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domingo, 2 de octubre de 2011

Capturando lo invisible. Fotografía Científica




Con el título de Capturando lo invisible. Fotografía Científica, en la programación del próximo trimestre de la Casa de las Ciencias de A Coruña está prevista una muestra fotográfica de la obra de mi amigo y compañero en la Universidad de Alcalá Luis Monje Arenas. El siguiente texto es el prólogo al catálogo de la exposición que he tenido el honor de redactar.

PRÓLOGO

Desde que Francis Bacon y René Descartes establecieron sus fundamentos, el método científico está basado en la observación, la formulación de hipótesis y la constatación de estas mediante la experimentación. Ocurre, sin embargo, que la piedra angular del sistema –la observación- presenta las limitaciones propias del ojo humano, un prodigioso éxito de la evolución no por ello exento de las imperfecciones de todo lo orgánico. 

Cuando se habla de fotografía, se tiende a pensar sólo en sus aspectos artísticos y documentales. Es, ciertamente, un medio de expresión que deja un amplio campo a la creatividad. Y es cierto también que, desde su descubrimiento y rápida difusión en 1839, sus posibilidades de documentación constituyen una de sus características más fascinantes. 

Pero el interés de la fotografía trasciende sobradamente a sus posibilidades documentales y artísticas. Para la ciencia, la fotografía ha resultado ser una herramienta multidisciplinar de primer orden, no sólo para registrar lo que el ojo percibe, sino también aquello que resulta imposible de ver. Allí donde no alcanza nuestra vista, la técnica fotográfica es una ayuda inestimable, una guía en la oscuridad de lo ignoto, que nos otorga una mirada más inquisitiva y penetrante, capaz de escudriñar en los objetos animados e inanimados con una precisión inalcanzable a nuestra limitada percepción óptica. 

En ese sentido, Luis Monje parece tener dos pares de ojos: unos para mirar el mundo; otros para fotografiarlo. Uno no puede saber qué ven los primeros, pero admira lo que captan los segundos a través de su cámara, cuyas imágenes son a veces maravillosas y siempre sorprendentes. "Ojo, cabeza y corazón", decía Cartier-Bresson, son imprescindibles para dedicarse a la fotografía. Luis posee las tres cosas: Una visión privilegiada, una cabeza bien puesta -Luis es humilde en lo personal, pero no respecto a su creación: sabe de sobra que su obra es valiosa y trascendente- y tiene un corazón apasionado. Además de formación técnica. Es como el fotógrafo completo: muy rápido, muy técnico, muy bueno.

Nada es casual. Luis Monje es, sobre todo, un autodidacta cuyo quehacer de fotógrafo maduro es el resultado de veinticinco años de un trabajo basado en la constancia, en la disciplina, en la profesionalidad, en el intento de buscar el respeto en su cotidiana búsqueda de cazador infatigable de imágenes. Su pasión trasciende lo meramente profesional, es un proceso de transformación personal que le lleva de la visión a la observación y, desde esta, al pensamiento profundo del fotógrafo que es capaz de construir, iluminar, intuir, esperar, disparar y desvelar el sujeto fotográfico se trate del grandioso paisaje de un desierto americano o del minúsculo ocelo de un insecto.

Por la extraordinaria calidad de sus obras, por la honestidad de su mirada y por su dilatada experiencia docente, Luis Monje es uno de los nombres esenciales en la fotografía científica española. Contemplando sus fotografías se nos revela la esencia misma del oficio de fotógrafo, un oficio que requiere compromiso, trabajo, disciplina y pasión…. además de un talento especial para ver y aprehender lo que los demás sólo miramos. Luis lleva un cuarto de siglo recordándonos que para ver el mundo es imprescindible observarlo con rigor y sin perjuicios. 

Con un profesional de su estilo es fácil ser injusto, porque la naturalidad del resultado puede tomarse por el simple azar de la observación, y porque el suyo es un oficio que no quiere llamar la atención sobre sí mismo sino sobre los objetos y los lugares de los que se alimenta. Hay que fijarse un poco más para reparar en el cuidado de una composición que finge ser una escena captada arbitrariamente y que el instante que luego se ofrece al espectador como una imagen espléndida fue un momento único que había que saber capturar con la habilidad innata del fotógrafo de raza.

Ciencia y fotografía. Fotografía y ciencia conviviendo en ambiente académico. Evidentemente, ese ambiente en el que Luis desempeña su actividad profesional ha condicionado mucho su trabajo disciplinado y eficiente, donde siempre ha primado su interés por perfeccionar una imagen destinada a investigar y a enseñar. 

Aprovechémonos ahora de cómo el instinto decisivo de capturar una imagen cobra vida en esta exposición que es solamente una pequeña muestra de su extensa obra.



Fotografías de Luis Monje incluidas en esta entrada:

1. Fotomacrografía. Cabeza de larva de Wohlfahrtia magnifica,  la mosca causante de la miasis cutánea, que invade las mucosas nasales y vaginales de ovinos, bovinos y humanas.
2. Fotomicroscopía electrónica. Cabeza de una abeja melífera
3. Fotografía de paisaje. Valle de Yosemite, Califormia.
4. Fotografía de paisaje. Atardecer en el valle de Yosemite, California.
5. Fotografía de fluorescencias. Variación del grado de fluorescencia de un medicamento en función de las proporciones de uno de sus elementos aromáticos.