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viernes, 3 de abril de 2026

NO, LA CARA OCULTA DE LA LUNA NO ESTÁ A OSCURAS

 

Mientras escribo este artículo en la mañana del Viernes Santo, la nave Artemis II se prepara para abandonar la órbita terrestre y emprender su giro, también orbital, alrededor de la Luna. Una vez que tome la órbita lunar y haga su previsto movimiento alrededor de nuestro satélite, será la primera vez que unos seres humanos observen entera la llamada “cara oculta de la Luna”.

¿Por qué desde la Tierra vemos siempre la misma faz de la Luna? Respuesta: por el “doble movimiento sincronizado” que ejecuta la Luna alrededor de la Tierra al tiempo que rota alrededor de sí misma. Para tratar de explicarlo, haré un viaje a mi infancia.

Trayectoria de Artemis II. Los astronautas orbitarán la Tierra durante aproximadamente 24 horas para revisar su nave espacial y luego encenderán los motores de sus cohetes para poner rumbo a la Luna. El viaje durará tres días, y la superficie lunar se irá haciendo cada vez más grande a través de las ventanas de la cápsula a medida que se acerquen. Al llegar, sobrevolarán la cara oculta de la Luna mediante la asistencia gravitatoria, vislumbrando regiones lunares nunca vistas por el ser humano, y luego emprenderán el viaje de regreso a casa, que durará tres días. Redibujado a partir de un esquema de Nature.

Cuando de niños “bailábamos” el trompo por las calles de Granada aún sin asfaltar, si lo hacíamos con la suficiente habilidad (lo que no se lograba siempre) el trompo ejecutaba un doble giro. Por un lado, giraba en un movimiento de rotación alrededor de su propio eje. Por otro lado, iba trasladándose hasta realizar uno o más giros completos alrededor del lanzador.

Por tanto, si el trompo hubiera tenido ojos, habría visto sucesivamente el frente, los costados y la espalda del lanzador, mientras que este lo perdería de vista salvo que, como solíamos hacer, nos giráramos alrededor de nuestro propio eje. Sustituyamos ahora el trompo por la Luna y al lanzador por la Tierra y, después de exponer las respectivas velocidades de desplazamiento, podremos entender la sincronía y la asincronía de los tres movimientos implicados: dos de la Luna (rotación sobre sí misma y traslación alrededor de la Tierra) y uno de rotación de la Tierra sobre sí misma). No, no se me olvida que la Tierra gira también alrededor del Sol en un movimiento de traslación que dura algo más de 365 días, pero este viaje no influye en absoluto en lo que ahora nos ocupa: la cara oculta de la Luna.

Con el Sol iluminando desde la derecha, en esta foto del módulo del Artemis I puede verse que la cara "oscura" de la Luna está perfectamente iluminada.

Aunque la Tierra realiza su movimiento de traslación alrededor del Sol a una velocidad escalofriante (107 000 km/h), rota sobre sí misma a una velocidad más de sesenta veces inferior (1 700 km/h), lo que hace que cualquier punto de la superficie terrestre haga un giro completo cada 24 horas. El movimiento de la Tierra es independiente de los movimientos de la Luna, es decir, unos y otros son asincrónicos. Para comprobarlo, mire la imagen superior izquierda de este video que presenta en tiempo real los movimientos de la Luna a lo largo de 2023.

En cambio, ambos movimientos lunares son sincrónicos, porque su velocidad de traslación es la misma que la de rotación: la Luna da una vuelta completa alrededor de su eje en aproximadamente 27,32 días (mes sidéreo), el mismo tiempo que emplea en completar una órbita de traslación alrededor de la Tierra. Gracias a esa sincronización vemos siempre la misma cara de la Luna y, de paso, le dimos la oportunidad a Pink Floyd para crear uno de sus mejores discos, The dark side of the Moon. Por si con el ejemplo del trompo no he explicado bien los movimientos relativos de la Tierra y su satélite, vean este vídeo tan breve como didáctico.

El próximo mes de octubre se cumplirán 67 años desde que la sonda espacial soviética Luna 3 envió a la Tierra las primeras imágenes de la cara oculta. Cuando llegaron aquellas imágenes en blanco y negro, los astrónomos descubrieron que en ese lado inexplorado había valles, montañas y cráteres, pero ninguno de los muchos mares inertes característicos de la cara lunar visible.

En este video puede ver el lado oculto de la Luna desde su polo meridional filmado por la cámara de una de las naves gemelas GRAIL, lanzadas por la NASA en 2012.

Cuando en 1959 se dieron a conocer las primeras imágenes del lado oscuro de la Luna (entonces le llamaron oscuro porque no se conocía, no porque la luz del Sol no llegara hasta allí; hubiera sido más exacto llamarle oculto, pero así son las cosas) los astrónomos se dieron cuenta a la primera, como lo hubiéramos hecho usted y yo sin mayores conocimientos de Astronomía, de que, en ese lado desconocido por estar siempre de espaldas a nuestro planeta, había valles, montañas y cráteres, pero ninguno de los extensos mares inertes que caracterizan la cara visible. Un misterio al que llamaron, vaya usted a saber por qué, el de Tierras Altas Lunares.

Aunque no fuera uno de los de Fátima, el meritado misterio tardó décadas en desvelarse. En esas estaban, devanándose los sesos para desvelar tamaño arcano, cuando unos astrónomos de la Universidad de Pensilvania lo desvelaron en un artículo publicado en 2014 en la revista The Astrophysical Journal que les dejo en este enlace para que se entretengan. Por no aburrirles mucho, lo que se concluía en aquel artículo era que, como consecuencia de su formación, la ausencia de mares en el pynkfloydiano lado se debe a una diferencia en el espesor de la corteza originada desde el mismo momento de su formación lunar.

La historia comienza hace 4 500 millones de años, cuando Theia, un objeto sideral del tamaño de Marte, chocó violentamente contra la Tierra. En aquel colosal Armagedón, capas externas de la Tierra y de Theia salieron disparadas hacia el espacio; con el tiempo algunas de ellas se ensamblaron y formaron la Luna. Ni qué decir tiene que después del enorme impacto Tierra y Luna estaban muy calientes. La Tierra y Theia no solo se derritieron; partes de ellas se convirtieron en vapor, creando un disco de roca, magma y vapor alrededor de nuestro mundo.

La Luna, de tamaño mucho más pequeño, se enfrió más rápidamente. La Tierra, todavía caliente a más de 2 500 grados centígrados, emitía calor hacia el lado próximo de la Luna. El lado contrario, más alejado de aquella Tierra en ebullición, se enfrió lentamente, mientras que el que miraba hacia nuestro planeta se mantenía fundido, creando una diferencia de temperatura entre las dos caras, un fenómeno térmico que cualquiera puede comprobar arrimando el trasero a las resistencias de una estufa.

Esa diferencia fue decisiva para la formación de la capa más externa de la Luna, la corteza, que contiene altas concentraciones de aluminio y calcio. Como la cara ahora visible estaba todavía demasiado caliente, ambos elementos se condensaron preferentemente en la atmósfera de la relativamente fresca parte que ahora permanece oculta.

Cientos de millones de años más tarde, aluminio y calcio se combinaron con los silicatos en el manto lunar para formar un tipo de feldespatos que, a modo de armadura o cáscara, formaron la corteza lunar. Por eso, la corteza de la cara oculta, que como consecuencia de la mayor concentración de aluminio y calcio posee más feldespatos, es más gruesa.

Actualmente la Luna, ya completamente fría, no está fundida bajo superficie, pero cuando comenzó a formarse y sufría el impacto de grandes meteoritos, debajo de su corteza yacía un océano de magma hipercalentado a presión comparable al que existe en el manto terrestre y que aflora en superficie por las placas tectónicas y con la erupción de los volcanes.

Los impactos de los meteoritos sobre la antigua Luna todavía recalentada liberaron grandes mantos de lava basáltica que formaron los característicos mares lunares de la cara visible. Los meteoritos también golpearon la cara oculta, pero como la corteza era allí demasiado gruesa, resistió los impactos sin que brotaran grandes coladas de basalto magmático; por eso, esa cara lunar está repleta de valles, cráteres y montañas, pero casi falta de mares.

Para otro día dejo en el aire la respuesta a otra pregunta: ¿por qué los cráteres lunares son tan redondos?