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domingo, 15 de junio de 2014

Petróleo en Canarias o de cómo el ministro Soria nos vende la moto

La línea representa el meridiano de Greenwich
En Alemania y en Austria los ministros dimiten por haber plagiado una tesis doctoral. En España, algunos ministros parecen no haber aprovechado el bachillerato. El ministro José Manuel Soria  demostró sus conocimientos geográficos cuando, reprobando la ignorancia del presidente canario Paulino Rivero, declaró en rueda de prensa: «Le pediría (a Rivero) que no dijera disparates. Alguien le tiene que explicar lo que es el meridiano de Greenwich, que alguien le diga que pasa por una serie de países, entre ellos España, y que pasa también por Canarias». Se podría pensar que eran unas declaraciones apresuradas en una rueda de prensa, pero no es así. En el video que puede verse en este enlace, se reafirma en su convicción de que, efectivamente, el meridiano próximo a Londres pasa por el archipiélago natal del señor ministro. 

Fuente
En estos días, el ministro Soria se muestra un convencido defensor del proyecto de Repsol de perforar las aguas de Canarias a la búsqueda de petróleo, porque España «no puede permitirse renunciar a la exploración de estos recursos», unos yacimientos donde habría «mucho petróleo y de buena calidad». Las autoridades canarias están radicalmente en contra del proyecto, porque aseguran que pone en peligro la riqueza medioambiental de la isla y su principal sector económico, el turismo. Paulino Rivero ha dicho que el ministro «parece más un accionista de Repsol que un canario», lo que según el refranero podría traducirse en aquello de que «cuánto más se agacha uno [Soria] más se le ve el culo». Soria apoya las investigaciones sobre hidrocarburos porque asegura que, de dar resultados, «contribuirían a reducir la dependencia energética de España. Las estimaciones hablan de una bolsa de mil millones de barriles, lo que supondría contar con una fuente de hidrocarburos para los próximos 25 o 30 años». 

Bien, estas son las cifras que maneja el señor ministro: 1.000 millones de barriles para garantizarnos el suministro de 25-30 años. Vamos a analizarlas. No se preocupen, no hace falta tener la preclara inteligencia del señor Soria ni contar con la cohorte de asesores que le aconsejan. Basta con un abaco y unos datos muy sencillos.

Al exministro de Medio Ambiente,
Arias Cañete también le gustaba Repsol (Fuente)
En la página web del ministerio de Industria, Energía y Turismo que dirige nuestro amigo canario, pueden obtenerse los datos de consumo de petróleo en España. No parece que los técnicos del ministerio hayan hecho mucho esfuerzo en actualizarlos, porque son de 2011. Como los datos para 2014 no variarán mucho, utilicémoslos para nuestras cuentas: según esa web, en 2011 se consumieron en España 58,3 millones de toneladas, lo que significa que los españoles consumimos ese año 1.573.000 barriles diarios. Para los amigos de las cifras, como cada barril son 159 litros, en España se consumen cada día 250 millones de litros (el equivalente a 100 piscinas olímpicas llenas hasta los bordes), 10,4 millones de litros a la hora o 2.895 litros por segundo. 

Consumo mundial de energía primaria por regiones
y tipos de combustibles entre 1965 y 2011.
Fuente: Perfora, chico, perfora (Figura 2)
Estamos en la media mundial. La magnitud del consumo energético y la dependencia de los hidrocarburos resultan asombrosas: en equivalentes energéticos, los hidrocarburos representaron el 87% de los suministros energéticos en 2011 (Véase la figura adjunta). En una coyuntura de profunda crisis económica, con consumos energéticos amortiguados, el consumo mundial de petróleo durante 2013 ascendió a aproximadamente 32.000 millones de barriles, es decir un promedio de 87,6 millones de barriles diarios, lo que equivale a más de 161.000 litros por segundo.

Volvamos a nuestras cifras. Según los datos que maneja el señor ministro, en las aguas próximas a Canarias puede haber 1.000 millones de barriles. En una entrada anterior, ya establecí la diferencia entre recursos (volúmenes calculados a ojo de buen cubero) y reservas probadas. Como de costumbre, el ministro sigue fielmente a Repsol y ofrece los datos de los recursos, que desde que se inició la industria del petróleo, suelen ser muy superiores a las reservas reales, por lo general en un orden de magnitud entre 1,5 y dos veces mayores. Pero no seamos cicateros y concedamos al señor Soria sus mil millones (159.000 millones de litros) como si fueran reservas probadas.

Como en España se consumieron en 2011 1.573.000 barriles diarios, el consumo anual español ascendió a algo más 574 millones de barriles, de donde se deduce que las reservas canarias, aún calculadas hiperbólicamente, darían como mucho para 20 meses de consumo y no para los 20-30 años que calcula Repsol y repite el señor ministro. 

Pero una cosa es que alguien no razone y otra bien distinta que nos tome a los demás por tontos. Soria, la industria y los medios afines repiten incansablemente que encontrar petróleo en el suelo patrio contribuirá a “reducir la factura energética española”. Así sería si se nacionalizase la industria petrolífera española, nos declaráramos en “autarquía energética” y rompiéramos las reglas internacionales de comercio de crudo. Y es que usted no puede andar de aquí para allá vendiendo sus barriles. Los barriles se negocian en el mercado internacional al precio vigente, que en estos momentos está a unos 110 dólares por barril Brent. No importa si lo extrae y lo comercializa Repsol o el sursuncorda. Los españoles tendremos que comprarlo a ese precio salvo, claro está, que Repsol se transforme en ONG y le regale la producción a don José Manuel Soria.

Petróleo en Canarias o de cómo el ministro Soria nos vende la moto

La línea representa el meridiano de Greenwich
En Alemania y en Austria los ministros dimiten por haber plagiado una tesis doctoral. En España, algunos ministros parecen no haber aprovechado el bachillerato. El ministro José Manuel Soria  demostró sus conocimientos geográficos cuando, reprobando la ignorancia del presidente canario Paulino Rivero, declaró en rueda de prensa: «Le pediría (a Rivero) que no dijera disparates. Alguien le tiene que explicar lo que es el meridiano de Greenwich, que alguien le diga que pasa por una serie de países, entre ellos España, y que pasa también por Canarias». Se podría pensar que eran unas declaraciones apresuradas en una rueda de prensa, pero no es así. En el video que puede verse en este enlace, se reafirma en su convicción de que, efectivamente, el meridiano próximo a Londres pasa por el archipiélago natal del señor ministro. 

Fuente
En estos días, el ministro Soria se muestra un convencido defensor del proyecto de Repsol de perforar las aguas de Canarias a la búsqueda de petróleo, porque España «no puede permitirse renunciar a la exploración de estos recursos», unos yacimientos donde habría «mucho petróleo y de buena calidad». Las autoridades canarias están radicalmente en contra del proyecto, porque aseguran que pone en peligro la riqueza medioambiental de la isla y su principal sector económico, el turismo. Paulino Rivero ha dicho que el ministro «parece más un accionista de Repsol que un canario», lo que según el refranero podría traducirse en aquello de que «cuánto más se agacha uno [Soria] más se le ve el culo». Soria apoya las investigaciones sobre hidrocarburos porque asegura que, de dar resultados, «contribuirían a reducir la dependencia energética de España. Las estimaciones hablan de una bolsa de mil millones de barriles, lo que supondría contar con una fuente de hidrocarburos para los próximos 25 o 30 años». 

Bien, estas son las cifras que maneja el señor ministro: 1.000 millones de barriles para garantizarnos el suministro de 25-30 años. Vamos a analizarlas. No se preocupen, no hace falta tener la preclara inteligencia del señor Soria ni contar con la cohorte de asesores que le aconsejan. Basta con un abaco y unos datos muy sencillos.

Al exministro de Medio Ambiente,
Arias Cañete también le gustaba Repsol (Fuente)
En la página web del ministerio de Industria, Energía y Turismo que dirige nuestro amigo canario, pueden obtenerse los datos de consumo de petróleo en España. No parece que los técnicos del ministerio hayan hecho mucho esfuerzo en actualizarlos, porque son de 2011. Como los datos para 2014 no variarán mucho, utilicémoslos para nuestras cuentas: según esa web, en 2011 se consumieron en España 58,3 millones de toneladas, lo que significa que los españoles consumimos ese año 1.573.000 barriles diarios. Para los amigos de las cifras, como cada barril son 159 litros, en España se consumen cada día 250 millones de litros (el equivalente a 100 piscinas olímpicas llenas hasta los bordes), 10,4 millones de litros a la hora o 2.895 litros por segundo. 

Consumo mundial de energía primaria por regiones
y tipos de combustibles entre 1965 y 2011.
Fuente: Perfora, chico, perfora (Figura 2)
Estamos en la media mundial. La magnitud del consumo energético y la dependencia de los hidrocarburos resultan asombrosas: en equivalentes energéticos, los hidrocarburos representaron el 87% de los suministros energéticos en 2011 (Véase la figura adjunta). En una coyuntura de profunda crisis económica, con consumos energéticos amortiguados, el consumo mundial de petróleo durante 2013 ascendió a aproximadamente 32.000 millones de barriles, es decir un promedio de 87,6 millones de barriles diarios, lo que equivale a más de 161.000 litros por segundo.

Volvamos a nuestras cifras. Según los datos que maneja el señor ministro, en las aguas próximas a Canarias puede haber 1.000 millones de barriles. En una entrada anterior, ya establecí la diferencia entre recursos (volúmenes calculados a ojo de buen cubero) y reservas probadas. Como de costumbre, el ministro sigue fielmente a Repsol y ofrece los datos de los recursos, que desde que se inició la industria del petróleo, suelen ser muy superiores a las reservas reales, por lo general en un orden de magnitud entre 1,5 y dos veces mayores. Pero no seamos cicateros y concedamos al señor Soria sus mil millones (159.000 millones de litros) como si fueran reservas probadas.

Como en España se consumieron en 2011 1.573.000 barriles diarios, el consumo anual español ascendió a algo más 574 millones de barriles, de donde se deduce que las reservas canarias, aún calculadas hiperbólicamente, darían como mucho para 20 meses de consumo y no para los 20-30 años que calcula Repsol y repite el señor ministro. 

Pero una cosa es que alguien no razone y otra bien distinta que nos tome a los demás por tontos. Soria, la industria y los medios afines repiten incansablemente que encontrar petróleo en el suelo patrio contribuirá a “reducir la factura energética española”. Así sería si se nacionalizase la industria petrolífera española, nos declaráramos en “autarquía energética” y rompiéramos las reglas internacionales de comercio de crudo. Y es que usted no puede andar de aquí para allá vendiendo sus barriles. Los barriles se negocian en el mercado internacional al precio vigente, que en estos momentos está a unos 110 dólares por barril Brent. No importa si lo extrae y lo comercializa Repsol o el sursuncorda. Los españoles tendremos que comprarlo a ese precio salvo, claro está, que Repsol se transforme en ONG y le regale la producción a don José Manuel Soria.

sábado, 14 de junio de 2014

Cómo se inflan los precios de la gasolina (y 4)

Esta entrada procede de la anterior. [La definición de todos los términos técnicos puede encontrarse en este enlace].

El informe El papel de la especulación del mercado en el aumento de los precios de petróleo y gas, elaborado por el Subcomité Permanente del Senado de los Estados Unidos y publicado en junio de 2006, lo dejaba perfectamente claro: la desregulación del comercio internacional de futuros de derivados del petróleo en la última década abrió de par en par la puerta para la actual burbuja especulativa de los precios, un guiñol cuyos hilos se escaparon de la OPEP y hoy se controlan desde los mercados desregulados de Wall Street y de la City londinense. El informe comenzaba diciendo (p. 3):
 [...] hay pruebas que apoyan la conclusión de que la gran especulación desatada en el mercado [energético] actual ha incrementado significativamente los precios. 
Lo que documentaban los senadores en el informe era un enorme vacío jurídico en la regulación del comercio de derivados del petróleo tan grande que escapaba del control gubernamental. Ese vacío era el que había provocado el aumento gradual de los precios del petróleo hasta ponerlo por las nubes en los últimos meses de aquel año y lo elevaría por encima de los 140 dólares por barril dos años después de la redacción del informe. Siglo y medio después de las primeras producciones industriales del petróleo, el barril estadounidense había multiplicado su precio setenta veces. El informe del Senado fue ignorado en los medios de comunicación y en el Congreso. Los lobbies se encargaron de silenciarlo.

El informe señalaba que la Commodity Futures Trading Commission (CFTC), la agencia federal independiente que se encarga de la regulación de las bolsas de comercio y del mercado de futuros de materias primas, había sido creada en 1975 por el Congreso para garantizar que los precios en el mercado de futuros reflejaran las leyes de la oferta y la demanda y se evitaran las prácticas manipuladoras y las maniobras especulativas excesivas. La Ley de Mercado de Materias Primas de Estados Unidos (CEA: US Commodity Exchange Act) proclama que:
[...] la especulación excesiva en cualquier producto dentro del mercado de futuros [...] provoca fluctuaciones repentinas irracionales y cambios injustificados en el precio de dicho producto, que representan una carga excesiva e innecesaria para el comercio interestatal de las mercancías. 
Además, la CEA ordenaba a la CFTC que estableciera los límites de negociación
[...] que la Comisión considere necesarios para reducir, eliminar o prevenir esa carga [especulativa]. 

El asunto estaba en saber dónde estaba la CFTC cuando los precios empezaron dispararse en 2006. Todo parecía indicar que había estado deliberadamente alejada de sus responsabilidades de supervisión en el producto más importante comercializado del mundo, el petróleo. El informe del Senado continuaba esclareciendo el asunto (las negritas son mías):
Hasta hace poco, los futuros energéticos estadounidenses se negociaban exclusivamente en intercambios regulados dentro de los Estados Unidos, como el NYMEX, que estaban sujetos a una amplia supervisión de la CFTC, incluyendo el seguimiento continuo para detectar e impedir la manipulación de precios o el fraude. En los últimos años, sin embargo, ha habido un enorme crecimiento en la negociación de los contratos estructurados como contratos de futuros que se negocian en mercados electrónicos OTC no regulados. Debido a su similitud con los contratos de futuros regulados a menudo se llaman “pseudofuturos”.
La única diferencia práctica entre los pseudofuturos y los verdaderos contratos de futuros es que los primeros se negocian en mercados no regulados, mientras que los segundos se negocian en mercados regulados. El comercio de productos energéticos de las grandes empresas en los intercambios electrónicos OTC quedó exento de la supervisión de la CFTC por una disposición introducida a instancias de Enron y otros grandes operadores energéticos en la Ley de Modernización de Futuros de Materias Primas de 2000 en las últimas horas del 106º Congreso [Los republicanos tenían la mayoría de la Cámara y preparaban la llegada a su primera Presidencia de George W. Bush, vástago de una familia petrolera texana]. 
El impacto de la falta de supervisión del mercado fue sustancial. Los comerciantes tradicionales del NYMEX, por ejemplo, están obligados a llevar un registro de todas las operaciones e informar de sus grandes operaciones a la CFTC. Estos informes sobre grandes operaciones, los llamados Large Trade Reports, junto con los datos de las operaciones comerciales diarias, proporcionaban a la CFTC la información sobre los precios y el volumen de las transacciones, lo que los convertía en esenciales para que el organismo regulador gubernamental pudiese calibrar el alcance de la especulación en los mercados y para detectar, prevenir y perseguir la manipulación de precios. El Presidente de la CFTC Reuben Jeffrey decía en 2008 que: “el sistema de información Large Trader de la Comisión es uno de los pilares de nuestro programa de vigilancia y permite la detección de posiciones concentradas y coordinadas que podrían ser utilizados por uno o más operadores para intentar la manipulación”.
A diferencia de las operaciones llevadas a cabo en el NYMEX, los operadores electrónicos no regulados de tipo OTC no están obligados a llevar un registro o archivo de informes Large Trader por lo que sus operaciones están exentas de la rutina de supervisión de la CFTC. A diferencia de las operaciones realizadas en las bolsas de futuros regulados, no hay límite en el número de contratos que un especulador consiga vía electrónica en un OTC, ningún seguimiento de las negociaciones de intercambio y ninguna noticia de la cantidad de contratos vigentes al final de cada día.
Fuente
Después, para asegurarse que el camino de la desregulación y de la consiguiente manipulación especulativa quedase más expedito, en enero de 2006, la CFTC de la Administración de George W. Bush permitió que la Intercontinental Exchange (ICE), el operador líder de los intercambios electrónicos de energía, utilizara sus terminales comerciales en Estados Unidos para que el comercio de futuros de crudo estadounidense entrase en el mercado ICE Futures de Londres.

Hasta ese momento, el mercado ICE de Londres había negociado únicamente en materias primas energéticas europeas, el crudo Brent y el mercado de gas natural británico. En 1999, la Bolsa de Londres había obtenido el permiso de la CFTC para instalar terminales de ordenador en los Estados Unidos con objeto de que los agentes bursátiles de Nueva York y otras ciudades de Estados Unidos tuvieran acceso a los productos energéticos europeos negociados a través del ICE.

Así las cosas, los operadores que desean negociar dentro de Estados Unidos los productos energéticos estadounidenses –crudo, gasolina y gasóleos- pueden eludir todos los requisitos de supervisión y presentación de informes a la CFTC de Estados Unidos haciendo sus operaciones a través de la Bolsa de Futuros ICE de Londres en vez de hacerlo a través del NYMEX de Nueva York, eludiendo los controles públicos que obligan a los participantes en el parqué neoyorquino. 

Una maniobra política en favor de los interese petroleros que lo habían llevado hasta la Casa Blanca. El regulador gubernamental del mercado de futuros energéticos estadounidense, la CFTC, abrió el camino al actual, desregulado y opaco mercado de la especulación de futuros. Téngase en cuenta, además, que ICE Futures, a pesar de estar en Londres, es propiedad y está controlada por una empresa de Estados Unidos con sede en Atlanta, Georgia.

Evolución de los precios del petróleo WTI (1972-2009).
Los precios reales están calculados ajustando los nominales
con el IPC (2009 = 100). Fuente.
Un vistazo al precio del Brent y el precio de los futuros del WTI desde enero de 2006 muestra la notable correlación que hay entre la subida de los precios del petróleo y el comercio no regulado de futuros del ICE en los mercados estadounidenses (véase la figura adjunta). En enero de 2006, cuando la CFTC permitió que el mercado ICE se abriera, los precios del petróleo se negociaban a 59-60 dólares por barril. Luego subieron como la espuma. En 2008 a los especuladores se les fue la mano y el barril superó los 140 dólares. Hoy, años después, los precios rondan los 110 dólares y la tendencia es al alza. No es una cuestión provocada por la OPEP, es un problema de negligencia culpable del regulador gubernamental norteamericano. De libro: es exactamente el mismo fallo en la regulación o de abandono de las responsabilidades in vigilando de los reguladores que provocaron la caída de Lehman Brothers y todo el desastre económico que vino después.

Como la CFTC no exige al ICE que presente informes diarios de las grandes operaciones de los productos energéticos, no es capaz de detectar e impedir la manipulación de precios. Como señalaba el informe del Senado: 
La capacidad de la CFTC para detectar e impedir la manipulación de los precios de la energía tiene graves vacíos de información, porque los operadores en los intercambios electrónicos OTC y el mercado ICE de Londres están actualmente exentos de los requisitos de presentación de informes al CFTC.
Las grandes instituciones financieras, los fondos de inversión, los fondos de pensiones y otros grandes inversores manejan miles de millones de dólares en los mercados de materias primas energéticas para intentar aprovecharse de los cambios de precios o para protegerse contra ellos. La mayor parte de la inversión en el mercado energético no proviene de los productores o consumidores de los productos, sino de especuladores que tratan de tomar ventaja de los cambios en los precios. 

De hecho, las grandes compras de contratos de futuros del petróleo crudo de los especuladores han creado una demanda adicional ficticia de petróleo –los llamados “barriles de papel”- que ha elevado su precio para entregas futuras de la misma manera que el aumento en la demanda de los contratos para la entrega de un barril físico hoy hace subir el precio del petróleo en el mercado. En lo que al mercado se refiere, la demanda de un barril de petróleo que resulta de la compra de un contrato de futuros por un especulador es tan real como la demanda resultante del mismo barril cuando la compra de un contrato de futuros lo hace una refinería, una compañía aérea u otro usuario real del petróleo.

Goldman Sachs y Morgan Stanley, dos gigantes financieros, son actualmente las dos principales empresas de comercialización de energía en los Estados Unidos. Citigroup y JP Morgan Chase, además de muchos otros fondos de cobertura, son también grandes jugadores en el tapete verde del mercado energético convertido en un casino financiero.

En junio de 2006, el petróleo cotizaba en los mercados de futuros a 60 dólares el barril; la investigación del Senado estimaba que unos 25 dólares se debían a la especulación financiera pura. Un analista estimó en  2008 que teniendo en cuenta los niveles de producción de petróleo de Estados Unidos los precios del crudo WTI deberían estar alrededor de los 25 dólares el barril, y no a 60. A los precios de hoy, eso significa que en las actuales condiciones de equilibrio entre la oferta y la demanda de crudo, al menos 60 o 70 dólares de los más de 105 dólares por barril actuales se deben a los fondos de cobertura y a la especulación pura de las instituciones financieras. Nadie lo sabe oficialmente salvo el puñado de bancos que comercian con la energía en Nueva York y Londres y desde luego ellos no van a decir nada al respecto.

Comprando un gran número de contratos de futuros y, por tanto, alzando los precios futuros a niveles más altos que los precios actuales, los especuladores han proporcionado un incentivo financiero para que las compañías refineras, los mayoristas intermediarios o las empresas aeronáuticas llenen sus almacenes. Una refinería comprará petróleo extra hoy, incluso si cuesta 110 dólares por barril, si piensa que su precio futuro será aún mayor. Como consecuencia de la demanda especulativa ficticia creada, durante los últimos años los inventarios del crudo almacenado en Estados Unidos son más altos que en cualquier otro momento de la última década. Resultado final: nos encontramos en una extraña situación en la que hay grandes reservas de crudo y altos precios del mismo.

Las evidencias también sugieren que las tantas veces cacareada geopolítica, los factores económicos y los factores naturales no explican el aumento de los precios de la energía que se observan en las cifras reales de la oferta y demanda de crudo: aunque la demanda ha aumentado considerablemente en los últimos años, también lo han hecho los suministros. En los últimos años la producción mundial de crudo ha aumentado junto con la demanda; de hecho, durante este periodo los suministros mundiales han superado a la demanda, según el Departamento de Energía de Estados Unidos. 

Para los grandes fondos de pensiones y los bancos europeos y estadounidenses ansiosos de conseguir beneficios tras el desplome iniciado en 2007 con la caída de Lehman Brothers y las crisis inmobiliarias que le han seguido, el petróleo se ha convertido en una de las mejores vías para conseguir grandes ganancias especulativas. El telón de fondo que sustenta la actual burbuja de los precios del petróleo continúa siendo la agitación en Oriente Medio, en Sudán, en Venezuela, en Pakistán, en la demanda petrolera de China o India y en la mayor parte del mundo en desarrollo. Los especuladores comercian con rumores, no con hechos

 ... y se llenan los bolsillos cada vez que usted o yo vamos a la gasolinera.

viernes, 13 de junio de 2014

Cómo se inflan los precios de la gasolina (3)

Esta entrada procede es continuación de la anterior. [La definición de todos los términos técnicos puede encontrarse en este enlace].

El primer pozo petrolífero de Estados Unidos (1859). 
El “coronel” Edwin L. Drake (a la derecha) 
posa ante el primer pozo petrolífero erigido en Norteamérica.
   Fuente
En la década de 1850, los combustibles para quinqués y para la iluminación callejera, los lubricantes y los disolventes se obtenían a partir de varias fuentes como el aceite de manteca de cerdo, la grasa de ballena, el alcohol obtenido de productos agrícolas o de la trementina de madera. Varias empresas comerciales producían petróleo o gas mediante procesos de tratamiento de carbón, asfalto, brea, alquitranes e incluso de lutitas. Comenzó una nueva era cuando el coronel Edwin Drake logró producir con éxito cantidades comerciales de crudo de un pozo de unos veinte metros de profundidad en Oil Creek, Pensilvania, en 1859.

El proceso de obtener petróleo a partir del carbón por los laboriosos y costosos procesos utilizados hasta entonces, los patentados por Gessner y Downer, respectivamente, era muy caro: el barril de crudo de 40 galones salía al mercado al precio de 80 dólares, unos 1.900 dólares actuales (Hamilton, 2009), lo que lo ponía fuera del alcance de la mayor parte de las familias. Entonces, en agosto de 1859, apareció el coronel Drake y puso en el mercado sus barriles a la cuarta parte del precio del mercado: veinte dólares por barril. Reventó el mercado.

Campo petrolífero de Long Beach,
California en 1923. Fuente
Conforme incrementó su producción y los barriles comenzaron a inundar un mercado cuyos clientes no podían creer que ahora sí podían acceder al petróleo a precios razonables, los precios fueron cayendo. A finales de 1859, cuando apenas llevaba cuatro meses extrayendo, Drake vendía su petróleo a 9,60 dólares el barril, unos 228 dólares al cambio actual. Otros hombres se pusieron a la rueda de Drake y comenzaron a perforar pozos. La producción se multiplicó en Pensilvania: en 1860 se producían medio millón de barriles; al año siguiente ya se producía el cuádruple, dos millones de barriles, al tiempo que los precios se desplomaban. A finales de 1861, el barril se vendía a 10 centavos, unos 2,4 dólares de hoy. Muchos de los recién enriquecidos productores se retiraron y dejaron la producción en manos de un puñado de compañías.

Con esto quiero fijar la idea de que la extracción de petróleo es muy barata. Lo era entonces, cuando aquellos pozos pioneros eran artefactos casi artesanales que consumían mucha mano de obra y enormes esfuerzos, y lo es aún más ahora, con procesos de perforación y extracción del crudo convencional estandarizados, mecanizados y automatizados. Si a los escasos costes de upstream le añadimos la economía de escala (piensen en esos 32.000 Mbls que se consumen cada año en el mundo) podemos llegar a la conclusión de que poner barriles de crudo en el mercado sale muy barato. Si el coronel Drake y sus competidores eran capaces de extraer petróleo, envasarlo y ponerlo en el mercado a 2,4 dólares el barril, ¿por qué hoy el mismo barril cuesta 108 dólares? La respuesta es la de siempre: la especulación financiera.

Fotograma de Gigante. Fuente
Hoy día, el antiguo y cerrado club de los petroleros que se reunía en los elegantes salones de los mejores hoteles de Texas (recuerden por ejemplo, la película Gigante) pasaron a la historia. Las familias petroleras están ahora en Wall Street y en la City londinense, donde se urden las maniobras de casino características del desregulado mercado financiero, y donde los precios del crudo FOB se inflan para encarecerlo o abaratarlo a voluntad de los especuladores. En el casino de los carburantes han jugado su papel los mismos procedimientos –la desregulación de los mercados de futuros y derivados y la especulación financiera que inevitablemente le sigue- que concentra el poder de decisión en unas pocas manos, las mismas que inflaron la burbuja de las subprime y la burbuja inmobiliaria que nos han llevado a la Gran Recesión actual. El negocio del petróleo está al inicio de la rueda, en la especulación que sigue a la producción del crudo: ahí está la mena. El resto, el transporte, el refinado, la venta mayorista y minorista es una ganga cuyos márgenes se pueden casi regalar.

El precio del petróleo hoy en día no se realiza de acuerdo a la tradicional relación entre oferta y demanda. Está controlado por un sofisticado sistema de mercado financiero y por las cuatro principales compañías petroleras angloamericanas, los “Majors”. Al menos el 60% del precio del crudo de hoy es pura especulación impulsada por los grandes bancos y los fondos de cobertura o hedge funds. También interviene, cómo no, el pico del petróleo y puede estar condicionado por determinados acontecimientos geopolíticos, como las guerras entre árabes e israelitas, el derrocamiento del shah de Persia, la guerra de Irak e Irán o las primaveras árabes, pero tiene que ver sobre todo con el control del petróleo y de su precio. ¿Cómo? Esta es, en resumen, la historia.

Antes de comenzarla, para los que no estén familiarizados con los mercados financieros y con las trampas con los combustibles resultaría muy ilustrativo repasar la historia del auge, la cima y el desplome del gran gigante energético Enron, autor de la más grande estafa energético-financiera jamás conocida. El resumen de Wikipedia, muy bien documentado, resultará más que suficiente. Si prefieren un documental, vean Enron, los tipos que estafaron a América, de Alex Gibney.

Fuente
Conviene también tener en cuenta que ya pasó a la historia el tiempo en el que eran los países de la OPEP los que regulaban el precio del petróleo según las leyes de la oferta y la demanda. El mercado internacional del petróleo se desreguló en tiempos del presidente George W. Bush y hoy  el New York Mercantile Exchange (NYMEX), la bolsa neoyorquina de transacción de futuros operada desde Wall Street, y el mercado ICE Futures de Londres controlan los precios mundiales del petróleo y la mayor parte del negocio del tráfico petróleo de libre comercio. Ambas ejercen su control a través de los contratos de futuros de los petróleos de referencia Brent y WTI. 

El Brent se utiliza en contratos al contado (spots) y a plazo (forwards) para valorar la mayor parte del crudo producido en los mercados mundiales de petróleo cada día. El precio del Brent es publicado por una agencia de la industria petrolera privada, Platt. Los principales productores de petróleo como Rusia y Nigeria usan también el Brent como referencia para fijar el precio del crudo que producen. Por tanto, el Brent es clave para el mercado europeo y, en cierta medida, para Asia. Históricamente, el WTI es la referencia para el crudo doméstico de Estados Unidos. Se utiliza como base para los futuros del petróleo estadounidense en la Bolsa y como punto de referencia clave para la producción estadounidense.

Todo eso es de dominio público, oficial y hasta parece claro. Pero la realidad es bien distinta, porque los precios reales del petróleo se establecen a través de un proceso tan opaco que solo un puñado de los principales bancos comerciales de petróleo como Goldman Sachs o Morgan Stanley conocen lo que se compra y se vende en los mercados de los futuros de derivados del petróleo, que son los que en realidad fijan los precios del petróleo físico en un este extraño nuevo mundo de "barriles de papel", que es una pieza fundamental en la globalización de los mercados. 

Continuará.

Cómo se inflan los precios de la gasolina (2)

Esta entrada procede de esta otra. [La definición de todos los términos técnicos utilizados, incluyendo la de los diferentes combustibles, puede obtenerse en este enlace].

Fuente
Los mercados de futuro consisten en la realización de contratos de compra o venta de ciertas materias en una fecha futura pactando en el presente el precio, la cantidad y la fecha de vencimiento. Nacieron originalmente en el siglo XIX con la denominación de “forwards” o “mercado a futuro”, con el objetivo de proteger a los productores de materias primas en un mercado caracterizado por épocas de concentración de la oferta (de cosecha) y por precios muy variables a lo largo del año, que restaban atractivo a la inversión. Las consecuencias de estos contratos fueron evidentes. Imaginemos que pacto la compra de un barril de petróleo a 140 dólares con fecha de vencimiento 31 de marzo de 2015. Se supone que al llegar a esta fecha deberé pagar lo acordado, pero pueden pasar varias cosas.

La primera es que el precio sea muy similar al pactado, en cuyo caso no debería haber mayores problemas. La segunda es que el precio real a esa fecha sea inferior al pactado, momento en el que me habré comprometido a pagar el barril a un precio mayor que el vigente. Y la tercera es que el precio sea superior al pactado y por tanto resulte que, una vez comprado, puedo vender el barril obteniendo un beneficio de la operación. Con el ejemplo citado, se ve claramente lo atractiva que puede ser la operación para los especuladores si estos son capaces de hacer crecer el precio del producto por el que han pujado. Por eso, por las expectativas de ganancias fabulosas, en los mercados de futuros hay dos tipos de agentes: aquellos que participan en el mercado para protegerse del riesgo en una actividad sometida a altas variaciones de precios (conocidos como “hedgers”), y aquellos inversores que asumen el riesgo con la perspectiva de obtener beneficios futuros.

La única información sobre la tipología de los participantes en los mercados de futuro es la clasificación realizada por la Commodities Futures Trading Commission de los Estados Unidos (CFTC), que regula el mercado de derivados sobre materias primas en Estados Unidos y cuya misión es proteger a los usuarios del mercado y al público en general contra posibles fraudes, manipulaciones o prácticas abusivas que afecten al normal desenvolvimiento de los mercados de materias primas y derivados financieros. 

El informe donde se presenta la clasificación de las posiciones de los distintos participantes se denomina “Commitments of traders” (COT). En el COT, la CFTC clasifica a los participantes en dos categorías denominadas “comerciales” y “no comerciales”. El primer grupo reúne a todos los agentes que están vinculados con la producción y/o necesitan la materia prima física para su abastecimiento. 

En el segundo grupo están los participantes que buscan rentabilidad en la variación de la cotización mediante una anticipación de lo que va a pasar con los precios, a los cuales se les denomina “no comerciales o especuladores”. Entre estos existen tres grandes tipos: los que buscan una cobertura para minimizar sus riesgos; los que buscan especular con las fluctuaciones de los precios comprando a corto y vendiendo a largo para obtener rentabilidad y, por último, los intermediarios que desean proveer a sus clientes soluciones personalizadas. 

El tiempo se ha encargado de complicar esta pragmática clasificación inicial. En la última década ha habido un progresivo aumento del volumen de contratación y de participantes, a la vez que las estrategias aplicadas son de una mayor complejidad. Por ejemplo, ahora hay empresas comerciales que asumen posiciones especulativas basándose en información del mercado, mientras que algunos intermediarios financieros proporcionan soluciones a medida para algunos clientes que necesitan la materia prima física. La introducción de nuevos participantes como fondos de inversión, fondos de pensiones, hedge funds, inversores en índices, negociadores y/o operadores especializados e inversores minoristas ha supuesto un dinamismo importante en el mercado. El perfil de las operaciones es extraordinariamente variado ya que mientras algunos participantes tienen una gestión más pasiva con posiciones a largo plazo, otros tienen un comportamiento muy de corto plazo buscando rentabilidades con el movimiento de la cotización. En definitiva, que el mercado de futuros tiene una dinámica críptica y casi browniana que impide clarificar cuánto hay de especulación en los actuales precios del petróleo.

Derivados financieros y deuda
 de los Estados Unidos.
Pasemos ahora al asunto de los derivados, que son contratos financieros entre dos o más partes que tiene como base o soporte un producto cualquiera. Hasta que se desreguló el mercado de futuros del petróleo, el negocio más común de derivados era el de compra y venta de acciones a futuro: si un inversor consideraba que las acciones de una empresa incrementarían su precio en un período determinado de tiempo, dicho inversor podría adquirir una “opción de compra” pagando una determinada prima. La opción de compra permitía que el inversor adquiriera el derecho (no la obligación) de poder comprar en un momento determinado una determinada cantidad de acciones a un precio preestablecido que era acordado de antemano. 

En el momento del vencimiento de la opción existían dos posibilidades; una de ellas era que el inversor estuviese en lo cierto y que el valor de las acciones se hubiese incrementado y, por lo tanto, podía ejercer su opción pagando la totalidad del monto de las acciones en el precio establecido y revenderlas a su precio actual de mercado, obteniendo un beneficio. Si, por el contrario, el inversor estaba equivocado y el valor de las acciones había mermado, podía dejar expirar la opción y perder únicamente el costo de la prima. Las “opciones de venta”, en cambio, funcionaban de manera inversa: si esta vez el inversor pensaba que una acción iba a bajar su precio en el futuro, podía adquirir una opción de venta, para lo que pagaba una prima que le daba el derecho, no la obligación, de vender una determinada cantidad de acciones en un momento especifico y a un precio estipulado de antemano. Si una vez vencido el plazo las acciones efectivamente bajaban, el inversor podría ejercer su opción, pudiendo adquirir dichas acciones a precio de mercado y revenderlas al precio prefijado en la opción, obteniendo un beneficio.

Fuente
El negocio de derivados del petróleo sigue un patrón similar al de las “opciones”, solo que en vez de tratar con inversores individuales, los clientes son grandes industrias o compañías de transporte y energéticas que en vez de comprar y vender opciones sobre acciones, lo hacen sobre productos como el gas natural, el petróleo o la electricidad. Gracias a este negocio, una empresa industrial o energética puede adquirir una “opción de compra” de una enorme cantidad de petróleo o de gas, a un determinado precio, por un tiempo prefijado, pagando únicamente una prima, que le permitía prever de manera más adecuada sobre sus costes y ganancias futuras, sin correr el riesgo de un aumento en el precio del producto.

Volvamos ahora al asunto del petróleo en la próxima entrada.

Cómo se inflan los precios de la gasolina (1)

[La definición de todos los términos técnicos utilizados, incluyendo la de los diferentes combustibles, puede obtenerse en este enlace].

Fuente
El día en que escribo estos párrafos el precio de operaciones del barril Brent era de 108,74 dólares USA (80,519 euros). Cada uno de los 159 litros de ese barril Brent salía a 0,506 euros. Ese mismo día, el precio del carburante más vendido en las gasolineras españolas, la gasolina de 95 octanos, tenía un precio de 1,387 euros. De manera que hay una diferencia entre el precio por litro de gasolina 95 y el del petróleo Brent de 0,881 euros, un margen que parece razonable si tenemos en cuenta que el petróleo Brent se entrega FOB*, lo que quiere decir que el comprador debe cargar con costes tales como el flete hasta el país consumidor, el coste de la descarga en puerto y su posterior bombeo o traslado hasta la refinería correspondiente. 

A estos costes hay que añadir la complejidad del proceso de refinación del petróleo y la infraestructura y los aditivos necesarios para procesar un barril de crudo en sus productos finales y, finalmente, se tiene que añadir el coste de la distribución de los principales combustibles refinados (gasolina y diésel) hasta las estaciones de servicio. Obviamente, se entiende que el precio de la gasolina que llega al surtidor lleva incluido, además de los impuestos, no solo todos estos costes sino también el margen de ganancia o comercialización de las empresas petroleras en toda esa cadena de procesos. Finalmente, se debe añadir el margen de comercialización de los dueños o concesionarios de las estaciones de gasolina. Todos esos costes deberían estar incluidos en la diferencia de 0,881 euros por litro a la que antes aludía. Eso, claro está, en el supuesto de que pudiera hacerse una conversión litro por litro de crudo Brent a gasolina de 95, lo que no es así. Empezaré por esto.

El primer punto a tomar en cuenta para entender la razón del precio de la gasolina, es conocer cuánta gasolina puede ser obtenida de un barril de petróleo. De un barril de petróleo sólo puede ser obtenida por destilación simple entre un 25 y un 30% de gasolina virgen o primaria. Es decir, de un barril de petróleo de 159 litros se pueden obtener por destilación simple unos 50 litros de gasolina. Quedan entonces 109 litros de remanente. Entran entonces en juego otros procesos (desintegración por catalisis, polimerización, alquilación, isomerización y reformulado) para obtener más gasolina de un barril de petróleo. 

Según el American Petroleum Institute, en el proceso de refinado petrolero la mayoría de los compuestos obtenidos resultan ser combustibles (las cifras son litros por barril): Gasolina (73,4); gasoil destilado, incluyendo el doméstico y el de automoción (39,7); queroseno para aviación (15,51); coque (2,2); gasoil residual destinado a uso industrial, marítimo y de generación de electricidad (6,4); gases licuados del petróleo (5,7); gases de refinería (6,8); asfaltos y breas (5,3); materias primas para petroquímicas (4,21); lubricantes (4,5); queroseno (0,8); otros (1,5). Nótese que el total de productos obtenidos son 10,2 litros más que los 159 que entraron debido a los procesos de ganancias de refinería. No deja de ser ilustrativo el esfuerzo para obtener carburantes si se tiene en cuenta que el rendimiento termodinámico de un motor de combustión interna es de solo un 23%, en contraposición a los infinitos usos (desde fertilizantes hasta plásticos y medicinas) que podrían ser obtenidos de un barril de petróleo en una planta petroquímica. 

Si sumamos los litros de gasolina (73,4), los de diésel (39,7), los de queroseno para aviación (15,1) y hasta los combustibles residuales (6,4), obtendremos un valor de 131,5 litros. Para simplificar nuestros cálculos, supongamos ahora que todos esos litros pudieran transformarse en gasolina de 95 octanos, que ya es suponer. Puestos en surtidor, tendrían un valor de 182,18 euros (131,5 x 1,387). En términos comerciales, la diferencia entre lo que costó el barril Brent (80,519 euros) y los 182,18 euros obtenidos por los litros de gasolina, arroja un margen de 101, 661 euros, lo que parece un negocio más que razonable. 

Fuente
Ahora bien, estamos hablando de la gasolina puesta en surtidor que lleva incluidos los impuestos. Según la Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos (AOP), el precio de los carburantes está formado por tres factores: el precio de la materia prima, esto es, el barril de petróleo; otros costes de producción, transporte e intermediación comercial; y, por último, los impuestos, que suponen la mitad del precio final de venta. De acuerdo con los datos de AOP, el valor real de la gasolina de 95 octanos es el 51,71% del coste final, mientras que el 48,29% restante se debería íntegramente a los impuestos. En el caso del gasóleo de tipo A, el 57,31% sería correspondiente al precio sin impuestos, y el 42,69% es achacable a la fiscalidad. En España, los carburantes están gravados por tres tipos de impuestos. El principal es el Impuesto Especial de Hidrocarburos; el segundo en en el cómputo del precio total es el IVA, (21%). El tercer gravamen es el Impuesto sobre Ventas Minoristas de Determinados Hidrocarburos (IVMDH), que está determinado por el Estado y por las autonomías.

En resumidas cuentas, que de los 182,18 euros de nuestra gasolina de marras, el 48,29% son impuestos, lo que sitúa el verdadero valor comercial antes de impuestos en 87,97 euros o, lo que es lo mismo, a un coste de 0,669 euros por litro. Ergo, si el barril costaba en origen 80,519 euros y lo que obtengo transformándolo al máximo de su rendimiento posible en gasolina son 87,97 euros, ¿qué valor comercial pueden tener los diferentes productos obtenidos en la refinación los litros restantes del barril de petróleo Brent no convertidos en gasolina para que puedan compensar los costes de todo el proceso de la compra, traslado, refinación, transformación y venta de ese complejo mundo que se mueve en torno a un barril de petróleo? Si apartamos de la vista de los procesos industriales y los fijamos en los movimientos especulativos que rodean al petróleo y a tantas otras mercancías, podremos explicarnos muchas cosas. 

Procede ahora ocuparse sobre unos conceptos importantes y esclarecedores: “mercados de futuros” y “derivados energéticos” para regresar después al asunto del petróleo. Continuaré en las próximas entradas.

El virus que surgió del frío

Este post procede de este otro.

Lápida en recuerdo de los niños muertos
por la epidemia de gripe de 1918
en Lebanon, Pennsilvania.
En 1950, un médico sueco de 25 años, Johan Hultin, cursaba el doctorado en la Universidad Estatal de Iowa cuando un profesor comentó que como la gripe de 1918 había llegado hasta el Ártico, la única forma de conocer al virus causante podría ser resucitarlo a partir de tejidos obtenidos de una víctima que hubiese quedado sepultada en permafrost, una capa permanentemente helada del subsuelo que, funcionando como un congelador natural, impide razonablemente bien la putrefacción de la materia orgánica enterrada. Para el resto de los alumnos la idea de reconstruir un virus desde el hielo pasó desapercibida, pero el imaginativo Hultin cazó al vuelo lo que podría ser un excelente tema para una tesis doctoral: encontraría el virus, lo recuperaría, y lo estudiaría con detalle para conocer su origen. Abrió un mapa, consultó la biblioteca, indagó aquí y allá, y recaló finalmente en un pueblecito costero de Alaska: Brevig Mission. Situado en la península de Seward, junto al Círculo Polar Ártico, Brevig es uno de los pueblos norteamericanos más cercanos a Rusia, honor que comparte con un minúsculo asentamiento, Wales, situado a menos de noventa kilómetros de la península siberiana de Kamtchatka. Si algo no escasea allí, donde el termómetro desciende todos los inviernos a -30º, es el permafrost.
Brevig Mission, Alaska en 2010

No es fácil llegar hasta Brevig Mission, un asentamiento con aire de provisionalidad en el que se alinean unas decenas de casas prefabricadas de madera gris habitadas por cincuenta familias esquimales de la etnia inupiat. Hay que volar hasta Nome, un pueblo cuyo pequeño aeródromo está conectado con el aeropuerto internacional de Fairbanks. Si se dan tres condiciones (tener prisa, andar sobrado de dinero y gozar de buen tiempo) alquile una avioneta que, en menos de una hora, aterrizará en una bacheada pista de aterrizaje construida junto a la playa pedregosa del mar de Bering. Si es verano, siga mi recomendación: alquile un vehículo y conduzca tranquilamente por los apenas doscientos kilómetros que le llevarán hasta Brevig después de casi cuatro horas de trayecto por una pista embarrada (está trazada sobre un permafrost rezumante) pero razonablemente bien conservada. Dos consejos: primero, si piensa detenerse en la hermosa e inabarcable tundra florecida atravesada por la pista, lleve un buen repelente antimosquitos y esté atento a los osos. Segundo, no intente reservar hotel: abrir un hotel en Brevig no le ha parecido a nadie un negocio razonable. A cambio, podrá pasar la noche de balde en los colchones de la escuela que el Bering Schoolar District tiene disponibles para los escasos visitantes. Antes de dormir, embadúrnese de repelente y cierre el saco todo lo que pueda.

Cuentan en Brevig que el virus de 1918 arribó en el trineo que, procedente de Nome, les traía el correo de cuando en cuando. Llegase como llegase, el bioterrorista más mortífero de la historia hizo allí un trabajo concienzudo. En el pequeño cementerio comunal, una cruz destaca sobre todas las demás; bajo ella, una lápida funeraria luce una borrosa inscripción: «Setenta y dos esquimales inupiat están enterrados en esta fosa común. Reza por ellos, honra y recuerda a estos aldeanos que perdieron la vida en la pandemia de gripe, durante el breve lapso de cinco días, del 15 al 20 de noviembre de 1918». Eran 80 vecinos y el virus mató a 72 en menos de una semana; algo digno de una novela de Stephen King.

El doctor Hultin ante la tumba donde
se encuentran los restos de los 72 muertos
por la gripe en Brevig Mission.
La leyenda de la cruz aparece en la siguiente foto.

Convertido en un explorador con fonendoscopio, Hultin visitó uno a uno los poblados de la península de Seward buscando cementerios con permafrost y escuchando viejas historias acerca de aquellas fiebres tan contagiosas como una maldición y tan rápidas que mataban a un hombre en apenas unas horas. Cuando vio aquella gran cruz en la loma de Brevig, creyó haber hallado al fin la guarida de su invisible presa y su pasaporte hacia el doctorado. En junio de 1951 Hultin excavó un par de metros en el permafrost del cementerio, exhumó cuatro cadáveres con signos evidentes de muerte por hemorragia pulmonar, tomó muestras, las selló en recipientes herméticos y regresó a Iowa. Una vez allí, usó extractos de las muestras para infectar animales de experimentación, intentando despertar al virus de su letargo de tres décadas, pero falló. Allí no quedaba ni un solo virus. El asesino había muerto. En realidad, con los medios y los conocimientos de la época era imposible que Hultin hubiera conseguido algo. Comprobó que los esfuerzos inútiles conducen a la melancolía: la creativa tesis se había esfumado.


Fuente
El 21 de marzo de 1997 la revista Science publicó un artículo que significó un enorme avance para descifrar los secretos del virus de la gripe de 1918. Para conseguirlo, un equipo de científicos militares dirigido por el doctor Jeffery K. Taubenberger había usado una técnica de biología molecular muy reciente, la PCR, aplicándola en muestras de tejido pulmonar de 120 soldados víctimas de aquella gripe. De todas ellas, sólo las procedentes de los soldados Roscoe Waughn y James Downs, ambos muertos el 26 de septiembre de 1918, guardaban trozos del virulento asesino. Pese a que sólo era una reconstrucción fragmentaria del genoma vírico, se trataba de un logro sin precedentes. Cuando publicó su artículo, Taubenberger tenía un gran problema: resucitar aquel fragmento del virus había significado agotar todo el material disponible. Si no encontraba más muestras que conservaran al patógeno vivo, la investigación había terminado. 

Dos días después, en San Francisco, un médico jubilado leía el último número de Science que acababa de dejarle el correo. Atónito, devoró el artículo de apenas cuatro páginas –Primera caracterización genética del virus de la gripe “española” de 1918- y retrocedió por el túnel del tiempo hasta los hielos perpetuos del mar de Bering y a la cruz de madera de aquel cementerio cercano al fin del mundo. Johan Hultin se dio cuenta de que los científicos militares habían encontrado el rastro del asesino que él, cuarenta y cinco años antes, había buscado desesperadamente.  Además, supo leer entre líneas lo que preocupaba a Taubenberger: tenía un rastro muy leve, una pequeña pista, muy valiosa, sí, pero insuficiente para encontrar la guarida del virus. ¡Pero él sabía dónde estaba escondido! 

Víctima de la gripe conservada
en el permafrost de Brevig Mission
(Fuente)
No lo dudó un instante. Aun sin conocerlo personalmente, telefoneó a Taubenberger, y poco después, a sus 73 años, estaba de nuevo rumbo a Brevig Mission. Algunos viejos esquimales se alegraron mucho de verlo tantos años después y le permitieron excavar de nuevo sin ningún problema. Encontró los restos congelados de una mujer obesa. Dedujo acertadamente que era muy posible que la grasa hubiera ayudado a proteger los restos del virus, así que tomó unas muestras de pulmón y, sin pasar por su casa, voló directamente a Washington y le entregó las muestras a Taubenberger. Siete años más tarde, Hultin estaba tranquilamente en su casa cuando sonó el teléfono: «-Johan, soy Jeffery. Lo tenemos. -¿Completo? –Sí, amigo, completo.» Taubenberger daba por finalizado el trabajo que había iniciado diez años antes, tras leer un artículo sobre los ojos de John Dalton. El 7 de octubre de 2005 Nature y Science publicaron dos de los hitos científicos de aquel año: la reconstrucción completa del virus de la gripe española había terminado. 

Casi 90 años después de que la peor pandemia de la historia hubiera matado a 50 millones de personas y desaparecido para siempre, el sueño de la razón había resucitado al monstruo. Por fin, con 80 años de edad, Johan Hultin dio por terminado su experimento.