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domingo, 7 de julio de 2019

Plantas carnívoras y salamandras

Sarracenia purpurea

En las plantas, la carnivoría es una maravilla evolutiva que ha fascinado a los naturalistas y a la gente en general. Darwin incluso dedicó un estudio exhaustivo a las que consideraba las "plantas más maravillosas del mundo". La carnivoría en plantas ha evolucionado varias veces en todo el mundo, a menudo en ambientes húmedos, abiertos y pobres en nutrientes, como una ruta alternativa de adquisición de nutrientes. Entre las plantas carnívoras, las plantas jarra (familia Sarraceniaceae), y específicamente la planta jarra del norte (Sarracenia purpurea), han intrigado a los primeros naturalistas.
La idea de que una planta carnívora pueda atrapar y zamparse un vertebrado puede parecer más ficción que realidad. Aunque durante años han circulado rumores de que a algunas plantas jarra les gustan bocados algo más grandes que un insecto, el asunto, falto de evidencias tangibles, ha sido difícil de demostrar. Eso no quiere decir que no suceda de vez en cuando. De hecho, se han encontrado pequeños mamíferos en las jarras de algunas de las plantas tropicales más grandes del género Nepenthes. Aunque ha sido así, parece que ha sido cosa de la casualidad más que de la intencionalidad. Sin embargo, unas investigaciones recientes en algunas plantas carnívoras canadienses del género Sarracenia sugieren que los vertebrados pueden, al menos bajo ciertas circunstancias, constituir una parte más grande del menú de algunas plantas carnívoras.
Sarracenia es un género de angiospermas que comprende unas diez especies de plantas carnívoras nativas de Norteamérica. El género pertenece a la familia Sarraceniaceae, que también contiene los géneros Darlingtonia y Heliamphora. Las tres tienen en común que sus hojas forman una especie de jarra en cuyo fondo hay enzimas digestivos que digieren los insectos que caen en su interior. Los insectos son atraídos por la secreción de néctar y por una combinación atractiva de olores y colores. Estas plantas viven en medios pobres en nitrógeno, así que obtienen este nutriente esencial como lo hacemos nosotros, a partir de proteínas de origen animal.
Las observaciones sobre la alimentación que vamos a comentar se realizaron en unas poblaciones de una de las plantas jarra más abundantes de Norteamérica, la jarra púrpura (Sarracenia purpurea), que viven en turberas del Parque Provincial Algonquin, en Ontario. A finales del verano de 2017, los investigadores descubrieron que algunas plantas contenían salamandras recién metamorfoseadas. Algunas de las salamandras estaban vivas, pero otras estaban muertas y a medio digerir. Esto era muy emocionante porque, a pesar de que se han estudiado mucho, casi no existe evidencia comprobada de la captura de presas de vertebrados en la jarra púrpura.
Los investigadores realizaron análisis para determinar si las plantas estaban capturando salamandras de forma regular o de si el hallazgo de salamandras eran acontecimientos excepcionales. Resulta que, al menos para las plantas jarra que crecen en ese pantano, las salamandras pueden constituir una proporción considerable de sus presas. Los investigadores descubrieron que las salamandras recién metamorfoseadas estaban presentes en casi el 20% de las plantas jarra que inspeccionaron.
No todas las salamandras que encontraron estaban muertas. Algunas estaban en un estado relativamente animado, porque retrocedían hacia la parte inferior de la jarra cada vez que eran molestadas. Algunos de los especímenes muertos más grandes mostraban signos de putrefacción, lo que probablemente se deba a que simplemente eran demasiado grandes para ser digeridos. Sin embargo, muchas de las salamandras muertas mostraban signos de digestión, lo que sugiere que las plantas se están beneficiando de la captura de los animales. De hecho, se ha estimado que una sola salamandra podría aportar tanto nitrógeno a la planta como el contenido completo de tres jarras alimentadas con insectos.
Ejemplares de salamandras jóvenes en el interior de jarras de Sarracenia purpurea. Foto.
En conjunto, los investigadores encontraron pruebas suficientes para sugerir que las salamandras no solo constituyen una parte de la dieta de las plantas jarra, sino también que las plantas jarra son una causa importante de mortalidad para las salamandras jóvenes de esas turberas. Cómo atrapan las salamandras es un tema de debate. Podría ser que las salamandras estén buscando un lugar seguro y húmedo para esconderse, pero la complejidad del hábitat de las turberas significa que no faltan lugares seguros para que una salamandra joven se esconda sin que ello signifique su muerte.
También podría ser que las salamandras se sientan atraídas por los invertebrados que capturan estas plantas o que las salamandras sean víctimas accidentales que hayan caído por azar en la trampa mientras exploran su hábitat. Sin embargo, algunas jarars no solo contenían más de una salamandra, sino que la posición y el tamaño de las plantas significan que la mayoría de las salamandras tendrían que haber trepado intencionadamente hasta terminar dentro de la jarra. Puede que, después de todo, eso sea un indicador de que la caída no es una posibilidad aleatoria. Pero demostrar eso exigirá más pruebas para asegurarlo.
Lo que podemos decir por ahora es que dentro de los confines de las turberas de Algonquin, las salamandras están siendo atrapadas y digeridas por las plantas jarra. Si lo que está ocurriendo en Algonquin es exclusivo de esas turberas en particular o si está sucediendo en otras zonas en las que vive Sarracenia purpurea, es tema para futuras investigaciones. ¡Es posible que la captura de vertebrados sea más común entre las plantas carnívoras de lo que creemos! © Manuel Peinado Lorca. @mpeinadolorca.

Lecturas complementarias: [1], [2], [3].