Vistas de página en total

domingo, 10 de julio de 2016

Así murió el Tyrannosaurus rex

Esqueleto del holótipo de Tyrannosaurus rex.
Museo de Historia Natural  Carnegie, Pittsburgh.
Las especies llegan a su fin normalmente según un proceso denominado de extinción de fondo, lo que significa que sus poblaciones desaparecen de una forma más o menos lenta y continua a lo largo de los tiempos geológicos. Además, hay periodos de tiempo en los que la tasa de extinción no es constante y se acelera, dando lugar a episodios de extinción en masa en los que muchas especies (aproximadamente más del 30%) de distintos grupos y de hábitats muy diferentes desaparecen en un corto periodo de tiempo geológico. En el caso de la extinción en masa se diferencian fundamentalmente dos patrones: extinción en masa gradual y extinción en masa catastrófica o súbita, dependiendo de si se produce gradualmente a lo largo de un periodo de tiempo geológicamente corto o de forma súbita (instantánea a escala geológica). La duración de una extinción en masa gradual larga puede llegar al millón de años, aunque lo más frecuente son los episodios cortos de extinción en masa que duran alrededor de 100.000 años. Por el contrario, el patrón de extinción en masa súbita puede acontecer solamente en unos pocos años. 

Las causas de las extinciones son diversas y aún no existe un consenso amplio sobre cuáles son las causas que produjeron la mayoría de los episodios de extinción. Una excelente revisión histórica, analizando causas como el Diluvio Universal, ha sido realizada por Sequeiros (2002: La extinción de las especies biológicas. Construcción de un paradigma científico. Monografías de la Academia de Ciencias de Zaragoza). La extinción de fondo sería debida principalmente a causas de tipo biológico, como la competencia y el endemismo o el reemplazo evolutivo de ancestros-descendientes. Por el contrario, las causas biológicas no parecen haber originado episodios de extinción en masa, aunque las evidencias científicas ponen de manifiesto cada vez más los episodios de extinción en masa de algunas especies causadas por la competencia de la especie humana con otras especies debido a la extraordinaria proliferación del hombre y a su maltrato de la naturaleza. 

Reconstrucción histórica de una pareja de mosasasurios
Al margen de ello, casi todos los episodios de extinción en masa parecen haber sido desencadenados por causas de mayor relevancia de tipo geológico o extraterrestre que produjeron cambios en toda la Tierra. Los cambios medioambientales han de ser geográficamente amplios, ecológicamente severos y relativamente rápidos para que las faunas no emigren o se acomoden a los nuevos ambientes. Según Wignal (2004: Causes of mass extinctions. En: Taylor, P.D. ed. Extinctions in the History of Life. Cambridge University Press, 119-150) entre las causas más frecuentes se encuentran principalmente el vulcanismo masivo, los cambios del nivel del mar, la anoxia marina, el calentamiento global, el enfriamiento global, la ruptura de la productividad marina, el impacto de grandes meteoritos y el efecto de radiaciones (ej., supernovas, explosiones de rayos gamma).

A lo largo de la historia de la Tierra, se han producido cinco grandes eventos de extinción en masa, los acaecidos a finales del Ordovícico, del Frasniense (Devónico Superior), del Pérmico, del Triásico y del Cretácico; a estos cinco hay que añadir otro que está aconteciendo actualmente y que se denomina la sexta extinción en masa. De todos ellos, el que más ha llamado la atención es la extinción de los dinosaurios no avianos, el último de los cuales desapareció hace sesenta y cinco millones de años, a finales del Cretácico. Junto con los dinosaurios terrestres también se extinguieron los gigantescos mosasaurios y plesiosaurios marinos y los pterosaurios voladores. 

Los dinosaurios avianos, es decir, provistos de plumas, no se extinguieron y evolutivamente condujeron a las modernas aves (sí, ese gorrión que ve usted en el parque y ese pollo que se come son descendientes de los dinosaurios avianos). El plancton, la base de la cadena alimenticia del océano, se vio muy afectado. Muchas familias de braquiópodos y esponjas de mar desaparecieron. Los ammonites de concha dura se esfumaron. Se redujo la gran diversidad de escualos. Se marchitó la mayor parte de la vegetación. En resumen, más de la mitad de las especies mundiales resultaron eliminadas o enormemente mermadas.
Anchiornis huxleyi, dinosaurio con plumas del Jurásico.

¿Qué causó esa masiva extinción que marca el final del Cretácico y el comienzo del Paleógeno? El debate científico continúa en la búsqueda de una respuesta certera que debe explicar por qué desaparecieron muchos grupos animales, mientras que la mayoría de los mamíferos, tortugas, cocodrilos, salamandras y ranas sobrevivieron. Las aves se libraron. Al igual que las serpientes, los moluscos bivalvos y los erizos y estrellas de mar. Incluso a las plantas resistentes capaces de soportar climas extremos les fue relativamente bien.

Los científicos suelen coincidir en torno a dos hipótesis que podrían explicar la extinción del Cretácico: un impacto extraterrestre producido por un asteroide o un cometa, o un período de gran actividad volcánica. Cualquiera de los dos escenarios habría oscurecido los cielos hasta el punto de privar a la Tierra de la energía del Sol, impidiendo la fotosíntesis y extendiendo la destrucción arriba y abajo de la cadena alimenticia. Una vez que se asentó el polvo, los gases de efecto invernadero bloqueados en la atmósfera habrían provocado que se disparara la temperatura, provocando un repentino cambio climático que acabó con muchos de los organismos que habían logrado sobrevivir a la prolongada oscuridad.

La teoría del impacto extraterrestre proviene del descubrimiento de que estratos de rocas ricos en iridio que datan precisamente de la época de la extinción. Estos estratos se encuentran en todo el planeta, tanto en tierra firme como en los fondos oceánicos. El iridio es raro en la Tierra, pero se encuentra en los meteoritos en la misma concentración que en los estratos de marras. Esto condujo a los científicos a afirmar que el iridio se esparció por el planeta cuando un cometa o un asteroide cayó en algún lugar de la Tierra y a continuación se evaporó. El Chicxulub, un cráter de 180 kilómetros de ancho formado en la mexicana península de Yucatán cuya antigüedad se ha fijado en 65 millones de años es el candidato número uno para certificar el impacto de un enorme meteorito, cuya lluvia radiactiva –sostienen muchos científicos- acabó con los dinosaurios.

Pero hete aquí que el núcleo de la Tierra también es rico en iridio y como el núcleo es el origen del magma que fluye por los volcanes, otros científicos afirman que la actividad volcánica que ocurrió hace 65 millones de años en las traps de la meseta del Decán, una gran provincia ígnea situada en el centro-oeste de la India, que es una de las mayores formaciones volcánicas de la Tierra, fue la responsable de extender el iridio por todo el planeta, junto con el polvo que ocultaba la luz solar y los gases de efecto invernadero. El Decán no es cualquier cosa: aunque los restos ígneos son reconocibles expandidos sobre unos 2,6 millones de kilómetros cuadrados, las espectaculares colinas escalonadas o traps del Decán se componen de varias capas de inundaciones basálticas solidificadas de 2.000 metros de espesor, que cubren una superficie análoga a la española (500.000 kilómetros cuadrados) con un volumen de 512.000 kilómetros cúbicos. La evidencia geológica sugiere que las erupciones volcánicas pueden tener un gran efecto en el clima terrestre. El polvo, los escombros y cenizas de las erupciones pueden flotar en la atmósfera durante mucho tiempo, tal vez muchos años. Las partículas flotantes reflejan la luz solar que, incapaz de alcanzar la superficie de la Tierra, provoca que la atmósfera se enfríe y se produzca un cambio climático hacia el frío. Drácula y Frankenstein nacieron precisamente en 1816, el año sin verano provocado por la colosal erupción del Tambora, un volcán indonesio.

Las traps del Decán aparecen como un punto morado en el mapa geológico de la India
Ambas hipótesis son plausibles. Algunos científicos creen que las dos pueden haber contribuido a la extinción, mientas que otros sugieren que la causa real fue un cambio más gradual del clima y del nivel del mar. Independientemente de lo que provocara la extinción, el fin del Cretácico marcó el fin del reino de terror del Tyrannosaurus rex y abrió la puerta a que los mamíferos se diversificaran rápidamente y evolucionaran a nichos recién abiertos. 

Traps del Decán junto a Pune
No fue sólo el impacto contra la Tierra de un enorme asteroide. Las erupciones volcánicas y las emisiones de enormes cantidades de dióxido de carbono a la atmósfera también contribuyeron a la extinción de los dinosaurios al final del periodo Cretácico, según confirma un nuevo estudio publicado el pasado 5 de julio por la revista Nature, que concluye que la desaparición de los mayores animales que han vivido en nuestro planeta se debió a este doble “mecanismo de aniquilación”. El estudio, realizado por científicos estadounidenses, aporta nuevas pruebas basadas en un conjunto de fósiles hallados en la Isla Seymour, en la Antártida. Para el análisis paleontológico, los científicos han recurrido a una nueva técnica denominada "paleotermometría de isótopos de carbono agrupados", con la que han sido capaces de calcular, con más exactitud, los cambios ocurridos en la temperatura de las aguas, porque dichos cambios quedaron impresos en las conchas de los moluscos durante ese periodo. Y lo más importante de todo: así pudieron constatar que la extinción de los dinosaurios y otras especies coincidió con dos rápidos aumentos de la temperatura del mar, que demuestran que existe un vínculo directo entre el vulcanismo, el impacto del meteorito y los ciclos de extinción.

El primer “cambio climático” ocurrió como consecuencia de las erupciones volcánicas y la emisión de grandes cantidades de CO2 en lo que hoy es la India al final del Cretácico, mientras que la segunda, menos pronunciada, tuvo lugar 150.000 años más tarde, coincidiendo con el impacto del meteorito en el Yucatán. En definitiva, lo que sugiere el estudio es que el vulcanismo afectó negativamente al equilibrio de los ecosistemas terrestres, lo que acentuó su vulnerabilidad de cara a la llegada del gran asteroide.

sábado, 9 de julio de 2016

Paz, piedad y perdón, señor Aznar

No olvidaré nunca ni el aplauso de los 11 concejales del Partido Popular en el Ayuntamiento de Alcalá, que, como sus 183 compañeros de partido en el Congreso, aplaudieron desde sus escaños la aprobación de la decisión del Gobierno de José María Aznar de ir a la guerra de Irak, apoyándola sin una sola excepción contra la opinión de millones de españoles que nos habíamos manifestado en contra. Nunca había visto a nadie tan contento de ir a una guerra o, mejor dicho, tan alegres de que fueran otros, pues ni los concejales, ni los diputados ni los ministros ni el presidente del Gobierno iban a ir. 

El informe Chilcot acaba de poner negro sobre blanco las cosas que ya se sabían o se sospechaban de aquella guerra: que la decisión de invadir Irak estaba tomada antes de su justificación, que ésta se construyó sobre los cimientos de una gran mentira: la posesión por Sadam Husein de armas químicas y biológicas prohibidas, y que, en el triunvirato que se formó al frente de los belicistas, Aznar jugó el papel de perrito faldero, no ya de George Bush, sino de su lebrel, el británico Tony Blair. «No se puede pedir ayuda a un amigo y luego, cuando él te la pide a ti, negársela», se justificó después el héroe de Perejil, el único que hasta el momento no ha pedido perdón a su país por llevarlo a una guerra inmoral, ilegítima e ilegal, como si en el cumplimiento de su deber de amistad pudiera disponer de la voluntad y las vidas de sus compatriotas.

Siete años de trabajo, centenares de entrevistas a testigos y la lectura de miles de documentos les ha costado a los miembros del comité encabezado por John Chilcot, llegar a unas conclusiones que todos intuíamos y que, a pesar de ello, a pesar de no suponer ninguna novedad, no dejan de provocar rabia y consternación en las personas de bien. Que la santa voluntad tres hombrecillos provocara miles de muertos y heridos y la ruptura del frágil equilibrio en que vivía una región del mundo que ahora se desangra en guerras y actos de terrorismo que nos afectan a todos (recuérdese nuestro 11-M o los centenares de víctimas causadas por el ISIS) deberían recordarnos que en el mundo han sido juzgados por crímenes de guerra o contra la humanidad muchos dirigentes con menos delito que el presidente de honor del Partido Popular.

Como Alcalde de Alcalá de Henares, el día de la invasión de Irak, 20 de marzo de 2003, convoqué un pleno extraordinario en el que pronuncié un discurso institucional que redacté la noche anterior y que ahora, rescatado del olvido, cobra plena actualidad. El que sigue es su texto literal.




Señor presidente: paz, piedad y perdón*

En la madrugada de hoy, 20 de marzo, una tormenta de fuego ha comenzado a caer sobre personas indefensas. En nombre de los ciudadanos de Alcalá de Henares, mis primeras palabras son para manifestar nuestro doloroso sentimiento de solidaridad para los niños que morirán o que quedarán huérfanos en los próximos días, para las mujeres que sucumbirán o quedarán viudas las próximas semanas. Para los ciudadanos iraquíes inocentes que serán sepultados por el infierno desatado por la maquinaria bélica más destructiva que nunca haya visto la humanidad.

Señor Presidente del Gobierno estamos contra la guerra, la provoque quien la provoque, pero lo estamos aún más cuando la guerra se hace en nuestro nombre y bajo nuestra bandera, bajo una bandera que es la de todos los españoles y que usted, en contra del clamor popular, está haciendo ondear en unas aguas en las que se construyó la civilización occidental. Señor Presidente, queremos proclamar que esta guerra no se hace en nuestro nombre ni en nombre de esta ciudad.

Señor Presidente, nos ha dicho usted que España tiene ahora la gran ocasión de abandonar el rincón donde nos sepultó la historia. Señor Presidente, los pueblos que no conocen la historia están condenados a repetirla. Los españoles conocemos nuestra historia, sabemos que hemos sido Imperio y no despreciamos nuestro pasado. Pero también sabemos que los imperios se construyen a sangre y fuego, como pelotones de fusilamiento en servicio permanente que apuntan sobre los cuerpos de millones de inocentes. Por eso, Señor Presidente, no queremos ser compañeros de viaje de ningún tirano, pero tampoco del Imperio que quiere construir la ultraderecha norteamericana ahora en el poder. 

Señor Presidente, queremos seguir en el rincón en el que nos ha situado la historia, porque es el rincón democrático de la joven España que nos dimos entre todos gracias a la Constitución de 1978. Estuvimos durante cuarenta años en el trastero de la historia, abandonados en un rincón al que fuimos empujados por las fuerzas de las armas, por unas armas que, en 1936, se levantaron con los mismos gritos que ahora le oigo pronunciar: orden, paz y seguridad.

Estuvimos arrinconados por un dictador que era sostenido por los mismos que ahora hacen la guerra para acabar con otro dictador Por los mismos que sostuvieron la dictadura de los Somoza en Nicaragua, por los mismos que desestabilizaron y desestabilizan América Latina, por los mismos que armaron al tirano Sadam, por los mismos, señor Presidente, que acabaron con Salvador Allende para poner a Pinochet. Por los mismos que no suscriben el protocolo de Kioto, por los mismos que no aceptan el Tribunal de Justicia Internacional, por los mismos que pretenden arrancar los árboles para que no se quemen los bosques de la misma forma que ahora quieren destruir para luego construir utilizando fraudulentamente el nombre de la paz.

Señor Presidente, que no se nos intente engañar, porque sabemos que el pretexto de todas las guerras ha sido siempre el mismo engaño: conseguir la paz. Nada más falso Señor Presidente, porque la paz es a la guerra lo que la libertad es a la esclavitud. Hacer la guerra y someter al hombre como esclavo es fácil cuando se es más fuerte. Por el contrario, la paz, como la libertad, es un derecho por el que hay que trabajar. La paz, Señor Presidente, no sólo es mejor que la guerra, sino infinitamente más difícil de lograr. 

Señor Presidente, nos dice usted también que esta guerra es para implantarla democracia en Irak. No puede ser, Señor Presidente, no puede ser. La democracia no se implanta a la fuerza; la democracia se construye día a día, codo a codo, con muchas dificultades y sacrificios que sólo pueden ser superados desde la voluntad común de construir una sociedad mejor. 

Señor Presidente, la fuerza y el fraude son dos virtudes cardinales de la guerra. La fuerza ya la vemos: un impresionante ejército, el más poderoso que nunca vieron los tiempos, se dispone a arrasar Irak. Pero el fraude en que se sostiene esta guerra es aún más palpable y no puede engañar al pueblo: el rostro de esta guerra es del capitalismo neoliberal con la máscara quitada; el cuerpo de esta guerra está en las finanzas de Wall Street, mientras que el nervio de esta guerra, Señor Presidente, el nervio de esta guerra es el petróleo. El pestilente negro del petróleo que en los próximos días se verá teñido con el rojo de la sangre de soldados desharrapados, de mujeres, de niños y de civiles inocentes. 

Señor Presidente, las víctimas inocentes de esta guerra no van a ser ni usted, ni el presidente Bush, ni el primer ministro Blair. Tampoco serán víctimas inocentes esos 183 diputados del Partido Popular que hace unos días, como unos embravecidos hijos de la ira, aplaudían en el Congreso nuestra prevista entrada en esta maldita guerra. No señor Presidente, las víctimas no van a ser ustedes ni siquiera el tirano Sadam; los masacrados de la guerra, los que verán desaparecer a sus seres queridos, los que sufrirán la orfandad, la viudedad, el hambre-y la miseria de la guerra serán las gentes sencillas, los vecinos de los pueblos y ciudades, los niños y las niñas, porque, Señor Presidente, los ricos siempre hacen la guerra a expensas de los pobres y a costa de los inocentes.

Señor Presidente, la guerra es un crimen de lesa humanidad. Sí, Señor Presidente, un crimen que todos, absolutamente todos, y especialmente nosotros, los ciudadanos de a pie, que somos sus principales víctimas potenciales, debemos combatir condenar y repudiar, trabajando todo lo que nos sea posible para que se detenga. 

Señor Presidente, es natural que pidan guerra los que, prescindiendo de todo sentimiento humanitario, la consideran un excelente negocio; pero los que son víctimas de ella, los que sufren quebrantos en sus personas o en sus viene, los que la consideran una rémora al progreso humano; en definitiva, todo lo que hay en nuestro país de honrado, progresivo y generoso debe reclamar la paz a todo trance en Irak y manifestar nuestro profundo deseo de que, apelando a la Humanidad, cesen las atrocidades que se van a cometer en nombre de la prepotente civilización de quienes quieren edificar un Imperio político y económico sobre la sangre y las lágrimas de pueblos desgraciados.

Señor Presidente, los estudiantes, las mujeres, los jóvenes y los trabajadores pueblan estos días las calles de España. Son ellos, Señor Presidente, los que más claman para que cese la lucha de las armas, porque saben que será la preciosa sangre de los estudiantes, de las mujeres, de los jóvenes y de los trabajadores iraquíes la que se derrame a torrentes estos días profanando fraudulentamente las palabras paz, democracia y libertad. 

Señor Presidente del Gobierno, esta guerra es inmoral, ilegítima e ilegal. Es un crimen de lesa humanidad, que atenta contra los fundamentos del orden internacional, dinamita la Organización de Naciones, desprecia el clamor popular y, ante todo y sobre todo, atenta contra los derechos humanos de un pueblo, el iraquí, que debe ser dueño de su propio destino, como lo fuimos también nosotros, los españoles, para construir la democracia desde una dictadura, Señor Presidente, que también nos privaba de nuestro bien más preciado: de nuestra libertad para decidir nuestro propio destino. 

No Señor Presidente, no. Guerra, no. Paz, sí. Estamos persuadidos de que el modo de consolidar la paz no puede-ser más que el restablecimiento de los procedimientos jurídicos, dejando al margen los alambicados enredos diplomáticos y los tratos y contratos oscuros entre tres gobiernos que no han servido hasta ahora sino para hacer más daño o para agravar la situación. 

Señor Presidente, desde la ciudad que le vio nacer, quiero recordarle las palabras con que don Manuel Azaña finalizó su discurso ante el Ayuntamiento de Barcelona el 18 de julio de 1938: «Cuando la antorcha pase a otras manos, a otros hombres, a otras generaciones… si alguna vez sienten que les hierve la sangre iracunda y se vuelven a enfurecer con la intolerancia y con el odio y con el apetito de destrucción, ...que piensen en los muertos y que escuchen su lección: la de esos hombres, que han caído embravecidos en la batalla.. y nos envían, con los destellos de su luz, tranquila y remota como la de una estrella, el mensaje de la patria eterna que dice a todos sus hijos: Paz, Piedad y Perdón.

Señor Presidente, el Ayuntamiento de Alcalá de Herrares, en nombre de la ciudad, apela a usted para que deshaga el camino, para que recobre la senda de la paz. Pero si usted, Señor Presidente, persiste en hacer la guerra en contra del clamor del pueblo, hágala en su nombre o hágala en nombre del Partido Popular, pero no la haga en nombre de España ni en el nombre de Alcalá.

Discurso institucional pronunciado por el Alcalde de Alcalá de Henares, Manuel Peinado Lorca, durante el Pleno Extraordinario de 20 marzo de 2003.

La importancia de una buena cola

La vida surgió en el agua hace unos 4.000 millones de agua. La explosión vital que siguió a la aparición de las primeras células saturó el medio acuático e hizo que algunos vertebrados mirasen a la tierra firme en la que las oportunidades nutricionales provocadas por la aparición de las primeras plantas terrestres eran mucho mayores que en el agua. Sea como fuere, hace unos 416 millones de años el registro fósil presenta testimonios de los primeros anfibios tetrápodos

En el Devónico superior la especiación de los vertebrados descendientes de peces de aletas lobuladas pelágicos (como Eusthenopteron) muestra la siguiente secuencia de adaptaciones: Panderichthys, coloniza bajíos fangosos. Tiktaalik, con aletas semejantes a patas que podían arrastrarlo hasta tierra. Primeros tetrápodos, en ciénagas colmatadas por vegetación: Acanthostega, con patas de ocho dedos. Ichthyostega con patas. Entre los descencientes se cuentan también formas pelágicas como los celacantos.

Los primeros tetrápodos se originaron a partir de un antepasado común entre estos y los peces de aletas lobuladas o sarcopterigios. Aquellos primeros vertebrados terrestres conservaban aún las agallas y las escamas de sus antepasados, pero que en lugar de las aletas típicas de los peces presentaban patas anchas y aplanadas con un gran número de dedos, como los siete que muestran las especies fósiles del género Ichthyostega o los 8 de las del género Acanthostega. El registro fósil muestra como a lo largo del tiempo aparecen cambios y las adaptaciones a la vida terrestre tales como la evolución de una lengua viscosa y protáctil (empleada primordialmente en la captura de las presas), el desarrollo de glándulas cutáneas secretoras de veneno (como método de defensa), párpados móviles y glándulas para la limpieza, protección y lubricación de los ojos, entre otras. 

Modelo reconstruido de Acanthostega
Uno de los grandes problemas que debieron resolver aquellos primeros vertebrados terrestres fue la locomoción fuera del agua, Afortunadamente, a la solución de ese problema de mecánica evolutiva contribuyen enormemente los peces del fango o perioftalmos (Periophthalmus barbarus), a los que no cabe aplicarles aquello de ‘sentirse como pez fuera del agua’, habida cuenta de que estos pequeños animales tropicales tienen una cualidad única: gracias a su capacidad de respirar a través de su piel –tal y como hacen los anfibios- pueden vivir en zonas húmedas fangosas en las que se deslizan sin mayores problemas gracias a su poderosa cola.

El pasado 7 de julio, la revista Science publicó un artículo firmado por investigadores del Instituto Tecnológico de Georgia (Estados Unidos) en la que, observando meticulosamente los movimientos de estos peces poco evolucionados a los que cabe calificar como ‘fósiles vivientes’, se pone de manifiesto el papel de su potente cola en uno de los momentos clave de la vida en la Tierra: la salida de los primeros animales del agua hace 360 millones de años. 

Periophthalmus barbarus
Cuando los primeros animales terrestres consiguieron moverse por el barro y la arena, las aletas con las que se desplazaban por el agua les sirvieron para deslizarse por las superficies planas. Pero los autores del trabajo han podido observar que la cola de los perioftalmos mejoraba además la movilidad lateral y la propulsión hacia arriba en las pendientes. Así, detectaron que cuando alcanzaban la cima de una pendiente, la cola actuaba como un fuerte freno que impedía que los animales se deslizasen hacia abajo. “La cola es un apéndice que ha recibido relativamente poca atención en los estudios sobre la invasión de la tierra”, afirma Ben McInroe, el primer firmante del artículo. Para estudiar sus movimientos por la superficie, los científicos crearon un robot –al que llamaron Muddy Bot (el robot del fango)– que imita los movimientos del perioftalmo. 

Muddy Bot tiene dos extremidades y una potente cola que se mueve gracias a un motor eléctrico. El robot utiliza las técnicas de locomoción de los animales, permitiendo a los expertos detectar el flujo y las condiciones de arrastre. El análisis directo del pez proporciona un modelo morfológico y funcional, mientras que el robot simplifica los movimientos del animal y nos permite probar otras técnicas de locomoción. Además, los investigadores han aplicado un modelo matemático con el que entender las condiciones físicas que permitieron la salida del agua de los animales. 

El equipo de investigación también analizó el registro fósil para confirmar la función de la cola en los primeros vertebrados que salieron del agua. De este modo, detectaron que todas las extremidades fueron cruciales a la hora de mantenerse en la superficie, complementándose para ascender en las pendientes arenosas características de las zonas de playa y marismas. Además, los científicos subrayan que la vida de estos animales primitivos sería parecida a la del pez del fango, que pasa más tiempo dentro que fuera del agua y admiten que los primeros animales no tendrían un control absoluto sobre sus extremidades.

Reconstrucción de Ichthyostega y comparación
de su tamaño con el de un ser humano
 
Cuando se colocó al robot sobre una superficie con 20 grados de inclinación, no le bastó con aletas para subir la cuesta y recurrieron a su cola en más de la mitad de sus movimientos. Sin embargo, en terrenos llanos, la extremidad apenas intervino. El artículo revela que la adaptación a la tierra fue un proceso muy lento. No podía ser de otra manera: nadar y andar son técnicas fundamentalmente diferentes y, sin embargo, estos primeros animales tuvieron que hacer la transición para poder beneficiarse de la abundancia y la falta de competencia que representaba hace más de 300 millones de años la aparición de la vida en tierra firme. Gracias a este estudio podemos entender mejor cómo la selección natural puede modificar estructuras ya presentes, como la cola, para favorecer la locomoción en un entorno adverso. 

martes, 5 de julio de 2016

Brexit y Donal Trump: Let’s take back control

Envuelto en la bandera patriótica, Donald Trump apenas tardó unas horas en asegurar que «el Brexit es una gran cosa» y que «es bueno que los británicos recuperen el control de su país». Para el republicano Trump, el resultado del Brexit es un aval a su estrategia: refleja la fortaleza del sentimiento antiestablishment, antiglobalización y antiinmigración que lo ha impulsado como candidato. Trump ha aplaudido el resultado de la votación británica. Lo ha considerado «realmente fantástico» y una prueba de que la gente está «enfadada en todo el mundo».

Con el Brexit, hemos visto al populismo a lo Donald Trump llegar a Gran Bretaña. La campaña del Brexit utilizó la consigna Let’s take back control (Retomemos el control) para promover la salida de Reino Unido de la Unión Europea. No está muy alejada del lema utilizado por Donald Trump en su carrera hacia la presidencia de Estados Unidos: Let's make America great again (Hagamos que Estados Unidos sea grandioso otra vez), un lema que usaron los republicanos en la campaña de Reagan de 1980. Pero, además de una visión nacionalista, ¿qué más tienen en común la campaña de Trump y el movimiento Brexit?

En una especie de mensaje de populismo, nacionalismo y pensamiento tribal que resulta atractivo para la clase obrera castigada por la creciente desigualdad, ambas campañas han señalado a las élites políticas como las responsables de la «rabia popular» de los ciudadanos, especialmente de aquellos que conforman la clase trabajadora o que perciben menores ingresos. Como ha ocurrido en España con la «casta» denunciada por Podemos, el creciente apoyo a los políticos antiestablishment es la reacción de muchos ciudadanos a la gran recesión económica que se inició en 2008 con la estrepitosa caída de Lehman Brothers, una queja expresada en votos sobre la desigualdad de ingresos que ha existido desde entonces.

Construyendo su carrera política con un hábil manejo de los medios de comunicación y autoproclamándose como outsiders o líderes al margen de la política convencional, tanto el estadounidense Donald Trump como el británico Nigel Farage se han convertido en dos fuertes exponentes de un mensaje que ha calado profundamente tanto en lo que Marx habría denominado el lumpenproletariat como en el proletariado urbano y rural. Por eso, los discursos proteccionistas de Trump y del senador Bernie Sanders, que aspiraba a la nominación demócrata, calaron profundamente en las zonas más afectadas por el declive industrial.

Farage adquirió relevancia política haciendo campaña en favor de la salida del país de la UE, como líder del partido Ukip (Partido por la Independencia de Reino Unido). Como le ocurre a Trump, Farage aparece como un antisistema de derechas, racista y xenófobo, que durante mucho tiempo estuvo marginado en la política británica por sus controvertidas posturas sobre inmigración y, al igual que Trump, que nunca ha formado parte del Congreso ni de las camarillas de Washington a las que detesta y que lo detestan, nunca llegó a formar parte de la Cámara de los Comunes. Como Trump, Farage afirma ser un representante de los excluidos, habla sin pelos en la lengua y sin mucha preocupación por guardar las formas o ser «políticamente correcto» y de esta forma uno y otro llegan a sectores del electorado que los argumentos más elaborados y más inteligentes de sus rivales no pueden alcanzar.

Partiendo de la base «recuperar la soberanía», las campañas del Brexit y de Trump han criticado la llegada de inmigrantes a sus territorios. Hace poco más de un año que Trump anunció su candidatura a la elección presidencial diciendo que levantaría un "gran muro" en la frontera entre Estados Unidos y México para evitar la llegada de más inmigrantes latinos al país. Desde entonces, el magnate estadounidense ha convertido la política anti inmigratoria en uno de los temas centrales de su imparable avance entre los votantes republicanos más rancios. Durante la campaña de la consulta británica, el neopolítico y paleoempresario estadounidense se posicionó a favor del Brexit con comentarios de tono xenófobo que llegaron incluso a incomodar a algunos partidarios de la ruptura de Londres con Bruselas. A principios de mayo, Trump subrayó en una entrevista concedida a cadena Fox News que Reino Unido estaría mejor fuera de la UE y lamentó las consecuencias que está viviendo el continente europeo a raíz de la crisis migratoria. «Creo que la inmigración ha sido una cosa horrible para Europa», enfatizó Trump. «Gran parte de esto ha venido impulsado por la Unión Europea. Me gustaría decir que [los británicos] están mejor sin ella [la UE]».

Por su parte, Farage siempre hizo de la fobia a la inmigración y de su posición antieuropea la palanca sobre la que afianzó su carrera política. Y si Trump hablaba de contener la inmigración levantando un nuevo muro de Jericó desde Tijuana al sur del río Grande, lo mismo ocurrió en la campaña por el Leave en el Reino Unido, que argumentaba que el país no podía controlar el número de inmigrantes si permanecía como miembro de la UE. El canal de La Mancha era para los partidarios del Brexit el muro de contención soñado por Trump, una barrera que –según Farage- serviría para «controlar la cantidad y la calidad de los inmigrantes que entran en el Reino Unido».

La victoria de la salida de la UE en el referéndum británico divide las lecturas electorales en Estados Unidos. La pregunta que muchos se formulan ahora es si el resultado del referéndum en Reino Unido supone un preámbulo para el destino de la elección presidencial estadounidense. Aunque la respuesta está por el momento escrita en el viento y dependerá de cómo se desenvuelvan las campañas de Donald Trump (si es que es finalmente nominado por los republicanos) y de la demócrata Hillary Clinton de aquí al 8 de noviembre, cuando se celebren los comicios, el Brexit permitirá a los estadounidenses presenciar lo que producirán unas políticas parecidas a las de Trump durante los próximos cuatro meses. Lo que sí han podido anticipar instituciones como el Fondo Monetario Internacional y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico es que el Brexit provocará el estancamiento en la economía, el recorte de gastos y la subida de impuestos, un aumento del desempleo y el desplome de la libra. 

Quizás eso sirva para hacer ver a los estadounidenses las consecuencias de la aplicación de políticas aislacionistas. Para la demócrata Hillary Clinton, que ha manifestado su respeto por el resultado del referéndum y lo ha usado para atacar a Trump, sin experiencia política, al esgrimir que la «incertidumbre» reafirma la importancia de un líder «tranquilo y experimentado», la salida del Reino Unido de la UE supone un aviso: evidencia el atractivo del mensaje populista y cuestiona la eficacia de sus intentos de combatirlo presentándose como una política educada, ilustrada y seria. El problema es que el electorado que sustenta a los populistas no es precisamente el mejor informado. 

Por eso, Hillary Clinton, mucho más inteligente y mejor preparada que el líder republicano, puede acabar perdiendo las elecciones. 

lunes, 4 de julio de 2016

El fracking y el tartufismo de EL PAÍS


Cuando uno dispone de recursos económicos para publicidad, los medios lo aguantan todo. Ese es el caso de la Asociación de Compañías de Investigación, Exploración y Producción de Hidrocarburos y Almacenamiento Subterráneo (ACIEP), un lobby empeñado desde hace tiempo en la explotación mediante fracking de unos supuestos e inmensos recursos de hidrocarburos yacentes en España, y del diario El PAIS, el único que leo habitualmente. Supongo que de leer otros medios me encontraría también con artículos como el que en la edición del pasado domingo 3 de julio firmaba Margarita Hernando, presidenta de ACIEP, con el título España necesita una estrategia de hidrocarburos, que es una copia casi literal de una conferencia dictada hace más de dos años por Antonio Martín, que precedió a la señora Hernando en la presidencia de la cofradía y de cuyos débiles (por no decir falaces) argumentos me ocupé entonces.

Como plagio consentido (supongo), nada nuevo aporta el artículo de la señora Hernando, que insiste en la misma y tendenciosa línea argumental de otros miembros de ACIEP y del Colegio de Ingenieros de Minas de Madrid, que han encontrado eco en las páginas de EL PAIS en los tres últimos años. Me parece lógico la comunión entre explotadores de hidrocarburos e ingenieros de minas, de la misma forma que me parece natural que empresarios, apoderados y toreros se pongan de acuerdo para defender la mal llamada Fiesta Nacional. Nada nuevo bajo el sol; ACIEP defiende los intereses de sus socios entre los que se cuentan CAIRN ENERGY, REPSOL, CEPSA, PETRA PETROLEUM, CNWL, HIDROCARBUROS DE EUSKADI, PETRICHOR EUSKADI, MONTERO ENERGY y BNK ESPAÑA-TROFAGÁS.

En mis dos libros sobre la fractura hidráulica (El fracking ¡vaya timo! y Fracking: el espectro que sobrevuela Europa) he presentado cifras y datos técnicos y científicos que demuestran la inexactitud argumental de la línea mantenida por ACIEP. Por lo demás, cada vez que este grupo de presión ha publicado artículos de prensa he intentado contestarlos enviando artículos de opinión o cartas al director. No he logrado el menor resultado. Ni mi capacidad como anunciante, sin lugar a dudas incomparablemente menor que la de REPSOL, CEPSA o PETRICHOR, ni mi calidad literaria justifican -supongo- que no haya recibido ni un solo acuse de recibo de la redacción del periódico que leo desde hace 40 años.

Vayamos al grano. En su artículo del pasado domingo, la señora Hernando insiste en unos argumentos que descansan en un desacreditado informe cuyas conclusiones se han demostrado completamente erróneas apenas han transcurrido dos años y medio desde su aparición. Sostiene la presidenta de ACIEP que:

“[…] la exploración y producción [de hidrocarburos] podría generar en España una riqueza de 44.000 millones de euros en el año de mayor impacto (un 4,3% del PIB actual). Además, supondría una creación anual de hasta 260.000 empleos directos e indirectos”. Para llegar a esta conclusión, la señora Hernando se basa “en el informe de una consultora geológica, GESSAL (2013), que afirmó que España podría albergar considerables recursos de gas y petróleo”.

Presentado a bombo y platillo el 14 de marzo de 2013 en el Club Financiero Génova (¿será casualidad?), el informe GESSAL sobre recursos prospectivos de hidrocarburos en España fue calificado por ACIEP como “muy riguroso y basado en datos geológicos tratados científicamente”, lo que “dementiría [sic] la creencia de que España es un país pobre en recursos de gas y petróleo”.  Bien está; procedamos a analizarlo. Cualquier interesado puede descargarlo en este enlace

Déjenme comenzar diciendo que la presentación del meritado informe GESSAL estuvo gafada. Apenas nacido, un informe sobre reservas de gas en el mundo realizado por la Agencia de Información Energética de Estados Unidos (AIE) concluyó que en España hay como mucho 8 Bpc (billones de pies cúbicos), unos 226.000 millones de metros cúbicos (KMmc) de reservas técnicamente recuperables de gas no convencional. Parece mucho, pero ese volumen es la octava parte de los 1.976 KMmc (dos billones de metros cúbicos para redondear al alza y a favor de GESSAL) recuperables anunciados por ACIEP, que basándose en el informe, anunció que España podría ser una "Dakota del Norte" (IAGUA, 2013), una comparación que no resiste el más mínimo análisis, como comentaré más adelante. 

Los dos billones de recursos gasísticos (por supuesto putativos, dado que en España no hay sondeos, según reconoció el señor Hernández, director de GESSAL) subieron a los altares de los interesados, quienes se pusieron rápidamente a echar las cuentas de la lechera. Puesto que en España había dos billones de metros cúbicos y nuestro país consume cada año 34.000 millones, ¡teníamos gas para 70 años! Bueno, para 70, no, ¡para más, al menos para tantos años como los Estados Unidos! (Spain Green Building Council, 2013):
"En España al igual que en EE.UU. tenemos reservas de gas natural de esquistos (fracking) para los próximos más de 100 años. Energía abundante, barata y medioambientalmente beneficiosa que nos dará autoabastecimiento y la independencia energética. Incrementará la productividad de la industria y los servicios de la Nación, incrementará el empleo y hará nacer una nueva industria y muchos desarrollos de todo tipo".

Algunos fueron algo más prudentes en las cifras, pero igualmente atrevidos a la hora de formular hipótesis sin base alguna. Haciéndose eco de un informe presentado por el Consejo Superior de Colegios de Ingenieros de Minas (Cámara y Pendás, 2013) que abogaba a favor del fracking, la redactora de Medio Ambiente de El País informaba:

"España tiene recursos de gas no convencional para 39 años de consumo, pero esa energía solo se puede obtener mediante el fracking […]. El Consejo Superior de Ingenieros de Minas ha presentado un informe sobre las potencialidades de esta nueva fuente de energía en España y los riesgos y beneficios de la fracturación hidráulica. Los ingenieros de minas han llegado a la conclusión de que se trata de una técnica segura, si se cumplen todos los requisitos de seguridad, y apuestan por la explotación de estos hidrocarburos para acabar con la dependencia energética y crear empleos y riqueza. “Si no se aprovecha será una oportunidad perdida para sumarnos al carro de las nuevas tecnologías”, opina el catedrático Ángel Cámara, uno de los coautores del informe".

Se trata de una técnica segura... si se cumplen todos los requisitos de seguridad. ¡Acabáramos! Por lo demás, que los ingenieros de minas quieran que haya más explotaciones de minas es lógico y hasta profesionalmente loable, de la misma forma que los toreros quieren que haya más corridas. Por si no había quedado claro, el propio señor Cámara, decano de los ingenieros de minas en el centro de España, lo ratificaba en una tribuna del mismo diario y, con idénticas palabras, en un artículo más extenso del que parece haberse extractado el anterior: 

"Tras reflexivos debates técnicos, sin juicios a priori, inspirados por el rigor y el conocimiento, los expertos y partes integrantes del grupo de trabajo sobre la fracturación hidráulica del Consejo Superior de Colegios de Ingenieros de Minas hemos concluido que, con la tecnología y los controles adecuados, la industria de la extracción del gas no convencional tiene un riesgo similar a cualquier otra industria extractiva o transformadora. Los proyectos en marcha representan una oportunidad para explorar nuestro territorio y, eventualmente, confirmar las estimaciones de recursos que hoy día situamos en torno a los 39 años del actual consumo en España".

Como no podía ser menos, los trece “expertos y parte
s integrantes” del grupo de trabajo son ingenieros de minas, salvo la única mujer del grupo, precisamente su actual presidenta, Margarita Hernando, una ingeniera industrial que presta sus servicios profesionales en una empresa dedicada a la limpieza urbana y a la gestión de residuos. 

Cuando se ocupa de los años estimados de consumo de los que España puede gozar (en el más que improbable caso de que explotemos el gas vía fracking), que son 39 según Viúdez o 40 según Cámara, aunque ninguna de ambas cifras aparezcan por ninguna parte en el informe, nos quedamos sin saber cómo los expertos han cuadrado la estimación, un arcano cuyos fundamentos solo parece conocer el profesor Cámara, eso sí, «tras reflexivos debates técnicos, sin juicios a priori, inspirados por el rigor y el conocimiento». Lástima que esa cifra sea exactamente la que maneja la plataforma (léase lobby) Shale Gas España, que aglutina a las empresas impulsoras del fracking en España, entre las que destacan las estadounidenses BNK Petroleum y Heyco.

Pero parémonos a pensar un poco. Cuando el citado informe de la AIE adjudicaba a España 8 Bpc de reservas técnicamente recuperables, hacía lo propio con el resto de los países europeos, entre otros con Polonia, a la que adjudicaba 148 Bpc. Si tenemos en cuenta que los polacos han arrojado la toalla de la explotación del fracking a pesar de que les habían adjudicado más de 18 veces nuestras reservas técnicamente recuperables, ¿qué puede esperarse del caso español? 

Hurguemos un poco más en la herida de los 39 años de “recursos estimados” no se sabe cómo. Comulguemos con esa rueda de molino y, como Groucho Marx, añadamos dos huevos fritos. Asumamos, pues, los cálculos más delirantes: que en España hay dos billones de metros cúbicos de gas no convencional, lo suficiente para 70 años. 

Pero hete aquí que los principios de la Termodinámica juegan en contra. La eficiencia de recuperación de los campos de gas no convencional es mucho más baja que la declarada por la industria. Los datos procedentes de Estados Unidos, el país que lidera la explotación mediante fractura hidráulica, demuestran que, en realidad, sólo un 6,5% de los recursos pueden ser recuperados (Flues et al. 2013b), la mitad aproximadamente del 13% utilizado a menudo por las empresas en sus predicciones de reservas de gas no convencional.

Tengamos en cuenta que nuestro país consume cada año 34 KMmc, supongamos, que es mucho suponer, que ese consumo no aumenta en los próximos años y apliquemos los porcentajes de rendimiento. Con los porcentajes de recuperación siempre optimistas de la industria (13%), los dos billones de gas que supuestamente yacen debajo de nuestros confiados pies se convierten en 256.000 millones, los cuales, mire usted por dónde, coinciden bastante con los que el “poco fiable” informe de ARI decía. Dividan ustedes por nuestro consumo anual y les saldrá que en el mejor de los casos tendríamos gas para siete años y medio. 

Si ahora se dejan de los cantos de sirena de la industria y se aplica lo que la experiencia estadounidense ha demostrado, la recuperación queda en un 6,5%, de resultas de lo cual tendríamos gas para cuarenta meses. Y si ahora tenemos en cuenta que por cada cuatro barriles de gas producido se consume uno, concluimos que la producción de diez meses se irá para producir lo que se consumirá en treinta meses en el mejor de los escenarios.

Por lo demás, como el tiempo da y quita razones, daré un botón de muestra sobre la fiabilidad del informe GESSAL. Según el mismo (Tabla resumen en la página 13) en aguas de Canarias yacían 1200 millones de barriles de petróleo y 226.000 millones de metros cúbicos de gas natural. Alentada por el entonces ministro de Industria, José Manuel Soria, REPSOL los buscó ávidamente durante varios meses antes de abandonar desalentada por la ausencia absoluta de los recursos anunciados por GESSAL. Otro tanto ocurre con las cuencas catalana y mediterránea, y con los yacimientos de Burgos, pletóricos también de hidrocarburos según GESSAL, a cuya explotación han renunciado las empresas habita cuenta del nulo resultado de sus prospecciones.

Por lo demás, el tartufismo energético de EL PAÍS sigue insistiendo en las posibilidades de la cuenca mediterránea para la obtención de hidrocarburos, a pesar de que las evidencias empíricas de las prospecciones demuestran que el Mediterráneo no es, tampoco, Dakota del Norte.










domingo, 3 de julio de 2016

De cómo Rajoy esquilma alevosamente las hucha de las pensiones


Algunos sucesos me animan a escribir esta entrada. El pasado miércoles 29 cenamos tres matrimonios. De los seis comensales –todos ellos profesionales de parecido status al mío- están jubilados y gozan de la pensión contributiva máxima (unos 2.050 euros mensuales limpios). De los siete hijos que sumamos entre todos, cuatro dependen de sus padres, dos están empleados con sueldos precarios que no le permiten ni soñar con independizarse, y solamente uno gana un salario superior al que disfrutaron sus padres.

Al día siguiente, jueves 30, me para por la calle Jesús P., un trabajador municipal al que conozco demás tiempos de alcalde. Jesús, peón de obras públicas, votaba hace años así PCE y luego lo ha hecho siempre a IU. Ha votado a la coalición Unidos-Podemos, aunque su voto, me dice, era para IU. Lo que le sorprende hasta la indignación es que el PP haya sacado en las pasadas elecciones más votos que el 20 de diciembre. Hasta compañeros suyos, peones como él –dice-, se han unido a la cuarta parte de los españoles que ha apoyado con su voto al partido con más escándalos de corrupción de la historia de la democracia española, demostrando con ello que a uno de cada cuatro españoles no le importa (¿o acaso lo ignora?) que el partido al que votan está podrido por dentro y por fuera y que su estructura orgánica difiere muy poco de la de los Soprano, como han venido a demostrar los métodos mafiosos el ministro del Interior en su conversación con el responsable antifraude Cataluña en la que le conminaba a inventarse pruebas contra adversarios políticos.

Como ha recordado estos días Julio Llamazares, solamente cabe hacer una afirmación: el problema de España no es político, es moral. En la época de Berlusconi, mucha gente se escandalizaba de que los italianos le votaran una y otra vez siendo como eran evidentes su corrupción personal y política. El escándalo venía del descubrimiento de que la mitad de los italianos eran como él. Ahora sucede en España y, en lugar de escandalizarse como con Berlusconi, muchos lo consideran normal.

La última de Rajoy y su partida ha sido la ocultación consciente antes de las elecciones del nuevo saqueo que iban a realizar en el Fondo de Reserva de la Seguridad Social, coloquialmente conocido como “hucha de pensiones”. El viernes 1 de julio, primer viernes tras las elecciones, horas después de que comenzara la primera gran operación salida de vacaciones, el Gobierno anunció de tapadillo que había sacado 8.700 millones de dicho fondo. Lo hizo con alevosía estival y nocturnidad, porque ni en la referencia oficial del Consejo de Ministros celebrado esa misma mañana ni en la rueda de prensa posterior se hizo mención a la saca practicada en la caja ordinaria de la Seguridad Social, alimentada durante años con el ahorro de los pensionistas. Con esa nueva puñalada, el Ejecutivo de Rajoy ya ha gastado 54.000 millones de la hucha, en la que había 66.000 millones ahorrados cuando él tomó posesión. De hecho, el actual Gobierno ya ha sacado más dinero de esa hucha del que sus predecesores inyectaron (Ver el gráfico anexo).

Hagamos un poco de historia. Las pensiones en 1982, cuando el PSOE formó Gobierno, eran muy bajas. Para remediarlo, Felipe González decidió financiar la sanidad y los servicios sociales con impuestos, dejando las cuotas de autónomos, asalariados y empresas solamente para pensiones. En 1995, con el PP de Aznar a punto de ganar las elecciones, se firmó el pacto de Toledo, que garantizaba que bonificaciones y pensiones no contributivas se pagarían con impuestos. 

Culminado el proceso, al inicio del nuevo Milenio se puso en marcha el Fondo de Reserva, que llegó a 15.000 millones con Aznar. Rodríguez Zapatero impulsó la entrada de trabajadores agrarios y empleadas de hogar en el Régimen General, mejoró en más de 200 euros cada pensión mínima, puso orden en la gestión de las mutuas trasladando parte de sus beneficios a la Seguridad Social, incorporó al sistema a becarios, a quienes cuidan a dependientes e incluso a los nuevos empleados públicos, que dejaron de estar en el sistema de Clases Pasivas. 

El fortalecimiento de la Seguridad Social permitió que, a pesar de cuatro años de crisis, el sistema llegara a finales de 2011 con un Fondo de Reserva creciendo todos los años. Llegó Rajoy al Gobierno y, gracias –entre otras- a sus medidas de reforma laboral, comenzó el déficit de financiación del Fondo, que alcanzó su máximo con los 16.707 millones de euros en 2015. Mientras metía la mano en la caja, la ministra Fátima Báñez proclamaba que los socialistas habían dejado a la Seguridad Social en la ruina. 

Curiosa forma de arruinar algo, porque nadie en el PP ha explicado cómo se ha pagado todo el déficit generado por las políticas gubernamentales desde 2012. La respuesta es obvia: con lo que dejó el PSOE. Cuando Rajoy llegó a la Moncloa, a finales de 2011, entre la famosa “herencia recibida” de Zapatero se encontró con que la hucha de las pensiones tenía 66.815 millones de euros. En los últimos cuatro años el PP ha sacado más de 50.000 millones, dejando la hucha en mantillas. Puñado a puñado, pellizco a pellizco, paletada de miles de millones tras paletada de miles de millones, Rajoy y su partida han dejado 25.176. Para dos años, dicen algunos expertos. O menos, porque la caja ordinaria de la Seguridad Social, de cuyo superávit se nutre la hucha, está sufriendo una sangría constante. Sale más dinero del que entra, y los nuevos empleos -esos de los que presumen tanto Rajoy, la ministra y el conjunto del PP- son precarios y cotizan poco; la relación entre cotizantes y perceptores no mejora, y la pensión media de los muchísimos españoles que ahora se están jubilando (hay casi 100.000 nuevos jubilados al año con un sueldo medio de 1.400 euros) es alta.

Meter la mano en la hucha significa que desde 2012 cada pensionista ha cobrado 6.000 euros de las reservas que dejó el malvado Zapatero, que a este ritmo no durarán dos años. Pero todo este desastre tiene solución. Para no tener que incrementar arbitrariamente las cuotas contributivas, el PSOE ha planteado que parte de la financiación de las pensiones se haga con aportaciones del Estado. Según las últimas cifras de Eurostat, las aportaciones públicas a las pensiones en la parte occidental de la Unión Europea son una media del 13,2% del PIB, mientras que en España son del 10,7%. No hace falta llegar al 28,8% de Dinamarca, pero tal vez podríamos acercarnos al 13,3% de Portugal. 

Pero el PP dice que la solución es crear empleo. Desde luego, sin empleo no existiría la Seguridad Social. Pero los nuevos empleos, entre bonificaciones y sueldos ridículos, no cotizan 6.000 euros anuales de media, como sucedía con los antiguos, sino exactamente la mitad. Así las cosas, harían falta cinco nuevos empleos para pagar cada nueva jubilación. Y el PP tampoco deja que los sueldos suban. 

¿Explicaciones del Gobierno? Ninguna. ¿Transparencia? Nula. ¿Reconocimiento del problema que tenemos con las pensiones y apertura del debate? Nada de nada, no sea que haya que volver de nuevo a las urnas y se nos asusten los votantes de mayor edad, esos que nos han dado el rutilante triunfo del 26-J. 

Pasado mañana lunes salen los datos de paro registrado de junio. Serán aparentemente buenos. Estamos en temporada alta de nuestra economía - turismo, construcción y servicios (para hacernos una idea, la patronal de los comercios anuncia que en la temporada de rebajas se crearán unos 130.000 puestos de un mes de duración). Buenos en las grandes cifras y malos en el fondo, en los detalles, en los de la otra España, esa que se está yendo por el desagüe entre desigualdad, precariedad, abandono a los parados de larga duración. Saldrán Rajoy, el PP y la ministra del ramo a sacar pecho, a presumir. El otro dato, el de que estaban abriendo una vez más la hucha de las pensiones para sacar la friolera de 8.700 millones de euros no lo dirán.

En los años 2012, 2013, 2014 y 2015 Rajoy incumplió el déficit. En 2016, hasta mayo, el déficit de la administración central y la Seguridad Social que gestiona el PP ha aumentado y en 2017 habrá que reducirlo unos 15.000 millones. El agujero de las pensiones supera los 15.000 millones y en 2017 se acabará la hucha. Mariano Rajoy ha ocultado todos estos problemas en la campaña y muchos españoles han votado al PP confiando en su capacidad de gestión. España necesita un Gobierno estable, pero Rajoy está pidiendo que sus potenciales socios firmen un folio en blanco por motivos patrióticos. 

Patriotismo, el último refugio de los canallas, escribió Samuel Johnson. El partido que acepte el abrazo del oso pontevedrés, estará finiquitado.