Mi amigo Luis Monje, biólogo y fotógrafo científico, es actualmente Jefe de Servicio de Fotografía Científica de la Universidad de Alcalá. Luis mantiene una página web en las que podéis encontrar muchas de sus excelentes fotografías y un blog con temas de su especialidad. La visita a ese página es imprescindible para quienes gustan de la buena fotografía. Hace unas semanas, Luis me pidió asesoramiento para redactar un artículo sobre las ortigas, un tema que le fascina desde niño y al que había dedicado algunas de sus últimas fotografías microscópicas. El artículo le ha quedado fantástico, así que recomiendo su lectura enlazando directamente con su blog. Que disfrutéis del artículo como yo lo he hecho y, además, cuando lo hayáis leído podréis aprovechar para quedar como magos ante vuestras amistades arrancando ortigas impunemente.
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domingo, 17 de abril de 2016
domingo, 10 de abril de 2016
Los niveles del mar siguen subiendo a tasas más altas que las previstas
De acuerdo con nuevos
estudios publicados en cuatro artículos incluidos en el número 113 (13) de la prestigiosa
revista científica estadounidense Proceedings
of the National Academy of Sciences (PNAS, marzo de 2016), que analizan datos sobre el
cambio climático en los últimos 6 millones de años, los niveles del mar a
escala mundial parecen ser extraordinariamente sensibles a los cambios de
temperatura y a los volúmenes de gases de efecto invernadero. Los cuatro artículos,
además de destacar los efectos que el aumento de gases y
las temperaturas globales podrían tener en el futuro del nivel del mar, ponen
de manifiesto la creciente potencia de los ordenadores para simular las
complejas interacciones entre el clima, el hielo polar y los océanos del
planeta.
En conjunto, lo que
subrayan los datos de esas publicaciones es que desde el siglo XX hasta ahora la
tasa de elevación del nivel del mar es más rápida que cualquier otra registrada
en los dos milenios anteriores. Algunos de los estudios proporcionan una
descripción detallada de los cambios en el nivel del mar y la capa de hielo de
la Antártida, una historia escrita en los fósiles y las rocas del litoral, cuyo
análisis sugiere que el nivel del mar puede evolucionar a corto plazo más
drásticamente de lo que se pensaba.
El primer estudio llega a la conclusión de que pequeñas fluctuaciones de la temperatura han provocado cambios notables
en los niveles del mar durante los últimos 3.000 años. Por ejemplo, cuando la
temperatura mundial descendió sólo 0,2 °C entre 1.000 y 1.400 años A. C., los niveles
marinos descendieron unos ocho centímetros. Por el contrario, los niveles han subido
casi 14 cm durante el siglo XX. Según los científicos que suscriben el
artículo –que encabeza Richard H. Levy, del Servicio Geológico neozelandés-, al
menos la mitad de ese aumento se debe al cambio climático inducido por el
hombre, que añaden que es muy probable que los niveles del mar aumenten entre 0,24
y 1,3 metros durante el siglo XXI.
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| Preparación microscópica con foraminíferos bentónicos actuales (Fuente). |
El estudio, que
constituye el análisis más completo del nivel global del mar durante los
últimos 3.000 años, se apoya también en las investigaciones más recientes del
Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC). Combinando el
análisis estadístico de los registros del nivel del mar y de la temperatura,
los científicos llegan a proyecciones del nivel del mar para el año 2100 que resultan
muy próximas a las estimaciones del IPCC. Un segundo artículo del mismo número
de PNAS, que utiliza medidas históricas, también ofrece resultados casi
idénticos. El tercer artículo, basado en una columna de sedimentos de 1.100
metros de longitud extraído de un fondo marino de la Antártida, arroja luz
sobre las oscilaciones de las capas de hielo del continente hace entre 14 y 20
millones de años, cuando los niveles de CO2 en la atmósfera eran
sólo ligeramente superiores a los niveles actuales.
El análisis de los fósiles, los fangos y las rocas registrados a lo largo de esa columna narra una historia de cambios masivos en las capas de hielo que estaban en sincronía con los cambios en el CO2 atmosférico. Cuando el CO2 estaba en su punto más bajo, las capas de hielo se extendían hasta el fondo del mar en el sitio de la perforación. En otros momentos, cuando aumentaba la concentración de CO2 las capas de hielo se retiraban lo suficiente como para que las conchas de moluscos y el polen de las plantas litorales aparecieran en el sedimento. Eso ocurrió en momentos en los que el CO2 estaba por encima de las 500 partes por millón (ppm), unas 100 ppm mayores que la tasa actual. Todo ello es una muestra de que las capas de hielo son sensibles a cambios relativamente pequeños de CO2.
El análisis de los fósiles, los fangos y las rocas registrados a lo largo de esa columna narra una historia de cambios masivos en las capas de hielo que estaban en sincronía con los cambios en el CO2 atmosférico. Cuando el CO2 estaba en su punto más bajo, las capas de hielo se extendían hasta el fondo del mar en el sitio de la perforación. En otros momentos, cuando aumentaba la concentración de CO2 las capas de hielo se retiraban lo suficiente como para que las conchas de moluscos y el polen de las plantas litorales aparecieran en el sedimento. Eso ocurrió en momentos en los que el CO2 estaba por encima de las 500 partes por millón (ppm), unas 100 ppm mayores que la tasa actual. Todo ello es una muestra de que las capas de hielo son sensibles a cambios relativamente pequeños de CO2.
Estos resultados están en
línea con una nueva simulación por ordenador de cómo se contraen y se expanden
las capas de hielo en la Antártida. El modelo, descrito en un cuarto artículo
cuyo primer firmante es el climatólogo Edward Gasson de la universidad de Massachussetts, encaja como anillo al dedo con los los resultados obtenidos
de la anteriormente mencionada columna de sedimentos de la Antártida. Las nuevas
simulaciones ponen de relieve cómo el deshielo de los casquetes y glaciares influyen
en el clima circundante.
De cara al futuro, los
resultados del nuevo modelo sugieren que los cambios en el hielo de la
Antártida podrían provocar que el nivel del mar se eleve aún más rápidamente de
lo que indican las predicciones actuales basadas en el método Kopp y en los
datos del IPCC.
martes, 22 de diciembre de 2015
Adiós, Mariano, adiós
Finalizadas las
elecciones y habida cuenta de la entropía que han causado los resultados, ha
caído sobre nosotros un aluvión de pronósticos sobre el futuro político
que nos aguarda. Por lo que he podido leer, escuchar y ver, no he encontrado un
análisis elemental que conduce a algo que me parecía muy claro antes de conocer
los resultados del domingo 20: Mariano Rajoy iba a ganar pero no va a gobernar.
Veamos los datos de partida y planteemos los escenarios posibles.
El Congreso lo componen
350 diputados. La mayoría absoluta son
176.
Los resultados en escaños
del 20-D han sido:
PP: 123
PSOE: 90
Podemos 69
Ciudadanos: 40
Otros 28 (ERC, 9; Antigua
CIU, 8; PNV, 6; Unidad Popular-IU, 2; Bildu, 2; Coalición Canaria 1).
En primera ronda Rajoy
necesita mayoría absoluta. No la va a conseguir porque a lo más que puede
aspirar es a sus 123 votos más otros 40 de Ciudadanos, es decir a 163 votos
favorables para su investidura. En segunda ronda necesita mayoría simple, lo
que podrá conseguir contando con esos 163... si los demás se abstuvieran, lo que no va a
suceder, porque tanto PSOE como Podemos han reiterado que se opondrán a la
investidura del actual Presidente en funciones.
En esas condiciones, el Rey
llamaría al cabeza de la segunda lista más votada, Pedro Sánchez. Todo el mundo
opina que, salvo que Podemos cambiase radicalmente de postura, el líder del
PSOE no logrará ni la mayoría absoluta ni la simple, porque se da por
descontado el voto en contra de PP y Ciudadanos y, como mucho, con la
abstención del grupo parlamentario de Pablo Iglesias. Hasta el momento, no he
oído que nadie plantee un posible apoyo de Ciudadanos a la investidura de
Sánchez, hipótesis que me parece más que posible. Veamos.
De fracasar la
investidura de Sánchez, se abre el escenario de unas elecciones anticipadas. ¿A
quién favorece ese escenario? Al PP desde luego, porque apelando a la
estabilidad política, incrementaría sin duda el número de escaños. A Ciudadanos
no, porque cualquier incremento del PP iría en detrimento de su cuenta de
resultados. Al PSOE no le conviene, porque corre el serio riesgo de empeorar
sus resultados cuando los actuales podrían bastarle. El gran beneficiado,
además del PP, sería Podemos cuyos resultados no dejan de mejorar con cada
proceso electoral. De ahí que inmediatamente después de conocido el escrutinio,
Pablo Iglesias se apresurara a trazar unas “líneas rojas” que hacen inviable la
negociación con el PSOE, su único posible aliado.
La solución más favorable
a Ciudadanos es la misma que ha adoptado en Andalucía; en aras de la
estabilidad y por “razones de Estado”, apoyarían la investidura de Pedro Sánchez,
evitando así unas elecciones que nadie, salvo Podemos, desea.
No es menos cierto que el
Rey tiene una bala de plata. Puede encargar al PP, que no a Rajoy, que proponga
un candidato capaz de lograr un mínimo consenso para su investidura y que pasase
a gobernar en minoría durante un período razonable, quizás de dos años, antes
de convocar nuevas elecciones. No es una opción desdeñable en absoluto, porque
el nuevo Gobierno sería un gabinete de gestión encargado de aplicar las medidas
económicas que nos llegarán impuestas desde Europa.
En cualquier caso, Rajoy
está condenado y comenzará el calvario de los procesos judiciales que ahora
afectan al PP y que le afectarán directamente a él una vez que abandone el
poder.
sábado, 8 de agosto de 2015
Un ejército con diarrea
El Food & Water Watch de California
presentó entre 2011 y 2013 los primeros informes sobre los efectos
socioeconómicos y laborales a corto y largo plazo que podría provocar el fracking en las comunidades rurales de
Pensilvania (1, 2, 3). Lo que demuestran
esos análisis es que la fractura hidráulica puede provocar ciclos acelerados de
“expansión y recesión” en las economías locales en detrimento de otras
economías más sostenibles basadas en la agricultura, la ganadería y el turismo.
Además, lo que ocurre en los pueblos afectados se parece mucho a lo que sucedía
en los momentos álgidos de la fiebre del oro satirizada por Chaplin en La quimera del oro o a los efectos que
desata una compañía bananera sobre los pequeños núcleos rurales que describe
Gabriel García Márquez en La hojarasca.
El síndrome que rodea el desarrollo explosivo
de las ciudades es tan antiguo como la minería. Un buen ejemplo del frenesí desatado
por la especulación petrolera es la fulgurante carrera de la ciudad de Pithole,
surgida de la nada en Pithole Creek, a unos veinticinco kilómetros de
Titusville, Pensilvania. En enero de 1865 se abrió allí un primer pozo en un
hermoso terreno forestal; para junio ya había cuatro pozos que producían dos
mil barriles al día, una tercera parte de la producción total de las llamadas
“Regiones Petrolíferas”. La gente se afanaba por llegar hasta allí
atravesando los caminos saturados de pringosos carromatos cargados de barriles.
«Todo el lugar, dijo un testigo, huele como un cuerpo de ejército cuando todos
tienen diarrea». La especulación con las tierras parecía no tener límite. Una
granja que prácticamente no tenía valor unos meses antes se vendió por 1,3
millones de dólares en julio de 1865 y se revendió por 2 millones de dólares en
septiembre.
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| Holdem Street, Pithole, en 1866. |
En ese mismo mes, la producción de la cuenca
de Pithole Creek alcanzó los seis mil barriles diarios, dos terceras partes de
la producción de las que Daniel Yergin llamó las "Regiones Petrolíferas". Y en ese mismo mes de septiembre, lo
que en tiempos había sido un punto insignificante y salvaje en el mapa de
Pensilvania, se convirtió en una ciudad de quince mil habitantes. The New York Herald informó que el
principal negocio en Pithole eran el licor y los alquileres; The Nation añadió: «Se puede afirmar con
toda seguridad que en esa ciudad se bebe más licor de garrafón que en cualquier
otra de su tamaño situada en cualquier parte del mundo».
Pithole ya estaba en el camino de la
respetabilidad, con dos bancos, dos oficinas de telégrafos, un periódico, una
central depuradora, un cuerpo de bomberos, montones de pensiones y oficinas,
más de cincuenta hoteles -tres de ellos, por lo menos, eran todo lo elegantes
que pudieran exigir las normas de las grandes ciudades- y una estafeta de
correos que despachaba más de cinco mil cartas cada día. Los garitos y
prostíbulos no se registraban en las pudorosas estadísticas de la época.
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| Hito que señala hoy día el lugar en donde estuvo Pithole. |
Pero luego, un par de meses después, la
producción de petróleo descendió de golpe, tan de prisa como había comenzado.
Para la gente de Pithole eso fue una calamidad, algo así como una plaga bíblica
que apareció como un fatídico regalo de Navidad. En enero de 1866, tan sólo un
año después del primer descubrimiento, miles de personas desesperanzadas
abandonaron la ciudad en busca de nuevas oportunidades.
La ciudad, que había surgido de la nada y de la noche a la mañana, quedó totalmente desierta. El fuego arrasó los edificios y los armazones de madera que quedaron en pie se desmontaron para construir casas en otros lugares o los quemaron como leña los granjeros de los alrededores. Pithole volvió a hundirse en el silencio y en la naturaleza. Una parcela de tierra en Pithole, que en 1865 se había vendido por dos millones de dólares, fue subastada en 1878 por 4,37 dólares. Pithole es ahora un pueblo fantasma que visitan los turistas que no tienen nada mejor que hacer.
La ciudad, que había surgido de la nada y de la noche a la mañana, quedó totalmente desierta. El fuego arrasó los edificios y los armazones de madera que quedaron en pie se desmontaron para construir casas en otros lugares o los quemaron como leña los granjeros de los alrededores. Pithole volvió a hundirse en el silencio y en la naturaleza. Una parcela de tierra en Pithole, que en 1865 se había vendido por dos millones de dólares, fue subastada en 1878 por 4,37 dólares. Pithole es ahora un pueblo fantasma que visitan los turistas que no tienen nada mejor que hacer.
Hoy, como la propiedad de la tierra ya está
en manos públicas o privadas, el petróleo ya no atrae a personajes como los
viejos buscadores que se acercaron a Pithole, pero los operadores, los medios y
los políticos crean alrededor de la explotación de los hidrocarburos unas falsas
expectativas de creación de empleo que acaban por frustrar a los ya de por sí
desesperados trabajadores en paro y a los agricultores que han perdido sus tierras
por la crisis de las hipotecas subprime. El periódico El País se ha hecho eco estos días de sendos casos de ciudades surgidas del boom del petróleo que constituyen un buen ejemplo de modernos "Pitholes" (1, 2), que bien pudiera servir de ejemplo a quienes buscan en el fracking la redención de todos sus males.
viernes, 7 de agosto de 2015
El petróleo no da para más
Finalizado el primer semestre, durante el pasado mes de julio
empezaron a conocerse los balances de las grandes compañías petrolíferas: sus
resultados son desoladores. El petróleo despidió julio dejándose una quinta
parte de su valor en solo un mes, bajando a un nivel muy próximo al que se vio
hace un año cuando se produjo el gran desplome y al registrado en plena crisis
económica en 2009.
En Estados Unidos, ExxonMobil
redujo las ganancias del segundo trimestre a la mitad. Pasó de ganar 5.700 millones de
dólares (m$) entre abril y junio de 2014, justo antes del desplome en el precio
del crudo, a solo 571 m$ en el mismo trimestre de 2015. Por su parte, Chevron,
otra de las grandes operadoras norteamericanas, redujo un 90% el beneficio
trimestral. Tras presentar sus cuentas de resultados, ambas compañías y su paisana ConocoPhillips sufrieron caídas en su valor bursátil
durante la sesión del último viernes de julio próximas al 5%.
Mientras que a comienzos del pasado verano, el barril de crudo West
Texas Intermediate (WTI) que se negocia en Nueva York rondaba los 107 $, cuando
escribo hora está por debajo de los cincuenta. La caída de la demanda en China,
la negativa de los países productores a reducir la producción, la eventual
llegada al mercado internacional de Irán y la fuerte apreciación del dólar
explican este nuevo vuelco. El último mínimo del WTI desde la caída de los
precios data del mes de marzo de este año, cuando apenas superó los 43,4 $.
Desde ahí remontó y logró superar los 60 $dos meses después, donde pareció
estabilizarse, una expectativa que no se cumplió.
Para otra de las "Siete Hermanas" supervivivientes, el gigante anglo-holandés Royal Ducht Shell las cosas no han ido mejor. Desde su sede central en la
Haya, la compañía anunció el pasado 30 de julio que, por culpa de los bajos precios
del petróleo, este año recortará 6.500 empleos de una plantilla de 94.000 a
escala mundial. Las inversiones alcanzarán los 30.000 m$, 7.000 menos que el
año pasado. Tanto la facturación, como los beneficios y la producción de gas y
petróleo se han visto afectados durante los seis primeros meses de 2015. La facturación
se cifra en 13.200 m$ (un 42% menos). En el segundo trimestre, los beneficios
pasaron de 5.300 m$ a 4.000 millones. Y la producción alcanzó 2,73 millones de
barriles diarios (un 11% menos de los esperado).
La situación es aún peor para la estatal mexicana Pemex, cuyo informe
semestral reconoce que duplicó sus pérdidas en
el primer semestre, durante el cual las ventas fueron de 36.108 m$, un 28% menos
al mismo periodo del año anterior, y perdió 11.431 m$, un 109% más que en el
mismo periodo del año pasado cuando la estatal registró pérdidas de 5.447 m$. El
cierre del 2014 tampoco fue mejor, porque
la petrolera sufrió pérdidas por valor de 17.925 m$. Así las cosas, la compañía
propiedad del Estado mexicano acumula 11 trimestres de números negativos atribuidos a la caída a la caída del precio del
barril de crudo, la depreciación
del peso mexicano frente al dólar estadounidense, así como al exceso de oferta
en el mundo.
Pero si el abaratamiento de la energía es un problema para las
grandes corporaciones de la industria, pone aún en más dificultad a las
pequeñas compañías que emergieron en Estados Unidos con el boom del
fracking. El Banco Mundial, en su
proyección más reciente, estima que el precio del barril volverá a acercase a
los 60 dólares a lo largo de este año. Pero seguirá bajo incluso si el exceso
de suministro empieza a contraerse. La persistencia de los bajos precios meterá
más presión a los proyectos energéticos con los costes operativos más altos, como
el fracking, cuya explotación es la crónica de una muerte
anunciada (1,
2,
3, 4, 5,
6)
miércoles, 5 de agosto de 2015
La paradoja de Soria: Cuanto menos luz gastes, más pagas
El ministro José Manuel Soria es tan
espabilado que es capaz de hacer el trabajo de dos hombres: Stan Laurel y
Oliver Hardy. Cualquiera que se moleste en mirar (entenderlo es otra cosa) su
“recibo de la luz” podrá observar que en los últimos dos años el precio de la
energía utilizada para producir electricidad ha bajado, mientras que el recibo
ha subido. Es decir, producir un kilovatio de electricidad es ahora más barato,
pero usted –he ahí la paradoja de Soria- usted, señor consumidor, lo paga más
caro.
El ministro Soria (qDg), en comandita con el sector eléctrico inventó una especie de bálsamo que cura todas las penas del que se autoconsidera un sector castigado. La pócima mágica -incluida en la Ley 24/2013, de 26 de diciembre, del Sector Eléctrico- se llama regulación a la carta, una extraña medida merced a la cual, como sucede en el caso de los casinos y del sistema financiero, la banca (léase el sector eléctrico) siempre gana. Ni que decir tiene que la lógica más elemental de una política racional de precios procuraría que pagasen más los que más gastan, porque así lo dicta el sentido común y porque de esa manera podría disminuir el consumo y con ello todos los problemas ambientales asociados a la producción de energía. Pero en España, gracias a Soria y compañeros mártires, sucede al revés. ¿Cómo ha logrado esta cofradía cuadrar el círculo de sus intereses? Pasen y vean.
El regulador, que no es otro que el Gobierno, decidió en 2013 que era absolutamente necesario aumentar lo que paga el cliente en concepto de potencia contratada, que es la parte fija del recibo, para garantizar al alza los ingresos de las eléctricas. Hay que descubrirse: lo han conseguido con creces: Desde agosto de 2013 el consumidor doméstico ha sufrido una subida del 92% de la parte fija del recibo (potencia contratada) al tiempo que el consumidor industrial ha “gozado” de una subida 145%.
La decisión del Gobierno, amén de castigar duramente al sector industrial que empieza a salir de la crisis, ataca directamente los bolsillos de los clientes con menos capacidad económica y fulmina cualquier política de ahorro; haga lo que usted haga con el consumo en su hogar, el peso principal del recibo liquidara su estimable intento de ahorrar.
Tiremos ahora de la manta y veamos el trile del señor ministro. Cuando se calcula el ingreso que se garantizan las eléctricas por esa novedosa política tarifaria (lucrativa para las eléctricas y punitiva para el consumidor), la cosa está clara. Resulta que el sistema eléctrico factura a los clientes el equivalente a 175 gigavatios (Gw) de potencia contratada, sin que importen dos cosas: 1) como
como es
de dominio público gracias los datos del propio ministerio que ¿dirige? el señor Soria, nuestro sistema tenga una potencia instalada de 108 Gw; y (2) que la punta máxima que utilizan los clientes sea de 39 Gw. Hagan ahora una compleja operación algebraica que el ministro parece incapaz de hacer: 175-39 = 136. ¡Ahí lo tienen! Pagamos a las eléctricas 136 Gw que no utilizamos, simplemente porque los tenemos contratados. Esos 136 Gw regalados con el consentimiento del Gobierno y el aplauso de los operadores equivalen a 10.000 millones anuales.
Ya sé lo que están ustedes pensando, pillines ¿Que este esquema perjudica a los clientes más débiles, aumenta la desigualdad y penaliza el ahorro?; y que no sería más lógico sustituir el sistema de tarifas contratadas por otro de tarificación por potencia consumida. Pues, hombre, claro que sí; pero se acabaría el chollo de la sobrefacturación de 10.000 millones que el Gobierno del PP concede graciosamente a sus amigos de las eléctricas.
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