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miércoles, 5 de agosto de 2015

La paradoja de Soria: Cuanto menos luz gastes, más pagas

El ministro José Manuel Soria es tan espabilado que es capaz de hacer el trabajo de dos hombres: Stan Laurel y Oliver Hardy. Cualquiera que se moleste en mirar (entenderlo es otra cosa) su “recibo de la luz” podrá observar que en los últimos dos años el precio de la energía utilizada para producir electricidad ha bajado, mientras que el recibo ha subido. Es decir, producir un kilovatio de electricidad es ahora más barato, pero usted –he ahí la paradoja de Soria- usted, señor consumidor, lo paga más caro.

El ministro Soria (qDg), en comandita con el sector eléctrico inventó una especie de bálsamo que cura todas las penas del que se autoconsidera un sector castigado. La pócima mágica -incluida en la Ley 24/2013, de 26 de diciembre, del Sector Eléctrico- se llama regulación a la carta, una extraña medida merced a la cual, como sucede en el caso de los casinos y del sistema financiero, la banca (léase el sector eléctrico) siempre gana. Ni que decir tiene que la lógica más elemental de una política racional de precios procuraría que pagasen más los que más gastan, porque así lo dicta el sentido común y porque de esa manera podría disminuir el consumo y con ello todos los problemas ambientales asociados a la producción de energía. Pero en España, gracias a Soria y compañeros mártires, sucede al revés. ¿Cómo ha logrado esta cofradía cuadrar el círculo de sus intereses? Pasen y vean.


El regulador, que no es otro que el Gobierno, decidió en 2013 que era absolutamente necesario aumentar lo que paga el cliente en concepto de potencia contratada, que es la parte fija del recibo, para garantizar al alza los ingresos de las eléctricas. Hay que descubrirse: lo han conseguido con creces: Desde agosto de 2013 el consumidor doméstico ha sufrido una subida del 92% de la parte fija del recibo (potencia contratada) al tiempo que el consumidor industrial  ha “gozado” de una subida 145%. 

La decisión del Gobierno, amén de castigar duramente al sector industrial que empieza a salir de la crisis, ataca directamente los bolsillos de los clientes con menos capacidad económica y fulmina cualquier política de ahorro; haga lo que usted haga con el consumo en su hogar, el peso principal del recibo liquidara su estimable intento de ahorrar.

Tiremos ahora de la manta y veamos el trile del señor ministro. Cuando se calcula el ingreso que se garantizan las eléctricas por esa novedosa política tarifaria (lucrativa para las eléctricas y punitiva para el consumidor), la cosa está clara. Resulta que el sistema eléctrico factura a los clientes el equivalente a 175 gigavatios (Gw) de potencia contratada, sin que importen dos cosas: 1) como  como es de dominio público gracias los datos del propio ministerio  que ¿dirige? el señor Soria, nuestro sistema tenga una potencia instalada de 108 Gw; y (2) que la punta máxima que utilizan los clientes sea de 39 Gw. Hagan ahora una compleja operación algebraica que el ministro parece incapaz de hacer: 175-39 = 136. ¡Ahí lo tienen! Pagamos a las eléctricas 136 Gw que no utilizamos, simplemente porque los tenemos contratados. Esos 136 Gw regalados con el consentimiento del Gobierno y el aplauso de los operadores equivalen a 10.000 millones anuales. 

Ya sé lo que están ustedes pensando, pillines ¿Que este esquema perjudica a los clientes más débiles, aumenta la desigualdad y penaliza el ahorro?; y que no sería más lógico sustituir el sistema de tarifas contratadas por otro de tarificación por potencia consumida. Pues, hombre, claro que sí; pero se acabaría el chollo de la sobrefacturación de 10.000 millones que el Gobierno del PP concede graciosamente a sus amigos de las eléctricas.





Fracking: continúa el tobogán

Viñeta publicada por Ramón en El País.com el 31 de Enero de 2012.

En mi último libro sobre la fractura hidráulica (Fracking: el espectro que amenaza Europa; Icaria, junio de 2015), ofrecía los datos estadísticos de producción de los principales campos productores de petróleo y gas de lutitas de Estados Unidos, unos datos que venían a demostrar que la producción mediante fractura hidráulica tenía todos los componentes de las típicas “fiebres” que han caracterizado la explotación de los recursos naturales que, por lo general, están asociadas a burbujas financieras que constituyen una estafa para los inversores, que es la tesis que sostenía en otro libro: El fracking ¡Vaya timo! (Laetoli, 2014).

Figura 1. Campos de petróleo de lutitan analizados en el informe
Drilling Productivity Report de la EIA.

Un reciente análisis publicado por Ron Patterson sobre el último Drilling Productivity Report de la Agencia de Información Energética de Estados Unidos (EIA) demuestra que la producción de petróleo ligero de lutitas (light tight oil) ha llegado ya a su máximo y ha comenzado a declinar en los principales campos (Figura 1).

 Así en el campo Bakken el máximo se alcanzó en marzo con una producción  de 1.311.703 barriles diarios (bld) para declinar a un ritmo de 74.763 bld en julio (Figuras 2 y 3).

Figura 2. Producción  de petróleo ligero de lutitas en el campo Bakken.
Datos de Ron Patterson (2015)
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Figura 3. Producción  de petróleo ligero de lutitas en el campo Bakken. entre los meses de junio y julio de 2015 en miles de barriles diarios. Mientras que aumenta la producción de los nuevos pozos (+51), la producción acumulada desciende (-80), de modo que la variación neta es negativa (-29). Datos de Ron Patterson (2015). 
Otro tanto está ocurriendo en otros campos importantes (Figuras 4 y 5), de modo que el conjunto de la producción de los campos de lutitas está en el inicio de la pendiente que llevará inexorablemente al agotamiento de los campos de lutitas que constituyen la última frontera de la industria petrolera estadounidense.
Figura 4. Producción  de petróleo ligero de lutitas en el campo Eagle Ford
Datos de Ron Patterson (2015)
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Figura 5. Producción  de petróleo ligero de lutitas en el campo Eagle Ford. entre los meses de junio y julio de 2015 en miles de barriles diarios. Mientras que aumenta la producción de los nuevos pozos (+90), la producción acumulada desciende (-139), de modo que la variación neta es negativa (-49). Datos de Ron Patterson (2015). 

En definitiva, mientras que la producción total de los siete yacimientos de lutitas alcanzó su punto máximo el pasado mes de abril con 5.694.580 bld, la EIA predice que disminuirá en 208.782 bld en julio (Figura 6). El descenso durante el período junio-julio se estima en 93.027 bld. Las cifras de julio siguen estando 142.720 bld por encima de las de diciembre pasado. Sin embargo, si la disminución que predicen para julio continúa, la producción en diciembre de 2015 será de 322.000 bpd menos que en diciembre de 2014.

Figura 6. Producción  de petróleo ligero de lutitas en los 7 campos analizados en el informe de la EIA.
Datos de Ron Patterson (2015)
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Como ya he contado en alguna otra entrada, el constante declive de los pozos era enmascarado por los operadores mediante lo que denominé la “cinta sinfín de la perforación” (Figura 7): como las vacas daban cada vez menos leche lo que se hacía era adquirir más y más animales. De esa forma, al enmascarar el declive, se mantenían las expectativas productivas, una fantasía que permitía inflar los activos financieros basados en la producción de los campos. 

Figura 7. Pozos en funcionamiento frente a productividad por pozo entre 1990 y 2010. Desde 1990, el número de pozos operativos en Estados Unidos se ha incementado en un 90%, mientras que la productividad por pozo ha menguado en un 38%- Tomada de Peinado (2015: Fracking. El espectro que sobrevuela Europa; Figura 77)

El problema es que las nuevas vacas (los nuevos pozos) son muy caros, de manera que a partir de 2013, cuando la burbuja asomó la patita, el ritmo de perforación de nuevos pozos comenzó a declinar (Figura 8), todo un síntoma del cada vez más próximo estallido de la burbuja. La evolución del número de equipos de perforación (rigs) activos de Chesapeake, una compañía líder en el sector del fracking, es sumamente indicativa de los que está sucediendo (Figura 9).

Figura 8. Número de equipos de perforación petrolífera (oil rigs) en Estados Unidos entre enero de 2000 y enero de 2014. Fuente:  http://earlywarn.blogspot.com.es/2013/01/us-oil-rig-count-declining.html

Figura 9. Número de equipos de perforación gasística (gas rigs) de Chesapeake entre enero de 2000 y noviembre de 2012. Fuente: http://seekingalpha.com/article/1000651-chesapeake-energy-and-the-rig-count-conundrum

Naturalmente, el estallido se aceleró partir del último trimestre de 2014, cuando los precios del petróleocayeron en picado, convirtiendo la explotación del crudo de lutitas en un negocio ruinoso.