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sábado, 2 de mayo de 2015
viernes, 1 de mayo de 2015
La falacia del fracking
Desde hace tres años vengo sosteniendo que la fractura hidráulica o fracking es un timo, una tesis que publiqué en mi libro El fracking ¡Vaya timo! y que apoyo con más datos en un nuevo libro Fracking: El espectro que sobrevuela Europa, que muy pronto publicará la editorial Icaria. He aprovechado este puente para traducir un artículo que publicó Nature en su último número de 2014 en el que se resumen los argumentos que me convencieron después de estudiar el asunto en 2013.
Aquí os dejo la traducción, que incluye la única figura que contenía el artículo.
Os dejo también este enlace al programa "La aventura del saber" en la que se presenta el libro.
La falacia del fracking
Los Estados Unidos confían en
décadas de abundante gas natural para alimentar su recuperación económica. Eso
puede ser una ilusión.
Por Mason
Inman
Nature, 516: 28-30 (4 de diciembre de 2014)
Cuando el presidente
Barack Obama habla sobre el futuro, prevé una floreciente economía estadounidense
alimentada en gran medida por ingentes cantidades de gas natural surgida de
pozos domésticos. «Tenemos un suministro de gas natural que puede durarnos casi
100 años», dijo en 2012 en su discurso sobre el Estado de la Unión.
La declaración de Obama
refleja un optimismo que ha calado en Estados Unidos. Se debe al fracking -o fractura
hidráulica- que ha hecho posible extraer gas natural a un precio relativamente
bajo a partir de rocas de grano fino conocidas como lutitas. El eco de términos
tales como «revolución de las lutitas» y «abundancia energética» resuena en las
salas de juntas de las corporaciones.
Las empresas están apostando
fuerte por los pronósticos de gas natural barato y abundante. Durante los
próximos 20 años, se espera que las industrias y los productores energéticos de
Estados Unidos y de la electricidad inviertan cientos de miles de millones de
dólares en nuevas plantas que funcionan con gas natural y se están invirtiendo miles
de millones de dólares más en la construcción de instalaciones exportadoras que
permitan a Estados Unidos enviar gas natural licuado a Europa, Asia y América
del Sur.
Todas estas inversiones
se basan en la expectativa de que la producción de gas de Estados Unidos crecerá
durante décadas, como dicen las previsiones oficiales de la Administración de
Información de Energía de Estados Unidos (EIA). Tal y como dijo el pasado año Adam
Sieminski, director de la agencia: «En lo que respecta al gas natural, la EIA
no tiene ninguna duda de que la producción puede seguir creciendo hasta 2040».
Sin embargo, un análisis cuidadoso de los supuestos sobre los que descansan esas
previsiones alcistas sugiere que pueden ser demasiado optimistas, en parte
debido a que las predicciones del gobierno se basan en estudios poco fiables de
las principales formaciones de lutitas, o campos. Los investigadores que están
analizando esas formaciones con mucho más detalle están formulando pronósticos
más conservadores. Sus cálculos indican que esas formaciones tienen puntos relativamente
pequeños – «los puntos dulces»- en las que resultará rentable extraer gas.
Esos resultados son «malas
noticias», dice Tad Patzek, director del Departamento de Ingeniería del Petróleo
y Geosistemas de la Universidad de Texas en Austin, y miembro del equipo que
está llevando a cabo el análisis en profundidad. Según dice, cuando las
empresas tratan de extraer gas de lutitas tan rápido como sea posible para exportarlo
en grandes cantidades, «estamos preparándonos para un fiasco tremendo».
Eso podría tener
repercusiones mucho más allá de los Estados Unidos. Si la producción
estadounidense de gas natural cae, los planes para exportar grandes cantidades
en el extranjero podrían esfumarse. Y las naciones que esperan explotar sus
propias formaciones de lutitas pueden repensárselo. «Si empieza a notarse que
el asunto va a terminar en llanto en Estados Unidos, eso impactará sin duda en el
entusiasmo que muestran diferentes partes del mundo», dice el economista Paul
Stevens, de Chatham House, un centro de estudios con sede en Londres.
La idea de que el gas
natural será abundante ha significado un fuerte cambio en las tendencias
pesimistas que prevalecieron hasta hace unos cinco años. A lo largo de la
década de 1990, la producción de gas natural de Estados Unidos había entrado en
una meseta. Como el gas suministra una cuarta parte de la energía de Estados
Unidos, se habían generado serias preocupaciones de que los suministros se
reducirían y la nación pasaría a depender de las importaciones. La EIA, que
recoge los datos energéticos y proporciona una previsión a largo plazo de la
energía de Estados Unidos, proyectaba en una fecha tan cercana como 2008 que la
producción estadounidense de gas natural seguiría siendo plana durante el
siguiente par de décadas.
Entonces, el auge de las
lutitas pilló desprevenidos a todos. Se basaba en la tecnología del fracking
que se conocía desde hacía décadas, pero que se consideraba demasiado cara para
aplicarla a las lutitas cuando los precios del gas eran demasiado bajos. Sin
embargo, en la década de 2000 los precios subieron lo suficiente como para
incitar a más empresas a fracturar las formaciones de lutitas. En combinación
con las nuevas técnicas de perforación de largos pozos horizontales, la
producción estadounidense de gas natural alcanzó un máximo histórico, lo que permitió
que la nación recuperara el título que había ostentado anteriormente durante décadas:
ser el mayor productor de gas natural del mundo.
Figura incluida en el artículo
BATTLE OF THE
FORECASTS: LA BATALLA DE LOS PRONÓSTICOS
La producción de gas natural de Estados Unidos
está creciendo rápidamente y la EIA predice un crecimiento a largo plazo. Pero
los estudios de la Universidad de Texas cuestionan esa predicción.
Arriba: LAS
CUATRO GRANDES FUENTES
El equipo de Texas ha hecho los pronósticos para
los cuatro campos de lutitas más productivos. Sus análisis indican que la
producción de gas alcanzará pronto su tope y después se desplomará rápidamente,
lo que es una previsión mucho más pesimista que la ofrecida por la EIA y por
otras compañías como Goldman Sachs.
Abajo: PRODUCCIÓN
ESTADOUNIDENSE DE GAS NATURAL
Datos históricos y pronósticos de la EIA
Eje Y: Producción de gas natural
en miles de millones de metros cúbicos al año.
Shale gas, other plays: Gas
procedente de otros campos de lutitas.
Shale gas, big four plays: Gas
procedente de los cuatro campos más productivos.
Unconventional other than shale:
Gas procedentes de fuentes distintas a las lutitas.
Offshore (excluding Alaska): Mar
adentro (excluyendo a Alaska).
Onshore conventional (excluding
Alaska): Convencional terrestre (excluyendo Alaska)
No breakdown available: Datos no
disponibles.
Etiqueta negra: Las lutitas han
llevado a Estados Unidos a producciones récords.
Rocas ricas
Gran parte del crédito se
debe a la formación de lutitas Marcellus, que se extiende a través de Virginia
Occidental, Pensilvania y Nueva York. Debajo de colinas densamente arboladas,
las empresas han perforado más de 8.000 pozos durante varios años y están añadiendo
cerca de 100 más cada mes. Cada pozo se dirige hacia abajo durante unos dos
kilómetros antes de virar hacia un lado y serpentear más de un kilómetro a
través de la lutita. El Marcellus suministra en estos momentos 385 millones de
metros cúbicos de gas diarios, una cantidad más que suficiente para abastecer
la mitad del gas que actualmente se quema en las centrales eléctricas de
Estados Unidos.
Una parte sustancial del
resto del suministro de gas estadounidense proviene de otros tres yacimientos
de esquisto -Barnett en Texas, Fayetteville en Arkansas y Haynesville, a
caballo de la frontera Louisiana-Texas. Juntos, estos «cuatro grandes» campos suman
más de 30.000 pozos y son responsables de dos tercios de la producción actual
de gas de lutitas de Estados Unidos.
La EIA -como casi todos
los otros pronosticadores- no había previsto el boom que se avecinaba y, por
tanto, habían subestimado la cantidad de gas que provendría de las lutitas.
Pero a medida que el boom se desarrollaba, la agencia elevó sustancialmente sus
expectativas a largo. El escenario «caso de referencia» de su Annual Energy Outlook 2014, basado en la
expectativa de que los precios del gas natural se incrementarán gradualmente
pero seguirán siendo relativamente bajos- muestra que la producción estadounidense
crecerá hasta 2040 impulsada por un gran aumento del gas de lutitas.
La EIA no ha publicado
sus proyecciones individuales para los campos de gas de lutitas, pero se los ha
cedido a Nature. En el pronóstico de
su último caso de referencia, la producción de los cuatro grandes campos
continuará subiendo rápidamente hasta 2020, y luego entrará en meseta durante
al menos 20 años. Otros campos de gas de lutitas mantendrían el boom hasta el
año 2040 (véase la «Batalla de los pronósticos»).
Los analistas de la
industria del petróleo crean sus propias previsiones de gas de lutitas, que
generalmente se aproximan a los de la EIA. «La previsión de la EIA está
bastante cerca del consenso»", dice el economista Guy Caruso, del Centro
de Estudios Estratégicos e Internacionales en Washington DC, que fue director
de la agencia. Sin embargo, esas consultoras raramente dan a conocer los
detalles que hay detrás de sus pronósticos. Eso hace que sea difícil evaluar y
discutir sus supuestos y métodos, argumenta Ruud Weijermars, geocientífico de
la Universidad A & M en College Station, Texas. Los estudios de la
industria y de las consultoras son «totalmente diferentes en el campo de la
revisión por pares», dice.
Para proporcionar
pronósticos rigurosos y transparentes sobre la producción de gas de lutitas, un
equipo de una docena de geocientíficos, ingenieros petroleros y economistas de
la Universidad de Texas en Austin ha pasado más de tres años haciendo un
sistemático conjunto de análisis de los principales yacimientos de lutitas. La
investigación fue financiada con una subvención de 1,5 millones de dólares
americanos de la Fundación Alfred P. Sloan sita en la ciudad de Nueva York, y
ha estado apareciendo gradualmente en revistas [1-5], conferencias y
presentaciones académicas. Hasta ahora, esa investigación es la «máxima
autoridad» en este ámbito, dice Weijermars.
Si los precios de gas
natural evolucionaran según el escenario que la EIA utiliza en su informe anual
de 2014, el equipo de Texas pronostica que la producción de los cuatro grandes campos
alcanzaría su punto máximo en 2020, y entrarían en declive a partir de
entonces. En 2030, estos campos estarían produciendo solamente la mitad de los
que dice el caso de referencia de la EIA. Incluso los escenarios más
conservadores de la agencia parecen ser más optimistas que las previsiones del
equipo de Texas. «Obviamente, no están muy de acuerdo con los resultados de la
EIA», dice Patzek.
La principal diferencia
entre las previsiones de Texas y la de la EIA descansa en la precisión con la
que se han hecho los análisis. El de la EIA analiza cada campo condado a
condado, calculando una productividad media para esa zona. Pero los condados frecuentemente
cubren más de 1.000 km2, lo suficientemente grandes como para contener
miles de pozos horizontales. El equipo de Texas, por el contrario, divide cada campo
en parcelas de una milla cuadrada (2,6 km2), una resolución al menos
veinte veces más precisa que la de la EIA.
La resolución importa,
porque cada campo tiene puntos dulces que producen una gran cantidad de gas y
grandes áreas en las que los pozos son menos productivos. Las empresas perforan
primero los puntos dulces, por lo que los pozos perforados en el futuro pueden
ser menos productivos que los actuales. Hasta ahora, el modelo de la EIA ha
asumido que los pozos futuros serán al menos tan productivos como los pozos antiguos
del mismo condado. Pero este enfoque, argumenta Patzek, «conduce a resultados
demasiado optimistas».
La elevada resolución de
los estudios de Texas permite que su modelo distinga los puntos claves de las
áreas marginales. Como resultado, dice el codirector Scott Tinker,
geocientífico de la Universidad de Texas en Austin, «hemos sido capaces de
decir, más que lo que lo que sucedió en el pasado, lo que va a pasar en el
futuro».
Los estudios de Texas y
la EIA también difieren en la forma en que estiman el número total de pozos que
podrían ser perforados económicamente en cada campo. La EIA no establece
explícitamente ese número, pero su análisis parece requerir más pozos que la
evaluación de Texas, que excluye áreas donde sería difícil perforar, como
debajo de los lagos o de las grandes ciudades. Esas características del modelo
se eligieron por «realidad mimética», dice Tinker y se basan en la larga
experiencia en la industria petrolera de los miembros del equipo.
ALTERNATIVAS FUTURAS
Las previsiones más bajas
del equipo de Texas encajan con unos estudios independientes que utilizan
métodos más simples. Los estudios realizados por Weijermars [6], así como los
de Mark Kaiser [7] de la Universidad Estatal de Louisiana en Baton Rouge y del
geólogo jubilado del Servicio Geológico de Canadá David Hughes [8], sugieren
que un aumento de la producción como el previsto en los pronósticos de la EIA,
requeriría un incremento significativo y sostenido de la perforación en los
próximos 25 año que no puede ser rentable.
Algunos expertos de la
industria están impresionados por las evaluaciones de Texas. Richard Nehring,
analista de petróleo y gas de Nehring Associates en Colorado Springs, Colorado,
que opera con una base de datos ampliamente utilizada de los campos de petróleo
y gas, dice que el método del equipo es el «que debería seguirse en todas las
evaluaciones de recursos no convencionales».
Patzek dice que el método
de la EIA es una «conjetura bienintencionada». Pero él y otros se resisten a tirar
demasiado a la baja. La EIA está haciendo «lo mejor que puede con los recursos
y los plazos que tienen», dice Patzek. Su presupuesto para 2014 -que cubre la
recopilación de datos y formular las previsiones para todos los tipos de
energía- ascendió a apenas 117 millones de dólares estadounidenses, que es lo
que cuesta perforar de una docena de pozos en las lutitas de Haynesville. La
EIA «vale lo que cuesta», dice Caruso.
«Siempre pensé que estábamos mal
financiados. A la EIA se le pide que haga cada vez más con cada vez menos».
Patzek reconoce que las previsiones sobre los campos de lutitas «son muy, pero
que muy difíciles e imprecisas», en parte porque las tecnologías y los métodos de
perforación están evolucionando rápidamente. En los campos recientes, las
empresas están trabajando todavía en los mejores lugares para perforar. Y
todavía no está claro cómo se pueden acumular los pozos sobre el terreno antes
de que interfieran significativamente unos con otros.
Representantes de la EIA
defienden las evaluaciones de la agencia y sostienen que no deben compararse
con los estudios de Texas, porque utilizan diferentes supuestos e incluyen
muchos escenarios. «Los modelos de unos y otros modelos son valiosos y, en
muchos aspectos, se alimentan entre sí», dice John Staub, líder del equipo de
la EIA en análisis de exploración y producción de petróleo y gas. «De hecho, la
EIA ha incorporado ideas del equipo de la Universidad de Texas», dice Staub.
Sin embargo, en un artículo
[9] publicado online el 14 de octubre dos analistas de la EIA reconocían
problemas con los métodos seguidos hasta el momento por la agencia. Argumentan
que sería mejor recurrir a mapas geológicos de alta resolución y señalan a los
generados por el equipo de Texas como un ejemplo de cómo estos modelos podrían
mejorar los pronósticos delineando los puntos dulces. El artículo lleva el
aviso de que las opiniones de los autores no son necesariamente las de la EIA,
pero de hecho la agencia planea utilizar un nuevo enfoque en esa línea cuando
evalúe el campo Marcellus para su informe anual de 2015. (Cuando Nature pidió a los autores de ese artículo
una entrevista en cuestionario, desviaron las preguntas a Staub.)
ÉXITO O RUINA
Los miembros del equipo
de Texas todavía están debatiendo las implicaciones de su propio estudio.
Tinker es relativamente optimista al argumentar que las estimaciones del equipo
son «conservadoras», por lo que la producción real podría llegar a ser más alta.
Dice que los cuatro grandes campos de gas de lutitas supondrán «una
contribución bastante notable de gas natural doméstico durante las próximas
décadas. Hemos comprado algo de tiempo». Patzek argumenta que la producción
real podría ser aún más baja que la pronosticada por el equipo. Habla de que se
alcanzara un pico en la próxima década más o menos y después de eso, «habrá un
declive bastante acelerado». «En ese momento habrá una sorpresa muy
desagradable para Estados Unidos». Cree que los precios del gas se elevarán bruscamente
y que la nación puede terminar construyendo más plantas industriales y más vehículos
que funcionen con gas de lo que será capaz de permitirse». Concluye que «pase
lo que pase y se mire cómo se mire, no puede ser bueno para la economía de
Estados Unidos».
Si la predicción es complicada para Estados Unidos, que puede
basarse en los datos de decenas de miles de pozos de gas lutitas, la
incertidumbre es mucho mayor en los países con menos pozos. La EIA ha encargado
estimaciones del potencial mundial de las lutitas a Advanced Resources
International (ARI), una consultora en Washington DC, que concluyó en 2013 que las
formaciones de lutitas de todo el mundo esquisto formaciones en todo el mundo
es probable que contengan un total de 220 billones de metros cúbicos de gas
natural recuperable [10]. A las tasas actuales de consumo de gas natural –que suministra
una cuarta parte de la energía mundial- eso supondría un suministro para 65
años. Sin embargo, el informe ARI no establece ni el rango de incertidumbre de
sus estimaciones ni la cantidad de gas que podría económicamente extraíble.
Las cifras de ARI son «extremadamente
dudosas», argumenta Stevens. «Es como pronosticar el tiempo mojándose un dedo y
agitándolo en el aire». Stevens cita evaluaciones de ARI en las que estimaba
que en Polonia tenía los mayores recursos de gas de lutitas en Europa. Entre
2011 y 2013, ARI redujo en un tercio su estimación para las áreas más
prometedoras de Polonia, argumentando que algunos pozos de prueba habían dado
menos de lo previsto. Mientras tanto, el Instituto Geológico Polaco hizo su
propio estudio [11], en el que calculó que en esas mismas zonas había menos de
una décima parte del gas que figuraba en la estimación inicial de ARI.
Si el suministro de gas estadounidense
se seca más rápido de lo que se espera –o la oposición ambiental se hace más
fuerte- los países como Polonia serán menos propensos a tener sus propios booms
de lutitas, dicen los expertos.
Por el momento, sin
embargo, reina el optimismo sobre el gas de Lutitas, especialmente en Estados
Unidos. Y eso es lo que le preocupa a algunos expertos en energía. «Hay una tremenda
incertidumbre», dice Nehring. «El problema es que la gente dice, “Sólo dame una
cifra”. Las cifras sencillas, incluso si son erróneas, son mucho más
reconfortantes».
Mason Inman es un
escritor independiente en Oakland, California.
Referencias
1. Patzek,
T. W., Male, F. & Marder, M. Proc. Natl Acad. Sci. USA 110, 19731–19736 (2013).
2. Browning, J. et al. Oil Gas J. 111 (8), 62–73 (2013).
3. Browning, J. et al. Oil Gas J. 111 (9), 88–95 (2013).
4. Browning, J. et al. Oil Gas J. 112 (1), 64–73 (2014).
5. Gülen, G., Browning, J., Ikonnikova, S.
& Tinker, S. W. Energy 60,
302–315 (2013).
6. Weijermars, R. Appl. Energy 124, 283–297 (2014).
7. Kaiser, M. J. & Yu, Y. Oil Gas J. 112 (3), 62–65 (2014).
8. Hughes, J. D. Drilling Deeper (Post Carbon Institute, 2014); available at
http://go.nature.com/o84xwk.
9. Cook, T. & Van Wagener, D. Improving
Well Productivity Based Modeling with the Incorporation of Geologic
Dependencies (EIA, 2014); available at http://go.nature.com/dmwsdd.
10. US Energy Information Administration
Technically Recoverable Shale Oil and Shale Gas Resources (EIA, 2013);
available at http://go.nature.com/mqkmwx.
11. Assessment of Shale Gas and Shale Oil
Resources of the Lower Paleozoic Baltic–Podlasie–Lublin Basin in Poland — First
Report (Polish Geological Institute, 2012); available at
http://go.nature.com/lw8fg7.
martes, 21 de abril de 2015
El mayor defecto de la raza humana y el bastón de hockey
El difunto Dr. Albert Bartlett, profesor de Física en la Universidad Colorado en Boulder, era mundialmente famoso por su disertación sobre el crecimiento exponencial. Millones de personas han visto su charla en YouTube. Una notable cita de ella es la esta: «El mayor defecto de la raza humana es nuestra incapacidad para comprender la función exponencial».
Una cuestión de
importancia crítica es si muchos de economistas, políticos e incluso científicos
de hoy en día entienden realmente el crecimiento exponencial o si son
conscientes de las graves consecuencias de no entenderlo. Inspirándome en el
Dr. Bartlett, intentaré ofrecer unos ejemplos ilustrativos. Empezaré con un
viejo cuento cuyo nacimiento unos sitúan en China, otros en Persia y no pocos
en Arabia.
Cuentan que el gran visir,
el primer consejero del rey, había inventado un nuevo juego. Se jugaba con
piezas móviles sobre un tablero cuadrado formado por 64 casillas blancas y negras.
El rey se sintió tan complacido con el nuevo juego que pidió al gran visir que pidiera
una recompensa por tan maravillosa invención. El avispado visir ya tenía la
respuesta preparada. Él era un hombre modesto y se conformaba con una modesta
gratificación. Señalando las ocho columnas y las ocho filas de casillas del
tablero, solicitó que le entregase un solo grano de trigo por la primera casilla,
dos por la segunda, el doble de eso por la tercera y así sucesivamente hasta
que cada casilla recibiese su porción de trigo. No, replicó el rey, ese era un mísero
premio para una invención tan importante. Le ofreció el oro y el moro. Pero el humilde visir
lo rechazó todo. Sólo le interesaban
aquellos montoncitos de trigo. Así que, maravillado de la austera humildad de
su consejero, el monarca accedió.
Cuando el senescal empezó a
contar los granos, el rey se encontró con una desagradable sorpresa. Al
principio el número de granos de trigo era bastante pequeño: 1, 2, 4, 8, 16,
32, 64, 128, 256, 512, 1024, pero en las cercanías de la sexagésima cuarta casilla
las cifras eran asombrosas: De hecho, el número final rondaba los 18,5
trillones de granos. ¿Qué cuánto pesan esos granos de trigo? Si cada grano mide
un milímetro, todos juntos pesarían unos 75.000 millones de toneladas, mucho
más de lo que podían contener los graneros del shah. De hecho, es el
equivalente de la producción actual de trigo en todo el mundo multiplicada por
150.
Veamos ahora el cálculo
que debería haber hecho el rey antes de picar en el anzuelo de su visir. No se
asuste. Es un cálculo muy fácil. Una manera perfectamente exacta de calcularlo
es la siguiente: El exponente nos dice cuántas veces tenemos que multiplicar 2
por sí mismo. 22 = 4. 24 = 16. 210 = 1 024,
etc. Llamemos S al número total de granos del tablero de ajedrez, desde 1 en la
primera casilla a 263 en la sexagésima cuarta. Entonces, sencillamente,
S = 1 + 2 + 22 + 23 +. . . +
262 + 263
Multiplicando por dos
ambos términos de la ecuación, resultará
2S = 2 + 22 + 23 + 24
+. . . + 263 + 264
Restando la primera
ecuación de la segunda, tenemos
2S – S = S = 264 – 1
Esa es la respuesta
exacta: 18,6 trillones de granos en números redondos. Podía haber sido peor: Si
el visir hubiera inventado un ajedrez con cien casillas en vez de 64, la deuda
en granos de trigo habría pesado tanto como la Tierra. Una sucesión de números
como esta, en la que cada uno es un múltiplo fijo del anterior, recibe el
nombre de progresión geométrica, y el proceso se denomina crecimiento
exponencial.
Los crecimientos exponenciales aparecen en toda clase de ámbitos
importantes, familiares o no. Habitualmente se nos presentan en forma de
porcentajes. Veamos el caso del crecimiento anual en un determinado porcentaje. En estos casos, aunque el crecimiento
exponencial se puede describir mediante una fórmula matemática, es más fácil
entenderlo usando la sencilla «Regla del 70».
![]() |
| Figura 1 |
Esa regla dice cuánto
tiempo tarda una determinada magnitud en duplicarse (el «tiempo de
duplicación»). Se trata simplemente de dividir 70 por la tasa de crecimiento
porcentual.
La ley del 70 dice que a un 1% de crecimiento por año, tardará 70 años en producirse la duplicación, ya sea de dinero, población u otra variable. Siguiendo el mismo razonamiento al 2% va a tomar (70/2=) 35 años. Al 3% va a tomar (70/3=) 23 años duplicarse y así sucesivamente. Por ejemplo, si China tiene una tasa de crecimiento económico anual del 7%, ¿cuánto tiempo tardará la economía China en duplicar su tamaño? De acuerdo con la «Regla del 70», 70/7 = 10, lo que significa que la economía de China se duplicará en sólo 10 años. De hecho, la economía de China creció así entre 2000 y 2010.
La ley del 70 dice que a un 1% de crecimiento por año, tardará 70 años en producirse la duplicación, ya sea de dinero, población u otra variable. Siguiendo el mismo razonamiento al 2% va a tomar (70/2=) 35 años. Al 3% va a tomar (70/3=) 23 años duplicarse y así sucesivamente. Por ejemplo, si China tiene una tasa de crecimiento económico anual del 7%, ¿cuánto tiempo tardará la economía China en duplicar su tamaño? De acuerdo con la «Regla del 70», 70/7 = 10, lo que significa que la economía de China se duplicará en sólo 10 años. De hecho, la economía de China creció así entre 2000 y 2010.
Curiosamente, eso también
significa que, durante los primeros diez años de este siglo, la economía de
China tuvo más outputs, es decir, produjo más de lo que lo había hecho en toda
la historia anterior del país. Durante la primera década de este siglo, China
consumió tanto petróleo como lo había hecho durante todo el siglo anterior. Si
el crecimiento de China continuara al mismo ritmo su consumo de petróleo
debería crecer desde los 9,3 millones de barriles diarios (Mb/d) en 2010 a 18,6
Mb/d en 2020. Ese aumento es mayor que todo el petróleo exportado actualmente
por Arabia Saudita.
Apliquemos ahora la regla
del 70 al caso de una piscina de dimensiones modestas, pongamos de 250.000
litros de capacidad, como la que suelen tener las piscinas de los hoteles. Una gota de agua tiene un diámetro de entre 2 y 4
milímetros. Vamos a elegir una gota con un volumen de 10 milímetros cúbicos,
(es decir, 1 x 10-8 m3). Eso significa que un litro de agua
contendrá 100.000 gotas. Imagine ahora la piscina vacía, pongamos un cubo de
fregar en el fondo y, con la ayuda de un cuentagotas, vamos echando gotas cada
vez más rápido. Echamos una gota en el primer minuto, dos gotas en el segundo,
cuatro gotas en el tercero y así sucesivamente. En el minuto diez serán 1024
gotas. Hagamos un par de preguntas:
1. ¿Cuánto tiempo pasará
hasta que el cubo esté lleno?
2. ¿Cuándo se llenará completamente
la piscina?
Las respuestas son 41
minutos y 52 minutos, respectivamente. El cubo tardará casi tres cuartos de hora en
rebosar, pero la piscina se llenará en tan solo 12 minutos más. El crecimiento
exponencial ocurre sin importar el período de tiempo que elijamos. Recuerde, la
tasa de crecimiento anual del 7% de China hizo que su economía se duplicará en
tan solo 10 años. Si pensamos en la piscina como la representación de un
recurso limitado (por ejemplo, de las reservas mundiales de petróleo) nos daremos
cuenta de que cualquier forma de crecimiento exponencial que consuma un recurso
finito tendrá un final espectacular. Por lo tanto, es fundamental que
comprendamos que el recurso depende del crecimiento. Si queremos continuar
creciendo tenemos que encontrar otro recurso para reemplazar a cualquier
recurso esencial que se haya vuelto limitado y el nuevo recurso tendrá que ser
mucho más abundante que el anterior. E incluso si el nuevo recurso es más
abundante que el anterior, habrá problemas si no se puede explotar tan
rápidamente y al mismo coste. La velocidad a la que pueden ser consumidos los
recursos se vuelve crítica.
![]() |
| Figura 2. Fuente |
La curva de la Figura 2 muestra
el rápido aumento que se conoce habitualmente como el «bastón de hockey», cuyo
ejemplo más conocido es el que muestra el crecimiento de la población humana. Si
nos fijamos en la población mundial desde hace miles de años hasta hoy veremos
un perfecto «bastón de hockey». Así que es obvio que se avecina un período
crítico. El globo terráqueo tiene una capacidad limitada para producir
alimentos y, por tanto, hay un límite para el número de personas que puede
alimentar.
![]() |
| Figura 3. Fuente |
Otro interesante «bastón
de hockey» es el crecimiento de la deuda anual de Estados Unidos y
de la deuda en relación con el crecimiento económico (Figura 3). Hasta el año
2005, el crecimiento económico que facilitó el dinero prestado fue suficiente
para compensar el aumento del nivel de la deuda. Desde 2002, el año en el que
el presidente Bush asumió el poder en los Estados, la deuda creció un 9,3% al
año.
Acabamos de aprender que el crecimiento exponencial puede tener
consecuencias. Si la deuda sigue creciendo como lo hizo desde 2002 hasta el año
2013 ascenderá a más de 30 billones de dólares en 2020. La relación entre el
PIB y la deuda nacional muestra que los Estados Unidos están en declive, y que
el país está tan endeudado como lo estaba después Segunda Guerra Mundial. Esto
significa que la era del crecimiento exponencial de la economía de Estados Unidos
está probablemente tocando a su fin.
Ahora que es consciente usted
de los «bastones de hockey» que acabo de exponer, es de esperar que se convierta
en uno de los millones de espectadores que han visto la conferencia del Dr.Albert Bartlett en YouTube y recuerde:
«El mayor defecto de la raza humana es nuestra
incapacidad para comprender la función exponencial».
domingo, 5 de abril de 2015
El fracking y la estrategia de la tres erres: Rigs, Rednecks and Royalties (Pozos, paletos y derechos de arrendamiento)
A base de convertir el
suelo en un colador con la connivencia de Wall Street, decenas de empresas en
Estados Unidos se han hecho ricas con el fracking. Hasta que el desplome del
precio del petróleo ha sacado a la superficie el talón de Aquiles de estas compañías:
los bonos basura que las financiaron y que ahora están generando una sangría de
pérdidas.
«El cheque hizo su
trabajo», clamaba el orgulloso Harold Hamm a los cuatro vientos durante una
reciente entrevista en Squawk Box, uno de los programas estrella de la CNBC, el
canal financiero de cabecera de muchos inversores estadounidenses. Hamm, CEO de
la empresa Continental Resources y considerado uno de los pioneros del fracking
en Estados Unidos, se refería así al jugoso cheque de casi 975 millones de dólares
con el que ponía fin a su matrimonio de 26 años con la abogada Sue Ann Arnall.
El cheque no hizo más que
estrangular aún más a Continental Resources, la compañía que él mismo fundó en
1967 tras sus humildes orígenes y que entre ambos (dice la exesposa) o él
solito (sostiene Hamm), habían convertido durante más de dos décadas en un
imperio que más bien está demostrando ser un castillo de naipes expuesto a los
vaivenes del precio del petróleo si tenemos en cuenta que la masiva
participación de Hamm en Continental Resources ha perdido más del 60% de su
valor en los últimos seis meses. Y es que la volatilidad en los precios delcrudo, que han llegado a recortar hasta un 50% de su valor desde el pasado mes
de junio, ha puesto contra las cuerdas a los magnates del sector energético
como este potentado de Lexington, Oklahoma.
Sin embargo, hasta el
pasado mes de junio, cuando el barril de Brent tocaba techo en los 115 dólares,
«Cowboyistán», como el propio Hamm ha llamado a las operaciones que incluyen
desde el campo de Bakken, Dakota del Norte, hasta los campos Permian y Eagle
Ford en Texas, se perfilaban como el motor que ha impulsado el ímpetu del crudo
de lutitas obtenido por fracking en la mayor economía del mundo. O al menos así
lo expresaba el magnate en un discurso en la última conferencia organizada por
la Sociedad de Ingenieros de Petróleo, en Oklahoma City a comienzos de marzo,
en el que explicó la que él considera la fórmula del éxito, la de las tres
erres: «Rigs, Rednecks and Royalties» (plataformas de extracción, paletos y
derechos de propiedad de terrenos). Debería haber incluido también el alza del
petróleo hasta hace unos meses.
Ahora bien, el boom del
gas y el crudo de lutitas en Estados Unidos ha sido posible gracias a la
concesión de crédito a las exploradoras y productoras de petróleo. Esta
financiación no solo ha sido producto de las inversiones de accionistas y
bancos tradicionales, sino también gracias a la emisión de cientos de miles de
millones en bonos basura que han atraído a los tiburones de Wall Street en
busca de una codiciosa rentabilidad. La deuda basura en el sector energético
alcanza ya los 210.000 millones de dólares, lo que supone el 16% del mercado de
bonos de alto riesgo, que en estos momentos mueve alrededor de 1,3 billones de
dólares. Este incremento es considerable si observamos que hace una década la
deuda del sector energético solo representaba un 4%. En solo diez años, esta
cifra se ha triplicado.
Si rascamos en las
cuentas de Continental Resources, vemos cómo el ratio de deuda neta con
respecto al capital de la compañía pasó del 118,6% en el primer trimestre de
2014 hasta terminar el año en el 177,6%. Y desde el arranque del 2015, las
distintas petroleras estadounidenses han anunciado sus intenciones de reducir
sus operaciones de fracking, con ConocoPhillips, la mayor compañía de
exploración y producción del país, recortando su inversión de capital en un 20%
y retrasando multitud de proyectos en este negocio.
Esto supone la mayor
reducción en la perforación de la historia del país y lastra el recuento total
de pozos operativos hasta niveles no vistos desde hace más de cuatro años. Goldman Sachs estima que en los nuevos pozos de crudo y gas donde
no se ha firmado una inversión definitiva, no serán viables con un barril por
debajo de los 70 dólares.
| Pozo de fracking en Polonia. Foto: Bloomberg |
En realidad, buena parte
del renacer energético de Estados Unidos está basado en un desorbitado aumento
de lo que los expertos consideran como deuda basura, debido a su alto riesgo de
impago. De hecho, este tipo de bonos ha sido tan vital para la industria como
los propios avances tecnológicos que han permitido la fracturación hidráulica.
Desde el banco británico Barclays Bank indican que mientras el mercado de deuda
de alto rendimiento ha duplicado su tamaño desde finales del año 2004, la deuda
basura emitida por compañías de exploración y producción de crudo se ha
multiplicado por nueve.
Desde febrero de 2014
hasta ahora, casi una decena de exploradoras y productoras se han visto
obligadas a cerrar sus puertas acogiéndose a la reestructuración de pagos o
quebrando por completo. Entre ellas destaca WBH Energy, con sede en Austin,
cuya situación financiera se volvió irreversible a comienzos de año después de
que uno de sus acreedores se negase a prestarle más dinero. El agujero en sus
cuentas oscila entre los 10 y los 50 millones de dólares, de acuerdo con los
datos facilitados por la empresa.
Previamente, Endeavour
International Corp, una exploradora con operaciones en Estados Unidos, tuvo que
pedir protección legal contra sus acreedores al no poder costear el pago sobre
los intereses de su deuda después de reducir su producción hasta 9.500 barriles
de crudo diario el pasado mes de agosto. Otras víctimas
mortales incluyen Marion Energy, Buccaneer Energy Limited o Lexico Resources
International Holdings.
viernes, 9 de enero de 2015
Fracking: La primera bancarrota
Tal y como sostenía en mi
libro El fracking ¡Vaya timo!, el fracking ha provocado que el crudo se
haya instalado en una espiral bajista que parece no tener fin. Con el mercado
inundado de petróleo y los precios desplomándose, el boom de las lutitas ya se
ha cobrado su primera víctima. En Estados Unidos echa el cierre, desbordada por las
deudas, WBH Energy, la primera de las muchas empresas que proliferaron con la
burbuja del fracking.
La compañía WBH Energy, con
sede en Austin, Texas, solicitó el pasado domingo acogerse a la suspensión de
pagos dentro de la protección de las leyes de bancarrota estadounidenses debido
a su elevado nivel de endeudamiento, según ha anunciado el Wall Street Journal.
Según explica la compañía,
su situación financiera se ha vuelto irreversible después de que uno de sus
acreedores se haya negado a prestarles más dinero y se hayan visto obligados a
pedir la liquidación. El agujero en sus cuentas oscila entre los 10 y los 50
millones de dólares, de acuerdo con los datos facilitados por la empresa.
Se trata de la primera
empresa del sector que muere de éxito, pero no va a ser la última. Y es que al calor del boom del petróleo (tight oil) y del gas (shale
gas) obtenido de las lutitas, muchas pequeñas compañías se han lanzado a
invertir en el fracking a base de
endeudarse hasta las cejas. De acuerdo con los datos del diario estadounidense,
el endeudamiento en el sector ha repuntado un 55% de media con respecto a los
niveles de hace cuatro años. En términos absolutos, esto supone unos 200.000
millones de dólares, añadidos a los 128.000 millones de dólares de deuda
combinada que acumulaban las compañías estadounidenses centradas en la
producción de crudo y gas en 2010, según los datos de S&P Capital IQ.
Mientras, los precios del crudo no han parado de bajar en los últimos meses. En el caso del barril de
Texas, de referencia en Estados Unidos, se mueve por debajo de la barrera de los 50
dólares, una cota que de la que no bajaba desde hace cinco años. Desde el
pasado mes de junio, se ha abaratado el 55%.
La oferta del crudo sigue
siendo superior a la demanda mundial, que según las previsiones de los expertos
no tiene visos de aumentar en el corto plazo. Y, mientras los países
productores debaten sobre si bajan o no el volumen de oro negro que extraen y
comercializan, los precios de la materia prima permanecen en un nivel mínimo
que hace que para multitud de pequeñas empresas estadounidenses el negocio sea
insostenible. Es más, la necesidad de
tener que cumplir con sus pagos a los acreedores impide a estos productores
estadounidenses recortar la producción, algo que contribuiría a atajar el
problema al hacer que subieran los precios.
martes, 2 de diciembre de 2014
Pensiones: El mayor desfalco de la historia de España
La Seguridad Social sacó ayer, 1 de diciembre, 8.000 millones de euros del Fondo de Reserva de Pensiones. Dicho de otra forma, el Gobierno se gasta en pagar a los pensionistas lo que es de los pensionistas.
Hace algún
tiempo, en este mismo blog, escribí una entrada acerca de cómo el Gobierno
Rajoy y la banca se retroalimentaban vendiendo y comprando deuda pública para
mantener la ficción de unas finanzas públicas boyantes y para proveer al
Gobierno de dinero constante y sonante. Aprendido el mecanismo, Rajoy y
compañeros mártires están saqueando los ahorros de quienes dependen (o
dependeremos) del sistema público de pensiones. Y es que según la prensa internacional -la de aquí no se entera, o no quiere enterarse-, el Gobierno de Mariano Rajoy ha usado el 90% de los Fondos de Reserva del sistema de pensiones español para comprar deuda pública soberana, quemando en un solo año cerca de sesenta mil millones de euros.
Según la
prensa internacional, estamos ante el mayor desfalco de la historia de España y
probablemente de Europa. Consideran que el saqueo del sistema financiero
español, con Bankia a la cabeza, es una minucia cuando se compara con lo que está
sucediendo con el Fondo de Reserva de las Pensiones. Pasen y vean.
El Fondo de
Reserva de Pensiones de la Seguridad Social surgió en el año 1997 como
consecuencia del Pacto de Toledo. Su objetivo era establecer un fondo especial
de estabilización y de reserva para así poder paliar los efectos de los ciclos
económicos bajos y atender las necesidades del sistema de pensiones público. En
definitiva, era que en un sistema de jubilación de reparto y de prestaciones,
los superávits había que guardarlos, pues era una garantía de las pensiones futuras.
![]() |
| Figura 1: Evolución del Fondo de Reserva de la Seguridad Social |
A pesar de
haberse constituido por ley en 1997, hubo que esperar hasta el año 2000 para
que el Fondo recibiera su primera aportación. Desde entonces, como puede verse en
la Figura 1, los recursos han ido aumentando año tras año hasta que en 2012,
con la llegada del PP, empiezan a disminuir. En 2012 el PP sacó 7.003 millones,
en 2013, fueron ya 11.648 y en 2014 rondarán los 14.000 millones, lo que ha
dejado reducido el fondo por debajo de los 42.0000 millones.
¿En qué
emplea el Gobierno Rajoy el dinero que saca de la hucha de las pensiones? Hasta
el 97,4% de los fondos de reserva lo está usando en
comprar deuda pública española. Es decir, el Estado español pone en el mercado deuda
soberana, pero el único que la compra es el propio Estado español, que se
adquiere a sí mismo la deuda que emite, usando para ello los fondos que
garantizan las pensiones futuras. Mientras la prensa nacional mira para otro
lado ocupada como está con el Pequeño Nicolás, la prensa internacional está
denunciando el atraco.
La voz de alerta la dió el 4 de enero de 2013 el
diario económico alemán Deutche
Wirtchafts Nachwischten, que encabezaba un artículo con este rotundo titular: «Saqueo de los fondosde pensiones para comprar bonos del Gobierno de España» en el que decía que «al
menos el 90% de los activos totales de los fondos de pensiones del Estado
español es convertido en bonos de España. Especula con el dinero de sus
jubilados, arriesgando sus ahorros».
The Wall Street Journal, que defiende los
intereses económicos y financieros de los norteamericanos, publicó un artículo
el 3 de enero de 2013, titulado «España usa fondos que respaldan el pago de pensiones para comprar deuda soberana». El artículo decía “España ha estado
vaciando sigilosamente la mayor alcancía del país, El Fondo de Reserva de la Seguridad
Social, que ha usado como comprador de última instancia de los bonos del
gobierno, una operación dudosa sobre el papel del fondo como garante de las
futuras pensiones. La maniobra, que ha pasado desapercibida, está por concluir
ya que queda muy poco dinero disponible. Al menos el 90% del fondo de 65.000
millones de euros, unos 85.700 millones de dólares, ha sido invertido en deuda
española con cada vez más riesgo, de acuerdo con cifras oficiales y el gobierno
ha empleado para realizar pagos de emergencia».
El poco
sospechoso de rojerío Financial Times
calificaba a Mariano Rajoy como «político provinciano» y a Luis de Guindos como «el peor ministro de economía de Europa». El semanario alemán Der Spiegel considera que el gobierno español está saqueando el
fondo de reserva de las pensiones. «España ha saqueado en silencio la hucha más
grande del país, el fondo de reserva de la seguridad social debido a sus dificultades
financieras».
Esta
transferencia de fondos se ha llevado a cabo en secreto, y por supuesto no ha
sido conocida ni menos autorizada por los integrantes del llamado Pacto de
Toledo, que regula cuanto se refiere al sistema público de pensiones de España,
ni desde luego por el Parlamento español, órgano supremo de la soberanía
nacional.
El problema
fundamental del Fondo de Reserva de la
Seguridad Social es que se trata de un engaño contable con la deuda pública
española dado que el deudor y acreedor del fondo es el mismo. Es decir, tenemos
un típico caso de desdoblamiento contable ficticio por importe de 53.744
millones de euros de 2013, cantidad de la Seguridad Social que está invertida en deuda
pública del Estado (Figura 2).
Resulta
escandaloso que el único comprador es el propio Estado español, que se adquiere
a sí mismo la deuda que emite, usando para ello los fondos que garantizan las pensiones
futuras. A todo ello hay que unir el
endurecimiento de las condiciones para el logro de una pensión pública,
mientras se dan todas las facilidades para las pensiones privadas. Por si estos
fuera poco, los pensionistas presnetes y futuros han recibido una puñalada de
pícaro: la eliminación de la clausula de garantía del poder adquisitivo por una revalorización anual del ridículo
0,25%. Su objetivo es la reducción de un 25% de la cuantía de las pensiones
para el 2025. El último informe publicado por el ministerio habla que no habrá
superávit en muchos años, con lo cual las revalorizaciones serán mínimas y se
habrán comido todo el fondo de pensiones.
miércoles, 19 de noviembre de 2014
Obama: El pato cojo y el cisne verde
Una ola de calor en 2013 dejó 300 incendios forestales en Australia, 87 muertos y 57.000 hospitalizados en Japón, 800 defunciones en Gran Bretaña, 40 grados en Corea o 40 fallecidos en China. Fue la temporada de altas temperaturas más grave de los últimos 140 años. A estas catástrofes se unen la mayor sequía de la historia en California o Nueva Zelanda, la primavera más fría de los últimos tiempos en Reino Unido o precipitaciones de proporciones dramáticas en Colorado, en la zona oriental de Estados Unidos, y en la India, donde perdieron la vida 58.000 personas. Estos son once fenómenos extremos de los que el cambio climático producido, entre otras cosas, por la desmesurada emisión de gases de efecto invernadero (GEI), es culpable. Así lo desvela el informe anual de la Sociedad Meteorológica Americana (AMS), en el que 22 grupos de científicos han analizado 16 fenómenos meteorológicos de grandes proporciones.
El informe concuerda plenamente
con las conclusiones alcanzadas en la cumbre del Grupo Intergubernamental de
Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de las Naciones Unidas celebrada en
Copenhague hace apenas dos semanas, en
cuyo comunicado final se lee textualmente: «Nuestra evaluación concluye que
la atmósfera y el océano se han calentado, los volúmenes de nieve y hielo han
disminuido, el nivel del mar se ha elevado y las concentraciones de dióxido de
carbono han aumentado hasta niveles sin precedentes». El cambio climático se
constata en todo el mundo, el calentamiento global es inequívoco y la
influencia de los GEI es clara y va en aumento.
Desde el comienzo de su primera
legislatura, el presidente Obama está empeñado en una lucha contra el carbono
plasmada en su Plan de Acción del Clima que puede descargarse íntegramente en este
enlace de la Casa Blanca. Estados Unidos, que con apenas el 4 % de la
población mundial, consume alrededor del 25% de la energía fósil y es el mayor
emisor mundial de GEI, se había resistido hasta el pasado mes de junio a
enfrentarse directamente al problema (el Congreso no solo no había ratificado
el Protocolo de Kioto de 1997 suscrito por Bill Clinton, sino que se había
retirado del mismo en 2001 bajo el mandato de Bush). El Gobierno federal pasó a
la ofensiva para combatir el cambio climático el primer lunes de junio cuando propuso
recortes de hasta el 30% en las emisiones de carbono producidas en las
centrales eléctricas, la acción más ambiciosa planteada por el presidente
Barack Obama en la materia, cuyas claves pueden leerse en este
enlace que remite a una entrada anterior.
La ofensiva de Obama se
enfrentaba a las trincheras cavadas por el Partido Republicano, el gran refugio
de los negacionistas americanos del cambio climático a cuyos
intereses políticos se une su dependencia de los lobbies energéticos y financieros
que apoyan las ansias consumistas de un país adicto a las petroubres. No es
nada nuevo, ya que también estuvieron sometidos a las empresas tabaqueras, de
las que los petroleros han copiado la estrategia: primero, durante el máximo de
tiempo, negar la realidad del calentamiento global igual que se negó el efecto
mortífero del tabaco; más tarde, presentaron al IPCC como un engaño urdido por
un grupo de conspiradores del que forman parte miles de científicos de todo el
mundo; y luego, cuando negarlo se volvió imposible, intentando confundir a la
opinión pública asegurando que las opiniones científicas sobre el asunto están
divididas más o menos a partes iguales.
La segunda gran trinchera eran las
afirmaciones de que Estados Unidos no puede hacer nada frente al calentamiento
global porque otros países, China en especial, iban a seguir contaminando a su
antojo. Por eso, por asaltar con éxito esa trinchera, la pasada semana fue una
buena semana para el planeta: Estados Unidos y China desvelaron un acuerdo en
el marco del Foro de Cooperación Económica
Asia-Pacífico (APEC) por el cual también habrá una marcha atrás en la
contaminación de esos gases entre los años 2025 y 2030. La importancia
excepcional de este acuerdo deriva del hecho de que es la primera vez que
China, la segunda economía del mundo por el volumen de su PIB, se compromete a
una reducción de sus GEI. Entre Estados Unidos (todavía la primera potencia) y
China responden de cerca de la mitad (el 45% del total) de las emisiones
totales de dióxido de carbono, junto con el metano el principal de los GEI.
Con este acuerdo, que se suma al
anuncio el mes pasado de la Unión Europea de que recortará en un 40% sus
emisiones también para 2030, las dos principales potencias mundiales buscan
sentar un ejemplo y alentar a otros países a compromisos similares encaminados
a impulsar las negociaciones hacia un acuerdo global contra el cambio climático
en la reunión de París en 2015. Hay que confiar en que los republicanos, que
ahora dominan las dos Cámaras, estén a la altura del acuerdo y no caven nuevas
trincheras, aunque las
primeras reacciones de sus máximos dirigentes en el Congreso no son muy
alentadoras.
Parece que Obama, que comienza
ahora la recta final de su mandato, la del «pato cojo», quiere entonar un prolongado
canto del cisne marcado por una intensa tonalidad verde.
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