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sábado, 30 de marzo de 2019

Ratas ninja y serpientes cornudas

Rata canguro del desierto (Dipodomys deserti). Foto C. Christie.

Atrapar presas y evitar depredadores es fundamental para el éxito reproductivo de los animales en la naturaleza, y ha sido un importante objetivo de la investigación evolutiva en biomecánica y locomoción. La depredación es una interacción inherentemente dinámica que avanza mediante una secuencia de procesos (típicamente denominados detección, evaluación, y persecución) que resultan en la captura o huida de la presa.

El resultado de un ataque con fines predadores está determinado en gran medida por la interacción entre el rendimiento físico del depredador y cualquier maniobra evasiva o de escape iniciada por la presa, y estos atributos generalmente difieren en función del modo de caza del depredador. Por lo general, los depredadores de persecución activa (por ejemplo, los lobos) dependen de la velocidad y la resistencia; otros (por ejemplo, los guepardos) confían en la velocidad y la maniobrabilidad, mientras que otros que se agazapan y esperan (caimanes, boas, víboras, mantis, camaleones), confían en el sigilo y la velocidad de ataque para eludir las capacidades de detección y evasión.

Aunque por lo general los documentales se centran más en los casos en los que los depredadores tienen éxito en matar y devorar presas, estudios de campo más detallados indican que las presas suelen ser muy hábiles para evadir ataques, con tasas de éxito del depredador que son en muchos ecosistemas de tan solo entre el uno y el cinco por ciento. Debido a que la mayoría de las presas parecen escapar de los depredadores alejándose rápidamente de ellos, los investigadores que estudian la biomecánica de las interacciones depredador-presa se han centrado principalmente en la velocidad, como ocurre en los ataques de los guepardos sobre las gacelas africanas, pero ese enfoque en la velocidad puede enmascarar la importancia de otros factores que pueden ser más importantes para determinar el resultado de los encuentros depredador-presa en los sistemas naturales.

Serpiente de cascabel cornuda, Crotalus cerastes. Foto.
En un par de nuevos estudios publicados el 27 de marzo en la revista Functional Ecology y en la revista Biological Journal of the Linnean Society, Malachi D. Whitford, profesor en la Universidad de California, San Diego, y sus colegas han publicado sendos artículos en los que relatan que las ratas canguro del desierto (Dipodomys deserti) son capaces no ya de defenderse, sino también de atacar a uno de sus más temibles depredadores: el crótalo cornudo o serpiente cascabel cornuda (Crotalus cerastes).

En la oscuridad del desierto de Yuma, Arizona, está a punto de ocurrir un combate. Una rata canguro se desliza por la arena en busca de un banquete de medianoche a base de semillas de creosota (Larrea tridentata). A poco más de medio metro de distancia, un venenoso crótalo cornudo yace enroscado y hambriento, esperando que su presa se acerque un poco más. El duelo ha terminado antes de que puedas parpadear. La serpiente ataca; la rata salta en el aire, patea a la serpiente en la cabeza y escapa dando saltos frenéticos. Ninguno de los rivales obtiene la comida que esperaba. En este video puedes ver el triunfante escape de la rata “ninja”.

Encuentros como este suceden todas las noches en el desierto y pasan desapercibidos para todos, excepto para los animales involucrados. Lo que hizo el equipo de investigadores californianos fue obtener imágenes con cámaras de alta velocidad. Primero marcaron varios crótalos con transmisores de radio y luego los rastrearon mientras cazaban ratas canguro en el desierto de Yuma. Durante los siguientes meses, el equipo registró treinta y dos emboscadas de serpientes sobre ratas. Solo la mitad de esas celadas terminaron con mordeduras de serpientes. Al analizar las imágenes de cámara lenta resultantes, los investigadores descubrieron por qué.

Mientras que los crótalos eran increíblemente rápidos, capaces de saltar desde la inmovilidad absoluta hasta alcanzar a su presa en menos de 100 milisegundos (menos del tiempo que se tarda en parpadear), las ratas eran aún más rápidas. El equipo descubrió que las ratas canguro podrían reaccionar a los ataques de serpientes en tan solo 38 milisegundos, a veces saltando por encima de la serpiente en 70 milisegundos.

Además, en esos 70 milisegundos algunas ratas canguro, que tienen unas extremidades posteriores extraordinariamente largas y poderosas y una capacidad auditiva extraordinaria, fueron capaces de realizar complejas maniobras en el aire que dejaron anonadadas a las serpientes. Una rata pateó a una serpiente justo debajo de la cabeza, enviando al depredador a varios palmos de distancia. Otra rata cambió rápidamente su dirección en el aire, girando su larga cola como una hélice para alejarse de la serpiente. Otras ratas canguro saltaron de siete a ocho veces la longitud de su cuerpo para alejarse del peligro. Algo así como si el cubano Javier Sotomayor, que mide 1,96 metros, y ostenta el récord mundial de salto altura (2,45 m), fuera capaz de saltar unos quince metros en vertical.

Las imágenes revelaron que las serpientes de cascabel y las ratas canguro están sorprendentemente bien adaptadas como depredador y presa, porque son extraordinarios atletas que rinden al máximo durante esas interacciones y, la capacidad auditiva de las ratas canguro y la respuesta explosiva de sus patas traseras, probablemente evolucionaron en respuesta a la velocidad tan rápida de sus venenosos depredadores.

El empleo de la cámara lenta también demostró, que las ratas canguro son pequeños ninjas peludos capaces de acrobacias, escorzos y patadas que harían avergonzar a Bruce Lee. © Manuel Peinado Lorca. @mpeinadolorca.

miércoles, 27 de marzo de 2019

La venganza del tiranosaurio: por qué las gallinas no son bobas ni mansas


Un zorro aprendió de la manera más expeditiva que es peligroso enfrentarse a una bandada de dinosaurios.

La semana pasada la noticia se hizo viral. Y no era para menos, porque cumplía con un requisito básico en periodismo: un magnífico titular. El clásico “Niño muerde a perro” o, para el caso que nos ocupa, “Los pájaros se tiran a las escopetas”. Estamos acostumbrados a leer noticias que se ajustan al guion previsto, como que los zorros se cuelan en los gallineros y acaban con decenas de gallinas. Por eso, cuando una noticia como la que levantó The Guardian es a la inversa, se expande urbi et orbi, que es exactamente lo que sucedió el pasado 12 de marzo.


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domingo, 24 de marzo de 2019

Los plátanos de Alcalá: plátanos que no bananas

Foto 1. Plaza de Cervantes a comienzos de la primavera. Los árboles están terciados para abrir las copas y las ramas de estas entrelazadas con alambres para guiarlas y formar un emparrado de sombra.

Les voy a hablar de los plátanos, pero no de los que venden en las fruterías, conocidos en la mayor parte del menudo como bananas, sino de esos árboles de sombra que se alinean en las calles de todo el mundo a los que los anglosajones llaman sicomoros. La primera cuestión a responder es cómo es posible que dos plantas tan diferentes tengan nombres iguales.
Nadie sabe con certeza el porqué, pero sin indagamos un poco podemos atar algunos cabos. En primer lugar, el nombre de plátano es muy antiguo y se lo daban los griegos πλάτανος (platanos) a estos árboles debido a sus hojas anchas; del griego lo tomó el latín (platanus) y de este el castellano plátano. Platanos viene de πλατύς (platys = plano, ancho) que encontramos en palabras como plata, plato, plató y Platón. El nombre genérico de los plátanos de paseo se lo dio Linneo en 1753, trasladando a la nomenclatura botánica el nombre que recibían en toda Europa.
Y ahora tratemos de entender por qué llamamos plátanos a lo que en todo el mundo llaman bananos. La explicación es bien sencilla si tenemos en cuenta que, durante su primer viaje Colón puso por primera vez pie en tierra en La Española, una de las islas de las Antillas en la que vivían los tainos. Y hete aquí que en taino al bananero se le llama pratane, nombre que a los españoles debió sonarle como plátano. Parece una explicación lógica que avalo con la autoridad del Online Etymology Dictionary y hasta ahí llego.
El caso es que estos días las calles de Alcalá están asistiendo a la floración de los plátanos de paseo (Platanus hispanica). Como cualquiera que pasee por las calles y plazas complutenses podrá comprobar, la floración no ocurre toda al mismo tiempo (es asincrónica) y, aunque la primavera sea la estación favorable para que todos los plátanos produzcan flores, unos son más adelantados que otros. Por ejemplo, los plátanos emparrados de la plaza de Cervantes no han producido ni una sola flor el día en que escribo esta entrada (24 de marzo) mientras que las aceras de la que calle en la que vivo están teñidas con el polen que cae de los plátanos que puedo tocar con la mano desde el balcón de mi casa. Pero así son las cosas: como las personas, unos plátanos son más precoces que otros.
Foto 2. La corteza muerta de los plátanos, el ritidoma, se desprende en forma de placas muy características.
El plátano es un árbol que puede alcanzar de 30 a 40 m de altura. El sistema radical es potente y desarrollado. Me apresuro a decir que la mala fama que arrastran los plátanos de levantar las aceras con sus raíces se viene abajo sin más que darse un garbeo por la plaza de Cervantes: ni uno solo de los allí plantados ha levantado loseta alguna. Y es que el antiguo jardinero mayor del Ayuntamiento, Andrés de Lucas “el Chato”, ordenó plantarlos a conciencia, practicando un hoyo profundo, de por lo menos un metro, según me ha contado su nieta.
Platanus hispanica: a) rama con infrutescencias; b) nudo y base del pecíolo; c) inflorescencias masculinas; d) flor masculina; e) estambre; f) inflorescencias femeninas; g) flor femenina; h) pistilo en sección longitudinal; i) aquenio; j) ídem en sección longitudinal.
Los que se pusieron después se plantaron de mala manera, con las raíces a apenas un palmo del suelo, de manera que estas, en lugar de buscar las capas húmedas profundas del suelo, tienden a buscar la superficie para beneficiarse de los encharcamientos pluviales. Los plátanos son árboles de riberas y vegas y, por tanto, freatófitos, lo que quiere decir que en la naturaleza toman el agua de las capas freáticas más o menos profundas. En las ciudades, si se plantan a la profundidad conveniente, las raíces crecen hacia abajo hasta encontrar la humedad del suelo. De no hacerse así, se buscan la vida en superficie. En Alcalá, que ha crecido sobre las terrazas del Henares, la capa freática es muy superficial y los plátanos, de haberse plantado como es debido, no debieran causar problema alguno en el pavimento urbano.
Foto 3. Hojas palmeadas e infrutescencias femeninas de Platanus hispanica. A la izquierda, abajo, junto al margen, hay una inflorescencia masculina.
El tronco de los plátanos es recto, ensanchado en la base. A veces se produce una especie de elefantiasis que origina troncos enormes. La corteza es delgada, de color gris pálido o verdoso, que va produciendo hacia el exterior capas de células muertas -el ritidoma- que se desprenden en placas ocres, marrones o verdosas. Si no se tercia o se amputa, como se hace en las habituales podas urbanas, la copa es regular, redondeada, aclarada, con las ramas gruesas, anchamente extendidas y con la edad colgantes en los extremos. Las ramillas son verdosas, están recubiertas de un espeso pelillo de color marrón que se pierde y pasan a ser marrones, rugosas y con muchos poros gruesos o lenticelas. Las yemas son ovoides, miden de seis a ocho milímetros de longitud y presentan color marrón rojizo. Están ligeramente curvadas en el ápice, con dos escamas cónicas, amparadas hasta la defoliación por la base del pecíolo, que soldándose a las estipulas forma una vaina cónica (Foto 4: a). Esa vaina, cumplida su función, se desprende y cae al suelo con el tamaño de una almendra donde son visibles durante los días de brote.
Foto 4. Detalles del extremo de una rama de Platanus hispanica. A) Vainas foliares. B) Al brotar las hojas están cubiertas por un vello dorado muy denso. C) Inflorescencias femeninas. D) Inflorescencias masculinas todas inmaduras salvo la inferior, que muestra los estambres.
Las hojas son caedizas, alternas, coriáceas y muy numerosas. Tienen forma variable, generalmente con tres a cinco lóbulos, están truncadas o ligeramente acorazonadas en la base y presentan algunos dientes en los bordes. Miden de quince a veinte centímetros de longitud por veinte a veintidós cm de anchura, con el haz de color verde vivo reluciente y el envés más pálido. Se descomponen difícilmente y adquieren una coloración tostada antes de caer, pudiendo permanecer sobre el árbol hasta bien entrado el otoño antes de alfombrar el suelo.
Las flores son pequeñas y unisexuales, dispuestas sobre el mismo árbol. Los plátanos se polinizan gracias al viento (son anemófilos) y de ahí que las flores sean muy pequeñas y poco atractivas, puesto que las corolas que lucen las plantas que necesitan atraer a los animales polinizadores (plantas zoófilas) están reducidas en los plátanos a pequeñas escamas. Como puede verse en la lámina adjunta, tomada de la excelente Flora Ibérica, tanto las flores masculinas como femeninas tienen cáliz, pero reducido a unos sépalos minúsculos y escuamiformes, más cortos que los pétalos. Estos son escariosos, es decir, de la textura de las delgadas pieles que cubren los dientes de ajo, por citar un ejemplo conocido. Las flores tienen entre tres y ocho estambres, con anteras sobre filamentos muy cortos.
Las anteras son liliputienses, pero fecundas: en cada una de ellas se acumulan miles de granos de polen. Como en cada árbol hay miles de flores y en cada antera miles de granos de polen, multipliquen y se harán una idea aproximada de los millones de granos de polen que puede producir su solo árbol. La polinización es corta, pero muy intensa; en unos pocos días llega a unos niveles elevados que pueden sobrepasar los dos mil granos de polen por metro cúbico de aire. Como la alergia a otra clase de pólenes, los síntomas que produce son rinitis con picores en los ojos, la nariz, la boca o la garganta, estornudos, conjuntivitis y ojos llorosos, así como episodios de asma.
Foto 5. Inflorescencias femeninas con los estilos rojizos.
Las flores femeninas presentan un número variable de entre tres y nueve piezas femeninas (carpelos) envueltos en la base por un penacho de pelos largos. Sea cual sea el número de carpelos, las flores femeninas, una vez fecundadas, forman unos frutitos (aquenios) con forma de clavo o maza. Cada árbol produce centenares de miles de estos pequeños aquenios.
Las flores son minúsculas, pero se agrupan para formar unas esferas colgantes (las masculinas más pequeñas que las femeninas), muy vistosas y abundantes, que rematan unos pedúnculos de alrededor de tres centímetros de longitud; mientras que las esferas de flores masculinas se deshacen cumplida su función polinizadora, las femeninas se transforman en esferas rígidas de alrededor de unos tres centímetros de diámetro, que están erizadas de pelos (el molesto pica-pica) y suspendidas sobre largos pedúnculos. Finalmente, las esferas se desarticulan liberando los aquenios. Un kilogramo de estas esferas femeninas puede contener alrededor de 350.000 aquenios.
Nuestro plátano de paseo procede del cruce del plátano de oriente (Platanus orientalis), originario del sureste de Europa y del suroeste de Asia, y del plátano de occidente (Platanus occidentalis), que proviene del este de Estados Unidos. Al parecer esta hibridación tuvo lugar antes del siglo XVII, según algunos en Inglaterra, en el Jardín Botánico de Oxford, y según otros en España, en los Jardines de Aranjuez. Desde esos jardines se plantó por todas las ciudades, y de ahí que sea un árbol tan común en ambientes urbano como extraño en medios naturales.
El plátano prefiere situaciones soleadas y cálidas. Es poco exigente en cuanto a la naturaleza mineralógica del suelo, pero sin embargo le gustan los terrenos profundos, fértiles y frescos y no tolera en exceso los demasiado calizos. Una de las principales causas de su plantación en las ciudades (muchas “alamedas” de las ciudades son en realidad alineaciones de plátanos aveces emparrados como los de la Plaza de Cervantes) es su rápido crecimiento y su gran capacidad para resistir la contaminación urbana. Además, absorbe muy bien el dióxido de carbono, lo que ayuda a reducir la contaminación, regula la humedad y la temperatura, y amortigua el ruido de los coches.
Tiene crecimiento rápido, que puede llegar a ser de hasta un metro por año y puede vivir varios siglos. Admite todo tipo de recortes, por drásticos que sean, y vuelve a resurgir en primavera, inmutable al deterioro que se le haya ocasionado. No obstante, las podas drásticas acarrean pudriciones prematuras. Al talarlo emite brotes abundantes y vigorosos.
Salgo al balcón de casa y miro los plátanos que me dan sombra y frescor los mediodías de verano. Tomo una foto y cierro con ella. Abajo la dejo. © Manuel Peinado Lorca. @mpeinadolorca.

La sangría del fracking continúa en Estados Unidos


En Estados Unidos, los activos basados en las acciones de las compañías de fracking están sufriendo una verdadera carnicería. Parece como si Wall Street y los inversores se hubieran cansado finalmente de los cantos de sirena de una actividad industrial que no ha ganado dinero en los últimos diez años. Ha tardado más de lo que se esperaba, pero los activos de las compañías basadas en la fractura hidráulica han tenido un rendimiento significativamente inferior las de las principales compañías petroleras convencionales. Los números hablan por sí solos.
Obviamente, para muchos la sangría no es una sorpresa, porque hemos hablado siempre de la burbuja del fracking al menos desde 2013. Basta con que teclee la palabra en el buscador de este blog y brotarán los datos. Pero ahora analistas mucho más cualificados que yo están dando las primeras señales de alarma. Por ejemplo, en un artículo titulado Wall Street Loses Faith in Shale (Wall Street pierde la fe en las lutitas), publicado en el digital especializado en energía Oilprice.com el pasado 25 de febrero se podía leer lo siguiente:
Para Wall Street, la industria de las lutitas ha perdido mucho de su atractivo. Las promesas de una década no se han materializado y los grandes grupos financieros están cortando algunos de sus vínculos con los operadores más pequeños que no han cumplido sus compromisos.
El Wall Street Journal informa que la industria de las lutitas solo recibió 22.000 millones en nuevos bonos e inversiones de capital, más de la mitad de los niveles de 2016, que fue un año mucho peor para el mercado.
La fuerte caída de la nueva deuda y la emisión de capital es una señal de que los grandes inversores ya no acuden a toda prisa a financiar la perforación de lutitas, porque no es rentable. Vale la pena señalar que este es un nuevo escenario. Durante años, Wall Street financió perforaciones no rentables, fiándose en la promesa de que el rápido crecimiento de la producción finalmente ofrecería resultados.
Por lo tanto, parece que los inversores ya no están dispuestos a financiar esa especie de agujero negro que ha sido la fractura hidráulica desde sus inicios, un negocio que ha estado basado siempre en datos hiperbólicos y en analistas financieros, los mismos que apoyaron las hipotecas subprime, convertidos en hooligans irracionales.
A estas alturas, puede que algunos todavía se pregunten por qué deberían los inversores seguir apostando en el casino del fracking. ¿Por qué deberían hacerlo? Uno de los operadores de fracking más grandes en la cuenca Permian, Pioneer Resources, sufrió su octavo año consecutivo de resultados negativos en su flujo efectivo de caja (FEC: diferencia entre gastos e ingresos). En 2018, Pioneer tuvo un flujo de caja negativo porque gastó 541 millones de dólares más de los que ingresó y si sumamos los últimos ocho años, el FEC fue de 6.800 millones en números rojos.
A medida que las compañías de fracking continúan gastando más de lo que ganan, las principales compañías petroleras convencionales han obtenido aumentos significativos en sus FECs. Chevron informó haber obtenido casi 24.000 millones más de ingresos que de gastos en 2017-2018, mientras que ExxonMobil obtuvo más de 31.000 millones durante el mismo período.
Si comparamos el rendimiento del precio de las acciones de las principales compañías petroleras en comparación con las de fracking, podemos detectar un signo preocupante (Gráfica):
Los precios de las acciones de las principales compañías petroleras han aumentado significativamente en sus mínimos, mientras que sus colegas de fracking han experimentado una tendencia a la baja. ExxonMobil, Chevron y BP regresan a sus máximos alcanzados en octubre, mientras que Continental, Concho, Pioneer, Whiting, Oasis y Callon han bajado considerablemente.
La diferencia porcentual en la variación del valor de las acciones entre estas compañías petroleras desde su nivel más alto en octubre se muestra en esta gráfica:

Chevron ha subido casi un 1% desde su pico en octubre, mientras que BP bajó un 3% y ExxonMobil perdió un 5%. Las compañías de fracking (en rojo) han perdido entre un 27 y un 59%. Si tomamos el promedio para ambos grupos, las principales compañías petroleras bajaron un 2% desde sus máximos en octubre, mientras que las compañías de esquisto bajaron en un asombroso 43%.
Si quieren percibir con detalle el desplome de la industria del fracking, observen estas dos reveladoras gráficas:

Chevron se mantuvo prácticamente sin cambios desde su nivel más alto en octubre, mientras que Continental Resources bajó un 41%. Y si observa detenidamente, notará que la mayor parte de la divergencia tuvo lugar a principios de febrero, porque Chevron continuó operando al alza, mientras que Continental se mantuvo estable en relación al desplome de marzo. Las grandes compañías casi han vuelto a sus máximos de octubre, mientras que las compañías de esquisto han bajado un 43% en promedio.
Lo peor está por venir. La pirámide Ponzi del fracking estadounidense tiembla y el derrumbe arruinará a muchos pequeños inversores. Alertados por Wall Street, los grandes grupos financieros llevan algún tiempo abandonando el barco a la deriva. © Manuel Peinado Lorca. @mpeinadolorca.

Nota: Información basada en https://srsroccoreport.com/the-bloodbath-in-u-s-shale-stocks-continues-worst-is-yet-to-come/

viernes, 22 de marzo de 2019

El árbol del amor florece en las calles de Alcalá

Hilera de árboles del amor que crecen en los alcorques de la calle/plaza Atienza de Alcalá de Henares

Estos días florecen en las calles de Alcalá los árboles del amor (Cercis siliquastrum). Es el nombre que más me gusta para estos arbolillos, aunque en otros lugares prefieren llamarlos árboles de Judea o árboles de Judas. La leyenda dice que originalmente todos los Cercis eran árboles gigantes, fuertes y majestuosos, que tenían hermosas flores blancas. Cuando Judas Iscariote traicionó a Jesús y se suicidó ahorcándose, el árbol que eligió fue un Cercis.
En el árbol del amor nacen primero las flores y unos días después se despliegan las típicas hojas acorazonadas.
El árbol quedó tan avergonzado de su lúgubre papel que a partir de entonces dejó de crecer para que nadie más pudiera usarlo con fines tan macabros. Además, la madera se volvió quebradiza y las flores, que habían dejado de ser puras, perdieron su color blanco y se volvieron rojizas en recuerdo de la sangre de Cristo. Probablemente sea más cierto que este árbol, que originalmente crecía en Judea y que, por tanto, se llamó "árbol de Judea", en algún momento vio cambiado su nombre por el de árbol de Judas.
Floración de Cercis siliquastrum. En A pueden verse los estambres y el extremo del ovario emergiendo entre los pétalos. B: el propósito de las atractivas flores es llamar la atención de los polinizadores. En la fotografía puede verse una abeja melífera. El círculo rojo rodea los cestillos donde la abeja recoge el polen. Las flores de arriba ya están fecundadas y comienzan a marchitarse.  
Su llegada a Europa tuvo lugar en la época de las cruzadas y su primer destino fue Francia. Desde ese momento su extensión por el continente fue muy rápida, como demuestra su frecuente presencia en los herbarios de los siglos XVI y XVII. En la época del Imperio bizantino era uno de los árboles que crecían en mayor número en Constantinopla, en las riberas del Bósforo. Su color morado purpúreo era el preferido de los emperadores bizantinos, porque el púrpura era el color imperial y de uso exclusivo de la familia imperial bizantina. En la actualidad, en Estambul, se siguen viendo gran cantidad de estos árboles a lo largo de las riberas del Bósforo; de hecho, el "Erguvan" (nombre en turco del árbol del amor) es el árbol que identifica a la ciudad.
Detalles de la flor de Cercis. 1, cáliz. 2, pétalos. 3-4, estambres (3) y ovario (4). En C los estambre rodean al ovario. En D, separados algunos estambres, puede verse el ovario con un estilo columnar y un estigma terminal (4) con granos de polen adheridos. Las anteras de los estambres (3) están abiertas y dejan ver los granos de polen de un color amarillo vivo.
Los árboles del amor pertenecen al género Cercis, que, para sorpresa de muchos, es de la familia de las leguminosas, la misma que incluye a guisantes, habas, garbanzos, lentejas o judías, por citar unas cuantas. No hay que extrañarse, las leguminosas son una de las familias más numerosas de las plantas con flores; en ella se reúnen casi 20.000 especies, incluyendo –junto a las ya mencionadas, y a otras herbáceas como los tréboles- los árboles dominantes en los bosques tropicales lluviosos y en los bosques secos de América y África.
En total, hay unas diez especies de Cercis distribuidas entre el este y el oeste de América del Norte, el sur de Europa y el este de Asia. Todos ellos son árboles relativamente pequeños con hermosas flores rosas. Las flores presentan una estructura similar a la del resto de la familia. Además de un cáliz acopado, tienen cinco pétalos separados los unos de los otros, y dispuestos de tal forma que, vistos de frente, recuerdan las alas de una mariposa y de ahí que los naturalistas franceses del XVII llamaran a las leguminosas “papilionáceas”, del latín “papilio” (mariposa).
La corola papilionácea o amariposada está integrada por un pétalo superior muy desarrollado, conocido como «estandarte», dos pétalos laterales o «alas» y dos piezas inferiores que constituyen una estructura denominada “quilla” por su semejanza con la proa de una embarcación. El estandarte y las alas sirven para llamar la atención de los polinizadores, y la quilla como plataforma en la que se apoyan cuando se afanan a la búsqueda de los nectarios que están en el fondo de las flores, al pie de los estambres. Aunque no siempre sea un número constante, las papilionáceas suelen tener diez estambres; si el número y la disposición de los estambres puede variar, lo que sí es constante es su ovario, formado por un solo carpelo que, después de la fecundación, se transforma en un fruto en legumbre, popularmente conocido como vaina. Las vainas tienen dos valvas y en su interior se alinean las semillas.
A. Cuando los pétalos comienzan a marchitarse una vez polinizadas las flores, empiezan a desarrollarse las legumbres.  B: He quitado los pétalos (salvo la quilla, arriba) para que puedan ver las vainas de semillas. Este tipo de fruto (una vaina que se abre a lo largo de las costuras en dos lados) son legumbres, como las de los guisantes, las lentejas o las judías. 
Uno de los aspectos más interesantes de las flores es su desarrollo. Probablemente haya notado que no se originan en las puntas de las ramas, como ocurre en la inmensa mayoría de especies de árboles. Surgen directamente de los troncos y las ramas. Ese fenómeno se llama "caulifloria", que literalmente se traduce como flor que nace directamente sobre los tallos (“caules”, en latín).
Grupo de flores de Cercis siliquastrum que crecen directamente sobre los troncos, un fenómeno conocido como caulifloria.
Es difícil generalizar sobre esta estrategia de floración. Lo que sí sabemos es que es más común en los bosques tropicales densos. Algunos botánicos han sugerido que la producción de flores en troncos y tallos hace que estén más disponibles para los pequeños insectos y otros polinizadores comunes en las estructuras forestales subordinadas a los grandes árboles de las selvas. Otros han sugerido que puede tener más que ver con la dispersión de semillas que con la polinización. Independientemente de las ventajas potenciales de la caulifloria, la apariencia de un Cercis cubierto de racimos de flores de color rosa vivo es todo un espectáculo visual.
A las orugas cortadoras les encantan las hojas del árbol del amor.
Las flores (y las vainas jóvenes) son comestibles y se han usado en ensaladas para agregarles colorido y un poco de dulzor. Las orugas cortadoras de hojas también encuentran en ellas un manjar, dejando pequeños cortes limpios en las hojas en forma de corazón. De hecho, se han documentado diecinueve especies de orugas, trece de saltamontes y seis de escarabajos que se alimentan de Cercis.
Para los más interesados dejo a continuación una serie de fotografías con algunos aspectos interesantes del árbol del amor. © Manuel Peinado Lorca. @mpeinadolorca.


Cercis siliquastrum. Hojas y legumbres secas.
A: Legumbres rotas dejando ver las semillas. B: ampliación de la anterior.

martes, 19 de marzo de 2019

Ochenta años de La diligencia


El 3 de marzo de 1939, tres días después de la dimisión de Manuel Azaña como presidente de la II República, mientras que el coronel Segismundo Casado ultimaba su golpe de Estado, en Estados Unidos Walter Wanger Productions estrenaba Stagecoach, que en octubre de 1944 sería proyectada en España con el título de La diligencia.
Han transcurrido ochenta años desde el estreno de la película de John Ford, una de las obras cumbres del western, pero La diligencia no muere nunca: seguirá atravesando los desiertos e inhóspitos parajes de Monumental Valley toda la eternidad. Para el público norteamericano, cuya historia carece de cantares de gesta, épica medieval, sagas reales o guerras religiosas, los westerns equivalen a las fábulas mitológicas que en otras culturas cuentan el nacimiento de un pueblo, de una saga o de una nación y su asentamiento en un lugar de la tierra: Hollywood iba a sublimar todas aquellas gestas en un género cinematográfico sin parangón.
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sábado, 16 de marzo de 2019

Los cerezos de Libreros

Calle Libreros, el pasado 10 de marzo.

Cuenta una leyenda que alrededor de 1150, finalizada la segunda cruzada, que terminó como el rosario de la aurora, los cruzados franceses trajeron desde Damasco unos pies de ciruelos con cuya fruta se habían deleitado en el fallido asedio a la ciudad. Cuando informaron al rey Luis VII, el monarca, fuera de sí, exclamó: «Ne me dites pas que vous êtes allés là-bas uniquement pour des prunes!» (¡No me digáis que sólo habéis ido por ciruelas!), o sea, "para nada". En francés, ir a por ciruelas significa los que en España “salir por uvas”, es decir, hacer algo sin mayor provecho.
Entra dentro de lo posible que, como hicieron con las especias, los cruzados introdujeran en Europa frutales de Oriente Medio o de Asia menor, entre otros los ciruelos comestibles más comunes (Prunus domestica), pero lo que sí es seguro, porque está perfectamente documentado, que hubo que esperar siete siglos para que un jardinero francés apellidado Pisard introdujera en Europa unos arbolitos rojizos de origen persa que llevan en su honor el nombre de pisardi, una variedad del cerezo (Prunus cerasifera), que hoy adorna y da sombra en las ciudades de todo el mundo, entre otras la calle Libreros de nuestra ciudad.
Empezaré por ofrecer algunas nociones botánicas y luego les contaré la historia de cómo el ciruelo rojo o pisardi viajó desde Persia para acabar formando parte del paisaje urbano occidental.
Flores de Prunus cerasifera variedad pisardi.
El género Prunus, de la familia Rosáceas, la misma a la que pertenecen las rosas, las zarzamoras, las manzanas, las fresas y un sinfín de frutales, está integrado por unas doscientas especies de árboles y arbustos originarios, en su mayoría, de las zonas templadas del hemisferio Norte. Entre sus muchas especies de interés comercial, además del mencionado cerezo, se cuentan P. domestica (ciruelo común), P. mahaleb (cerezo de Santa Lucía), P. lauroceresus (laurel cerezo), P. spinosa (endrino), P. persica (melocotonero), P. dulcis (almendro), P. armeniaca (albaricoquero), P. cerasus (guindo) y, P.avium (cerezo silvestre).
Los pisardi, además de su resistencia a la contaminación, lo que los convierte en idóneos para ambientes urbanos, son muy apreciados como ornamentales por el original color rojizo de sus hojas, flores y frutos. Son pequeños árboles o arbustos caducifolios de hasta ocho metros de altura, muy ramificados y de copa compacta. Las hojas, de color rojizo-granate, tienen forma ovado-aguda con el borde dentado y caen del árbol con los primeros fríos invernales. Las flores son de color rosa y aparecen desde finales de invierno a inicios de primavera, antes de que surjan las hojas, lo que favorece la polinización sin la interferencia del denso follaje.
Frutos de Prunus cerasifera variedad pisardi.
Las flores son pentámeras: tienen cinco sépalos, cinco pétalos, entre diez y veinte estambres y un solo carpelo central que contiene un único óvulo. Fecundada la flor gracias a los insectos polinizadores, el óvulo se transforma en semilla y el carpelo en un fruto del tamaño de una cereza, comestible, aunque algo ácido, con el que en Francia elaboran jaleas dulces. Técnicamente es una drupa, un nombre que alude a todas las frutas que tienen “hueso” como las que aparecen en la figura adjunta: cerezas (1), ciruelas (2), aceitunas (3), platerinas (4), albaricoques (5), mangos (6), dátiles (7) y nectarinas (8). No es el momento de extenderme más con las originales características de las drupas. A los lectores interesados les remito a unos posts en las que me ocupé de ellas (1, 2).
Y ahora vamos con la historia del viaje de los pisardis a los jardines europeos.
Entre 1785 y 1925 reinó en Persia la dinastía Kayar, de origen turco. En 1925 la sustituyó la dinastía Pahlaví que reinó poco más de medio siglo antes de que en 1979 los ayatolás de Jomeini derrocaran al corrupto shah Mohammad Reza Pahlaví, un títere de británicos y americanos. Nasser-al-Din Shah Qajar (1831/1896) fue el penúltimo shah de la dinastía Kayar desde 1848 hasta su muerte, que debió ser muy llorada porque dejó ochenta y cuatro viudas. Su estilo de gobierno era dictatorial, aunque de ciertas tendencias reformistas de corte europeizante. Fue el primer monarca persa en visitar Europa en 1871, luego en 1873 (donde revistó una flota de la Royal Navy, así como una maniobra militar a gran escala en Rusia, lo que le llevó a fundar una brigada cosaca), y más tarde en 1878 y 1889.
. El shah Nasser-al-Din. Foto.
Durante sus viajes quedó impresionado por la tecnología que había visto en Europa. Fue mecenas de la fotografía y, además de ser el primer iraní en ser fotografiado, el invento le entusiasmó y se fotografió miles de veces. Introdujo muchas innovaciones occidentales en Irán, incluyendo un moderno sistema de correos, el transporte ferroviario, un sistema bancario y permitió e impulsó los primeros periódicos.
Cuando llegó a París en 1878 para visitar la Exposición Universal, además de quedarse estupefacto con la torre Eiffel, se sorprendió por la belleza de los jardines de París y Versalles. Quiso tener un jardinero francés. Le recomendaron a monsieur Pissard. Lo contrató por una fortuna y lo llevó con él a Teherán, donde le encargó transformar los jardines de su palacio.
Ernest François Pissard, Oficial del Mérito Agrícola, Caballero de Cristo de Portugal y de la Real Orden de Villaviciosa, nació en 1850 en Sallanches. Era hijo de un famoso jardinero y horticultor, Claude-Marin Pissard, del que heredó su primorosa afición a las plantas. El 1866 se graduó en la Escuela de Agricultura de Igny, desde donde pasó a trabajar en el prestigioso Jardin des Plantes de Paris hasta 1878, cuando lo contrató el shah. En 1887 fue contratado como jardinero jefe del lisboeta Jardim da Estrela, donde se mantuvo hasta 1907. Luego regresó a Francia y se instaló en Arcachón en un chalet situado en el bulevar de la playa, que pronto se hizo famoso por sus cuidados jardines.
La familia Pissard el 6 de septiembre de 1926 durante una visita a Lourdes. Foto cortesía de Chaminade.
Desde Persia, Pissard trajo semillas y esquejes de muchas plantas nativas, entre otras las de una nueva planta, enesguida llamada el "cerezo de Pissard". En los Anales del año 1881 de la revista de la Sociedad de Horticultura de Nantes, Élie-Abel Carrière, el gran botánico y horticultor francés, jefe de los jardineros del Museo Nacional de Historia Natural de Francia, escribió un encendido elogio del arbolito recién incorporado a la flora ornamental francesa: «La planta más notable que se ha introducido durante mucho tiempo es, sin duda, Prunus pissardi. Además de su novedad y de sus muchos méritos desde dos puntos de vista muy interesantes -como árbol frutal y como ornamental- constituye una sección particular del género Prunus. De hecho, no sólo es notable por la coloración de sus hojas que son de un rojo intenso, con reflejos matizados; sus frutos, desde su formación, también son de un color rojo muy oscuro, absolutamente nuevo. Prunus pissardi crece poco y se ramifica considerablemente; resulta siempre es muy agradable a la vista por sus hojas, sus flores, sus frutos y por el color de su corteza que, siempre roja, negra y lustrosa, constituye una decoración vegetal perpetua».
Pissard murió en 1934. Su amigo Albert Chaudhari, miembro del Parlamento de Burdeos, escribió en su obituario: «Con toda razón, Brillt-Sàvarin escribió que el descubrimiento de un nuevo manjar hace más por la felicidad de la humanidad que el descubrimiento de una estrella. Se puede añadir que el hallazgo de una nueva planta es más útil que el descubrimiento de un cometa. Por tanto, es necesario agradecer a aquellos que, como el botánico Pissard, han enriquecido la flora francesa y contribuido al embellecimiento de nuestros paisajes».
Ernest François Pissard descansa en el camposanto de Tallence, la ciudad hermana de Alcalá de Henares. © Manuel Peinado Lorca. @mpeinadolorca.

miércoles, 13 de marzo de 2019

El fracking se ahoga mientras los ciegos guían a los tuertos


El teatro necesita de clá; fútbol de gradas de animación; la remonta de mamporreros y las pirámides Ponzi de voceros que animen a los inversores incautos para que sean desplumados por trileros convertidos en genios financieros como Bernard Madoff.
Capitán Swing acaba de publicar en España El sentido del estilo. La guía de escritura del pensador de siglo XXI, de Steven Spinker. «El problema del mundo -dice Spinker- no es que la gente sepa poco, sino que sabe muchas cosas que no son ciertas». 
Como en la barca del cuento, los ciegos guían a los tuertos. Esta semana, un “experto” en inversiones energéticas anunciaba la “segunda revolución del fracking” de Estados Unidos, que según esta lumbrera iba a acabar con la oferta de la OPEP. «Nunca atribuyas a la malicia lo que puede explicarse por la pura estupidez», escribe tambén Spinker.
En varias ocasiones, la última la primera semana de marzo, me he ocupado de subrayar que la industria del fracking en Estados Unidos perdía dinero antes del último desplome de los precios del petróleo, cuando el barril estaba a más de 60 dólares, y continúa perdiéndolo a manos llenas con los precios actuales de 35 dólares el barril. En Argentina, el fracking gasístico, que se anunció como el milagro energético del país, solo sobrevive gracias a las mil millonarias subvenciones gubernamentales que han sido denunciadas por el FMI, el organismo que sostiene las finanzas del país suramericano.
Hoy no voy a volver a machacarles con las finanzas de los operadores de la fractura del fracking; voy a hablarles del agua que los ahoga aún más. Los datos y los gráficos que utilizaré han sido tomados del blog de SRSrocco Report.
La insensatez continúa en el segundo campo petrolero de fracking más grande de los Estados Unidos cuyo rendimiento –pese a la ola que agitan los hooligans energéticos- va de mal en peor. Aunque es cierto que la industria de la fractura hidráulica no parece tan tocada como en 2016, cuando los precios del petróleo se derrumbaron como un castillo de naipes, lo peor está por llegar. Desgraciadamente, el mercado permanece ciego al esquema Ponzi más grande de la historia, porque la sensatez y la razón parecen haber desaparecido de la industria energética hace años.
Bakken, el gigantesco campo de Dakota del Sur, alcanzó un nuevo récord en 2018 y eso, paradójicamente, no es una buena señal para los operadores, porque en ese negocio de Abundio, cuanto más producen más pierden. Aunque es cierto que el Bakken alcanzó el año pasado un nuevo récord en la producción de petróleo de lutitas, también produjo la mayor cantidad de agua residual y contaminada jamás registrada. Esta tremenda cantidad de aguas residuales es otra faceta más del creciente problema al que se enfrentan las compañías para producir petróleo vía fractura hidráulica.
En 2018  Bakken produjo 95.000 millones de litros de aguas residuales. Es difícil calibrar mentalmente lo que significan tantos millones de litros de agua , pero es una barbaridad. De ser limpias, esos miles de millones de litros agua servirían para cubrir aproximadamente las necesidades de dos millones de españoles durante todo el año.  En cualquier caso, el problema no es solo la enorme cantidad de aguas residuales generadas, sino que también es más preocupante la creciente proporción de agua con respecto a la producción de petróleo que necesita la fractura hidráulica.
El Departamento de Recursos Minerales de Dakota del Norte publica una actualización mensual de la cantidad de petróleo, gas natural y agua producida en el Bakken. Aunque tienen datos en PDF que se remontan a 2003, las hojas de cálculo Excel que se pueden analizar solo recogen la cantidad de aguas residuales generadas hasta mayo de 2015. Aunque así sea, los datos que se remontan hasta 2015 son lo suficientemente fiables cómo para mostrar que cada vez se necesita más agua para producir la misma cantidad de crudo. 

Antes de hacer la comparación, debemos recordar que la producción de petróleo del Bakken alcanzó su punto máximo en 2015 y luego se redujo debido a la caída de los precios del petróleo. Bakken ha tardado tres años el volver a esa cima.
En mayo de 2015, un mes antes del primer pico, el Bakken produjo un total de 35 millones de barriles de petróleo y 40 millones de barriles de aguas residuales. Hubo, pues, cinco millones de barriles más de aguas residuales generadas que de petróleo. Según los datos del Departamento de Recursos Minerales, en junio de 2018 se produjo aproximadamente la misma cantidad de petróleo: 35,4 millones de barriles. Pero esos millones de barriles de petróleo produjeron 49 millones de barriles de aguas residuales, o sea, un 22% más.
Producción de crudo y aguas residuales en Bakken entre mayo de 2015 y junio de 2018, en millones de barriles. Los puntos son comas y las comas puntos.
En definitiva, en 2018 se necesitaron nueve millones de barriles más de aguas residuales para producir aproximadamente la misma cantidad de petróleo que en 2015. Y la tendencia sigue empeorando. Según los datos más recientes, los de diciembre de 2018, el Bakken produjo 55,1 millones de barriles de aguas residuales y 39,7 millones de barriles de petróleo:
Producción de crudo y aguas residuales en Bakken entre enero de 2016 y diciembre de 2018, en millones de barriles. Los puntos son comas y las comas puntos.
En resumen:
Mayo 2015, agua = 40 millones de barriles. Mayo de 2015, petróleo = 35 millones de barriles. Diferencia = 5 millones de barriles más de aguas residuales. Dic 2018, agua = 55 millones de barriles. Dic 2018, petróleo = 39,7 millones de barriles. Diferencia = 15 millones más de barriles de aguas residuales
También es notable la rapidez con la que aumentaron las aguas residuales para la producción de petróleo el año pasado. En enero de 2018, el Bakken produjo 10 millones de barriles de agua más que petróleo; en diciembre se disparó a 15 millones de barriles.
El campo Bakken de Dakota del Norte produjo 67 millones de barriles más de agua que de petróleo en el primer semestre de 2018. El coste medio de recoger, transportar y deshacerse de las aguas residuales es de unos 4 dólares por barril. Eso significa que la eliminación de aguas residuales en 2018 supuso un gasto de 2.200 millones de dólares.
Debemos recordar que los operadores no solamente están produciendo mucha más agua residual, sino que también están usando mucha más arena y productos químicos. Por lo tanto, a más residuos más dinero invertido. Las compañías que producen petróleo de lutitas de Bakken están obligadas a usar mucha más agua, arena, recursos y dinero para producir de lo que gastaban hace unos pocos años.
El campo Bakken de Dakopta del Norte produjo 85 millones de barriles más de agua que de petróleo en el segundo semestre de 2018. El coste medio de recoger, transportar y deshacerse de las aguas residuales es de unos 4 dólares por barril. Eso significa que la eliminación de aguas residuales en 2018 supuso un gasto de 2.300 millones de dólares.
En algún momento, la caída de la tasa de retorno energético (Energía Devuelta por la Inversión) destruirá la capacidad de la industria del petróleo de fracking para compensar los descensos de la nueva producción. Por supuesto, el precio del petróleo es un factor importante para determinar el destino de la industria del petróleo de lutitas de Estados Unidos. Si el precio cae junto con los mercados este año, podríamos ver problemas muy graves.
Aquí hay dos cuadros que muestran la producción total de petróleo y aguas residuales de Bakken para la primera y la segunda mitad del año:
Para el año, el Bakken produjo 578 millones de barriles de aguas residuales, aproximadamente 25.000 millones de galones (42 galones por barril). Podemos ver que la proporción de aguas residuales con respecto al a petróleo continúa ampliándose en la segunda mitad del año, ya que se produjeron 85 millones de barriles más de agua que de petróleo en comparación frente a solo 67 millones de barriles en la primera mitad.
Además, el coste estimado para eliminar el agua es de aproximadamente 2.300 millones de dólares a razón de 4 dólares por barril. Para terminar, las empresas que producen petróleo por fractura en Bakken y en todos los campos explotan primero los "puntos dulces" (los de mayor producción) y pronto se verán obligadas a pinchar en las áreas menos económicas.
¿Si los operadores no ganan dinero perforando las áreas más productivas, qué pasará cuando empiecen a perforar fuera de los puntos dulces? © Manuel Peinado Lorca. @mpeinadolorca.