Vistas de página en total

viernes, 5 de junio de 2026

CRÓNICAS AMERICANAS: UN PASEO POR EL MARCHITO Y PÚTRIDO BARRIO DE GANGS OF NEW YORK

Una serie de decisiones equivocadas del Consistorio de Nueva York condujeron a que una laguna natural de Manhattan, Collect Pond, fuera desecada y sellada de mala manera en 1811; luego, sobre el vaso recrecido con áridos de la antigua laguna se levantó un barrio para gente acomodada y aporofóbica que llevaba el nombre de su parque central,  Paradise Square.

Al poco tiempo, los problemas sanitarios surgidos como consecuencia del deficiente sellado de la laguna hicieron que todas las familias acomodadas que pudieron permitirse el lujo de mudarse abandonaran el barrio a su suerte. Comenzó una gentrificación al revés: el antiguo barrio residencial fue inmediatamente ocupado por los más pobres de los pobres: esclavos liberados y emigrantes europeos y asiáticos.

Apenas veinte años después, en la década de 1830, Paradise Square se había convertido en el famoso Five Points representado en el grabado de 1827 de George Catlin que encabeza este artículo, uno de los barrios neoyorquinos históricamente más míseros, conflictivos y peligrosos, que sirvió de escuela a muchos criminales de principios del siglo XX, como Lucky Luciano y Al Capone, cuyas carreras comenzaron entre las pandillas que deambulaban por el barrio extorsionando a los residentes y dirigiendo redes de apuestas y prostitución.

El crimen era solo la mitad de la historia de Five Points: la alta densidad de población y el mal drenaje de las aguas subterráneas que alimentaban Collect Pond habían convertido el barrio en un pestilente lodazal idóneo para favorecer el brote de enfermedades. A lo largo del siglo XIX, casi todos los focos de cólera de Nueva York se originaban allí.

Five Points estaba comprendido entre las cinco calles que dieron nombre al vecindario: Mulberry, Anthony, Cross, Orange y la desaparecida Little Water Street. En la década de 1840, los inmigrantes judíos de origen alemán establecieron el primer distrito étnico de Nueva York en la calle Baxter, mientras que los afroamericanos manumitidos fueron llegando poco a poco a medida que huían al norte de la línea Mason-Dixon hasta parar en la estación del Underground Railroad, situada en el 36 de la calle Lispenard. Una placa histórica situada en la fachada de la cafetería La Colombe Torrefaction recuerda hoy que allí estuvo la estación.

Cada uno de la mayoría de los edificios de Five Points albergaba más de mil personas en uns "viviendas", que eran básicamente los peores habitáculos de Nueva York, unos cuchitriles de una habitación, muchas veces del tamaño de las despensas de las mansiones de Broadway. Los edificios se hundían lentamente en la marisma enterrada y se inclinaban como bloques borrachos.

Las calles eran callejones lóbregos, encharcados y poco iluminados donde ladrones y atracadores asaltaban a los transeúntes. Dentro de los edificios la seguridad no era mucho mejor. Del edificio de la antigua Old Brewery, reconvertido en viviendas, se decía que jamás había pasado una noche sin que alguien fuera víctima de un asesinato.

Charles Dickens se atrevió a entrar en el barrio en 1842, y, como escribió en su American Notes, salió con una impresión nada benévola:

«Sumerjámonos en la zona de Five Points. Este es el lugar donde unas callejuelas estrechas se desvían a izquierda y derecha apestando a suciedad... Casas en ruinas, abiertas a la calle, por cuyas amplias grietas en las paredes otras ruinas amenazan la vista, como si el mundo del vicio y la miseria no tuviera nada más que mostrar. Viviendas atroces que deben su reputación al robo y al asesinato. Todo lo inmundo, lo decadente y lo corrupto se halla aquí».

Pero la cúspide de su notoriedad como barrio violento y marginal llegó en las décadas de 1880 y 1890, cuando pandillas despiadadas como los Conejos Muertos inmortalizados por Martin Scorcese en Gangs of New York se echaron enloquecidas a las calles luchando por hacerse con los negocios turbios de los sórdidos callejones laterales. A pesar de ello, esas temibles condiciones no impedían que la burguesía neoyorquina participara en un pasatiempo nuevo y moderno, el slumming, que consistía en un tour guiado en el que familias y parejas de clase alta, con la nariz tapada con pañuelos perfumados, desfilaban por el barrio para contemplar la miseria a su alrededor. 

En 1880, los esfuerzos por erradicar la delincuencia lograron que se demoliese Five Points. Fue una victoria pírrica, porque la gente simplemente se mudó al vecino Lower East Side. El Lower East Side experimentó una profunda remodelación después de la publicación en 1890 de How the Other Half Lives (Cómo vive la otra mitad), un libro de Jacob Riis que fue un retrato revelador de la vida en los barrios bajos que agitó a los reformadores de finales del siglo XIX. A los cuatro años de la aparición del libro, el ayuntamiento había derribado casi todas las viviendas del barrio sobre las que hoy se extiende el Civic Center, donde se levantan muchos edificios oficiales.

En 1897, Calvert Vaux, el paisajista que había diseñado Central Park, dirigió una operación de remodelación del barrio reemplazando gran parte de las viviendas marginales por Columbus Park, el nombre que recibiría en 1911. La llegada de una nueva ola de inmigrantes asiáticos a principios del siglo XX acabó poco a poco con lo que quedaba de la diversidad étnica de Five Points, que pronto se convirtió en un sector más del creciente Chinatown.

En 1991, mientras trabajaban en una parcela destinada a un nuevo edificio federal en el Civic Center, los trabajadores dieron con los restos de un antiguo cementerio africano. El camposanto albergaba entre diez y veinte mil sepulturas. En 2006, el sitio de excavación fue declarado monumento nacional, y en 2007 se erigió un monumento conmemorativo.

Aunque ya no se puedan encontrar tugurios por allí y no se perciba el hedor a turba podrida y basura mezclada con los olores de desechos humanos, sangre y pólvora, uno todavía puede darse un tranquilo paseo por las calles de los antaño terroríficos Five Points. Simplemente, hay que dirigirse a Columbus Park.