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domingo, 10 de septiembre de 2017

Cambio postre por sexo

Floración de Osmoxylon fenici. Foto
Las plantas han desarrollado mecanismos extraordinarios para conseguir la polinización. Además de las que la consiguen usando medios exclusivamente físicos como el viento (plantas anemófilas) o el agua (hidrófilas), otras necesitan que algún animal traslade su polen (zoófilas). Las plantas necesitan recompensar a los transportistas, lo que consiguen alimentándolos con polen o néctar o engañándolos. Mucho más raro es lo que hacen las especies del género Osmoxylon, que utilizan las mismas técnicas para polinizarse y para dispersar las semillas usando como vectores a los pájaros.

Compuesto por aproximadamente por unas 60 especies distribuidas por zonas tropicales del sudeste asiático y del Pacífico occidental, el género Osmoxylon ocupa una amplia variedad de hábitats. Algunos viven en la sombra profunda de los sotobosques mientras que otros prefieren espacios más abiertos. Su tamaño varía desde el de arbustos de tamaño mediano a pequeños árboles y, al florecer, su inflorescencia revela su pertenencia a la familia Araliaceae, la misma de las hiedras comunes de nuestras latitudes.

Sin embargo, cuando se observan de cerca las flores, aparece un patrón un tanto extraño. En cuanto las plantas florecen ya se han producido los frutos, unas bayas. ¿Cómo puede suceder tal cosa? ¿Acaso hay flores cleistógamas que pasan desapercibidas? No es así. La realidad es bastante más original. Entre las diversas características del género, quizás la más destacable sea la producción de frutos falsos o pseudofrutos. A medida que las flores fértiles comienzan a producir polen, los pseudofrutos comienzan a madurar. No contienen semillas. Entonces, ¿para qué sirven?

La respuesta es clara: para conseguir sexo, lo que en el caso de las plantas significa ser polinizadas. Estos pseudofrutos han evolucionado en respuesta a la presencia de aves. Son bastante carnosos y son una comida excelente para los pájaros. Cuando los pájaros aterrizan en la umbela para comer los pseudofrutos, se llevan el polen de las verdaderas flores Así se logra la polinización, recompensando a los mensajeros con postre.

Floración de Osmoxylon lineare. Hoomaluhia Botanical Garden, Oahu, Hawái.


La relación con las aves no termina aquí. Como sucede en otros miembros de esta familia, la polinización culmina con la formación de frutos reales llenos de semillas. Las mismas aves que polinizan vuelven cuando los frutos están maduros. Comen las bayas y transportan las semillas. Osmoxylon capitaliza su inversión: son especies ornitófilas y ornitócoras sin necesidad de invertir en mecanismos de atracción diferentes. Todo un ahorro. ©Manuel Peinado Lorca. @mpeinadolorca. 

Lectura recomendada.