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domingo, 12 de febrero de 2023

BREVE HISTORIA DEL DÍA DE SAN VALENTÍN

Hoy, 14 de febrero, los enamorados intercambiarán regalos, flores, bombones y quién sabe qué más en nombre de San Valentín. Pero como sucede con tantas otras festividades, en el origen del día de los enamorados hay una hermosa ficción. San Valentín no fue ni amante ni patrón del amor, aunque sí se ha convertido en un excelente agente comercial.

El día de San Valentín está colocado en el calendario de manera estratégica, para que nadie tenga excusa para dejar de comprar tras la Navidad, el día de Reyes y antes de los Carnavales y de Semana Santa. Hoy en día, las tiendas de todo el mundo occidental decoran sus escaparates con corazones y carteles que proclaman el Día del Amor.

Como ha ocurrido con tantas cosas, desde la Coca-Cola a la hamburguesa, pasando por la compresa, los westerns, el kétchup, las french fries, Halloween o las flores de Pascua, San Valentin procede del mundo anglosajón extendió a todo el mundo por el imparable impulso comercial de Estados Unidos.

Orígenes de San Valentín

El Día de San Valentín surgió como una fiesta litúrgica para conmemorar la decapitación de un mártir cristiano, aunque no faltan quienes sostienen que quizás fueron dos. Esta es la breve historia de cómo se pasó de una decapitación a la celebración del día del amor.

Las fuentes antiguas revelan que hubo tres “san valentines” que supuestamente murieron el 14 de febrero. Dos de ellos fueron ejecutados durante el reinado del emperador romano Claudio Gótico en 269-270 dC, en una época en que era habitual la persecución de los cristianos. Lo sabemos (hasta dónde pueden saberse con certeza estas cosas, que es muy poca) porque una orden de monjes belgas que, habida cuenta de que no tenían ni tele, ni fútbol, ni internet, ni nada mejor que hacer, se pasaron tres siglos recopilando pruebas de la vida de los santos tomadas de manuscritos de todo el mundo conocido.

Eran los llamados bollandistas en honor a Jean Bolland, un jesuita que a partir de 1643 comenzó a publicar los enormes volúmenes del "Acta Sanctorum" o "Vidas de los santos". Los bollandistas desempolvaron la información sobre cada santo del calendario litúrgico e imprimieron los textos ordenados según el día de la fiesta del santo.

El volumen que abarca el 14 de febrero contiene las historias de un puñado de "Valentini", incluidos los tres primeros que murieron en el siglo III. Se dice que el primer Valentinus murió en África, junto con otros veinticuatro soldados. Por desgracia, incluso los bolandistas con mayor empeño no pudieron encontrar más información sobre él. Como comprobaron los monjes, a veces todo lo que los santos dejan tras de sí es un nombre y el día en que murieron.

Sobre los otros dos valentines se sabe un poco más. Según una leyenda medieval tardía reimpresa en el Acta Sanctorum, cuya historia fue imaginativamente refrendada por los bollandistas, un sacerdote romano llamado Valentinus fue arrestado durante el reinado del emperador Claudio Gótico y esclavizado al servicio de un noble llamado Asterius.

Según cuenta la historia, Asterius cometió el error de dejar hablar al predicador quien, cuentan fuentes no identificadas, era todo un piquito de oro. El padre Valentinus habló una y otra vez sobre Cristo hasta lograr sacar a los paganos de las tinieblas y guiarlos hacia la luz de la verdad y la salvación. Asterius hizo un trato con Valentinus: si el cristiano podía curar la ceguera de su hija adoptiva, se convertiría al cristianismo.

Si la ciega Santa Lucía no le hubiera ganado con todo merecimiento el honor, lo que sucedió hubiera hecho de Valentinus el patrón de los oftalmólogos. Nuestro Valentín puso sus manos sobre los ojos de la niña y entonó:

«Señor Jesucristo, ilumina a tu sierva, porque tú eres Dios, la Luz Verdadera».

Tan fácil como eso. Sin pasar por la clínica Balaguer, la niña recuperó la vista al instante, siempre según la leyenda medieval la cual dicho sea de paso, parece una trola monumental. Asterius y toda su familia se bautizaron. Mala decisión: cuando alguien fue con el cuento a Gótico, el emperador ordenó que todos fueran ejecutados, aunque al final, dicen, Valentinus, que debía ser un poco pagafantas, fue el único en ser decapitado. No acaba aquí la cosa: una piadosa viuda recogió su cuerpo y lo enterró en el lugar de su martirio en la Via Flaminia, la antigua calzada que se extiende desde Roma hasta la actual Rímini. Posteriormente se construyó una capilla sobre los restos del santo.

El segundo putativo San Valentín del siglo III fue obispo de Terni en la provincia de Umbría, Italia. Según una leyenda igualmente espúrea y ni mucho más fiable, el obispo se metió en una situación como la de su camarada de santoral: debatió con un converso potencial y luego curó a su hijo. El resto también se parece como un huevo historiográfico a otro: también fue decapitado por orden del insaciable emperador Gótico y su cuerpo fue enterrado en una cuneta de la Via Flaminia.

Como sugirieron los ilustres bolandistas en un alarde de infinita lucidez, es más que probable que en realidad no existieran dos valentines decapitados, sino que pudiera tratarse más bien de dos versiones diferentes de la misma leyenda surgida una en Roma y la otra en Terni. Ahí dejo ese huevo de Colón.

No obstante, fuera africano, romano o terniano, ninguno de los valentines parece haber sido un romántico. A pesar de eso, algunas leyendas medievales recogidas en medios modernos, colocan a San Valentín celebrando enlaces matrimoniales cristianos o, haciendo de alcahuete, pasando notas entre amantes cristianos encarcelados por Gótico. 

Otras leyendas más subidas de tono dicen que tenía amoríos con la niña ciega a quien supuestamente sanó. Sin embargo, ninguno de esas leyendas medievales se sustentaba en la historia del siglo III, como señalaron los lúcidos bolandistas que rápidamente salieron al quite de un santo convertido en presunto corruptor de menores y potencial patrón del estupro.

En cualquier caso, la veracidad histórica no contaba mucho entre los cristianos medievales. Lo que les importaba eran las historias de milagros y martirios y las reliquias del santo. Eso explica que muchas iglesias y monasterios diferentes de la Europa medieval afirmaran tener fragmentos del cráneo de San Valentín entre sus venerados tesoros.

Es dudoso que haya fragmentos craneales, porque la iglesia romana de Santa Maria in Cosmedin jura y perjura que posee el cráneo entero. Según los bolandistas, otras iglesias de toda Europa también afirman poseer pedacitos de uno u otro cuerpo de San Valentín: sin ir más lejos, la iglesia de San Antón en Madrid.

Hornacina con el supuesto cráneo de San Valentín que se expone en la iglesia Santa María in Cosmedi, en Roma.

Para los creyentes, las reliquias de los mártires significaban que los santos continuaban con su presencia invisible entre las comunidades de cristianos piadosos. En la Bretaña del siglo XI, por ejemplo, un obispo usó lo que supuestamente era la cabeza de San Valentín (que a estas alturas parecía la de la multicéfala Hidra) para detener incendios, prevenir epidemias y curar todo tipo de enfermedades, incluida la posesión demoníaca.

Sea como fuese hasta donde sabemos, los huesos del santo no hicieron nada especial por y para los enamorados. La conexión cupidesca de San Valentín probablemente apareció más de mil años después de la muerte de los mártires, cuando Geoffrey Chaucer, autor de Los cuentos de Canterbury, proclamó la fiesta de febrero de San Valentín como la celebración del apareamiento de las aves.

En su obra The Parlament of Foules (El Parlamento de las aves), Chaucer encadena una serie de versos uno de los cuales comienza así:

«Porque es el día de San Valentín, cuando cada pájaro viene a escoger a su pareja».

Pronto, la nobleza europea comenzó a enviar notas de amor durante la temporada de apareamiento de las aves. Por ejemplo, el duque francés de Orleans, que pasó algunos años prisionero en la Torre de Londres, le escribió a su esposa en febrero de 1415 que “estaba enfermo de amor” y la llamaba su "muy dulce Valentina". El público inglés abrazó la idea del apareamiento de febrero. En el Hamlet de Shakespeare (acto 4, escena 5) la enamorada Ofelia habla de sí misma como la Valentina del taciturno príncipe de Dinamarca.

En los siglos posteriores, los ingleses comenzaron a usar el 14 de febrero como excusa para escribir versos a sus amadas. La industrialización lo hizo más fácil con tarjetas ilustradas producidas en masa adornadas con edulcoradas poesías zalameras. Luego llegaron Cadbury, Hershey's y otros fabricantes de chocolate que comercializaron bombones para la persona amada en el Día de San Valentín.

Los comerciantes llenan sus estantes con dulces, joyas y bisutería relacionadas con Cupido (en otro artículohe contado que Cupido no pinta nada en este valentinesco asunto) que piden "Sé mi Valentín". Como en el resto del mundo, en España, el olfato comercial impuso el día.

En 1948, el periodista César González-Ruano escribió un artículo en el que proponía la idea de importar la celebración de San Valentín desde el mundo anglosajón. Dicho y hecho. La primera persona que apoyó esta iniciativa fue Pepín Fernández, otrora dueño de Galerías Preciados. El sagaz socio de doña Carmen Polo promovió la necesidad de hacer regalos ese día a los seres amados. En la película Vuelve San Valentín, el apuesto George Rigaud le echó una buena mano.

A principios del mes de febrero de ese mismo año, la prensa nacional ya publicaba anuncios en los que los grandes almacenes alentaban a la gente a celebrar el día de San Valentín. La iniciativa tuvo tanto éxito que, actualmente, cada vez son más los comercios (incluido el incansable Amazon) que se unen a esta famosa celebración. Por lo que parece, no se puede luchar contra el amor (y menos aún contra las ganas de consumir). 

Cupido poco tiene que ver con San Valentín

Paisaje con Cupido (Il Sodoma, 1510) ©Web Gallery of Art / Wikimedia Commons


En otra entrada anterior en la que me ocupé del Día de San Valentín, prometí hacerlo con las relaciones entre el santo decapitado y Cupido, la mitológica deidad griega. Después de ponerme al día con el Diccionario de mitología griega y romana de Pierre Grimal, voy con ello.

Lo que comenzó como un día festivo en honor a dos o tres mártires cristianos primitivos, los "valentines", ahora se asocia con multitudes de cupidos en forma de querubines alados, cuyos arcos y flechas de aspecto inofensivo simbolizan un dulce romance en lugar de una guerra mortal. De alguna manera, se supone que la frase "el flechazo de Cupido" es más agradable que sangrienta.

El Cupido original era hijo de Venus, la diosa romana del amor y la belleza. El propio Cupido, basado en el Eros griego, era una deidad romana asociada con la lujuria y el amor. En Grecia y en Roma, ambas deidades se representaban como jóvenes apuestos, no como sonrosados niños alados.

Pero los poetas y artistas antiguos también imaginaron una tropa de "erotitos" o "cupiditos" asistentes de ambos dioses. Los romanos los retrataron como niños alados, o "putti", como se los conoció en el arte renacentista italiano. Estos, a su vez, se convirtieron en los angelitos gorditos hoy pululan cada 14 de febrero.

Sarcófago con putti. Museo Pio Clementino. El Vaticano. Fuente.

A pesar de imaginar al dios con una tropa de asistentes encantadores, los romanos sabían que Cupido tenía un lado más oscuro y peligroso, un poder maléfico que no se debía olvidar.

Jovencito, pero matón

Como escribió en el año 8 d. C. el poeta Ovidio en su epopeya Metamorfosis, el dios arquero Apolo descubrió ese poder sufriéndolo en sus propias carnes. Después de haber matado al dragón de Delfos con mil flechazos, Apolo provocó la ira del hijo de Venus al burlarse de las armas de Cupido que parecían de juguete:

Dime, joven afeminado: ¿qué pretendes hacer con esa arma más propia de mis manos que de las tuyas? Yo sé lanzar las flechas certeras contra las bestias feroces y los feroces enemigos. [...] Conténtate con avivar con tus candelas un juego que yo conozco y no pretendas comparar tus victorias con las mías.

Cupido rápidamente tomó cumplida venganza. Atravesó el corazón de Apolo con una flecha de oro, lo que hizo que este se enamorara apasionadamente de la ninfa Dafne. Pero Dafne, que había pronunciado juramento de virginidad, había rechazado a muchos pretendientes y prefería cazar y vagar por los bosques. Cupido le disparó una flecha de plomo, lo que aumentó su odio por todo lo amoroso. Los flechazos cumplieron sus objetivos: Apolo se inflamó de pasión por Dafne y ella lo aborreció.

Apolo hostigó constantemente a Dafne, pero la ninfa siguió esquivándolo hasta que los dioses intervinieron y ayudaron a Apolo para que pudiera alcanzarla. En vista de que Apolo acabaría por atraparla, Dafne pidió ayuda a su padre. De repente, su piel se convirtió en corteza de árbol (un laurel), sus cabellos en hojas y sus brazos en ramas. 

Dejó de correr porque sus pies se enraizaron en la tierra. Apolo abrazó las ramas, pero estas se redujeron. Como ya no la podía tomar como esposa, Apolo juró que la amaría eternamente haciendo del laurel su árbol favorito y prometiendo que sus ramas coronarían las cabezas de los héroes y los campeones de los Juegos Olímpicos. Apolo usó sus poderes de eterna juventud e inmortalidad para que el laurel siempre estuviera verde.

El esposo invisible

Pero la caracterización más famosa de Cupido en la literatura latina aparece en la obra de Apuleyo, que vivió durante el siglo II en lo que hoy es Argelia. Escribió un cuento sobre Psique, una princesa tan hermosa que los mortales la adoraban comparándola con Venus, la diosa del amor.

Enfurecida por los celos, Venus ordenó a su hijo Cupido que hiciera que Psique se enamorara del hombre más miserable que encontrara. Pero un oráculo había profetizado a la familia real que Psique, su hija, estaba predestinada a casarse con una «criatura salvaje e indómita» que volaba atormentando a todos con fuego. Asustada, la familia la abandonó en un acantilado para que afrontara sola su terrible destino. En lugar de ello, Psique fue transportada por una suave brisa a un hermoso palacio habitado por sirvientes invisibles. Esa noche, un «esposo desconocido llegó y tomó a Psique por esposa» antes de partir al amanecer.

Su cónyuge invisible y ardoroso continuó visitándola todas las noches y al poco Psique se quedó embarazada. Se sentía muy feliz, pero también cada vez más sola. Su misterioso esposo permitió que sus hermanas pudieran visitarla siempre y cuando ella no intentara «indagar sobre su verdadero aspecto». Llena de felicidad, Psique accedió y le dijo: «Quienquiera que seas, te amo profundamente. Ni siquiera Cupido podría compararse contigo».

Psique descubre a su esposo Cupido. "Cupido y Psique’ de Giulio Kartar


Cuando las dos hermanas mayores de Psique la visitaron, sintieron envidia de su lujosa existencia. «¡Debe de estar casada con un dios!» pensaron, mientras que Psique parecía estar en la inopia. Con la esperanza de romper el matrimonio, las envidiosas hermanas le dieron una explicación del secreto de su marido: sin duda era una serpiente monstruosa que tenía intención de devorarla a ella y a su hijo cuando naciera.

Horrorizada, Psique creyó lo que decían a pesar de su íntimo conocimiento físico de su esposo: «su cabello perfumado, sus mejillas tiernas y su cálido pecho». Armada con una daga, se preparó para matar a su esposo mientras dormía. Pero antes de hacerlo, olvidando las repetidas advertencias que aquel le había hecho, lo miró a la luz de una lámpara de aceite. Aquí, a mitad de la historia, el lector finalmente descubre su identidad: ¡Era ni más ni menos menos que el mismísimo Cupido!

Al verlo, Psique «se enamoró del Amor». Pero una gota de aceite hirviendo despertó a Cupido. Completamente consternado por la traición de su esposa, huyó volando. El resto de la narración es la larga y ardua búsqueda de Psique para recuperar a Cupido. Se sometió voluntariamente a una serie de tareas brutales impuestas por Venus, antes de que, desesperada y exhausta, cayera en un sueño eterno justo antes de terminarlas.

Amor perdido y encontrado

Y a todo esto, ¿dónde estaba Cupido? Si en la primera mitad de la historia se le caracteriza como una fuerza poderosa y peligrosa, la segunda mitad lo representa como un indefenso niño de mamá. Voló de regreso al palacio de Venus, donde su madre, furiosa porque se había casado en secreto con Psique, lo encerró en su aposento.

Finalmente, recordando su amor por Psique, Cupido escapó por la ventana y la salvó del sueño eterno. Luego hizo un trato inteligente con Júpiter, rey de los dioses: Psique podría hacerse inmortal, allanando el camino para que ella se casara “oficialmente” con Cupido, un apaño que incluso satisfizo a Venus.

Ovidio y Apuleyo nos recuerdan que el Cupido original no es el amable portador de tarjetas de San Valentín, sino una fuerza elemental de la naturaleza humana, una «criatura salvaje e indómita» que enciende el fuego de la pasión de formas impredecibles. Mientras que la lujuria de Apolo por la belleza de Daphne resultó insatisfecha, Psique finalmente disfrutó del sexo con su invisible marido.

Apolo aprendió que el deseo no siempre es mutuo, mientras que Psique se dio cuenta de que el amor, la fidelidad y la confianza deben ganarse día a día. ©Manuel Peinado Lorca. @mpeinadolorca.

sábado, 28 de enero de 2023

Veganos, vegetarianos y déficit de vitamina B12



Según el mito del origen judeocristiano, Dios le pidió a Caín y a su hermano Abel que demostraran cuánto lo amaban mediante un sacrificio que debía elegir cada uno. Abel, el pastor, le preparó cordero asado. El agricultor, Caín, puso en el fuego un potaje con los productos de su huerta.

Las dos columnas de humo se elevaron al mismo tiempo hacia el cielo, cada una con su particular aroma. Ambos hermanos aguardaron expectantes. El veredicto no tardó mucho en llegar: «Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda», se lee en el Génesis. El olor favorito de Dios era el de la carne asada, lo que despertó los celos de Caín, quien, loco de envidia, mató a golpes a su hermano. El primer asesinato bíblico fue provocado por un olor.

Como a Dios, al “padre de la evolución”, Charles Darwin, le gustaba la carne. Darwin anotó en su Diario de viaje la cultura gastronómica de Argentina: «Tuvimos de cena carne con cuero, es decir, carne asada con su piel. Es un bocado tan superior a la carne de vaca ordinaria como el venado lo es al cordero». El naturalista comió lo suficiente como para saciarse por décadas: «Desde hace varios días no como más que carne. Este nuevo régimen no me disgusta, pero me parece que solo podría soportarlo a condición de hacer un ejercicio violento».

El aroma conquistó a los primeros humanos, cautivó a Darwin y sigue conquistándonos El olor atávico, seductor y envolvente de la carne asada trasciende la tiranía del tiempo. Une el pasado con el presente y el futuro y atraviesa toda ideología política en una sociedad con múltiples ofertas aromáticas. El asado es la técnica más antigua para cocinar. Nadie sabe cuándo los humanos empezaron a cocinar alimentos y descubrieron que la comida podía transformarse mediante el fuego y volverse más fácil de digerir y por ende más sabrosa.

El primatólogo Richard Wrangham piensa que nuestros antepasados ya dominaban el fuego hace más de un millón y medio de años, es decir, mucho antes de que, hace 300 000, fuéramos auténticamente humanos y, como Faustino Cordón, sostiene que nuestro éxito como especie es el resultado de la cocina, porque una vez que comenzaron a cocinar, el tracto digestivo humano se redujo y el cerebro creció. El tiempo dedicado antes a masticar alimentos crudos y duros empezó a utilizarse para cazar, recolectar, atender a la prole y cuidar del campamento.

En especial, el descubrimiento de la comida cocinada al fuego nos procuró un exceso de energía destinado al crecimiento y al funcionamiento cerebral, un órgano insaciable que constituye tan solo el 2% de nuestro peso, pero usa el 20% de nuestra energía. Sin embargo, también es maravillosamente eficiente. Nuestro cerebro requiere solo unas 400 calorías diarias de energía, casi lo mismo que obtenemos ingiriendo 200 gramos de solomillo de ternera. Intente hacer funcionar su tableta durante un día con un solomillo y comprobará de lo que hablo.

Los humanos somos omnívoros, como demuestra la múltiple capacidad digestiva de nuestras secreciones digestivas especializadas en la degradación de grasas: los jugos gástricos, biliares y pancreáticos que acaban por degradar la grasa en moléculas grasas sencillas que pasarán directamente a la sangre a través de los capilares del intestino delgado.

Pero sin necesidad de profundizar en los procesos digestivos, basta observar nuestra cabeza y nuestra boca para darse cuenta de nuestra capacidad omnívora en general y carnívora en particular. Los componentes más familiares de la boca son los dientes, unas piezas formidables y extremadamente versátiles. Hay tres tipos: incisivos (una especie de cuchillas cuya principal función es cortar los alimentos), caninos (similares a espadas cuya función primordial es desgarrar la carne), premolares (trituran los alimentos para facilitar la digestión) y molares, cuya función es la masticación propiamente dicha que deja a los alimentos listos para la digestión.

Por lo demás, podemos morder con bastante fuerza: un varón adulto medio puede alcanzar alrededor de 400 newtons de fuerza, lo que explica lo bien que podemos triturar, por ejemplo, un pedazo de turrón —intente hacerlo a puñetazos y verá lo que consigue—, y el poco espacio que ocupan los cuatro músculos mandibulares, un prodigio de eficacia tarascadora propia de carnívoros mordedores, desgarradores y trituradores.

Pero una cosa es ser funcionalmente carnívoros y otra muy distinta negar las consecuencias del consumo excesivo de carnes, en especial de carnes rojas asadas, relacionadas con el desarrollo de tumores cancerígenos, entre otros del cada vez más frecuente cáncer colorrectal. En 2015 la revista médica Lancet Oncology clasificó la carne roja como probablemente carcinogénica en humanos. Por otro lado, cabe recordar que el consumo de carne también está relacionado con el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. Un reciente estudio llevado a cabo con casi 30 000 personas indica que un consumo elevado de carne roja aumenta significativamente el riesgo de incidentes cardiovasculares.

Tampoco hay que olvidar el impacto medioambiental que supone la producción de proteína animal debido a la emisión de gases de efecto invernadero inductores del cambio climático y al elevado consumo de agua que conlleva. Así las cosas, un cambio hacia una alimentación con mayor consumo de vegetales y proteína animal de producción ecológicamente eficiente mejoraría tanto nuestra salud como la del planeta.

Por ello, cada vez es mayor el número de veganos (cuya dieta excluye alimentos de origen animal), y vegetarianos, que a los alimentos vegetales añaden huevos y lácteos. En paralelo a ese incremento poblacional, se extiende la opinión de que quienes siguen esas dietas son especialmente vulnerables a la deficiencia de algunos nutrientes, entre los cuales los que más se mencionan son proteínas, ácidos grasos, vitaminas D y B12, hierro y calcio.

¿Qué hay de cierto en esa presunción? ¿De verdad seguir tales dietas puede conducir a estados carenciales o más bien es un argumento destinado a desprestigiarlas? ¿Qué dice la Ciencia al respecto?

Llegar a la ingesta diaria mínima de proteínas siendo vegetariano o vegano no es ningún problema. Las proteínas están presentes en cantidades adecuadas en muchos alimentos de origen vegetal como legumbres y frutos secos. Además, en las dietas vegetarianas lácteos y huevos son excelentes fuentes proteínicas.

La ingesta de grasa también es suficiente si se consumen frutos secos, semillas o aceite, e incluso frutas como aceitunas y aguacates. Lo que hay que valorar para el correcto funcionamiento fisiológico es que la proporción entre ácidos grasos omega-3 y 6 debe ser equilibrada (no excederse en los segundos en detrimento de los primeros). Por eso conviene utilizar aceite de oliva (que tiene menor contenido en grasas omega-6) en vez del procedente de semillas, e ingerir frutos secos como las nueces, o semillas de soja linaza, chía o quinoa que contienen ácidos grasos omega-3.

La vitamina D se sintetiza al exponernos a la luz solar, por lo que su carencia entre vegetarianos o veganos no tiene por qué ser mayor que en personas omnívoras. Diversos estudios indican que vegetarianos y veganos no presentan mayor déficit de hierro que el resto de la población. En cualquier caso, para mejorar la absorción de hierro procedente de alimentos de origen vegetal como las legumbres es conveniente que se acompañen de otros que aumentan su absorción, especialmente los ricos en vitamina C como cítricos, fresas, pimientos rojos o kiwis.

El aporte de calcio es suficiente en vegetarianos que consuman lácteos. En el caso de no consumir lácteos o alimentos reforzados con calcio, es importante ingerir vegetales ricos en ese mineral y en los que se absorba bien, como la col rizada o kale, el brócoli, la coliflor, la soja, las alubias o las almendras.

El problema para veganos y vegetarianos es la vitamina B12. La única fuente natural de esta imprescindible vitamina, producida únicamente por microorganismos ingeridos por animales, son el pescado y las carnes de aves y mamíferos. Para evitar la anemia megaloblástica y otros trastornos psicomotrices, quienes siguen dietas estrictamente vegetarianas necesitan incorporar el aporte de B12 en su ingesta diaria mediante suplementos.

Los suplementos pueden obtenerse de nutracéuticos como la cianocobalamina y de alimentos enriquecidos, sobre todo a partir de soja y cereales, aunque la oferta sea todavía escasa. Los licuados vegetales, como los de almendra, soja, coco o avena, a menudo están reforzados con esa vitamina, como también lo están cereales y levaduras. No hay evidencias de que la vitamina presente en los tés fermentados kombucha y batabatacha, que a veces indican en su etiquetado que contienen en torno al 20 % del valor diario recomendado de vitamina B12, sea biológicamente activa en humanos.

En cualquier caso, se sea o no vegetariano o vegano, cuando aparece anemia por deficiencia de vitamina B12 hay que recurrir al médico para que establezca un tratamiento, que puede incluir una inyección de vitamina B12 una vez al mes, aunque muchas personas pueden responder con un sencillo aporte de suplementos de B12.

En resumen, vegetarianos y veganos en general pueden adquirir a través de una dieta bien planificada todos los nutrientes que necesitan salvo la vitamina B12, que debe ser suplementada en unos y otros y que, en caso de que aparezca anemia requerirá tratamiento médico. ©Manuel Peinado Lorca. @mpeinadolorca.

lunes, 12 de diciembre de 2022

Cómo prolongar la (mala) vida del "árbol" de Navidad



Si a usted le gusta decorar las navidades con un “árbol” recién cortado, es posible que se pregunte cómo mantenerlo para que puedan verlo los Reyes Magos. Los árboles de Navidad pueden permanecer frescos durante semanas: un corte oportuno y agua constante son la clave. Pero después, ¿qué pasa con ellos después del 6 de enero? 

Empecemos por dejar las cosas claras. He entrecomillado “árbol” para subrayar que usted no ha comprado un árbol: ha adquirido un muñón. Por definición, un árbol está formado por raíz, tallo (incluyo aquí tronco y ramas) y hojas. Salvo muy pocas excepciones, habrá comprado un ejemplar sin raíces, ergo, no es un árbol completo y con él tiene que lidiar. Como las raíces sirven, entre otras cosas, para que el árbol se hidrate, tarde o temprano se secará. 

Cada año es menos frecuente encontrar árboles de Navidad naturales en interiores. Los consumidores optan cada vez más por los árboles artificiales, más baratos y reutilizables cada doce meses. Pero todavía hay quien, siguiendo una tradición nórdica que no llegó a España hasta bien entrado el siglo XIX, prefiere decorar con bolas y luces un abeto o alguna otra conífera viva, que generalmente no sobrevivirá a las fiestas. 

Aunque no cuentan con cifras exactas, los cultivadores de abetos gerundenses, los mayores productores españoles, calculan que venden en territorio nacional unos 500.000 árboles, la mitad de su producción; el resto se destina al mercado internacional. Muy poco si se compara con Estados Unidos donde cada año se venden entre 25 y 30 millones de árboles navideños. 



La mayoría de los abetos que se comercializan en España pertenecen a la especie Abies nordmanndiana, aunque se comercializan también Abies pinsapo y el híbrido Abies x masjoanis, además de falsos abetos como Picea abies, Picea excelsa o Pseudotuga menziesii. En cualquier caso, una nimiedad si se compara con Estados Unidos donde se comercializan 35 especies diferentes). 

Algunos compradores se preguntan cómo evitar durante el mayor tiempo posible que un arbolillo lozano, verde y fresco se convierta en montón de agujas parda. No importa la especie que se haya adquirido: para conservarla el mayor tiempo posible es fundamental prolongar el verdor y la frescura del ejemplar. Para conseguirlo hay que tener en cuenta su tratamiento en origen. 

¿Cuándo cortaron este árbol? 

Podría ser una pregunta interesante en algunas compras, pero es probable que delante de un árbol navideño carezca de sentido. Al fin y al cabo, usted no le preguntará al empleado de una tienda cuándo se ordeñó la vaca, le bastará con leer la fecha de caducidad en el tetrabrik. 

Los árboles de Navidad no llevan fecha de caducidad, pero si fueron bien cultivados en condiciones de humedad y estibados durante semanas al fresco en el vivero antes de distribuirlos, retendrán la humedad y lucirán en Nochevieja tan frescos como cuando los cortaron. Por el contrario, si un árbol recién cortado se ha dejado a pleno sol, expuesto al viento y sin riego, no verá a Papá Noel. Y es que un árbol cortado puede perder hasta la mitad de su agua en un solo día si no se controla adecuadamente. 


¿Qué hay tener en cuenta a la hora de elegirlo? 

En el punto de compra, seleccione un árbol que se vea fresco y cuyas agujas no se desprendan al rozarlas. Elija uno que emita un aroma potente y tenga un color verde oscuro natural. Evite comprar lo que tengan agujeros en la corteza, síntomas infalibles de plagas de insectos taladradores, sacos de huevos de araña y otras señales de daños por plagas. 

Las diferentes especies tienen varios colores, formas, hábitos de ramificación, tipos de agujas, cortezas e incluso diferentes aromas. Pero, como ocurre con el pescado, todo eso es independiente de su frescura, que generalmente está directamente relacionada con el contenido de humedad de sus agujas. Si el tronco del árbol está pegajoso por la resina, esa es también una buena señal. Sacuda al árbol con algún vigor. Eso hará que caiga cualquier animal escondido como polizón. Si al hacerlo se desprenden muchas hojitas o incluso ramillas secas, busque otro. 

¿Qué hacer una vez comprado? 

Si no va a llevar de inmediato el árbol al interior de su vivienda, guárdelo en una zona fresca y húmeda que lo proteja del viento y del sol. Después de cualquier corte, un árbol trata inmediatamente de sellar o compartimentar la lesión, lo que dificulta que absorba agua. Para evitarlo, haga un nuevo corte recto en la base del árbol un par de centímetros por encima del corte original. 

Tan pronto como haga el nuevo corte, coloque el árbol en un balde de agua tibia. Asegúrese de que se mantenga lleno mientras el árbol absorbe. Si permanece fuera del agua aproximadamente durante más de un cuarto de hora después del corte, comenzará el proceso de curación y sellado: piense en hacer un nuevo corte. 

Para mantener fresco en interiores un árbol cortado, debe mantenerlo en agua. Use un recipiente con un depósito incorporado y compruebe que esté siempre lleno. Una regla general es un litro de agua por dos o tres centímetros de diámetro del tallo. Un árbol recién cortado puede absorber varios litros de agua el primer día, pero ese volumen disminuirá a medida que el árbol se aclimate al ambiente interior. No taladre un agujero en la parte inferior del tronco del árbol pensando que mejorará la absorción de agua: no sirve para nada. 

Si tiene que rebajar los costados del tronco o rebañar la corteza para que quepa en el tiesto, no insista: el árbol es demasiado grueso para la maceta; consiga otra. Las capas exteriores de la madera son las que absorben la mayor parte del agua, por lo que, si las mutila, el árbol tendrá problemas. 

No tiene que preocuparse de añadir nada al agua. Si le han dicho que le añada cualquier cosa, incluyendo melaza, aspirina, vodka, Coca-Cola u otra bebida carbónica, azúcar o cualquier otro fertilizante o gel destinado a conservar el verdor de las plantas vivas, olvídelo: con el agua es más que suficiente. Tampoco es necesario que el agua tenga una determinada temperatura especial: basta con que no esté ni helada ni hirviendo. 

Una vez que su árbol esté listo, su objetivo es evitar que se seque. Recuerde que necesita que el árbol esté fresco. Para evitar que se seque demasiado rápido, mantenga el árbol al menos a un metro de cualquier fuente de calor y disminuya o evite la exposición directa al sol. Bajar la temperatura en la habitación también puede ayudar a mantener el verdor. 

Como doy por supuesto que no quiere provocar un incendio, asegúrese de que todas las luces y los cables estén en buenas condiciones y apáguelos cuando usted no esté cerca. Desenchúfelo por completo si sale de casa o se va a la cama. Dejar apagadas las luces del árbol cuando no sea necesario lucirlas, puede ayudar a retrasar la desecación del árbol. Y, sin caer en la paranoia, asegúrese de que los detectores de humo funcionen y tenga un extintor de incendios a mano por si acaso, que nunca se sabe. 

¿Qué ocurre con los árboles después de Reyes? 

Si se cuida adecuadamente, un árbol fresco durará de tres a cuatro semanas y puede que incluso cinco. Después viene el problema de qué hacer con la pobre planta mutilada, esté viva, maltrecha o muerta. 

Si su árbol comienza a secarse, lo más seguro es deshacerse de él. Si está en su mano, astillarlo para compost es la opción más sostenible desde el punto de vista ambiental. Si, como es probable, no dispone de compostaje doméstico, no lo tire al contenedor ni lo deje en la acera como hacen los malos ciudadanos con los enseres: avise a los servicios de recogida municipales. Casi todos los ayuntamientos cuentan con alguno. Todos los árboles, independientemente de su estado, acaban convertidos en mulching (acolchado natural que protege el suelo vegetal y evita la pérdida de humedad) o abono orgánico para los parques y jardines de la ciudad. 

Aunque digan que van a “recuperarlos” no se lo crea. Recuerde lo que dije al principio: usted no ha adquirido un “árbol” propiamente dicho. Hasta ahora nadie ha conseguido que un árbol sin raíces rebrote. Una rama es una rama; no tiene raíces y, por lo tanto, está condenada a morir de sed, aunque con los cuidados que he resumido podamos alargar su lozanía (y su agonía, que todo hay que decirlo). La excepción son las pocas decenas de abetos que comercializan los estudiantes de la Escuela de Ingenieros de Montes de Madrid, que los venden con raíces, una garantía imprescindible si queremos que tenga una oportunidad de ser replantado después de Reyes. 

Los colectivos ecologistas, por su parte, se oponen mayoritariamente al que consideran un dañino "uso de la naturaleza para decorar". Los productores opinan otra cosa: la mayoría de los abetos de Navidad proceden de producciones controladas y dedicadas precisamente a eso, a ser árboles de Navidad. Donde queda el hueco del árbol vendido plantarán otro, argumentan. Además, hay que tener en cuenta que durante su crecimiento han estado generando oxígeno y fijando dióxido de carbono, mientras que el árbol de plástico sólo habrá generado contaminación. 



martes, 6 de diciembre de 2022

Breve historia de la flor de Pascua



Las popularísimas flores de Pascua, que en realidad ni son verdaderas flores ni florecen en Pascua, son las plantas en maceta más vendidas en Estados Unidos, el país donde empezó a cultivarse a gran escala. Han logrado este éxito a pesar de que solo se comercializan durante un par de meses, mientras que sus competidoras lucen en las floristerías todo el año.

Como ha ocurrido con tantas cosas, desde la Coca-Cola a la hamburguesa. pasando por la compresa, los westerns, el kétchup, las french fries o Halloween, desde Estados Unidos las flores de Pascua se extendieron como iconos navideños por todo el mundo.

Las flores de Pascua se conocen en Estados Unidos como “poinsettias” en reconocimiento al primer embajador de Estados Unidos en México, Joel Roberts Poinsett, que en 1828 envió esquejes de la planta a su país y al que el botánico escocés Robert Graham dedicó el nombre científico de Poinsettia al que añadió pulcherrima (hermosísima).

En el estado de Taxco, Poinsett, botánico diletante, encontró un arbusto espigado al que los aztecas llamaban desde tiempos inmemoriales “cuetlaxochitl”, la “flor de pétalos que se marchitan”, que simbolizaba para ellos la pureza y la resurrección y, por lo mismo, se colocaba en los altares dedicados a los guerreros que morían en cumplimiento de su deber y renacían en un paraíso celestial. 

Cada Navidad, las flores de Nochebuena inundan la plaza del Zócalo de México DF. Fuente.

Esos atributos que, coincidiendo con el solsticio de invierno, el día del triunfo del sol naciente para los romanos y en el que para los católicos nació Jesús, fueron aprovechados por los frailes novohispanos para adornar las iglesias durante la celebración de la Navidad. Desde entonces, la planta comenzó a conocerse en Centroamérica como “Nochebuena”.

Gracias a Poinsett, la planta se convirtió rápidamente en un icono estadounidense de la Navidad y, desde principios del siglo XX los encantadores dibujos de las poinsettias escarlatas aparecían con frecuencia en los christmas, las populares tarjetas de felicitación navideña. Pero que desde las tarjetas navideñas y el cultivo en pequeños jardines de botánicos diletantes se pasaran a vender en Estados Unidos alrededor de cien millones de macetas cada año en solo seis semanas hay un largo trecho. No hay iPhone que supere ese récord de ventas ni de lejos.

Los responsables de la “revolución comercial” de las poinsettias se apellidan Ecke, una familia de floricultores californianos que fueron para las flores de Pascua lo que los surafricanos De Beers para los diamantes. Antes de echar el cierre hace diez años, cuatro generaciones de Eckes convirtieron unas plantas que pocos estadounidenses habían tenido en sus manos en un elemento decorativo imprescindible desde Acción de Gracias a Año Nuevo.

La historia de los mayores productores  de poinsettias del mundo comienza en 1902. Ese año, un inmigrante alemán, Albert Ecke, el patriarca de la dinastía, llegó con su familia a Los Ángeles. Establecieron una granja lechera y un huerto donde cultivaron hortalizas, albaricoques y flores. Ecke se sentía intrigado por un arbusto rojo y verde que se asilvestraba en todo el sur de California. Supo que los mexicanos lo usaban como decoración navideña. Allí había dinero, pensó.

Por entonces, las poinsettias se vendían al por menor como flores cortadas en lugar de enraizadas en macetas. El gran inconveniente era su duración: duraban dos o tres días en el mejor de los casos antes de marchitarse. A partir de 1918, los Eckes lograron ir dándole un cambio de imagen radical a través de una técnica de reproducción secreta que convirtió la hierba delicada y desgarbada en una planta de maceta robusta, ramificada y voluptuosa.

El secreto era la propia naturaleza. A través de mutaciones normales, comenzaron a surgir algunos tipos nuevos más robustos, erguidos y ramificados de la planta. Por si eso era poco, producían más “flores”. Los Eckes comenzaron a utilizar esquejes de esas plantas y las propagaron.

Le dieron un nuevo impulso al negocio cuando fueron los primeros en producirlas en invernaderos y empezaron a enviar esquejes por avión en vez de hacer lo que se hacía hasta entonces: enviar las plantas en macetas por ferrocarril. En un avión comercial cabían decenas de miles de esquejes que, a través de un sistema de franquicias, podían cultivarse fácilmente en invernaderos distribuidos por todo el mundo. Se cultivasen donde se cultivasen, se producía el milagro: las plantas que surgían de los esquejes de Ecke tenían ramificaciones abiertas y floraciones perfectas.

Pero una cosa es tener plantaciones repletas de plantas magníficas y otra tratar de venderlas. En la naturaleza, las poinsettias florecen entre noviembre y enero, lo que se ajusta perfectamente con la temporada del Adviento cristiano: los Ecke comenzaron a comercializar las plantas etiquetadas como "flores navideñas". El nombre funcionó y ese fue un primer paso en su salto a la fama.

La operación comercial estuvo acompañada por una agresiva publicidad que tuvo su punto de inflexión en 1965, cuando las cadenas televisivas estadounidenses comenzaron a transmitir la mayoría de sus programas de máxima audiencia en color. Para entonces, cuando los aparatos de televisión se habían convertido en un electrodoméstico imprescindible en cualquier vivienda de la clase media estadounidense, Paul Ecke, además de regalar centenares de macetas para decorar la Casa Blanca, inundó las cadenas de televisión con poinsettias gratis desde el Día de Acción de Gracias (el cuarto jueves de noviembre, justo cuando comienza el Adviento) hasta Navidad. Las espectaculares hojas rojas de sus poinsettias lucían esplenderosas en los primeros televisores a color y en los programas de máxima audiencia como el “The Tonight Show” de Johnny Carson y los especiales navideños de Bob Hope, que cada noche tenían millones de telespectadores.

Doble página del Woman’s Day Magazine de diciembre de 1985. Fuente

Las revistas femeninas resultaron ser otro golpe publicitario de primera. Paul Ecke llamó a los editores de publicaciones como Sunset y Women's Day, y los convenció de que los árboles de Navidad y el muérdago no resaltaban lo suficiente en sus reportajes fotográficos navideños. A los editores les pareció una buena idea, pero le dijeron que los reportajes se realizaban en verano. Para los Ecke ese no era un problema.

Las poinsettias son plantas de días cortos que requieren de un periodo largo de oscuridad antes de comenzar el desarrollo floral. Todo lo que necesitaban para florecer eran varias semanas de “falsas noches” que se conseguían oscureciendo algunos de sus invernaderos para provocar días cortos. Así que los Eckes comenzaron a producir una cosecha selecta que florecía fuera de temporada expresamente para hacer los reportajes fotográficos. En diciembre, millones de mujeres estadounidenses de clase media veían casas con una hermosa decoración navideña a base de flores de Pascua. ¡Bingo! Las amas de casa no se sentían contentas si su casa no se veía tan bonita como en las fotos de las revistas, Casa Blanca incluida.

Hoy, el emporio Ecke se ha esfumado, pero todavía representa el 70% de las flores de Pascua que se venden en Estados Unidos y la mitad del mercado mundial. Su cosecha anual es más grande que nunca. Pero ya no es un negocio familiar: en agosto de 2012, anunciaron que las plantaciones familiares habían sido adquiridas por Agribio Group, una multinacional holandesa. 

Finalizó así una tradición de más de cien años, una tradición de tal éxito que, en 1991, el Congreso de Estados Unidos decidió que el día de la poinsettia sería el 12 de diciembre, para conmemorar la muerte de Poinsett, fallecido ese mismo día de 1851. © Manuel Peinado Lorca. @mpeinadolorca.

domingo, 27 de noviembre de 2022

Flor de Pascua: algo más que una flor


Las flores de Pascua ya están haciendo su aparición en viveros y floristerías. En diciembre, cuando la Navidad se acerque, inundarán los comercios, las oficinas y los hogares de todo el mundo cristiano.

En España, la producción de flores de Pascua alcanza los nueve millones de unidades. Una minucia comparada con Estados Unidos, el país donde empezaron a cultivarse a gran escala, donde desde hace años las flores de Pascua son las plantas en maceta más vendidas y han logrado imponerse a pesar de que solo se comercializan durante un período de dos meses, mientras que sus competidoras se venden durante todo el año.

En Estados Unidos las popularísimas flores de Pascua se conocen como “poinsettias”, un reconocimiento al primer embajador de Estados Unidos en México, Joel Roberts Poinsett, que en 1828 envió esquejes de la planta a su país. Tras volver a Estados Unidos, Poinsett se dedicó a cultivar esta flor navideña en su finca de Charleston, Carolina del Sur, y aprovechó para regalarla a algunos de sus amigos en Navidades, coincidiendo con la época en la que planta tiene unos colores más vivos. Así fue como nació la tradición de usar esta flor en Navidad. Por eso, en Estados Unidos el Congreso decidió en 1991 que el día de la poinsettia sería el 12 de diciembre, para conmemorar la muerte de Poinsett, fallecido ese mismo día de 1851.

Poinsett, botánico aficionado, encontró esta ardiente flor silvestre mexicana en el estado de Taxco, donde los aztecas la llamaban desde tiempos inmemoriales “cuetlaxochitl”, la “flor de pétalos que se marchitan”, que simbolizaba para los mexicas la pureza y la nueva vida que obtenían los guerreros muertos en batalla y por eso se colocaba en los altares dedicados quienes morían en cumplimiento de su deber.

Los atributos de pureza y renacer que le conferían los mexicas fueron aprovechados por los frailes novohispanos que la colocaban en los altares durante la celebración de la Navidad, aprovechando que su florecimiento -el encendido color rojo de las hojas- sucedía durante las festividades decembrinas.

Cuando el gran Alexander von Humboldt la descubrió en sus recorridos por el Virreinato de la Nueva España, envió unos ejemplares a su preceptor, el director del Jardín Botánico de Berlín Carl Ludwig Willdenow. Willdenow, un botánico de primera, no se dejó engañar por el tamaño y la belleza de lo que parecían grandes pétalos escarlatas y relacionó aquellas grandes flores con las pequeñas agrupaciones de flores (inflorescencias o ciatos) que caracterizan a plantas como las vulgares “lechetreznas” del género Euphorbia, que tanto abundan en los bordes de los caminos o en los barbechos del Viejo continente.

Figura 1. Izquierda: esquema de un ciatio de Euphorbia corollata, fotografiada al natural a la derecha. Los ciatios de esta planta se disponen en ramas en los extremos de los tallos. Cada ciatio tiene forma de copa que contiene los órganos reproductivos, cinco brácteas blancas que parecen pétalos y cinco nectarios verdes en las bases de esas brácteas. En la misma planta se producen flores masculinas (estaminadas) y femeninas (pistiladas) separadas. Cada flor masculina está reducida a un estambre, mientras que cada flor femenina tiene un ovario formado por tres carpelos y con un estilo tripartito. Abajo a la derecha: la lechetrezna, Euphorbia serrata, es una hierba muy común en los campos españoles.

Las euforbias tienen una alta especialización en la inflorescencia: el ciatio, que agrupa flores unisexuales (Figura 1). Cada ciatio consiste en una flor central femenina o pistilada rodeada de grupos de flores masculinas cada una de ellas reducida a un solo estambre. Todas las flores están rodeadas por un involucro con un número variable de glándulas productoras de néctar en sus márgenes, lo que indica que la polinización es principalmente zoófila. Realmente, el ciatio la hace parecer tanto a una flor hermafrodita que el gran naturalista Carlos Linneo y otros botánicos contemporáneos la interpretaron como una flor verdadera. Sin embargo, en el Jardín de Plantas de París J.-B. Lamarck fue el primero en notar a principios del siglo XIX que el ciatio era una inflorescencia y así se la sigue reconociendo.

Foto 1. Sección longitudinal de un ciatio de E. tridentata

Willdenow se dio cuenta de que aquella no era una Euphorbia cualquiera, sino que mostraba la típica exuberancia y el brillante colorido de muchas flores tropicales. Willdenow anotó en la etiqueta del pliego el nombre con el que se incorporaría a la nomenclatura botánica oficial: Euphorbia pulcherrima ("la euforbia más hermosa"). Unos años después, el botánico escocés Robert Graham propuso el nombre de Poinsettia pulcherrima en homenaje a su “descubridor” americano.

 

Figura 2. A pesar de su exuberancia, la flor de Pascua Euphorbia pulcherrima repite el modelo básico de las inflorescencias de todas las euforbiáceas.

Como la planta florecía cuando los días eran cortos en pleno invierno, se convirtió rápidamente en un icono navideño y, a principios del siglo XX los encantadores dibujos de flores de Pascua de color rojo brillante aparecían con frecuencia en las tarjetas de felicitación navideña. Bien entrado el siglo XX, una familia de productores californianos de flores, los Ecke, dieron con la técnica de cultivarlas en maceta y, acompañadas de una potente campaña publicitaria, exportaron sus plantas por todo el mundo.

En la Foto 2 aparece un detalle de los múltiples pseudantos (falsas flores) rodeados por una o varias capas de brácteas (hojas modificadas) rojas que resultan muy vistosas para los insectos polinizadores típicas de Euphorbia pulcherrima. Las flores se llaman ciatios o ciatos (del latín cyathyum; copa pequeña). El tejido verde que rodea cada flor es el involucro (del latín involucrum: envuelta), una aglomeración compacta de pequeñas brácteas (bractéolas) fusionadas en una estructura acopada que contiene en su interior múltiples flores masculinas y una sola flor femenina. 

Foto 2. La imagen muestra una inflorescencia de la flor de Pascua formada por la acumulación ramificada de varias falsas flores o pseudantos. Los pseudantos de las euforbiáceas, la familia en la que se incluye la flor de Pascua, son tan característicos que reciben el nombre especial de ciatos. La inflorescencia (1) está formada por varios ciatos dispuestos en racimos de pedúnculos (2) rodeados por grandes brácteas rojas (3). Cada ciato acopado está rodeado por un involucro (4) al que se adhiere una glándula nectarífera o nectario (5). Para evitar la autopolinización en estos ciatos las flores masculinas (6) han madurado antes y por eso las flores femeninas todavía no han emergido de sus respectivos ciatios.

Unidas al involucro pueden verse unas estructuras amarillas brillantes llenas de líquido: son las glándulas de néctar (nectarios) que exudan un néctar azucarado para recompensar a los polinizadores Emergiendo del involucro se pueden ver unos filamentos rojos. Son las flores masculinas reducidas a estambres (cada flor es un estambre) sostenidos por pedicelos: una ceñidura marca el lugar en el que termina el pedicelo y comienza el estambre propiamente dicho, en cuyo extremo están las anteras amarillas en las que incluso se pueden ver algunos granos de polen.

Foto 3. Mitad derecha: una sola flor con estigma, estilo y ovario (1) comienza a emerger de su ciatio (2); el involucro tiene adherida una glándula de néctar bilabiada (3). En mitad izquierda se observan varias flores masculinas casi marchitas (4) con sus glándulas de néctar arrugadas tras haber exudado todo su néctar (5). Las hojas rojas que rodean las inflorescencias (en su mayoría desenfocadas) son las brácteas (6).

En la parte derecha de la Foto 3, que es un detalle de un ciatio, se muestra una sola flor femenina con estigma, estilo y ovario emergiendo de su involucro, al que se adhiere una glándula de néctar bilabiada de color amarillo verdoso. En la Foto 4 aparece una sola flor femenina con estigma, estilo y un ovario que emergen de su involucro en el extremo de un pedicelo grueso (un pequeño tallo) que es casi tan largo como la flor misma. 

Foto 4. Una flor femenina con estigmas (1c), estilo (1b) y ovario (1a) emergiendo de su ciatio (2a), un conjunto de bractéolas fusionadas con extremos rojizos desflecados (2b) levantado sobre un pedicelo grueso (2c) que es casi tan largo como la flor misma. También emergen del involucro varias flores masculinas marchitas (3) con estambres y anteras visibles que aún tienen polen amarillo. El involucro tiene adherida una glándula de néctar (4). En la imagen, el ciatio está creciendo desde el punto de ramificación de un tallo, donde está emergiendo una bráctea y se ve una cicatriz de la yema de un ciatio cortado. 

Como se consigue mantenerlas y hacerlas florecer en las fiestas navideñas

Las flores de Pascua son plantas de “días cortos”, que florecen cuando comienzan a acortarse (después del 21 de junio en el hemisferio norte, lo que ocurre durante el verano y el otoño), es decir, cuando la duración de la noche es mayor. No pueden florecer con días largos o si se expone la planta a una luz artificial durante varios minutos en medio de la noche, porque requieren un periodo ininterrumpido de oscuridad antes de que el desarrollo floral pueda comenzar. La luz natural nocturna, como la luz de la luna o los rayos no tienen suficiente intensidad o duración para interrumpir la floración. La duración del periodo de oscuridad requerido para inducir la floración varía entre especies y variedades de una especie.

Las flores y las brácteas rojas de la flor de Pascua se consiguen tras una exposición de la planta a unos tres meses de días con poca luz (unas ocho horas al día). De esta forma, y teniendo en cuenta la cantidad de luz recibida, los viveros de todo el mundo consiguen que las macetas estén en plena floración y con las brácteas rojas justo a tiempo para las fiestas navideñas.

Por eso, en teoría, controlando la cantidad de luz, se podrían hacer florecer en cualquier momento del año. Aunque estamos acostumbrados a desecharlas al acabar las fiestas, es posible mantenerlas todo el año e incluso hacerlas reflorecer si se les da el cuidado necesario. La mayoría de las flores de Pascua mueren tras unas semanas en interior debido a la falta de humedad o al riego inadecuado, pero, si se les da el cuidado que necesitan, sobrevivirán en interiores, aunque necesitarán un periodo de reposo en primavera, durante el cual habrá que regarlas menos.

Para volverlas a hacer florecer en el siguiente periodo navideño, hay que asegurarse de que reciben luz solo durante ocho horas diarias, manteniéndolas en la oscuridad total el resto del día durante los dos o tres meses anteriores. Aunque conseguirlo es más fácil en viveros e invernaderos dedicados al cultivo de plantas de interior para venta, es posible hacerlo en casa si se tiene buena mano con las plantas. ¡Ánimo, paciencia y suerte! ©Manuel Peinado Lorca. @mpeinadolorca

sábado, 5 de noviembre de 2022

El martes, luna de sangre

 


El próximo martes habrá una luna de sangre. Como puede verse en la secuencia de imágenes de Anantha Jois que encabeza esta entrada, durante un eclipse lunar total la Luna parece volverse roja mientras pasa a través de la sombra de la Tierra. El fenómeno del enrojecimiento lunar se ha dado en llamar “luna de sangre”.

El primer eclipse lunar total de 2022 ocurrió los días 15 y 16 de mayo y fue visible en fase total en parte de América, la Antártida, Europa, África y el Pacífico Oriental. El próximo y último eclipse lunar de 2022 ocurrirá el próximo martes 8 de noviembre y será visible en partes de Asia, Australia, Norteamérica, la mayor parte de América del Sur y partes del norte y este de Europa.

Este eclipse no será visible desde España, pero es un buen momento para hacer un poco de divulgación sobre los eclipses lunares. Los eclipses lunares, que solo pueden suceder en fase de luna llena, aparecen cuando la Tierra se coloca entre el Sol y la Luna, proyectando una sombra sobre la superficie de esta última. 

En su ecuador el diámetro solar es 109 veces mayor que la Tierra, por lo que esta proyecta un cono de sombra convergente y un cono de penumbra divergente. Los eclipses se producen porque la Luna, que se encuentra a unos 384.000 km de la Tierra, entra en el cono de sombra terrestre, cuya longitud (1.384.584 km) es mucho mayor. A la distancia que se encuentra la Luna de la Tierra, el cono de sombra tiene un diámetro de 9.200 km, mientras que el diámetro de la Luna es de 3.476 km. Esta gran diferencia provoca que, dentro del cono de sombra, quepan más de dos lunas y media y, debido a ello, los eclipses permanecen en su fase total durante un tiempo prolongado.

Hay tres tipos de eclipses lunares dependiendo de cómo estén alineados el Sol, la Tierra y la Luna en un momento dado. El eclipse lunar total tiene lugar cuando la sombra de la Tierra se proyecta sobre toda la superficie lunar. El eclipse lunar parcial ocurre cuando solamente una porción de la Luna queda dentro de la sombra proyectada por la Tierra, lo que hace que nuestro satélite aparente haber recibido un mordisco, porque la sombra de nuestro planeta oscurece el lado de la Luna que mira hacia nosotros. La cantidad de "mordisco" que veamos dependerá de cómo se alineen el Sol, la Tierra y la Luna. 

El eclipse penumbral sucede cuando la tenue parte exterior de la sombra de la Tierra se proyecta sobre la superficie lunar. La penumbra ocasiona un sutil oscurecimiento en la superficie lunar que hace que sea difícil de ver. Para un observador que estuviera situado sobre la superficie de la Luna, un eclipse penumbral sería un eclipse parcial de Sol. Análogamente, si el observador se encontrara dentro del cono de sombra de la Tierra, no podría ver el Sol, de modo que para él se estaría produciendo un eclipse solar total.

Eclipse lunar total (izquierda), parcial (centro) y penumbral (derecha). Fuente.

El primer eclipse lunar total de 2022 ocurrió durante la noche del 15 al 16 de mayo. El eclipse total fue visible desde partes de las Américas, la Antártida, Europa, África y el Pacífico Oriental. La infografía de abajo muestra las etapas de ese eclipse en Tiempo Universal, o GMT. La secuencia puede verse también en este vídeo.

Fuente: Estudio de Visualización Científica de la NASA.

Para saber si el próximo eclipse lunar total es visible desde donde te encuentres en ese momento, consulta este mapa interactivo. Si está nublado o no puedes ver el fenómeno en persona, habrá varias transmisiones en vivo del eclipse lunar, incluida esta de un canal de YouTube, que en España empezará a emitir a las 9 de la mañana.

Si quieres más información sobre los eclipses lunares de 2022, consulta las guías de la NASA para el eclipse total del 16 de mayo y el del 8 de noviembre. ©Manuel Peinado Lorca. @mpeinadolorca.

Autor Luis Rojas M.