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miércoles, 2 de enero de 2019

Biodiversidad: con la globalización a los chupadores les va muy bien

Chinche de las camas, Cimex lectularius. Foto

Hay colectivos a los que les va muy bien con la globalización, sobre todo a los que viven de los otros actuando como elites extractivas de capital, como ocurre con los grandes grupos financieros, o como chupadores de sangre, como las chinches. Investigaciones genéticas recientes subrayan que las armas químicas utilizadas para eliminar las infestaciones de chinches se están volviendo cada vez más ineficaces. Las chinches se están volviendo resistentes a los pesticidas gracias a mutaciones genéticas que las protegen contra la gran cantidad de pesticidas que usamos para eliminarlas.
Cimex lectularius, vulgarmente conocida como chinche o chinche de las camas, es un insecto hemíptero de la familia Cimicidae. Su alimentación es hematófaga, es decir, se nutre con sangre de humanos y otros animales de sangre caliente. Su nombre vulgar proviene del hábitat frecuentemente usado: colchones, sofás y otros muebles.​ Aunque no es estrictamente nocturna, su mayor actividad la desarrolla por la noche. Recientes investigaciones están demostrando que estos molestos insectos están desarrollando mecanismos genéticos de defensa frente a los insecticidas.
Una encuesta realizada entre profesionales estadounidenses del control de plagas encontró que el 68% de ellos consideran que las chinches de cama son las plagas más difíciles de controlar. En los últimos veinte años, ha habido un aumento en las infestaciones de chinches en Estados Unidos, lo que tal vez se deba a la floreciente industria del turismo. Una vez que estos molestos insectos llegan a cualquier sitio, se multiplican como lo que son, como chinches. A medida que crece la infestación, las medidas para eliminarlas se vuelven cada vez más difíciles y los profesionales no garantizan los resultados de sus fumigaciones. Debido a sus cuerpos delgados como el papel, las chinches de cama se pueden comprimir fácilmente en las grietas de las paredes y los muebles, lo que dificulta aún más la efectiva penetración de los insecticidas fumigados.
Grabado de 1860 de las partes de una chinche de las camas. A. Intestinos.—B. Antena del macho.—C Ojo.—D. Aparato bucal chupador, cerrado.—E. Vista lateral del aparato bucal chupador.—F. Parte inferior de la cabeza.—G. Parte inferior del labio.—GG. Pelos del aparato bucal.—H. Bolsa de huevos.—I. Larva emergiendo del huevo. Grabado del Harper's Magazine. CXXVII - Diciembre 1860 - Vol. XXII, p. 42. Escaneado a 300 dpi.
Un equipo de investigadores de la Universidad de Kentucky realizó una investigación para estudiar el efecto de los pesticidas en las chinches. Primero secuenciaron los genes encontrados en veintiuna poblaciones de chinches de cama resistentes a los pesticidas que residen en un área infestada cercana. Después de un estudio minucioso, descubrieron que catorce de los veintiún genes recolectados tenían variaciones asociadas con la resistencia a los pesticidas. Cada población diferente de chinches tenía una combinación diferente de variaciones genéticas.
La investigación también encontró que todos los genes estaban activos (es decir, daban lugar a proteínas específicas) principalmente en la capa externa de la cutícula del exoesqueleto, en lugar de en el tracto digestivo, que es donde la mayoría de las poblaciones de chinches desarrollan mecanismos para neutralizar los mortales pesticidas en spray. Los investigadores observaron que, como cabía esperar, el exoesqueleto representa la mayor parte del área sobre la cual se rocía el pesticida. Lo que parece que ha ocurrido es que las chinches se están equipando genéticamente para combatir el efecto venenoso de los pesticidas convirtiendo su exoesqueleto en una armadura compuesta de genes protectores.
La investigación también identificó dos de los mecanismos que ayudan a las chinches en su lucha contra los pesticidas. El primero involucra la enzima metabólica (el citocromo p450), que ayuda a los insectos a minimizar el efecto de las toxinas. Una mutación genética que proporciona resistencia a los pesticidas permite que las chinches produzcan grandes cantidades p450. El otro mecanismo se basa en una proteína que se encuentra en la superficie de las células nerviosas. Hay un canal de iones que informa a la neurona cuándo actuar. Los insecticidas y pesticidas disponibles en el mercado hoy en día apuntan a este canal de iones en particular. Hacen que el sistema nervioso de las chinches se descomponga, matando al insecto rápidamente. Sin embargo, se ha encontrado que las poblaciones de chinches de cama resistentes a los pesticidas llevan una mutación en el canal iónico que evita que el pesticida afecte su sistema nervioso.
Transparencia de C. lectularius. Foto.
En otro estudio realizado por la Universidad de Purdue sobre chinches resistentes a los plaguicidas, los investigadores reunieron diez poblaciones diferentes de chinches de diversas regiones norteamericanas. Durante siete días expusieron a los insectos a dos pesticidas químicos muy populares: Bifenthrin y Chlorfenapyr. La bifentrina es un piretroide que típicamente ataca los sistemas nerviosos de los insectos. Chlorfenapyr, por su parte, es un químico que ataca las mitocondrias, los orgánulos que producen energía dentro de una célula. En general, los expertos en control de plagas utilizan Clorfenapir, mientras que los usuarios no profesionales normalmente usan bifentrina, que está disponible sin prescripción médica en forma de aerosoles y aerosoles insecticidas.
Los investigadores descubrieron que casi la mitad de las muestras que observaron tenían una susceptibilidad reducida a la bifentrina, y casi un tercio de la muestra de la población de chinches era incluso menos susceptible al químico más fuerte, el clorfenapir.
Los investigadores señalaron que estos químicos funcionan contra las chinches, pero solo en algunas poblaciones de chinches. Por lo tanto, su utilidad en el manejo de plagas no se puede descartar por completo. Para evitar que estas herramientas pierdan aún más su efectividad, es esencial que se usen con moderación. La mejor manera de usarlos es alternar con otros métodos no químicos como calor, vapor o gel de sílice.
Por lo tanto, combatir la infestación de plagas con nuestro repertorio químico actual no es tan útil y, en realidad, puede tener un efecto más tóxico en los humanos que habitan que las mismas plagas. Tal y como luchar contra la banca: ¡siempre gana! © Manuel Peinado Lorca. @mpeinadolorca.