Una intensa ola de calor azotó ayer
domingo gran parte de Europa. Las temperaturas cercanas a los 40 °C, han provocado
alertas a nivel nacional, interrupciones en el transporte y señales de estrés
para la vida silvestre y en los lugares turísticos más concurridos.
La ola de calor del 21 de junio,
solsticio de verano en el hemisferio norte y, por lo general, el inicio de los
tres meses más calurosos del año, generó preocupación por la aparición temprana
y persistente de condiciones extremas.
Tras varios días con temperaturas
superiores a los 35 °C, las autoridades italianas emitieron una alerta roja
para el 21 de junio en ocho ciudades, entre ellas Bolonia, Florencia, Milán y
Turín. La agencia meteorológica española AEMET emitió alertas rojas y naranjas
en varias regiones, advirtiendo de temperaturas superiores a los 39 o 40 °C en
gran parte de la península ibérica y Mallorca, y afirmó que la ola de calor
duraría al menos hasta mediados de semana.
El calor extremo ha comenzado a
perturbar las infraestructuras. La red ferroviaria francesa se ha visto
"fuertemente afectada" por las altas temperaturas, que corren el
riesgo de dañar las líneas eléctricas aéreas y de provocar la dilatación de las
vías. La SNCF, el equivalente francés de ADIF, ha movilizado 3 500 empleados
para supervisar la red y otros 2 000 para realizar reparaciones de emergencia. La
SNCF ha cancelado 71 trenes interurbanos en rutas clave.
En Alemania, donde las
temperaturas ya han alcanzado los 38 °C, el servicio meteorológico DWD advirtió
de fuertes tormentas eléctricas en las regiones orientales, incluida Berlín,
donde las intensas lluvias interrumpieron el festival al aire libre Fête de la
Musique.
Los organizadores tuvieron que
evacuar las instalaciones del Abierto de Berlín debido a las fuertes lluvias y
los vientos intensos, mientras los aficionados esperaban la final individual
del torneo de tenis entre Jessica Pegula de Estados Unidos y Linda Noskova de
la República Checa.
El "anticiclón
africano" y la “cúpula de calor”
El aumento repentino de las
temperaturas se debe a una masa de aire caliente que se desplaza hacia el norte
desde el Sahara, alimentada por un fuerte sistema de alta presión conocido como
el "anticiclón africano". Según los meteorólogos, este sistema está
creando una denominada "cúpula de calor", que atrapa el aire caliente
sobre Europa occidental y central y permite que las temperaturas aumenten día
tras día.
El llamado anticiclón africano no
es una estructura única y permanente, sino una región de altas presiones
subtropicales asociada al enorme cinturón atmosférico que rodea la Tierra
aproximadamente entre los 20 y 35 grados de latitud. Sobre el norte de África,
especialmente sobre el Sáhara, este sistema adquiere una intensidad
extraordinaria durante el verano.
Para entenderlo conviene imaginar
la atmósfera como una gigantesca cinta transportadora. Cerca del ecuador, el
aire muy caliente asciende. Una parte de ese aire viaja hacia el norte en
altura y termina descendiendo sobre las regiones subtropicales. Ese descenso
continuo genera zonas de alta presión. El Sáhara se encuentra precisamente bajo
una de ellas. Por tanto, lo importante no es tanto la presión en superficie
como lo que ocurre en altura. El aire que desciende se comprime al acercarse al
suelo. Es el mismo principio que hace que una bomba de bicicleta se caliente
cuando la usamos repetidamente.
Por eso el anticiclón africano
actúa como una inmensa fábrica de aire caliente y seco.
La expresión "cúpula de
calor" se ha popularizado en los últimos años porque describe muy bien el
fenómeno. Imaginemos una campana de cristal colocada sobre una ciudad en
verano. El aire caliente queda atrapado debajo y no puede escapar fácilmente.
La atmósfera hace algo parecido. Cuando una dorsal anticiclónica muy potente se
instala sobre una región el aire desciende continuamente; al descender, se
comprime y se recalienta. Al mismo tiempo, las nubes tienen dificultades para
formarse, el Sol calienta sin obstáculos durante muchas horas y el suelo se
recalienta y transmite aún más calor al aire.
Es un círculo vicioso. Cuanto más
caliente está el aire, más difícil resulta desalojarlo. Los meteorólogos hablan
de una "cúpula" porque, en los mapas de altura, la masa de aire
cálido forma una especie de abombamiento atmosférico. No es una cúpula física,
claro, sino una región donde el aire es más grueso y cálido que en los alrededores.
¿Por qué el aire caliente queda
atrapado? La clave está en la estabilidad atmosférica. Normalmente, una masa de
aire caliente asciende y puede mezclarse con capas superiores más frescas. Pero
bajo un anticiclón fuerte ocurre lo contrario: el aire superior también es
cálido. El resultado es que la atmósfera se vuelve muy estable, como si
estuviera estratificada. Es parecido a poner una tapa sobre una olla. El aire
caliente que se genera cerca del suelo tiene dificultades para ascender y
dispersarse. Día tras día el calor se acumula.
¿Qué relación tiene con España? Durante
muchas olas de calor ibéricas, una extensión de la dorsal africana se desplaza
hacia la Península. A veces, además, arrastra aire sahariano cargado de polvo. Cuando
eso sucede, España queda situada bajo el borde o el centro de esa cúpula
cálida.
Si además soplan vientos del sur,
como ocurre en la actual situación, el calor africano se combina con fenómenos
locales como el efecto föhn en la Cordillera Cantábrica o la acumulación de
aire cálido en el valle del Ebro. Por eso puede darse una paradoja aparente:
mientras Andalucía alcanza temperaturas muy altas, algunas zonas del norte
experimentan anomalías todavía más extraordinarias para su clima habitual.
Si hay que explicarlo en una sola
frase yo diría que el anticiclón africano funciona como una enorme tapa
atmosférica que obliga al aire a descender, calentarse y secarse; cuando esa
tapa se extiende sobre España, forma una "cúpula de calor" que atrapa
el aire recalentado cerca del suelo e impide que el calor escape.
Esa es la razón por la que,
durante ciertos episodios estivales, el mapa de temperaturas parece haberse
vuelto loco y ciudades del Cantábrico pueden acercarse a valores que
normalmente asociamos al interior de Andalucía.
Pero este asunto, merece otro
artículo.