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domingo, 4 de junio de 2017

Viejos e inmutables helechos

Osmundastrum cinnamomeum
Los helechos son viejos. Aparecidos durante el Devónico tardío, hace unos 360 millones de años, dominaron la vegetación de la Tierra durante millones de años. Aquellos helechos ancestrales eran un poco diferentes de los que conocemos hoy. Hace unos 145 millones de años, durante el Cretácico tardío, aparecieron muchas de las familias de helechos actuales. No hay regla sin excepción: un hallazgo de helechos fósiles demuestra que al menos un helecho actual vivía con los dinosaurios hace 180 millones de años.
Repasando esa fuente inagotable de novedades científicas que es la revista Science, recupero un artículo de 2014 en el que un equipo de científicos suecos describió un helecho fósil excelentemente conservado en unos depósitos sedimentarios del Jurásico temprano en la localidad de Korsaröd. Por lo general, el proceso de fosilización no conserva detalles muy finos, especialmente a nivel celular, pero no es el caso de este fósil. Cuando fue sepultado por una colada hidrotermal volcánica, se mineralizó rápidamente. La rapidez con que los tejidos de ese helecho fueron reemplazados por minerales es lo que permitió preservar los detalles anatómicos con la delicadeza y la previsión con las que sueñan los paleobotánicos. En el tallo fosilizado son claramente visibles algunas estructuras subcelulares tales como el citoplasma, algunos orgánulos celulares, los núcleos e incluso ¡algunos cromosomas en varias etapas de la división celular!
Osmunda regalis
Utilizando sofisticadas técnicas de microscopía electrónica, el equipo científico pudo analizar las propiedades de los núcleos sometidos a división. Lo que descubrieron es simplemente increíble. El número de cromosomas, así como otras propiedades del ADN, coinciden con un helecho que es bastante común actualmente en América del Norte y Asia: el helecho de canela (Osmundastrum cinnamomeum)[1], de la misma familia (Osmundaceae) que el helecho real –Osmunda regalis- relativamente común en los bosques caducifolios españoles. Los helechos de canela no sólo vivían el Jurásico temprano, sino que se han mantenido virtualmente sin cambios durante 180 millones de años. Estamos, como en otros raros casos, ante un fósil viviente que hubiera hecho las delicias de Alfred Wallace y de Charles Darwin. ©Manuel Peinado Lorca, 2017.

Características citológicas conservadas en la región apical del fósil de helecho de Korsaröd. [A] sección transversal del rizoma; (B) detalle de la sección longitudinal radial que muestra células típicamente parenquimáticas con membranas celulares conservadas (flecha), citoplasma y partículas de citosol, y núcleos en interfase con nucléolos prominentes; (C) núcleo interfásico con nucléolo y membrana nuclear intacta; (D) núcleo en profase temprana con cromatina de condensación con nucléolo desintegrado y membrana nuclear; (E y F) células en profase tardía con cromosomas en espiral y con nucléolo y membrana nuclear completamente desintegrados; (G y H) células prometafásicas que muestran cromosomas alineándose en el ecuador del núcleo; (I y J) células probablemente en anafase mostrando cromosomas en polos opuestos. Barras de escala: (A) 500 μm; (B) 20 μm; (C a J) 5 μm. Fuente





[1] El nombre de helecho canela se debe a que, a diferencia de la mayoría de los helechos, en los que los esporangios se distribuyen uniformemente en las frondes, en la familia Osmundaceae se concentran en unas frondes especiales (esporófilos), de los que se desprenden por millones las esporas de color canela.