Páginas vistas en total

viernes, 12 de julio de 2019

Plantas ratón y moscas de los hongos


La planta ratón (Arisarum proboscideum) tiene una maravillosa estrategia de polinización con la que engaña a las moscas haciéndose pasar por un hongo.
La planta ratón es autóctona de Italia y España, donde es relativamente común en bosques sombríos. Florece en primavera y alcanza su punto máximo de floración alrededor de abril. Se ha ganado el nombre común gracias al largo apéndice con forma de cola de ratón que se forma al final de la espata. Esa "cola" es la única parte de la inflorescencia que sobresale por encima de sus hojas sagitadas. El resto de la estructura floral o inflorescencia se presenta cerca del nivel del suelo, semioculta por las hojas. Desde la estatura y posición, hasta su color, textura e incluso el olor, todo lo relacionado con la inflorescencia está orientado para mimetizar a los hongos.
La planta del ratón es polinizada por las moscas del mantillo o mosca esciárida (familia Sciaridae) unos dípteros cuyas larvas son ávidas devoradoras de materia orgánica en general y de hongos en particular, y de ahí que algunos entomólogos prefieran llamarlas mosquitos de los hongos. Sin embargo, no les ofrece ninguna recompensa. En cambio, ha evolucionado un engañoso síndrome de polinización que aprovecha una necesidad que todos los seres vivos se esfuerzan por alcanzar: reproducirse. Para atraer a las moscas del mantillo, la inflorescencia de la planta de ratón produce compuestos que huelen a hongos. Atraídos por el olor, los insectos utilizan la proyección en forma de cola de la espata como una especie de carretera que los lleva al interior de la inflorescencia.
Una vez que los dípteros localizan la inflorescencia, se les antoja que están ante algo de color y apariencia de hongo. La única abertura en la espátula protectora que rodea el espádice y las flores es un agujero pequeño y oscuro que se abre hacia abajo. Esto es similar a lo que un insecto amante de los hongos esperaría del pequeño sombrerillo de una seta. Al entrar, los mosquitos de los hongos son recibidos en el extremo del espádice, un apéndice que se asemeja a la textura y al microclima de la parte inferior de un hongo.
Esto es exactamente lo que las moscas están buscando. Después de una ronda de cortejo y apareamiento, las hembras se ponen manos a la obra poniendo huevos en la punta del espádice. Aparentemente, las señales táctiles son tan similares a las de un hongo que los insectos simplemente no se dan cuenta de que están cayendo víctimas de una argucia. Después de la eclosión, las larvas no serán recibidas con una comida en forma de hongo. En cambio, morirán de hambre dentro de la inflorescencia que se marchita. El trabajo de los mosquitos de hongos adultos no ha terminado en este momento. Para lograr la polinización, la planta debe engañarlos para que entren en contacto con las flores.
Tanto las flores masculinas como las femeninas se encuentran en la base de la inflorescencia. Como se puede ver en las imágenes, la espata que rodea la inflorescencia es de dos colores: marrón oscuro en la parte superior y blanco translúcido en la parte inferior. Las flores están dentro de la parte de la espata que es de color blanco. Después de aparearse, las moscas se dirigen hacia la luz. Sin embargo, debido a que la abertura en la espata apunta hacia abajo, la parte iluminada de la inflorescencia está abajo en la parte inferior, donde se encuentran las flores.
Confundidos por la artimaña, los insectos se sumergen más profundamente en la inflorescencia y entran en contacto con las flores. Las flores masculinas y femeninas maduran al mismo tiempo. De esa manera, si las moscas visitantes transportan polen procedente de un encuentro anterior, lo depositarán en las flores femeninas y recogerán a la vez el polen de las flores masculinas. Se ha observado hay muy pocos mosquitos de hongos dentro de una inflorescencia en un momento dado, por lo que es lógico pensar que con un poco de esfuerzo pueden escapar y con algo de suerte (al menos para la planta) repetirán de nuevo el proceso con ejemplares vecinos.
La planta ratón no es autofértil, por lo que solo el polen de otros individuos polinizará con éxito las flores femeninas. Esto podría ser un problema si no fuera por el hecho de que también se reproducen vegetativamente. A menudo, las grandes poblaciones de plantas ratón están formadas por clones de un solo individuo. Esta puede ser la razón por la que las tasas de reproducción sexual en la naturaleza suelen ser muy bajas, entre el 10 y el 20%. Sin embargo, debe funcionar en algunas ocasiones, porque, de lo contrario, ¿para qué habría evolucionado una forma tan sofisticada de polinización? © Manuel Peinado Lorca. @mpeinadolorca.

Lecturas de ampliación (1, 2).