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miércoles, 4 de marzo de 2026

ORIENTE PRÓXIMO AL BORDE DEL ABISMO: DE UN ATAQUE PUNTUAL A UNA GUERRA SIN CONTROL

 

Lo que empezó como una operación militar puntual se ha convertido en cuestión de horas en una guerra regional de dimensiones imprevisibles. La que Trump llamó Operación Furia Épica, lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán, no solo no ha producido el colapso del régimen iraní que algunos estrategas esperaban, sino que ha actuado como el detonante de una espiral de violencia que ya desborda Oriente Próximo y empieza a rozar directamente a Europa. El asesinato del ayatolá Alí Jameneí, lejos de provocar descomposición interna, ha funcionado como un catalizador emocional, político y simbólico que ha encendido todos los frentes, alimentados también por el asesinato de cuarenta niñas inocentes.

Siempre que hay guerra con Irán vuelvo a rescatar este texto para explicar el origen del conflicto: En 1908 un geólogo británico encontró petróleo en Persia, hoy Irán. Para explotar este recurso, persas y británicos se unieron para crear la Anglo-Persian Oil Company (la predecesora de BP, una de las petroleras más grandes del mundo). Al poco tiempo el gobierno británico adquirió la mayoría de la empresa, con ganancias exorbitantes para los anglosajones y migajas para los persas.

En ese momento de la historia Irán era una monarquía constitucional con mucho poder del rey y poca democracia, sin embargo, en 1951 Mohammad Mosaddegh fue electo primer ministro y llevó a cabo fuertes reformas en las que incluyó la nacionalización de la industria petrolera. Esto no le gustó a los británicos y norteamericanos, por lo que la CIA y el MI6 planearon y efectuaron un golpe de Estado para acabar con la democracia en Irán e instalar todo el poder en el Sha Mohammad Reza Pahlavi.

Con Reza Pahlavi los iranís sufrieron un régimen marcial, pocas libertades políticas y una tremenda desigualdad social. El país estuvo sumido en pobreza mientras que el Sha y las empresas extranjeras (de Estados Unidos y Reino Unido) se llenaban los bolsillos. Las imágenes de la "buena vida" del Irán "occidentalizado" son de una minoría.

Esto generó un sentimiento antioccidental en la población, especialmente contra Estados Unidos. Este descontento contra el régimen explotó en 1979 con la revolución islámica. Un movimiento social con el que se terminó la monarquía y se estableció una república islámica; una teocracia donde el líder supremo tiene la última palabra.

Desde entonces Irán opera bajo una visión del mundo anticolonial donde Reino Unido, Estados Unidos y también Israel (visto como una extensión de EEUU en Oriente Medio), son Estados opresores con los que hay que acabar. Por eso no habrá paz jamás en la región. Por eso EEUU e Israel han atacado Irán, por el temor del desarrollo de bombas atómicas por parte de un país que les guarda enorme resentimiento.

Ambos acaban de dar uno de los pasos más imprudentes de su historia reciente: terminar con la vida del principal líder religioso chiita durante el Ramadán, el mes más sagrado del calendario musulmán, lo que es el equivalente a ejecutar al Papa en Cuaresma. A esto se suma otro detonante: un misil israelí que cobró la vida de decenas de jóvenes iraníes.

La combinación de ambos hechos no generará rabia pasajera, sino algo mucho más profundo y duradero: décadas, si no generaciones, de enemistad del pueblo iraní hacia Estados Unidos, incluso entre quienes siempre rechazaron al régimen islámico. En otras palabras, Trump no solo no ha debilitado a sus enemigos, sino que los ha multiplicado.

Hay que ser categóricos para desmantelar la narrativa oficial de Washington: la idea de que esta guerra podría transformar positivamente las relaciones entre EEUU e Irán, o incluso provocar una rebelión popular que derrumbe al régimen, es pura fantasía.

¿Por qué Reino Unidos y Francia se están comprometiendo más en el conflicto? Porque en el origen del desastre político iraní están las maniobras de la CIA y del M15 británico para derrocar en 1953 al régimen democrático de Mohammad Mosaddegh y porque Francia es la responsablede la creación política del Líbano que ha resultado en un Estado fallido.