jueves, 30 de marzo de 2017

Las setas más viejas del mundo

Los agaricomicetos, las familiares setas, son, el grupo más diversificado de hongos. Según el Sistema Integrado de Información Taxonómica, la clase Agaricomycetes incluye 17 órdenes, 100 familias, 1.147 géneros y 20.951 especies. Aunque algunos grupos, como los hongos yesqueros del orden Polyporales, pueden formar cuerpos fructíferos endurecidos como leños, en la mayoría de los agaricomicetos son blandos y efímeros, por lo que apenas dejan huella en el registro fósil. En un artículo publicado el pasado 16 de marzo en Nature Communications, un grupo de investigación encabezado por Chenyang Cai, paleontólogo del Institute of Geology and Palaeontology de Nanjing, China, ha presentado un conjunto de organismos fosilizados en ámbar del Cretácico medio procedente de Birmania.


Figura 1. (A) Hábito general del taxón A, en vista ventral. (B) Ampliación de (A), mostrando los detalles de las láminas y la parte superior del pie. (C) Vista lateral de dos individuos del taxon B. (D) Vista ventral del taxón C, mostrando un pie insertado submarginalmente. (E) Vista lateral del taxón D. Abreviaturas: ca, píleo; St, pie. Escala de las barras: 1 mm (a, c, d); 500 µm (el resto). Fuente.
El conjunto está formado por diversos hongos Agaricales y por escarabajos micófagos  pertenecientes a la subfamilia Oxyporinae (familia Staphylinidae), cuyos miembros modernos consumen hongos de textura blanda. Los cuatro ejemplares de hongos encontrados (Figura 1) presentan un píleo (sombrerillo) prácticamente intacto, que muestra las inconfundibles láminas y está situado en el extremo de un pie. Esta morfología, indistinguible de la de un agarical moderno, sugiere la estabilidad evolutiva del grupo desde hace al menos 99 millones de años. 

Figura 2. (a-c) Escarabajos del Cretácico medio preservados en ámbar birmano; (d-f) bajo fluorescencia, (g-i) de la formación Yixian del Cretácico inferior del noreste de China. (a) Vista dorsal del taxón 1. (b) Vista lateral del taxón 2. (c) Vista dorsal del taxón 3. (d) Ampliación del élitro de a. (e) Ampliación del élitro de b. (f) Ampliación de élitro de c. (g) Oxyporus yixianus, (h) Protoxyporus grandis, (i) Cretoxyporus extraneus (j) O. maxillosus. Escala de barras: 2 mm (a, c y g-j) 1 mm (b), 500 μm (d–f). Fuente.

Por su parte, las piezas bucales de los oxyporinos, incluidas las grandes mandíbulas y los palpómeros labiales en cuyos ápices ensanchados hay órganos sensitivos especializados, son prácticamente iguales a las de los taxones modernos que se alimentan de hongos (Figura 2). En definitiva, el conjunto entomo-fúngico preservado en ámbar sugiere la existencia de una interacción trófica especializada y de una comunidad ecológica que ya existía en el Cretácico y que continúa hoy día.

Figura 3. Micoparasitismo en ámbar birmano. (A) Sombrerillo de Palaeoagaracites antiquus cubierto con micelio de Mycetophagites atrebora. (B) Segmentos laminares de P. antiquus mostrando esporas oscuras (primer plano) y esporas claras (fondo). (C) Crecimiento miceliar de M. atrebora sobre el píleo de P. antiqua. (D) Hifas (pequeñas flechas) de M. atrebora dentro del tejido laminar de P. antiquus. Grandes flechas delinean el área globular del tejido laminar (con esporas) que parece estar licuando. Escala de barras: (A) 0,5 mm, (B) 20 mm, (C) 100 mm, y (D) 20 mm. Más fotografías en este enlace.

El hallazgo de estos hongos fosilizados se suma al de otro hongo, encontrado también en ámbar birmano, que es un millón de años más antiguo y que fue publicado en la revista Mycological Research en mayo de 2007. En ese artículo se puso en evidencia otra interesantísima relación de micoparasitismo e hiperparasitismo entre tres hongos descritos por primera vez en ese artículo. Uno de ellos, Palaeoagaracites antiquus, era parasitado por el micoparásito Mycetophagites atrebora, que a su vez era víctima del hiperparásito Entropezites patricii (Figura 3).

Ambos descubrimientos demuestran que algunos modelos de predación micofágica y ciertos patrones sofisticados de parasitismo fúngico ya estaban bien desarrollados hace cien millones de años.