente valoradas por su dureza, resiliencia, color y aroma. Por eso, se prefieren ciertas especies para un destino final determinado, ya sea para materiales de construcción, revestimientos, muebles, instrumentos musicales, embarcaciones y muchos otros más.

La madera es uno de los productos naturales más valiosos del mundo. Según la FAO, el valor total de las exportaciones mundiales de productos madereros en 2018 ascendió a 270.000 millones de dólares americanos. Teniendo en cuenta el empleo directo, indirecto e inducido, el sector forestal legalizado supuso ese año unos 45 millones de puestos de trabajo en todo el mundo y unos ingresos laborales de más de 580.000 millones de dólares americanos. El mercado internacional de maderas incluye más de 1.500 árboles, aunque el número que se destina en exclusiva a mercados locales sea probablemente mucho mayor.  

Árboles medicinales

El segundo uso más común de los árboles registrados es con fines medicinales. Los fármacos obtenidos de la madera, la corteza, las raíces, las hojas, las flores, los frutos o las semillas es fundamental para el bienestar de millones de personas. Se estima que casi 6.000 especies (10%) de los árboles censados tienen usos medicinales o aromáticos, ya sea en la medicina moderna convencional, en tratamientos bien documentados de las medicinas tradicionales desarrolladas en países como China o India o para atender las necesidades locales de atención médica de los pueblos indígenas.

Flores del árbol Aquilaria malaccensis. Foto de Vinayaraj

Algunas de estas especies tienen un valor inmenso en el comercio internacional. La extracción sostenible de medicamentos de los árboles debería proporcionar un valor económico para conservar los bosques en general y de los árboles medicinales en particular. Sin embargo, sin un buen manejo, la explotación excesiva, impulsada por la fuerte demanda del mercado, representa una amenaza importante para muchos árboles. Por ejemplo, los árboles de madera de agar (géneros Aquilaria y Gonystylus) producen una resina muy valiosa que se utiliza en perfumes, incienso y medicinas, cuya enorme demanda ha provocado que las poblaciones de ocho especies de Aquilaria y quince de Gonystylus disminuyan hasta un punto en el que están consideradas amenazadas en la Lista Roja de la UICN.

Árboles ornamentales

En parques y jardines de todo el mundo se cultivan una amplia variedad de árboles ornamentales por su porte, flores, frutos u hojas. Magnolias, arces, robles y muchas coníferas se encuentran entre los miles de árboles cultivados como ornamentales. La demanda excesiva de algunas de estas especies y la recolección de especímenes en la naturaleza ha llevado a muchas especies a su declive hasta situarlas en peligro de extinción. Por citar algunos ejemplos, la demanda ha colocado al 23 % de los arces, al 31 % de los robles y a la mitad de todas las magnolias en serio peligro de extinción.

Camellia azalea es un arbolillo de hoja perenne endémico de la provincia china de Guangdong. Tiene un elevado valor como ornamental que ha provocado una fuerte recolección ilegal porque la demanda es alta mientras que la oferta es pequeña. Está catalogado como en Peligro Crítico en la Lista Roja de la UICN. Se están desarrollando técnicas de propagación en viveros como el de la Universidad Nacional de Taiwan en Nantou, donde está fotografiado este ejemplar.









Árboles para leña

En los países en desarrollo, la leña en bruto y el carbón vegetal son productos forestales particularmente importantes tanto para uso doméstico como para comerciar. Se estima que unos 880 millones de personas dedican todo o parte de su jornada a recolectar leña o producir carbón vegetal y más de 40 millones se dedican exclusivamente a actividades comerciales de leña y carboneo para abastecer a pueblos y ciudades. 

De las especies de árboles en la Lista Roja de la UICN, el 5% se utilizan como combustible. El uso generalizado de leña ejerce una presión significativa sobre las especies arbóreas. Por ejemplo, 244 especies de árboles están registradas como combustible en Madagascar y casi la mitad de ellas (117) están consideradas amenazadas.

Los árboles como recurso alimenticio

Los árboles proporcionan directamente productos importantes para alimentos y bebidas cosechados en la naturaleza para uso local y el comercio. El Objetivo Forestal 2 del Plan Estratégico de las Naciones Unidas para los Bosques 2017-2030 exige que se aumente significativamente la contribución de los bosques y los árboles a la seguridad alimentaria. 

De las especies de árboles registradas en la Lista Roja de la UICN, el 5% se consideran árboles alimenticios. Las especies silvestres de árboles también son también los ancestros de los principales cultivos, como el olivo, el aguacate, los cítricos, el café y un largo etcétera. Además de alimentar a los humanos, los árboles también son una fuente importante de forraje, especialmente en las zonas áridas.

Importancia cultural y simbólica

Se atribuye una gran variedad de valores culturales y funciones simbólicos a las especies de árboles en todo el mundo. Ciertos árboles tienen un estatus sagrado, se usan en rituales, proporcionan ingredientes para la cocina tradicional o tienen una importancia simbólica para la identidad cultural de etnias, pueblos y países. La contribución de los bosques y su biodiversidad a la identidad y la sensación de bienestar de las personas es importante a nivel mundial. Ciertas especies de árboles han sido veneradas y consideradas sagrados a lo largo de la historia. La pérdida de árboles de valor cultural merma algunos aspectos importantes en la cultura de diferentes comunidades.

Adamsonia grandidieri, Foto de Bernard Gagnon

Por ejemplo, en Madagascar, el majestuoso baobab de Grandidier (Adansonia grandidieri) juega un papel importante, como símbolo identitario y totémico punto de reunión para las ceremonias y actividades comunales, por lo general asociadas historias y leyendas locales. El baobab de Grandidier está considerado En peligro de extinción, porque está amenazado por los incendios, la agricultura a matarrasa, el pastoreo excesivo y la sobreexplotación de sus productos como la corteza y los frutos muy valiosos localmente.

Un mundo sin flores

 



Aquella sesión de la Comisión de Ética, más conocida como la Camarilla, levantó más interés mediático que otras anteriores. Ya habían dictaminado que quedaban derogadas las teorías desde Ptolomeo hasta Galileo y Newton, y así quedaba claro que la Tierra era plana y que era no solo el centro del sistema solar sino de todo el universo.

También derogaron la Teoría de la Evolución, instituyendo que el único gran ser de la creación era el hombre, así, en masculino y además blanco, ya que se asumían aquellos axiomas del Concilio de Trento que argumentaban que la mujer y las otras razas carecían de alma.

Las mismas razones sirvieron también para derogar los logros del feminismo y de la lucha contra la xenofobia, ante la creencia de que eran ínfulas de los falsos progresistas incapaces de asimilar la supremacía del hombre blanco.

Las leyes con las que se pretendían luchar contra el calentamiento global producido por nuestro feroz desarrollismo quedaron derogadas, ya que, argumentaron, se trataba de una conspiración para negocios propios de enemigos malintencionados.

Muchos medicamentos, las vacunas y la sanidad pública fueron también derogados porque se trataban de modelos de control individual por parte de los estados.

Incluso lograron derogar la edición de la Biblia por entender que encerraba momentos obscenos, como en el Cantar de los Cantares, o proclamas revolucionarias contra los ricos, como la del camello y el ojo de la aguja. Muchas hogueras de las vanidades se cebaron con libros y leyes de este tipo.

Todos estos fueron grandes éxitos de la Camarilla, aplaudidos por el público en general a pesar de los informes científicos que en todos los casos avalaban lo contrario.

Pero, sin lugar a duda, el que más preocupó al mundo de la ciencia fue el de esta última sesión. Todo se inició cuando el hijo de uno de los asesores que estudiaba biología le contó a su progenitor que les estaban enseñando en clases de Botánica que un tal Linneo había creado un sistema sexual para clasificar las plantas con flores.

Según ese rijoso sistema se reconocía que había flores hermafroditas, bisexuales o incluso que era frecuente la poligamia, y mayoritariamente la poliandria. Tal era el caso de muchas rosas, cactus o almendros, en cada una de cuyas flores había muchos estambres y un solo carpelo, es decir muchos machos para una sola hembra como ellos lo tradujeron en su grotesco lenguaje.



Ante tan peligrosas disquisiciones que se trasladaban a los jóvenes, el Jefe convocó a la Camarilla y él mismo fue el ponente del informe en el que, además de derogar las enseñanzas botánicas en todos los niveles, se proponía la eliminación en suelo patrio de todas las plantas con flores. La fórmula para exterminarlas era acabar con todos los incómodos insectos que se dedicaban a la polinización, en especial las abejas, alcahuetas de la Naturaleza según sus propias palabras. Sería tan fácil como esparcir por campos y serranías una lluvia de potentes insecticidas.

Nadie les advirtió de aquel aforismo atribuido a Einstein de que bastaban cuatro años para que la humanidad desapareciera si se extinguían las abejas. Pero por encima de la humanidad, que eran todos los demás menos ellos, para la Camarilla se imponía la moralidad libre de conspiraciones. 

Artículo publicado originalmente por Enrique Salvo Tierra, profesor de Botánica en la Universidad de Málaga en el blog 'El auditor de helechos' en @andaluciainf @viva_malaga