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viernes, 23 de agosto de 2019

Capitán Motosierra o Nerón: arde la Amazonía

Según informó el miércoles 21 de agosto el Instituto Nacional de Investigación Espacial (INPE) de Brasil, desde enero se han producido 74.155 grandes incendios en el país. Esa cifra significa un incremento del 85% con respecto a la misma fecha en 2018, incluye más de 9.000 incendios detectados durante la semana pasada y representa la tasa más alta registrada desde que los incendios comenzaron a cuantificarse y registrarse en 2013.
La gran mayoría de los incendios no son incendios naturales, sino fuegos intencionados para desbroce de tierras que llevan a cabo agricultores y madereros envalentonados por las políticas del presidente brasileño Jair Bolsonaro. Independientemente del origen, los incendios, que son lo suficientemente grandes como para ser vistos desde el espacio, representan una amenaza significativa para la cuenca del Amazonas, uno de los "pulmones" del planeta debido a su capacidad para almacenar dióxido de carbono y producir oxígeno. La selva tropical es una de las mayores defensas del mundo contra el cambio climático.
Hasta ahora y desde principios de año, los incendios han arrasado 18.627 kilómetros cuadrados de la región amazónica de Brasil, más del doble de las 8.205 kilómetros cuadrados incendiados durante el mismo período en 2017. El número de incendios registrados en 2019 supera con mucho los 67.790 registrados en estas mismas fechas en 2016, cuando una gran incidencia de El Niño creó unas severas condiciones de sequía en el territorio.
Alberto Setzer, investigador del INPE, ha explicado que los incendios no pueden atribuirse solo a la estación seca o los fenómenos naturales, sino a la actuación humana, ya sea deliberada o accidental. En total, Setzer estima que el 99% de los incendios son el resultado de la actividad humana.

Los incendios amazónicos son tan grandes que se pueden ver desde el espacio (Observatorio de la Tierra de la NASA).
Desde que asumió la Presidencia en octubre de 2018, Bolsonaro ha situado el desarrollo económico muy por encima de las regulaciones ambientales, una política que ha llevado a un aumento en la agricultura, la minería y la deforestación en toda la Amazonía. Los agricultores usan los incendios forestales, a menudo ilegalmente, para limpiar la tierra para la ganadería y el cultivo de soja, así como allanar el camino para un desarrollo futuro. Un reportaje publicado en el periódico local Folha do Progresso a principios de este mes decía que los agricultores del estado de Para estaban planeando celebrar un "día del fuego” el 10 de agosto para demostrarle al presidente que querían trabajar para avanzar en la producción regional.
El aumento actual de incendios ha cubierto de humo negro el estado norteño de Roraima y ha hecho que estados como Amazonas, Acre, Rondônia, Mato Grosso y Para declaren alertas ambientales. El lunes pasado, una mezcla de nubes, humo y un frente frío sumió a la ciudad de São Paulo en la oscuridad total durante medio día. 
Traducción del twit: Solo una pequeña alerta al mundo: el cielo se oscureció al azar hoy en São Paulo, y los meteorólogos creen que es humo de los incendios que arden a miles de kilómetros de distancia, en Rondônia o Paraguay. Imagine cuánto tiene que estar quemando para crear tanto humo (!). SOS.
Según el Servicio Copernicus de la Unión Europea, los incendios de la Amazonía han generado un aumento apreciable en las emisiones de monóxido de carbono y dióxido de carbono, amenazando la salud humana e incrementando los efectos del calentamiento global. A la larga, los incendios provocados por la deforestación podrían resultar devastadores para la selva tropical.
Imágenes de ayer del satélite de Copernicus
Entre los grupos con mayor probabilidad de verse afectados por los incendios se encuentran las poblaciones indígenas de la Amazonía, donde viven aproximadamente un millón de personas repartidas en unas 500 tribus que corren el riesgo de perder sus hogares por los fuegos o por las invasiones de los ganaderos. En un video publicado en Twitter por el grupo activista Sunrise Movement, una indígena de Pataxó denuncia el desbroce ilegal de tierras diciendo: «Han estado matando nuestros ríos, nuestras fuentes de vida, y ahora han incendiado nuestra reserva».
Ante las fuertes críticas de quienes dicen que sus políticas económicas están impulsando la crisis, Bolsonaro ha acusado a las organizaciones no gubernamentales de provocar incendios. «Podría ser, podría, no digo que sea, una acción criminal de estas ONG para llamar la atención contra mí, contra el gobierno brasileño […] Esta es la guerra que enfrentamos». Bolsonaro declaró, además, y sin ninguna evidencia que lo apoyara, que «los incendios se iniciaron, al parecer, en lugares estratégicos. Hay imágenes de toda la Amazonía. ¿Como puede ser eso? Todo indica que esa gente fue allí a filmar y luego a prender fuego. Eso es lo que pienso».
Bolsonaro también atribuyó los incendios a la época del año, diciendo que se estaba ejecutando la "queimada", la limpieza anual de tierras mediante quema. «Me solían llamar “Capitán Motosierra", y ahora soy Nerón, incendiando el Amazonas. Pero es la temporada de la queimada».
Sus comentarios llegan solo semanas después de que cesara al director de INPE, Ricardo Galvão, por los datos que la agencia publicó sobre el aumento de la deforestación. Después de rechazar los datos calificándolos como «mentiras»y de decir que el INPE estaba trabajando «al servicio de alguna ONG», el presidente sustituyó a Galvão por un militar. Mientras tanto, en una entrevista para el Washington Post, el científico despedido criticó la «actitud vil y cobarde»de Bolsonaro, y añadió: «Nuestros datos nunca deberían verse censurados por intereses políticos».
Muchos activistas ambientales se han pronunciado en contra de las afirmaciones de Bolsonaro, describiéndolas como un intento de desviar la atención de los graves problemas ambientales afectados por sus políticas. El director de Amazon Watch dijo en un comunicado que «Esta devastación está directamente relacionada con la retórica anti-ambiental del presidente Bolsonaro, que sitúa erróneamente la protección de los bosques y los derechos humanos como frenos del crecimiento económico de Brasil»Greenpeace Brasil insistió en ese mensaje: «Quienes destruyen el Amazonas y dejan que la deforestación continúe sin cesar son alentados por las acciones y políticas del gobierno de Bolsonaro».
El Observatorio de la Tierra de la NASA explica que la estación seca del Amazonas, agravada por los agricultores y ganaderos que limpian la tierra, generalmente comienza en julio o agosto, alcanza su punto máximo a principios de septiembre y se detiene en noviembre. Por eso, la situación podría empeorar mucho más. Como las lluvias no se reanudarán hasta finales de septiembre, o incluso más tarde en las regiones más al norte del Amazonas, eso podría significar que queda mucho más fuego por venir.
La deforestación de la Amazonía transcurre en un modelo cíclico: la pérdida de bosques, estimulada por actividades económicas que incluyen la actividad maderera, la siembra de soja y la expansión de pastos para el ganado, trae consigo una disminución de la lluvia, lo que a su vez genera más deforestación, porque no hay árboles para bombear humedad a la atmósfera. Sin las raíces de los árboles, la lluvia se escapará a los ríos y terminará muy lejos de las zonas silváticas. Este ciclo podría transformar la exuberante selva tropical en un ecosistema seco, parecido a una sabana en los próximos 25 a 30 años. Si aumenta la deforestación, como lo indica el aumento continuo de incendios forestales, este escenario podría convertirse en realidad en solo 15 a 20 años.
El fuego y la consiguiente deforestación podrían hacer que sea casi imposible ajustar los objetivos de calentamiento global a los niveles exigidos por el Acuerdo de París. Aunque actualmente la Amazonía representa aproximadamente una cuarta parte de los 2.400 millones de toneladas métricas de carbono absorbidas por todos los bosques mundiales, los cambios en los patrones climáticos, la deforestación, la mortalidad de los árboles y otros factores están obstaculizando su capacidad de servir como un sumidero de carbono esencial. © Manuel Peinado Lorca @mpeinadolorca.