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domingo, 13 de mayo de 2018

Fracking US: ¡Hagan juego señores!


Cómo si se tratara de un casino de Las Vegas, Wall Street impulsa la 'revolución' del fracking que está perdiendo miles de millones.
Aclamada como una “revolución energética”, en la última década la industria petrolífera estadounidense del fracking ha gastado un cuarto de billón de dólares más de lo que ha obtenido: una pérdida de dinero de proporciones épicas.
En septiembre de 2016, la agencia de calificaciones financieras Moody's publicó un informe sobre las compañías petroleras de los Estados Unidos, muchas de las cuales sufrían por la caída masiva de los precios del petróleo. Moody's descubrió que "el coste financiero de la quiebra petrolera solo podría describirse como catastrófico", particularmente para las pequeñas empresas que se endeudaron enormemente para financiar sus explotaciones de fracking cuando los precios del petróleo estaban altos.
A pesar de que las compañías de fracking todavía no obtienen ganancias, Wall Street les continúa prestando mientras que las promociona como unas buenas inversiones. ¿Por qué lo hace?
David Einhorn, inversor estrella de fondos de cobertura y fundador de Greenlight Capital, quien a menudo va contra la corriente en el mundo financiero, ha dicho en una entrevista en la CNN que la industria del fracking es de risa, porque "una compañía que quema dinero en efectivo y no lo hace crecer no vale nada".
Pero, ¿no se supone que los inversores únicamente ponen su dinero en empresas rentables? Así es, en teoría, pero la realidad es bastante diferente cuando se aplica a inversiones tales como la vivienda (acuérdense de la burbuja de las hipotecas basura) y al petróleo.
Si la crisis financiera de 2008 reveló algo, es que ni a Wall Street ni al resto de los bancos les preocupa lo más mínimo que sus inversores acaben palmando, mientras que la gestión de sus fondos signifique buenos sueldos y bonus para sus operadores y ejecutivos, que siguen siendo los mismos que les hicieron comulgar con la basura de la subprime.
Los ejecutivos de Wall Street ganan dinero facilitando transacciones de manera similar a como lo hace un corredor de apuestas de Las Vegas tomando apuestas. Como dice el refrán de los casinos, "la banca siempre gana". Lo que vale para los casinos y las apuestas vale también para para Wall Street.
Wall Street causó la crisis financiera de 2008, y muchos de sus ejecutores ganaron millones de años mientras que el mundo se derrumbaba a su alrededor. Mientras unos pocos ejecutivos se beneficiaron, el país experimento una caída en el empleo que se cifra en 8,8 millones de personas, y, según Bloomberg News, en 2009 los Estados Unidos prestaron, gastaron o garantizaron hasta 12,8 billones de dólares para rescatar la economía.
JP Morgan (junto con gran parte de Wall Street) exigió la inyección de grandes sumas de dinero en forma de rescates para sobrevivir a las consecuencias de todas las hipotecas basura incobrables, lo que provocó la crisis. Pero si alguno piensa que JP Morgan y compañeros mártires ahora juegan sobre seguro, que se lo quite de la cabeza. Siguen apostando por las inversiones a pérdidas como la del fracking.
Como se muestra en la figura adjunta, los bancos le están prestando dinero a la empresa de fracking EOG Resources, y aunque que todos los grandes jugadores de Wall Street participan en el juego, JP Morgan hace las apuestas mayores.
Para entender por qué JP Morgan y el resto de estos bancos prestan dinero a compañías energéticas que continúan perdiéndolo, es importante entender el concepto "vigorish" o “vig”, que los anglosajones aplican a los porcentajes fijos que los corredores de apuestas cobran a los apostadores. En España, son las comisiones. Cuantos más tratos haya, más comisiones cobra el intermediario. Wall Street gana dinero con sus comisiones de intermediación. Como ocurre con los casinos y las casas de apuestas, no importa si todos ganan o pierden, siempre y cuando la casa reciba su parte (la vig) o, como se conoce en el mundo financiero, los honorarios.
Comprender este concepto da una idea de por qué los inversores han prestado un cuarto de billón de dólares a la industria del fracking, que se los ha gastado sin más trámites. Si ganas las comisiones correspondientes a un un cuarto de billón de dólares, te embolsas una pasta en efectivo. Y aunque esas compañías petroleras puedan ir a la quiebra, Wall Street nunca devuelve sus vigs.
A finales de 2017, Trent Stedman, de la firma de inversión Columbia Pacific Advisors LLC, explicó a The Wall Street Journal por qué los productores de fracking seguirían perforando incluso cuando estén perdiendo dinero en cada barril producido: «Saben que es un mal negocio, pero es lo que “la calle” [Wall Street] quiere». Y, por lo general, “la calle” consigue lo que quiere, incluso cuando está claro que prestar dinero a compañías de fracking que han estado perdiendo dinero durante una década y que ya están endeudadas hasta las cejases un "mal negocio". Pero los bonus de Wall Street se basan en cuántas transacciones puede aportar un ejecutivo al banco. Más transacciones significan más y mayores bonus. Y los préstamos, incluso los que son claramente malos, significan muchos más.
En 2017, el "legendario" gestor de fondos de cobertura Jim Chanos se refirió a las compañías petroleras de fracking como "criaturas de los mercados de capitales", lo que significa que sin el dinero de Wall Street, no existirían. También se sabe que Chanos está reduciendo sus existencias de acciones del gigante del petróleo de lutitas Continental Resources, que está tan fuertemente apalancado que ya ni siquiera gana lo suficiente para pagar los intereses de sus préstamos.
Harold Hamm, CEO de Continental Resources
Ese es el punto sin retorno. En 2017, Continental gastó 294,5 millones de dólares en intereses, que es aproximadamente el 155% por ciento de su generación de ingresos netos ese año. Cuando ni siquiera puedes pagar los intereses de tus tarjetas de crédito, estás arruinado. Sin embargo, en 2017, el capital de los inversores aún fluía hacia Continental Resources y otras empresas al borde de la quiebra que acumulaban deudas por valor de mil millones.
En 2017, las firmas estadounidenses [de exploración y producción] obtuvieron más de las ventas de bonos que en cualquier año desde el colapso de los precios de 2014, con ofertas de cerca de 60.000 millones, casi un 30% más que en 2016, según Dealogic. Los grandes capitalizadores energéticos fueron Whiting Petroleum, Continental Resources, Southwestern, Noble, Concho y Endeavor Energy Resources, que recaudaron cada uno mil millones de dólares o más en la segunda mitad de 2017.
¿Cuán grande es el problema del negocio de prestar dinero a una industria que consume miles de millones y se está endeudando? Tan grande que el consejero delegado de la compañía de fracking Anadarko Petroleum culpa a Wall Street y le pide a los bancos que dejen de prestar dinero a la industria del petróleo de lutitas. Sí, está leyendo bien. En 2017, el consejero delegado de Anadarko, Al Walker, dijo en una conferencia de inversores que los gestores de Wall Street eran el problema: «El mayor problema que enfrenta nuestra industria hoy son ustedes. Ustedes pueden ayudarnos a ayudarnos a nosotros mismos». En declaraciones a The Wall Street Journal, Walker sostiene que «Wall Street se ha convertido en un facilitador que empuja a las empresas a aumentar la producción a cualquier coste, mientras castiga a las que intentan vivir por sus propios medios». Luego, solicitó que Wall Street dejará de prestar a las compañías en pérdidas. Ni caso.
Hacer crecer la a producción a cualquier precio es la historia de la "revolución" de las lutitas petrolíferas. Los costes financieros pagados hasta ahora ha sido de más de 280.000 mil millones de dólares que la industria ha dilapidado: dinero que esas compañías han recibido de Wall Street y, a pesar de peticiones como la de Al Walker, continúan recibiendo.
The Economist resumió la situación en 2017: «[La industria de fracking] ha gastado dinero en efectivo como si el precio del petróleo estuviera como en 2014, a 100 dólares el barril, y no a unos 50 dólares, como lo estaba durante los últimos tres meses. En total, las 60 empresas más grandes han gastado de media 9.000 millones por trimestre durante los últimos cinco años».
Aunque ahora se anuncie a bombo y platillo que la reciente elevación de los precios del petróleo será la salvación de la industria del fracking, recuerde lo que escribía The Economist y lo que yo he escrito en artículos anteriores (1,2, 3, 4): la industria de la fractura hidráulica perdía dinero incluso cuando el barril estaba a 100 dólares.
Todavía Wall Street sigue dando dinero a esa industria y la industria lo sigue perdiendo a medida que aumenta la producción. Esa estrategia hace que los consejeros delegados de las empresas y sus prestamistas financieros se hagan cada vez más ricos, por lo que es probable que la tendencia continúe. Y también continuarán las declaraciones mendaces como las de Harold Hamm, consejero delegado de Continental Resources, que sigue repitiendo el mito de que su industria está haciendo dinero, tal y como lo hacía a finales de 2017: «Tengo que decir que la idea de que no hemos tenido una gran expansión y creación de riqueza en la industria gracias a la perforación horizontal y a toda la tecnología que ha surgido en los últimos diez años, es totalmente ridícula».
Nadie discutirá que Hamm y sus socios de Wall Street no son extremadamente ricos. Y lo son a pesar de que la compañía de Hamm y el resto de la industria del fracking pierden sumas colosales de dinero. El mismo año en que Hamm hizo esa declaración, su compañía ni siquiera pudo cubrir sus gastos en intereses. Para explicarlo de otra forma, Continental Resources ni siquiera podía hacer frente al pago mínimo de su tarjeta de crédito.
En definitiva, que hay que fijarse en lo que hace la industria, no en lo que dice. El incremento de los precios del petróleo está generando más cuentos chinos que repiten que 2018 será el año en el cual la industria del fracking obtenga por fin beneficios. Harold Hamm se refiere a 2018 como el "año decisivo" de Continental Resources. Es interesante escuchar cómo la posibilidad de no perder dinero durante un año se considera un "año decisivo" en la industria del fracking.
Como informó DeSmog, la industria ha recibido un gran impulso gracias a la nueva normativa fiscal lanzada por Donald Trump, que ayudará a las finanzas a corto plazo de las compañías. Gracias a la nueva regulación que favorece escandalosamente a las empresas, Continental Resources consiguió una desgravación fiscal de 700 millones.
Informes recientes de la prensa financiera detallan cómo la nueva estrategia de la industria del fracking será centrarse solo en la rentable producción de petróleo para dejar de producir más barriles a pérdida. The Wall Street Journal lo puso en un titular: «Wall Street le dice a los Frackers que dejen de contar barriles y comiencen a generar beneficios».
En ese mismo artículo, el CEO de Continental Hamm aseguraba estar de acuerdo con ese nuevo enfoque, cuando decía: «Realmente estás predicando a un convencido». Pero, ¿Continental ha adoptado realmente este nuevo enfoque de moderación y responsabilidad fiscal? Pues no.
Continental parece haber hecho lo contrario, aumentando la producción a niveles récord junto con el resto de la industria del fracking. Continental informó recientemente que planea perforar 350 pozos nuevos a un coste estimado de 11,7 millones por pozo, lo que suma más de 4.000 millones en costes totales en esos pozos. La compañía tiene actualmente más de 6.000 millones en deudas y menos de 100 millones en efectivo.
¿Cómo financiará Continental esos nuevos pozos? Hamm ha prometido que, de ahora en adelante, no generaría más deuda nueva. Quizás Continental se financie vendiendo activos porque sin más deuda, no tiene dinero para financiar esos nuevos pozos. Sin embargo, si el pasado sirve como antecedente, Wall Street estará dispuesto a prestar a Continental todo el dinero que quiera.
¿Por qué Hamm diría una cosa y haría otra? Bueno, personalmente él ha acumulado miles de millones de dólares, mientras que su compañía ha quemado otros tantos miles de millones. A pesar de llevar a Continental a otro año de pérdidas en 2017, Hamm ganó un 37% más que el año anterior. ©Manuel Peinado Lorca. @mpeinadolorca.