![]() |
| Corallorhiza striata. Foto de Brandon Corder / iNaturalist CC BY |
En los bosques
norteamericanos crece una orquídea que parece haber resuelto dos problemas
fundamentales de la existencia —comer y reproducirse— con una misma filosofía:
que trabajen los demás. Para alimentarse recurre a los hongos. Para transportar
su polen, a unas avispas a las que promete una experiencia amorosa que nunca
llega a producirse.
Se llama Corallorhiza
striata, la coral rayada. Sus flores presentan unas franjas rojizas que
justifican el segundo apellido; el primero alude a sus rizomas ramificados,
cuyo aspecto recuerda al coral. Bajo tierra obtiene el sustento. Sobre ella
organiza el engaño.
Un estudio de John V.
Freudenstein y Craig F. Barrett, publicado en American Journal of Botany,
aporta pruebas de que esta planta utiliza el engaño sexual para atraer a sus
polinizadores. Es el primer caso documentado de una orquídea con esta
estrategia en Norteamérica. Y tiene una peculiaridad adicional: depende
completamente de los hongos para alimentarse. En una misma etapa de su vida
obtiene de otros organismos tanto el carbono que necesita como el transporte de
su polen, sin ofrecer una recompensa conocida.
Las semillas de las
orquídeas son diminutas. Viajan ligeras, pero esa ligereza tiene un precio:
carecen prácticamente de las reservas que permiten a otras plantas iniciar su
desarrollo. En condiciones naturales necesitan asociarse con un hongo que les
proporcione alimento.
Muchas orquídeas desarrollan
después hojas verdes y obtienen carbono mediante la fotosíntesis. Otras
combinan esa actividad con aportaciones de sus hongos asociados. Corallorhiza
striata mantiene la dependencia durante toda su vida: es completamente
micoheterótrofa, un término que significa que obtiene su alimento de los
hongos.
Estos hongos, a su vez, son
micorrizógenos, lo que quiere decir que están íntima e indisolublemente asociados
a las raíces de árboles. El árbol les entrega compuestos de carbono fabricados
mediante la fotosíntesis; el hongo contribuye al suministro de agua y
nutrientes minerales. La orquídea se incorpora a esa asociación y obtiene
carbono a través del hongo, sin que se conozca una compensación equivalente. Su
sustento procede, por tanto, de la luz solar, pero de una luz que han captado
hojas ajenas.
Además, no parece
conformarse con cualquier proveedor. Un estudio anterior examinó el ADN de los
hongos asociados a 107 plantas de 42 poblaciones norteamericanas y encontró una
especialización extraordinaria: pertenecían a Tomentella,
casi todos próximos a T. fuscocinerea. La orquídea tiene una
distribución extensa, pero una lista de proveedores muy restringida. US
Para reproducirse necesita
resolver otro problema. El polen debe llegar de una flor a otra, y la planta no
puede desplazarse. Muchas flores contratan ese transporte pagando con néctar. Corallorhiza
striata ofrece una oportunidad de aparearse.
Sus visitantes son machos de
Pimpla pedalis, una avispa de la familia de los icneumónidos.
Freudenstein y Barrett reunieron observaciones de campo y fotografías en las
que pudieron determinar el sexo de 41 avispas visitantes. Todas eran machos. La
unanimidad resultaba reveladora. También lo era su comportamiento. El video que
he situado más abajo muestra a un macho posándose sobre una flor y situándose
en el labelo, el pétalo especializado de las orquídeas. Después curva el
abdomen hacia delante, en un movimiento compatible con un intento de
apareamiento.
Durante el contacto, la flor
puede adherir al cuerpo del insecto un paquete de polen. Si el macho visita
otra flor y establece el contacto adecuado, puede completar el transporte.
Algunas avispas capturadas y fotografiadas llevaban esos paquetes adheridos. El
macho ha acudido buscando pareja y puede salir convertido en mensajero.
Los investigadores quisieron
comprobar si las avispas necesitaban ver las flores. Introdujeron cinco
inflorescencias en una bolsa y después las ocultaron bajo un cono de malla
negra. Al abrir la bolsa, el olor podía difundirse mientras las flores permanecían
escondidas. En unos dos minutos aparecieron alrededor de diez avispas, que
volaban y se posaban sobre la zona del cono donde estaban las flores.
Otro ensayo reforzó la
importancia del olor. Los científicos prepararon extractos florales y aplicaron
pequeñas cantidades sobre trozos de fieltro. El extracto obtenido con metanol
atrajo tres avispas. El metanol solo, utilizado como control, no atrajo ninguna.
Tampoco encontraron néctar al examinar treinta flores. El conjunto de
resultados respalda la interpretación de que los machos acuden por señales
relacionadas con el apareamiento.
Queda, sin embargo, una
pieza pendiente: identificar las sustancias responsables. El estudio demuestra
atracción química, pero no establece todavía que la flor produzca exactamente
las mismas feromonas que las hembras. El engaño sexual se deduce de la combinación
de pruebas químicas, morfológicas y de comportamiento.
Depender de unos hongos muy
concretos para comer y de un polinizador especializado para reproducirse parece
una apuesta delicada. Si falla cualquiera de las dos relaciones, la planta
puede tener problemas. Por eso se había propuesto que combinar ambas formas de
explotación sería evolutivamente inestable. Esta orquídea demuestra que la
combinación puede existir. Su amplia distribución norteamericana indica,
además, que no se trata simplemente de una extravagancia confinada a un rincón.
Los autores reúnen otros
ejemplos de plantas dependientes de hongos que también engañan a sus
polinizadores. No todas recurren a promesas sexuales: algunas imitan recursos
alimenticios o posibles lugares de puesta. La expresión «doble parasitismo»
tiene aquí un sentido amplio. La orquídea obtiene alimento del hongo y
aprovecha el comportamiento de la avispa. Pero el estudio no cuantifica cuánto
perjudica a sus socios. Los investigadores plantean que unos costes relativamente
pequeños podrían contribuir a que estas relaciones persistan.
No hay voluntad de estafar
ni decisiones conscientes. Hay rasgos heredables que, a lo largo de
generaciones, han permitido obtener alimento y transportar polen. Vista desde
nuestra inclinación a ponerle moral humana a la naturaleza, Corallorhiza
striata parece una consumada aprovechada. Vista desde la evolución, es una
solución viable a dos problemas difíciles.
El árbol fabrica, el hongo suministra y la avispa transporta. La orquídea florece.
