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miércoles, 3 de julio de 2019

Una orquídea subterránea

Rhizanthella gardneri. Foto

En un cálido día de primavera de 1928, cuando un joven agricultor australiano llamado Jack Trott se agachó para examinar una grieta extraña en el suelo, notó un olor dulzón . Después de raspar cuidadosamente una delgada capa de tierra, el sorprendido granjero vio una pequeña flor de apenas un centímetro de ancho, que crecía bajo tierra.
Lo que Trott había encontrado era una nueva especie de orquídea: Rhizanthella gardneri, una planta extraordinaria que pasa toda su vida en oscuridad total. El nombre Rhizanthella deriva de dos palabras griegas: rhiza, que significa raíz, y anthos, que significa flor. Así es como se ve la planta: un tubérculo carnoso blanquecino, de unos cinco centímetros de largo, que funciona como almacén de sustancias de reserva. Cuando se produce la floración entre mayo y junio, de ese tubérculo surge una inflorescencia acabezuelada formada por alrededor de 150 flores pequeñas densamente empaquetadas a las que rodean cuatro o cinco hojas blancas papiráceas.
Las flores nunca sobresalen del suelo, lo que las hace difíciles de encontrar, pero elevan ligeramente la capa superior abriendo pequeñas grietas en la superficie. Estas grietas y el olor dulce y tenue de las flores, son los únicos signos de la existencia de la orquídea.
R. gardneri se reproduce vegetativamente por lo que puede producir plantas hijas. También se reproducen sexualmente, polinizadas por termitas y mosquitos, que son atraídos por la fragancia. La flor polinizada tarda seis meses en madurar. En todas las flores estudiadas, las semillas carnositas carecen de dispersores y finalmente se descompusieron. Sin embargo, puede ser que los marsupiales nativos fueran importantes agentes dispersores, pero es difícil saberlo, ya que actualmente solo se conocen 19 especímenes maduros silvestres y hasta hoy solo se han recolectado 300 ejemplares.
Melaleuca uncinata. Foto.
¿Cómo logra sobrevivir esta orquídea del inframundo? A diferencia de otras plantas, no puede usar la luz solar para obtener energía. En su lugar, toma su alimento de otra planta, porque vive de los tocones en descomposición de un arbusto, el mirto de miel Melaleuca uncinata. La orquídea se enlaza a los tocones a través de un hongo, Thanatephorus gardneri, que es esencial para la supervivencia de la orquídea, porque R. gardneri es micoheterótrofa que, a través del hongo, obtiene del arbusto nutrientes y dióxido de carbono. Una vez obtenidos estos, la planta es capaz de convertir el agua, los nutrientes y el dióxido de carbono en la energía necesaria para su crecimiento y sustento.
A pesar de no realizar la fotosíntesis, la orquídea retiene cloroplastos en sus células. Sin embargo, son unos cloroplastos muy reducidos, que contienen aproximadamente la mitad de los genes que un cloroplasto normal. Es el genoma de cloroplasto más pequeño conocido. Esto ofrece a los investigadores una oportunidad única para profundizar en cómo funcionan. El resto de los genes de los cloroplastos codifican cuatro proteínas vegetales esenciales, lo que significa que los cloroplastos ofrecen funciones distintas a la fotosíntesis. © Manuel Peinado Lorca. @mpeinadolorca.