martes, 19 de julio de 2016

El escarabajo del presidente Xi Jinping

Imagen satírica aparecida en el Stand News
Homo sapiens. Panthera tigris. Helianthus annuus. Zea mays. Glycine max. Hordeum vulgare. Stenella dubia. Alouatta palliata. Passer domesticus. Canis lupus. Todos los binomios que acabo de escribir son nombres científicos de plantas y animales. Cada uno de ellos está formado por dos palabras, la primera es la denominación del género (Homo, en el caso de los homínidos como nosotros) y la segunda es el epíteto específico que le distingue de las demás especies del mismo género (sapiens, en nuestro caso). Epíteto significa, literalmente, “alias” o “apellido”.

Los nombres los deciden los científicos que describen por primera vez una determinada especie o un género. Para el caso que nos va a ocupar, olvidemos la descripción de un género nuevo y veamos que ocurre con la descripción de una nueva especie, la cual –obligadamente en nuestro caso- se incluirá en un género ya descrito. Cuando el científico que ha hecho el hallazgo de una nueva especie (el “autor” en términos coloquiales) tiene el privilegio de poner un epíteto a la nueva criatura. Su única obligación es que el epíteto en latín no esté ya utilizado para otra especie del mismo género, porque no puede haber dos especies diferentes con el mismo binomio.

Cistus albidus
Puede elegir el nombre que le venga en gana, aunque existen algunas normas tácitas universalmente adoptadas para la formulación de la nomenclatura binaria. Lo que más ayuda para reconocer a la nueva criatura es utilizar un epíteto que aluda a alguna característica de la misma. Por ejemplo, en Cistus albidus, el término albidus (en latín, blanco), hace referencia al color blanquecino de las hojas de esa planta; con el binomen Sideritis angustifolia se alude a la estrechez (angostura) de las hojas (folia) de la especie; en Lavandula officinalis, el término officinalis (en latín, usado en la officina o botica) recuerda que la planta tiene propiedades medicinales. Otras veces se alude a la distribución geográfica de la nueva especie, utilizando epítetos como iberica (de Iberia), nevadensis (de Sierra Nevada), canariensis (de Canarias) o matritensis (de Madrid).

Centaurea latronis
En no pocas ocasiones, el autor elige asignar el epíteto específico a un nombre propio, generalmente a título de homenaje o reconocimiento, dedicándosela a un colega, amigo o familiar, en forma latinizada. Por ejemplo, Escherichia coli es por Theodor Escherich, y coli significa "intestinal", "del colon". Rhea darwinii por Charles Darwin. Yo mismo, que he tenido el privilegio de describir varias especies nuevas de plantas angiospermas, dediqué dos de ellas a dos maestros de la botánica española. Al profesor Esteve le dediqué una jarilla, Helianthemum estevei, y al profesor Rivas-Martínez un pequeño teucrio, Teucrium rivas-martinezii. Que se utilice como homenaje no es una regla de obligado cumplimiento. Un botánico español, Carlos Pau (1857-1937), dedicó el epíteto latronis (ladrones) a los miembros de un tribunal que le habían ninguneado
en unas oposiciones a cátedras. En otros casos, las nuevas especies se dedican a personajes del cine o la literatura, como puede verse en esta entrada

Rhyzodiastes xii
El zoólogo chino Cheng-Bin Wang ha logrado que haya trascendido el nombre científico con el que ha bautizado un nuevo escarabajo que vive en los bosques de lluvia de la cordillera Jianfeng en la isla tropical china de Hainan. Detrás del Rhyzodiastes xii se esconde una oda al presidente chino, Xi Jinping, de quien ha tomado prestado el apellido. Añade una i final para crear el posesivo masculino en latín. «Es un epíteto dedicado al presidente de la República Popular China por su liderazgo y su capacidad para fortalecer nuestra patria», explicaba el científico en la revista Zootaxa, donde publicó la nueva especie el pasado 17 de junio  .

Sin embargo, los censores chinos no han visto ni un ápice de patriotismo en el nombre científico de este escarabajo largo y negro, coronado por dos largas antenas. Al contrario, no han dudado ni un segundo en bloquear cualquier información al respecto en medios de comunicación y en redes sociales, donde la noticia estaba corriendo como la pólvora. No en vano, los vigilantes del ciberespacio chino han descubierto que se trata de un insecto que se nutre de madera podrida, y no han aceptado de buen grado las bromas que circulaban al respecto.

Wang, asombrado por el revuelo que ha causado su iniciativa, no ha mejorado mucho las cosas con sus declaraciones. «Su dieta sirve, de hecho, como una metáfora de la importante lucha que Xi Jinping libra contra la corrupción», explicó en declaraciones al New York Times. Y, de paso, criticó a la prensa extranjera por haber malinterpretado sus acciones. «No tienen ni idea de entomología o de taxonomía. Yo adoro los insectos y la mía es una forma de honrar al presidente».

Curiosamente, no es, ni mucho menos, la primera vez que el nombre de un líder mundial se convierte en el de un bicho. De hecho, sólo hace cuatro años que una gran araña peluda que habita el suroeste americano fue bautizada con el nombre científico de Aptostichus barackobamai, cuyo apellido claramente alude al mandatario estadounidense que, por cierto, es un fan confeso de Spiderman. Otros presidentes y figuras políticas también han prestado su nombre a diferentes especies, incluidos Hitler-el Anophthalmus hitleri es un escarabajo ciego- en Eslovenia, y Confucio en la propia China. Si quiere conocer el nombre de diez especies de animales dedicadas a otras tantas celebridades (Angelina Jolie, Lou Reed, Shakira, Bob Marley) solo tiene que utilizar este enlace.

Anophthalmus hitleri
Pero la figura de Xi Jinping, el presidente que más poder ha acumulado desde Mao Zedong, se ha convertido en un asunto tan serio que los censores han decidido atajar de raíz cualquier tema que se pueda utilizar para ponerla en entredicho. Incluido el montaje fotográfico en el que aparece el escarabajo con la cara de Xi. Así que, apenas un mes después de la descripción del nuevo coleóptero, la búsqueda de términos como `escarabajo xi' o el nombre científico del insecto ya no dan ningún resultado. Mientras tanto, en la Universidad de Ciencias Vivas de Chequia, en la que Wang investiga, el científico asiste perplejo a la polémica. «En ningún caso he querido crear problemas», se defiende.