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viernes, 17 de abril de 2020

El petróleo canadiense está 66 veces más barato que la cerveza


Los precios del petróleo cerraron el mes de marzo como empezaron: con un drástico desplome. El petróleo WTI, referencia en el mercado de Estados Unidos, cayó el 30 de marzo un 6,6% para situarse a 20 dólares el barril, y el Brent, referencia en Europa, bajó un 8,7% hasta 22,76 dólares. Se trata de precios que no se veían desde el 2002 y de una caída de más del 60% en lo que va de este año.
Pero si esos son los precios del petróleo convencional, los del petróleo procedentes de medios no convencionales (fracking, arenas bituminosas, entre otros) que son más caros de extraer y de refinar, son insostenibles para la industria. Uno de los petróleos más caros de extraer, producir, purificar y refinar son las arenas asfálticas de Canadá.
Conocidas también como arenas bituminosas, arenas de petróleo, arenas petrolíferas, arenas de alquitrán y en Venezuela como crudo extrapesado, las arenas asfálticas son una combinación de arcilla, arena, agua, y bitumen. El bitumen, también llamado “betún” o “brea”, está constituido por una mezcla de líquidos orgánicos altamente viscosa, negra y pegajosa, a su vez compuesta principalmente por hidrocarburos aromáticos policíclicos.
Desde el punto de vista de su uso como combustible, el bitumen es la principal materia prima de la explotación petrolera de las arenas bituminosas actualmente bajo desarrollo en Alberta, Canadá. Para poder ser utilizado en la industria petrolífera, el bitumen necesita ser mejorado (upgraded) desde el momento mismo de su bombeo, dado que es demasiado viscoso como para fluir. Por tanto, debe sufrir un proceso de ruptura molecular similar al que sufre el petróleo convencional antes de que sea sometido a los procesos de refinado para producir combustibles como la gasolina o el gasoil. En promedio se necesitan dos toneladas de arenas asfálticas para obtener un solo barril de petróleo.
Una explotación de arenas asfáticas en Kearl Lake, Alberta. Foto
Por todo ello, la producción de bitumen a partir de las arenas asfálticas es altamente costosa, superior a la mayoría de las estimaciones para el petróleo procedente de cualquier otra fuente, incluido el ya de por sí caro petróleo de lutitas. Los costes de rentabilidad mínima para la minería con transformación a crudo sintético superan los 100 dólares por barril, lo que supone una completa ruina a los precios actuales.
El colapso de la demanda mundial de petróleo ha tirado por los suelos el precio del petróleo procedente de arenas asfálticas (Canadian Oil Sands) hasta tal punto que el precio del barril ahora es más barato que un paquete de doce botellas de cerveza comprado en un supermercado. Según oilprice.com, el precio actual de un barril de Western Canadian Select (arenas petrolíferas) es de 4,47 dólares americanos, mientras que el de un paquete de doce botellas de cerveza Alhambra comprado online en cuesta 5,09 euros (5,54 $).
¡Menudo negocio! Y ahora veamos el contenido energético. Un barril de petróleo equivalente contiene 1.460 millones de calorías. Una botella de cerveza clásica de 25 cl contiene unas 100 calorías. Multiplicando por 12, el paquete de latas son 1.200 calorías.
Haciendo algunos cálculos sencilllos:
Barril de petróleo equivalente (1.400.000.000 calorías) / 12 cervezas (1.200 calorías) = 116.667.
Por lo tanto, un barril de Canadian Oil Sands, que contiene 116.667 veces las calorías energéticas que un paquete de doce botellas de cerveza, ahora vale 4,47 dólares en comparación con los 5,54 para el paquete de doce cervezas. ¡Menudo negocio!
Mientras que el litro de esa cerveza embotellada sale a 1,84 dólares, teniendo en cuenta que un barril del petróleo son 159 litros, el litro de petróleo sale a 0,028 dólares. Dicho de otra forma, el litro de cerveza cuesta 66 veces más que un litro de petróleo.
Pues así andan las cosas en el mercado internacional de petróleo. Si la OPEP, Rusia y Estados Unidos no hacen recortes significativos en la producción, podríamos ver que el Canadian Canadian Select se cotizará a 1 dólar por barril o, quizás, puede que lo regalen al comprar un tambor de detergente.