Vistas de página en total

lunes, 12 de octubre de 2026

LA ORQUÍDEA QUE VIVE POR CUENTA AJENA

 

Corallorhiza striata. Foto de Brandon Corder / iNaturalist  CC BY

En los bosques norteamericanos crece una orquídea que parece haber resuelto dos problemas fundamentales de la existencia —comer y reproducirse— con una misma filosofía: que trabajen los demás. Para alimentarse recurre a los hongos. Para transportar su polen, a unas avispas a las que promete una experiencia amorosa que nunca llega a producirse.

Se llama Corallorhiza striata, la coral rayada. Sus flores presentan unas franjas rojizas que justifican el segundo apellido; el primero alude a sus rizomas ramificados, cuyo aspecto recuerda al coral. Bajo tierra obtiene el sustento. Sobre ella organiza el engaño.

Un estudio de John V. Freudenstein y Craig F. Barrett, publicado en American Journal of Botany, aporta pruebas de que esta planta utiliza el engaño sexual para atraer a sus polinizadores. Es el primer caso documentado de una orquídea con esta estrategia en Norteamérica. Y tiene una peculiaridad adicional: depende completamente de los hongos para alimentarse. En una misma etapa de su vida obtiene de otros organismos tanto el carbono que necesita como el transporte de su polen, sin ofrecer una recompensa conocida.

Las semillas de las orquídeas son diminutas. Viajan ligeras, pero esa ligereza tiene un precio: carecen prácticamente de las reservas que permiten a otras plantas iniciar su desarrollo. En condiciones naturales necesitan asociarse con un hongo que les proporcione alimento.

Muchas orquídeas desarrollan después hojas verdes y obtienen carbono mediante la fotosíntesis. Otras combinan esa actividad con aportaciones de sus hongos asociados. Corallorhiza striata mantiene la dependencia durante toda su vida: es completamente micoheterótrofa, un término que significa que obtiene su alimento de los hongos.

Estos hongos, a su vez, son micorrizógenos, lo que quiere decir que están íntima e indisolublemente asociados a las raíces de árboles. El árbol les entrega compuestos de carbono fabricados mediante la fotosíntesis; el hongo contribuye al suministro de agua y nutrientes minerales. La orquídea se incorpora a esa asociación y obtiene carbono a través del hongo, sin que se conozca una compensación equivalente. Su sustento procede, por tanto, de la luz solar, pero de una luz que han captado hojas ajenas.

Además, no parece conformarse con cualquier proveedor. Un estudio anterior examinó el ADN de los hongos asociados a 107 plantas de 42 poblaciones norteamericanas y encontró una especialización extraordinaria: pertenecían a Tomentella, casi todos próximos a T. fuscocinerea. La orquídea tiene una distribución extensa, pero una lista de proveedores muy restringida. US

Para reproducirse necesita resolver otro problema. El polen debe llegar de una flor a otra, y la planta no puede desplazarse. Muchas flores contratan ese transporte pagando con néctar. Corallorhiza striata ofrece una oportunidad de aparearse.

Sus visitantes son machos de Pimpla pedalis, una avispa de la familia de los icneumónidos. Freudenstein y Barrett reunieron observaciones de campo y fotografías en las que pudieron determinar el sexo de 41 avispas visitantes. Todas eran machos. La unanimidad resultaba reveladora. También lo era su comportamiento. El video que he situado más abajo muestra a un macho posándose sobre una flor y situándose en el labelo, el pétalo especializado de las orquídeas. Después curva el abdomen hacia delante, en un movimiento compatible con un intento de apareamiento.

Durante el contacto, la flor puede adherir al cuerpo del insecto un paquete de polen. Si el macho visita otra flor y establece el contacto adecuado, puede completar el transporte. Algunas avispas capturadas y fotografiadas llevaban esos paquetes adheridos. El macho ha acudido buscando pareja y puede salir convertido en mensajero.

Los investigadores quisieron comprobar si las avispas necesitaban ver las flores. Introdujeron cinco inflorescencias en una bolsa y después las ocultaron bajo un cono de malla negra. Al abrir la bolsa, el olor podía difundirse mientras las flores permanecían escondidas. En unos dos minutos aparecieron alrededor de diez avispas, que volaban y se posaban sobre la zona del cono donde estaban las flores.

Otro ensayo reforzó la importancia del olor. Los científicos prepararon extractos florales y aplicaron pequeñas cantidades sobre trozos de fieltro. El extracto obtenido con metanol atrajo tres avispas. El metanol solo, utilizado como control, no atrajo ninguna. Tampoco encontraron néctar al examinar treinta flores. El conjunto de resultados respalda la interpretación de que los machos acuden por señales relacionadas con el apareamiento.

Queda, sin embargo, una pieza pendiente: identificar las sustancias responsables. El estudio demuestra atracción química, pero no establece todavía que la flor produzca exactamente las mismas feromonas que las hembras. El engaño sexual se deduce de la combinación de pruebas químicas, morfológicas y de comportamiento.

Depender de unos hongos muy concretos para comer y de un polinizador especializado para reproducirse parece una apuesta delicada. Si falla cualquiera de las dos relaciones, la planta puede tener problemas. Por eso se había propuesto que combinar ambas formas de explotación sería evolutivamente inestable. Esta orquídea demuestra que la combinación puede existir. Su amplia distribución norteamericana indica, además, que no se trata simplemente de una extravagancia confinada a un rincón.

Los autores reúnen otros ejemplos de plantas dependientes de hongos que también engañan a sus polinizadores. No todas recurren a promesas sexuales: algunas imitan recursos alimenticios o posibles lugares de puesta. La expresión «doble parasitismo» tiene aquí un sentido amplio. La orquídea obtiene alimento del hongo y aprovecha el comportamiento de la avispa. Pero el estudio no cuantifica cuánto perjudica a sus socios. Los investigadores plantean que unos costes relativamente pequeños podrían contribuir a que estas relaciones persistan.

No hay voluntad de estafar ni decisiones conscientes. Hay rasgos heredables que, a lo largo de generaciones, han permitido obtener alimento y transportar polen. Vista desde nuestra inclinación a ponerle moral humana a la naturaleza, Corallorhiza striata parece una consumada aprovechada. Vista desde la evolución, es una solución viable a dos problemas difíciles.

El árbol fabrica, el hongo suministra y la avispa transporta. La orquídea florece.