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domingo, 10 de abril de 2016

Los niveles del mar siguen subiendo a tasas más altas que las previstas


De acuerdo con nuevos estudios publicados en cuatro artículos incluidos en el número 113 (13) de la prestigiosa revista científica estadounidense Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS, marzo de 2016), que analizan datos sobre el cambio climático en los últimos 6 millones de años, los niveles del mar a escala mundial parecen ser extraordinariamente sensibles a los cambios de temperatura y a los volúmenes de gases de efecto invernadero. Los cuatro artículos, además de destacar los efectos que el aumento de gases y las temperaturas globales podrían tener en el futuro del nivel del mar, ponen de manifiesto la creciente potencia de los ordenadores para simular las complejas interacciones entre el clima, el hielo polar y los océanos del planeta.
En conjunto, lo que subrayan los datos de esas publicaciones es que desde el siglo XX hasta ahora la tasa de elevación del nivel del mar es más rápida que cualquier otra registrada en los dos milenios anteriores. Algunos de los estudios proporcionan una descripción detallada de los cambios en el nivel del mar y la capa de hielo de la Antártida, una historia escrita en los fósiles y las rocas del litoral, cuyo análisis sugiere que el nivel del mar puede evolucionar a corto plazo más drásticamente de lo que se pensaba.
El primer estudio llega a la conclusión de que pequeñas fluctuaciones de la temperatura han provocado cambios notables en los niveles del mar durante los últimos 3.000 años. Por ejemplo, cuando la temperatura mundial descendió sólo 0,2 °C entre 1.000 y 1.400 años A. C., los niveles marinos descendieron unos ocho centímetros. Por el contrario, los niveles han subido casi 14 cm durante el siglo XX. Según los científicos que suscriben el artículo –que encabeza Richard H. Levy, del Servicio Geológico neozelandés-, al menos la mitad de ese aumento se debe al cambio climático inducido por el hombre, que añaden que es muy probable que los niveles del mar aumenten entre 0,24 y 1,3 metros durante el siglo XXI.
Preparación microscópica con foraminíferos bentónicos actuales (Fuente). 
Los resultados del estudio provienen, en parte, de mediciones de los niveles del mar registrados en 24 lugares de todo el mundo. Cuando no había buenos registros de mareógrafos, los científicos se basaron principalmente en las conchas de los foraminíferos (unos organismos unicelulares), que habitan en el fango de las marismas salobres litorales. La posición de esas marismas en la frontera entre la tierra y el mar, junto con su topografía relativamente plana, convierten a los foraminíferos en unos excelentes bioindicadores de las oscilaciones marinas. En su estudio, los geólogos dirigidos por Levy extrajeron núcleos de sedimentos de marismas y luego registraron minuciosamente el número y las diferentes especies de foraminíferos que hallaban en los diferentes estratos acumulados a lo largo del tiempo. Puesto que las especies cambian de acuerdo con los cambios en la salinidad, los datos se correlacionan con las oscilaciones del nivel del mar y as sucesivas introgresiones de aguas salinas o dulces. Los foraminíferos microscópicos son unas pruebas contundentes de que el ascenso del nivel del mar en los últimos 100 años han batido todos récords.
El estudio, que constituye el análisis más completo del nivel global del mar durante los últimos 3.000 años, se apoya también en las investigaciones más recientes del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC). Combinando el análisis estadístico de los registros del nivel del mar y de la temperatura, los científicos llegan a proyecciones del nivel del mar para el año 2100 que resultan muy próximas a las estimaciones del IPCC. Un segundo artículo del mismo número de PNAS, que utiliza medidas históricas, también ofrece resultados casi idénticos. El tercer artículo, basado en una columna de sedimentos de 1.100 metros de longitud extraído de un fondo marino de la Antártida, arroja luz sobre las oscilaciones de las capas de hielo del continente hace entre 14 y 20 millones de años, cuando los niveles de CO2 en la atmósfera eran sólo ligeramente superiores a los niveles actuales. 


El análisis de los fósiles, los fangos y las rocas registrados a lo largo de esa columna narra una historia de cambios masivos en las capas de hielo que estaban en sincronía con los cambios en el CO2 atmosférico. Cuando el CO2 estaba en su punto más bajo, las capas de hielo se extendían hasta el fondo del mar en el sitio de la perforación. En otros momentos, cuando aumentaba la concentración de CO2 las capas de hielo se retiraban lo suficiente como para que las conchas de moluscos y el polen de las plantas litorales aparecieran en el sedimento. Eso ocurrió en momentos en los que el CO2 estaba por encima de las 500 partes por millón (ppm), unas 100 ppm mayores que la tasa actual. Todo ello es una muestra de que las capas de hielo son sensibles a cambios relativamente pequeños de CO2.
Estos resultados están en línea con una nueva simulación por ordenador de cómo se contraen y se expanden las capas de hielo en la Antártida. El modelo, descrito en un cuarto artículo cuyo primer firmante es el climatólogo Edward Gasson de la universidad de Massachussetts, encaja como anillo al dedo con los los resultados obtenidos de la anteriormente mencionada columna de sedimentos de la Antártida. Las nuevas simulaciones ponen de relieve cómo el deshielo de los casquetes y glaciares influyen en el clima circundante.
De cara al futuro, los resultados del nuevo modelo sugieren que los cambios en el hielo de la Antártida podrían provocar que el nivel del mar se eleve aún más rápidamente de lo que indican las predicciones actuales basadas en el método Kopp y en los datos del IPCC.