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viernes, 3 de abril de 2026

¡NO HAY NADA MEJOR QUE LA REMOLACHA!.... O ESO DICEN

 


En torno a la remolacha hay una publicidad exagerada sobre ella misma o sobre los jugos, polvos o chuches masticables elaborados con ella. "Aumenta la energía de forma natural", "mejora la circulación", "aumenta la claridad mental", "desintoxica el cuerpo", "mejora la resistencia" y "reduce la inflamación" son algunas de las afirmaciones un tanto hiperbólicas. Aunque algunas de ellas pueden tener algo de cierto, en cuanto a densidad nutricional, la remolacha es superada fácilmente por la col rizada, las espinacas, el berro o el brócoli. Sin embargo, esto no significa que la remolacha carezca de valor nutricional. La remolacha es rica en nitratos (NO₃⁻ ) que sí ofrecen algunos beneficios potenciales.

¡Pero hombre de Dios! ¿No advertiste hace poco a tus lectores que debemos evitar las carnes procesadas porque contienen nitratos? ¿Acaso la posible formación de nitrosaminas cancerígenas a partir de nitratos no es la razón por la que la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) clasificó las carnes procesadas en su Categoría 1A, reservada para sustancias conocidas por causar cáncer en humanos? ¿Cómo es posible entonces que los nitratos sean tan repudiados en el jamón o el tocino, pero bendecidos en la remolacha?

¡Ay, amigo: todo depende del entorno donde se encuentren los nitratos!

No existe evidencia científica alguna de que los nitratos presentes de forma natural en las verduras causen cáncer. Todo lo contrario. Numerosos estudios vinculan el consumo de verduras con un menor riesgo de cáncer. Este de The Lancet y este otro de Nature son dos de las recopilaciones más citadas y relevantes. Sin embargo, la situación es diferente cuando se trata de nitratos añadidos a la carne procesada para prevenir el botulismo, una enfermedad potencialmente mortal causada por la toxina botulínica, producida por la bacteria Clostridium botulinum. Estas bacterias son omnipresentes, pero solo producen su toxina en condiciones anaeróbicas, como dentro de una salchicha. ¡Y vaya toxina! Tan solo un gramo de toxina botulínica es suficiente para matar a millones de personas.

Los nitratos no son efectivos para prevenir la liberación de la toxina del Clostridium botulinum. Sin embargo, los nitritos (NO₂⁻ ) sí lo son. Resulta que las bacterias presentes de forma natural en la carne pueden convertir los nitratos en nitritos, que son los conservantes. Este paso se puede evitar, y generalmente se hace, añadiendo nitritos directamente a la carne. No obstante, existe un problema, ya sea que los nitritos se añadan directamente o provengan de los nitratos. Los nitritos tienen la capacidad de reaccionar con las aminas presentes de forma natural en la carne para formar nitrosaminas cancerígenas.

Eso explica por qué los estudios han demostrado que consumir unos cincuenta gramos de carne procesada al día durante toda la vida aumenta el riesgo de cáncer colorrectal en un 18%. Sin embargo, esto no es tan alarmante como parece. La incidencia de cáncer colorrectal en la población es de aproximadamente un 5%, y si se incrementa en un 18%, llega al 6%. Esto significa que si cien personas consumen cincuenta gramos de carne procesada al día, una de ellas desarrollará cáncer debido al consumo de nitrosaminas. A nivel individual, un riesgo de uno entre cien es pequeño, pero se vuelve significativo cuando se aplica a una población.

¿Por qué no surge este problema al consumir vegetales ricos en nitratos, como la remolacha? La remolacha acumula una cantidad significativa de nitratos del suelo, pero carece de microorganismos que los conviertan en nitritos. Incluso si se produjera alguna conversión, la remolacha, a diferencia de la carne, no contiene el tipo de aminas necesarias para la formación de nitrosaminas. Además, la remolacha también contiene vitamina C y diversos polifenoles que inhiben la formación de nitrosaminas. Esta es también la razón por la que el ácido ascórbico (vitamina C) o el eritrobato de sodio, un compuesto muy similar, se añaden comúnmente a la carne procesada.

Volvamos ahora a la remolacha. Cuando se ingieren los nitratos que contiene, las enzimas de la saliva los convierten en nitritos que, al no tener aminas con las que reaccionar, se transforman en óxido nítrico en el estómago, la sustancia química a la que se atribuyen los beneficios de los nitratos de la remolacha.

Y es que el óxido nítrico dilata los vasos sanguíneos, lo que reduce la presión arterial y mejora el flujo sanguíneo, dos factores que pueden resultar en una ligera mejora de la resistencia durante la actividad física y, quizás, una recuperación muscular algo más rápida. Varios estudios lo confirman, pero todos señalan que el efecto es pequeño.

En cuanto a las pruebas que respaldan las afirmaciones de que la remolacha, el jugo de remolacha, el polvo de remolacha o las chuches de remolacha pueden "desintoxicar el cuerpo", "mejorar la cognición" o "aumentar la energía vital", simplemente no existen salvo en la calenturienta mente de algunos publicistas.

Lo único que podemos afirmar es que una o dos tazas de jugo de remolacha al día no harán milagros, pero podrían influir positivamente en la presión arterial y la resistencia. Claro que eso no es algo de lo que aferrarse ciegamente.