domingo, 24 de septiembre de 2017

Flores y dinosaurios

Flor de Tropidogyne pentaptera. Foto

Echa un vistazo a la imagen de arriba, un fósil de 100 millones de años de una flor, Tropidogyne pentaptera, conservada en ámbar desde el período Cretácico. Los científicos que la han descubierto plantean la hipótesis de que un dinosaurio que caminaba por un bosque de enormes coníferas pudo haberla tirado en un charco de resina, donde se fosilizó.
Como el registro fósil de las angiospermas es tan incompleto, el impresionante hallazgo de una flor completa de hace cien millones de años que permanece intacta es una gran noticia. Hace ahora justamente un año, publiqué en este mismo blog una entrada en la que me hacía eco del hallazgo en un depósito de ámbar de una flor de una especie de planta, ya extinta, que florecía en el Terciario medio de Puerto Rico, hace entre 20 y 45 millones de años. El descubrimiento lo había hecho el profesor George Poinar, profesor emérito de la Facultad de Ciencias de la Universidad Estatal de Oregón.
Poinar ha vuelto este verano a las andadas y ha publicado en la revista Palaeodiversity el descubrimiento de siete ejemplares completos de una nueva flor, todos de 100 millones de años, conservados en ámbar en un yacimiento de Myanmar. El ámbar, producido por la resina de una Araucaria, preservó tan bien las piezas florales que parece que acabaran de ser recogidas en un jardín. Los árboles de araucaria están relacionados con los pinos kauri (Agathis robusta) que se encuentran hoy en Nueva Zelanda y Australia, los cuales producen una resina especial que resiste a la intemperie.
Hipantio (flecha) de T. pentaptera mostrando cinco de las diez costillas o quillas. Barra: 0,7 mm. Abajo a la derecha se ha insertado un sépalo de Ceratopetalum succinibrum, que presenta una venación similar a la del fósil. Foto.
Poinar y sus colaboradores, quienes piensan que se trataba de un árbol de la selva tropical, han llamado a la nueva planta Tropidogyne pentaptera (del griego "penta", cinco, y "pteron", ala), epíteto específico basado en los cinco sépalos extendidos que presentan unas flores de entre 3,4 y 5 milímetros de diámetro. Además de los cinco sépalos marcadamente venosos, la nueva especie tiene un disco nectarífero y un ovario ínfero y acanalado como otra especie, Tropidogyne pikei, que el mismo Poidar había descrito en 2010, pero de la que difiere porque es bicarpelar, con dos estilos alargados y delgados, y las costillas de su ovario no tienen glándulas terminales pigmentadas de oscuro como T. pikei. El nombre genérico Tropidogyne deriva del griego “tropis”, quilla, y “gyne”, que alude al gineceo acanalado o aquillado. Ambas especies se han colocado en la actual familia Cunoniaceae, una extensa familia del hemisferio sur que cuenta con 27 géneros.
A. Holotipo de Tropidogyne pentaptera mostrando los estilos y estambres, cuyos filamentos señala la flecha. Arriba está insertada un grano de polen con exina verrugosa. B. Fruto mostrando la porción redondeada superior del ovario semiínfero.
En su forma general y en el patrón de venación las flores fósiles se asemejan a las del género Ceratopetalum que prosperan hoy en día en Australia y Papúa-Nueva Guinea, cuya especie más conocida es C. gummiferum, al que llaman el arbusto de Navidad de Nueva Gales del Sur porque sus cinco sépalos se vuelven de un color rojizo brillante cuando se aproxima la Navidad. Otra especie existente en Australia es el palo satinado, C. apetalum, que al igual que la nueva especie no tiene pétalos, sólo sépalos. El palo satinado supera los cuarenta metros, puede vivir durante siglos y produce una excelente madera que se utiliza para parqués y ebanistería.
¿Qué explica la relación entre Tropidogyne del Cretáceo de Myanmar y un Ceratopetalum actual de Australia, que crece hacia el sureste a más 7.500 kilómetros y con un océano por medio? La explicación es relativamente sencilla. Probablemente Myanmar fuera parte de la Gran India que se separó del hemisferio sur del supercontinente Gondwana, y se desplazó hacia el sur de Asia. Malasia, incluyendo Birmania, se formó durante las eras Paleozoica y Mesozoica por subducción de terrenos que primero se separaron y luego se trasladaron hacia el norte por la deriva continental. © Manuel Peinado Lorca. @mpeinadolorca.