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sábado, 17 de septiembre de 2016

Una erección de aúpa


En la mitología griega, Príapo, cuyo nombre está en la raíz del priapismo, una enfermedad que provoca la erección permanente y dolorosa del pene, es un dios de la fertilidad y un personaje puramente fálico. Príapo se solía representar con un enorme falo en perpetua erección o en posición fálica, símbolo de la fuerza fecundadora de la naturaleza.

Acabamos de saber que las arañas tienen su propio Príapo. Un desafortunado arácnido de la familia de los opiliónidos, lleva casi cien millones de años con el pene erecto. Los opiliones son un nutrido grupo de arácnidos de los que se han descrito unas 6.500 especies[i], conocidos vulgarmente como murgaños o segadores. Superficialmente son parecidos a las arañas de las que se diferencian porque su cuerpo no aparece claramente segmentado como en la mayoría de los arácnidos, sino que cefalotórax y abdomen forman una unidad globosa en la que apenas se distinguen. El tronco globoso mide típicamente entre cinco y diez milímetros, pero puede llegar a veinte en especies tropicales aunque también hay formas diminutas.

Del cuerpo salen los mismos apéndices que en todos los arácnidos: un par de quelíceros, un par de pedipalpos y cuatro pares de patas locomotoras. Los opiliones pertenecen a una de las familias de arácnidos que cuentan con un pene. Otras especies de araña cuentan con unos bulbos para reproducirse. Los opiliónidos son muy comunes en las viviendas, pero no se asusten: sus quelíceros, los órganos con lo que muerden las arañas, acaban en pinza en vez de en una uña, y carecen de glándula venenosa.

Vista frontal de un ejemplar de un
opiliónido del género  Leiobunum.
En un reciente artículo publicado en la revista científica The Science of Nature, los investigadores Jason A. Dunlop (curador de la colección de arácnidos del Museo de Historia Natural de Berlín), Paul A. Selden (geólogo de la Universidad de Kansas) y Gonzalo Giribet (Departamento de Biología Evolutiva de Harvard) han encontrado un ejemplar del segador fósil Halitherses grimaldii del Cretácico (hace unos 99 millones de años) preservado en un trozo de ámbar birmano. La novedad no está en que se trate de una nueva especie, puesto que H. grimaldii ya había sido descrito en  2005, sino que el espécimen muestra un pene completamente extendido.

Este es el primer registro de un órgano copulador masculino de esta naturaleza preservado en ámbar y es de especial importancia debido a la antigüedad del depósito. El pene presenta un delgado tronco con el extremo distal aplanado, un glande espatular en forma de corazón y un estilo distal corto, torcido en la punta. En los opiliones actuales, el pene es uno de los caracteres más importantes para clasificarlos. La morfología genital masculina en H. grimaldii parece ser excepcional dentro del grupo (cladoDyspnoi al que pertenece este fósil. Los grandes ojos difieren también notablemente de otros miembros de la subfamilia Ortholasmatinae en la que se incluyó en principio a H. grimaldii. Por tanto, la estructura única del pene, la originalidad de los ojos y la probable ausencia de dientes diáfanos, presentes en todos los demás Dyspnoi existentes, sugieren que H. grimaldii representa una nueva familia ya extinta de opiliones.

La flecha señala el pene erecto de esta araña
que mide un cuarto de su cuerpo.
© J. Dunlop et al. y The science of Nature.
Y ahora vamos a lo que vamos. Encontrar tamaño órgano copulador fue toda una sorpresa, porque por lo general están escondidos dentro del cuerpo de los opiliones. De hecho, este es el primer registro que se tiene de un órgano copulador masculino de esta naturaleza preservado en ámbar. Y el animalito no estaba precisamente mal dotado. El pene de H. grimaldii, se extiende casi medio milímetro desde la parte baja del abdomen, una longitud nada desdeñable si se tiene en cuenta que el cuerpo, sin contar las patas, mide dos milímetros de largo. Si el mismísimo Príapo hubiese medido, pongamos, un metro ochenta, su pene, de querer equipararse al de H. grimaldii, debería haber medido 45 centímetros más o menos.




Detalle aumentado de la foto anterior.
© J. Dunlop et al. y The science of Nature.



[i] Pinto-da-Rocha, R., Machado, G. & Giribet, G. (eds.) (2007): Harvestmen-The Biology of Opiliones. Harvard University Press.

La estricnina y el abominable misterio de las plantas con flores

Strychnos nux-vomica
La división de las Angiospermas, o plantas con flores, comprende aquellas especies cuyos óvulos están encerrados dentro de un recipiente llamado ovario. No sólo es el grupo vegetal más diversificado del planeta, con al menos 260.000 especies, sino también uno de los más misteriosos. Aparentemente surgieron de la nada hace unos 100 millones de años y, aunque deberían haber evolucionado a partir de las gimnospermas, hasta la fecha no se han encontrado formas intermedias. Como el registro fósil de las angiospermas es muy incompleto, el hallazgo de una flor completa hace 15 millones de años que permanece intacta es una noticia impresionante.

Desde los tiempos de Darwin la súbita a aparición en el registro fósil de las angiospermas, las plantas con flores, ha supuesto un quebradero de cabeza para los investigadores. En una carta mandada a Joseph Hooker en1879, Charles Darwin se quejaba de que las plantas con flores aparecían repentinamente en el registro fósil, para diversificarse a continuación muy rápidamente. Un rompecabezas que el naturalista no dudaba en calificar de “abominable misterio".

A pesar de que varias generaciones de botánicos han interpretado el “abominable misterio” de Darwin como una metáfora para entender la historia evolutiva de las angiospermas, la evidencia sugiere que Darwin se negó a aceptar que la evolución de las angiospermas hubiera podido ser rápida y potencialmente saltacional [1], lo que pudiera ser usado como argumento a favor de la agenda creacionista dominante de la época. El repentino origen y la rápida diversificación de las angiospermas colocó a Darwin en una posición realmente incómoda, ya que las ideas que planteó en El origen de las especies se centraban en la propuesta de que las innovaciones biológicas (cambios o adaptaciones) ocurren de forma gradual (acumulación de pequeños cambios); por ello, la diversificación de las especies también ocurre de forma gradual. La fascinación y frustración de Darwin con el épico conjunto de eventos evolutivos asociados con el origen y rápida radiación de las plantas con flores es ya legendaria.

Darwin fue pionero en el estudio de las flores de las angiospermas y de su historia natural o funcionamiento, pero en su época se tenía un registro fósil poco conocido de las especies de angiospermas presentes en el Cretácico medio. Por ello, Darwin especulaba que la aparición repentina de esas plantas reflejaba su origen en un lugar remoto, es decir, una isla perdida o un continente aislado en el que las plantas estuvieron sujetas a sus propios cambios geográficos y tuvieron éxito al escapar de la extinción masiva de finales del Cretácico; según esa especulación de Darwin, carente de datos que la avalaran, las angiospermas salieron de su refugio, se extendieron rápidamente por un mundo en el que la competencia había perdido vigor debido a la extinción de las gimnospermas y, al adaptarse a los nuevos nichos ecológicos, se diversificaron.

La especulación de Darwin se debía a que el registro fósil de las angiospermas conocido en 1870 era fundamentalmente incompleto. Y las cosas siguen igual si se compara la riqueza del registro fósil en lo que se refiere a los animales y la escasez en lo que respecta a las plantas. Las angiospermas fosilizan mal y los fósiles animales han fascinado a los investigadores desde los albores de la Paleontología, que dejaron a los fósiles de plantas como un objetivo de segunda importancia en sus investigaciones. De hecho, los grandes avances recientes en la reconstrucción del origen y la evolución de las angiospermas se basan fundamentalmente en análisis genéticos y de biología molecular.

La flor fosilizada de la nueva especie Strychnos electri en la pieza de ámbar del Terciario medio. La flor mide menos de 20 mm y es el primer hallazgo de una especie de las Asteridae del Nuevo Mundo preservada en ámbar. © George Poinar.
Como el registro fósil de las angiospermas es tan incompleto, el impresionante hallazgo de una flor completa hace millones de años que permanece intacta es una gran noticia. Hace unos 30 años, el profesor George Poinar, de Oregon State University, recogió durante un trabajo de campo en la República Dominicana unos 500 fósiles, la mayoría de ellos de insectos. Poinar, autor de un conocido texto, Life in Amber (Stanford University Press, 1992), es un reconocido entomólogo, así que la prioridad de esas muestras se la dio a sus pequeños animalitos. Décadas después, agotadas sus investigaciones sobre los insectos recolectados, prestó atención a dos flores fosilizadas.

Para su sorpresa descubrió que estas dos flores, de menos de 20 mm de longitud, estaban sorprendentemente enteras, como si se acabaran de caer del árbol, al contrario de lo que ocurre con la mayoría de los fósiles de plantas en ámbar que normalmente se presentan fragmentadas. Aunque no era su especialidad, Poinar investigó y llegó a la conclusión de se trataba de una nueva especie de planta, ya extinta, que florecía en el Terciario medio, hace entre 20 y 45 millones de años. También pensó que se trataba de una especie de Strychnos,  un género de arbustos tropicales conocidos por su veneno letal, la estricnina.

Hasta ahí pudo llegar, porque Strychnos es un género de taxonomía endiablada (hay descritas más de 500 especies), de modo que hizo lo que hacen otros muchos científicos cuando se tropiezan con el muro del desconocimiento: buscó a una especialista. En 2015, Poinar envió imágenes de alta resolución (algunas de ellas acompañan a esta entrada) a una especialista del género, la profesora Lena Struwe, de Rutgers University, la universidad estatal de New Jersey. La profesora Struwe comparó la estructura física de las flores con todas las especies de Strychnos conocidas. Miró cada espécimen de las especies del Nuevo Mundo, las fotografió y la midió para poder compararlas con las imágenes que le había enviado Poinar.

Flor de Strychnos electri, mostrando una corola tubular en cuyo extremo pueden verse las anteras y un largo estilo que sobrepasa la boca del tubo petaloideo. © George Poinar.
Llegó a la conclusión de que era una nueva especie a la que, en un artículo publicado el pasado mes de febrero en Nature Plants, denominaron Strychnos electri en alusión a "elektron", el nombre griego para ámbar, la resina fosilizada de árboles. Cuando la corteza los árboles es herida por rotura o debido a un ataque por coleópteros de la madera u otros insectos, producen la resina como una protección contra enfermedades e infecciones bacterianas o de hongos. Después de exudar al exterior, la resina se endurece por polimerización en el interior de rocas arcillosas o arenosas, algunas veces calizas, que se formaban en los deltas fluviales, generalmente con mucha materia orgánica asociada, y se han conservado en su interior durante millones de años. La composición del ámbar varía dependiendo del árbol del que proviene, aunque todos tienen terpenos o compuestos que son comunes en las resinas endurecidas.

Detalle de la foto anterior los pétalos, las anteras y la base del estilo.© George Poinar. 
En muchas ocasiones, la resina, al escurrir sobre la corteza de troncos y ramas, llegó a atrapar burbujas de aire, gotas de agua, partículas de polvo o pequeños seres vivos como plantas, insectos, gusanos y hasta lagartijas, ranas y escorpiones, que quedan preservados como inclusiones fósiles deshidratadas, pero sin el encogimiento que normalmente causan las deshidrataciones, de manera que se conservan de tal forma que la estructura celular y hasta fragmentos de ADN resisten el paso del tiempo. Esas inclusiones ofrecen una gran cantidad de información de suma importancia para la Ciencia, porque permite acceder al conocimiento de la vida hace millones de años y descubrir especies ya desaparecidas. Existen muestras de ámbar tan perfectas desde el punto de vista paleoambiental, que permiten que los científicos reconstruyan un modelo de un ecosistema ya extinto.

El nuevo descubrimiento es considerado como una aportación de gran importancia para el estudio de las Asteridae, la subclase a la que pertenece el género Strychnos, de la que se tiene poca información paleontológica. Para los animales que existieron en el Cretácico superior, lo más probable es que S. electri no fuera un bocado apetitoso, porque casi todas las especies del género Strychnos son de alguna forma tóxicas y cada especie cuenta con su propio alcaloide con distintos efectos. Algunas son más tóxicas que otras, y puede ser que a estas últimas hayan superado la extinción debido al veneno que les servía como defensa contra herbívoros.




[1] En biología, se denomina saltación (del latín, saltus) a un cambio repentino y de gran magnitud producido entre una generación y la siguiente. Se denomina saltacionismo a la hipótesis que, en teoría evolutiva, se enfrenta al gradualismo darwinista y propone la saltación como mecanismo de especiación. Según el gradualismo el cambio ocurre, o debe ocurrir, lentamente en forma de pasos graduales o, lo que es lo mismo, sostiene que los cambios profundos son resultado del producto acumulado de procesos lentos pero continuos.

viernes, 16 de septiembre de 2016

Asesinos de los océanos

Hoy, 16 de septiembre, el número 353 (6305) de la revista Science publica un artículo en el que un equipo de investigadores universitarios estadounidenses presenta los resultados de un trabajo de investigación realizado para predecir mejor los efectos ecológicos y evolutivos de la creciente crisis de biodiversidad en los océanos modernos. Las conclusiones son claras: «La eliminación selectiva de los animales más grandes en los océanos modernos, sin precedentes en la historia de la vida animal, puede alterar los ecosistemas durante millones de años».

Para llevar a cabo su investigación, los científicos han utilizado una base de datos de 2.497 géneros de vertebrados y moluscos marinos que les permitió comparar los conjuntos de animales marinos modernos en peligro de extinción con los observados durante los períodos de extinción del pasado. Los resultados más relevantes demuestran que la extinción a la que asistimos actualmente se caracteriza por la extinción de grandes vertebrados como peces, cetáceos y otros mamíferos marinos, lo que contrasta con los eventos del pasado caracterizados por la extinción de grupos de tamaño corporal más pequeño. Dicho de otra forma: hoy por hoy, cuanto más grande sea el animal marino, más probable es que se extinga.

Durante las extinciones masivas del pasado los animales pelágicos resultaron más afectados que los bentónicos, lo que no sucede en los océanos modernos. Dada la mayor importancia de los animales de tamaño corporal grande para el funcionamiento de los ecosistemas debido a que los animales grandes tienden a desempeñar un papel importante en el ciclo de nutrientes y en las interacciones de la red alimentaria, la amenaza de extinción que pesa sobre ellos augura un mayor impacto ecológico futuro que la causada durante las extinciones masivas del pasado. 

«Ahora mismo estamos decidiendo, casi sin querer, qué caminos evolutivos permanecerán abiertos y cuáles quedarán cerrados para siempre. Ninguna otra criatura había hecho esto jamás, y será, por desgracia, nuestro legado más perdurable». Así definía Elizabeth Kolbert en La sexta extinción, el libro que le valió el premio Pulitzer el año pasado, el papel que los humanos estamos desempeñando en la pérdida de biodiversidad que actualmente devasta nuestro planeta: en los casi 4.000 millones de años de historia de la vida sobre la Tierra, se han dado cinco grandes extinciones, períodos en los que buena parte de los seres vivos eran arrastrados de golpe a la desaparición por diversos cataclismos. Y ahora, según todos los datos recopilados por la Ciencia, el autoproclamado Homo sapiens está provocando una nueva extinción masiva. El hombre está actuando como el meteorito que borró de la faz de la Tierra a los dinosaurios

El artículo de Science muestra cómo la sexta extinción se está cebando con los seres acuáticos de mayor tamaño. Un patrón "sin precedentes" en el registro de las grandes extinciones y que con mucha seguridad se debe a la pesca, repitiendo lo que ya sucedió con la extinción de los mamuts por el exceso de caza: cada vez que entramos en un ecosistema primero acabamos con las piezas mayores y a medida que escasean vamos agotando el resto de recursos de menor entidad. Los escenarios pesimistas previstos en el estudio (ver la figura de abajo) predicen la extinción del 24% al 40% de los géneros de vertebrados y moluscos marinos; la previsión más trágica es comparable a la extinción masiva del final del Cretácico, cuando desaparecieron los dinosaurios.

Los investigadores advierten de que la eliminación de estos animales en la parte superior de la cadena alimenticia podría potencialmente perturbar el resto de la ecología de los océanos de manera significativa durante los próximos millones de años. Sin un cambio radical en el rumbo actual de la gestión de los mares, el análisis sugiere que los océanos sufrirán una extinción masiva de suficiente intensidad y selectividad ecológica como para incluirse entre las grandes extinciones, un paso más en el camino de la sexta extinción descrita por Elizabeth Kolbert.

Intensidad de la extinción histórica y predicciones modernas para géneros de moluscos y vertebrados marinos. La intensidad de la extinción no ha superado en general el 10%, tanto para moluscos como para vertebrados desde la extinción masiva de finales del Cretácico. La proporción de géneros modernos con especies amenazadas supera las tasas de extinción del pasado según todos los datos utilizados en la investigación. Las previsiones mayores se aproximan a la magnitud de la extinción masiva de finales del Cretácico. En las estimaciones futuras, las figuras con fondo denso indican los resultados de un escenario pesimista basado sólo en géneros que contienen especies evaluadas por la UICN; las figuras con fondo blanco indican los resultados del escenario optimista elaborado con géneros que carecen de especies incluidas en las listas de la UICN que se asume que no están amenazadas. Ambos escenarios incluyen solamente géneros actuales que cuentan con registros fósiles para maximizar la comparabilidad con la intensidad de extinción en períodos de extinción antiguos. L. Neo: Neógeno Tardío. Fuente: Science 353 (6305).


martes, 13 de septiembre de 2016

Vuelos mortales

Los machos de avutarda común, Otis tarda, ostentan uno de los récords de la naturaleza: con un peso que puede alcanzar hasta los 18 kg, se encuentran entre las aves más pesadas con capacidad para volar y efectuar migraciones. Llegado el mes de julio, tras el cortejo, parte de los machos que habitan en la Península Ibérica realizan una migración estival hacia el norte en búsqueda de ambientes más fríos.

Un estudio de más de 20 años llevado a cabo por el Museo Nacional de Ciencias Naturales y la Universidad Complutense de Madrid ha comprobado cómo las infraestructuras afectan a los patrones de migración de la avutarda que viven en ambientes humanizados. Los datos de la investigación, publicada en la revista Conservation Biology[1], demuestran que más del 20% de los machos que migran mueren cada año a causa de las colisiones con los cables.

El estudio indica que los tendidos eléctricos tienen un alto impacto negativo en la migración de la avutarda. El riesgo de morir por colisión con los cables es tres veces mayor en los machos que migran que en los que son sedentarios, y la proporción de machos sedentarios ha pasado del 17% en 1997 al 45% en 2016.

Para llegar a este resultado, los biólogos marcaron con radio-emisores 180 machos de avutarda en 29 grupos reproductores repartidos por la Península Ibérica para seguir sus desplazamientos durante el resto de su vida. El estudio reveló que la mayor parte de los machos (65%) migraron en verano, mientras que el resto permaneció en sus áreas de reproducción durante toda su vida. Entre los migrantes, el 21,3% murió por colisiones contra tendidos eléctricos, frente al 6,3% del grupo de sedentarios que murieron por la misma causa, lo que quiere decir que el riesgo de mortalidad de los primeros fue tres veces mayor. Los autores también realizaron censos poblacionales durante el verano a lo largo de 16 años y pudieron confirmar que la proporción de individuos sedentarios ha ido aumentando progresivamente durante el período de estudio, pasando del 17% en 1997 al 45% en 2012.

Los machos inmaduros desarrollan su comportamiento migratorio por aprendizaje social, imitando la conducta de otros machos. Como cada vez hay menos emigrantes en la población, el fenómeno podría llegar a desaparecer, y más si se tiene en cuenta que la red de líneas eléctricas de transporte en España ha experimentado un crecimiento extraordinario en los últimos 50 años: de mil kilómetros en 1960 a más de 40.000 en la actualidad.



[1] Palacín, C., Alonso, J.C., Martín, C.A., Alonso, J.A. 2016. Changes in bird-migration patterns associated with human-induced mortality. Conservation Biology. DOI: 10.1111/cobi.12758

Contaminar cuesta vidas y miles de millones

La contaminación atmosférica se ha transformado en la forma de contaminación más letal y el cuarto factor principal de riesgo de fallecimientos prematuros en todo el mundo. Según el informe del Banco Mundial “El coste de la contaminación atmosférica. Refuerzo de los argumentos económicos en favor de la acción”, que analiza la evolución a nivel mundial entre 1990 y 2013, estos fallecimientos le costaron a la economía mundial aproximadamente 225 mil millones de dólares USA en pérdidas de ingresos laborales en 2013, lo que pone de manifiesto la carga económica de la contaminación atmosférica. En el Estado español la contaminación atmosférica un coste sanitario de 50.000 millones de dólares en 2013, equivalente al 3,5% del Producto Interior Bruto en ese año. 

El informe del Banco Mundial cuantifica el coste económico de la mortalidad prematura por la contaminación del aire en espacios abiertos y el aire en las viviendas a partir del estudio de la carga mundial de enfermedad realizado por el Instituto de Mediciones y Evaluaciones de Salud (IHME) de la Universidad del Estado de Washington, en Estados Unidos. Entre las conclusiones del informe del Banco Mundial, destaca que la contaminación atmosférica ha ocasionado 5,5 millones de fallecimientos prematuros, o sea uno de cada 10 fallecimientos ocurridos en 2013 en todo el mundo, lo que convierte al aire contaminado en el cuarto riesgo vital principal y el primero de carácter ambiental. Se trata además de un riesgo creciente por la mayor exposición a los contaminantes en África, América del Sur y Sureste de Asia, debido a la deslocalización de las industrias más contaminantes y a las malas condiciones de trabajo. 

Alrededor del 93% de los fallecimientos y enfermedades no mortales atribuidas a la contaminación atmosférica en el mundo se produjo en los países “en desarrollo”, donde el 90% de la población estuvo expuesta a niveles peligrosos de contaminación del aire. En estos países los niños menores de cinco años tienen 60 veces más de probabilidades de morir por causa de la exposición al aire contaminado que los niños de países de renta más alta. 

En 2013, las muertes por contaminación del aire costaron 5 billones de dólares a la economía mundial y el trabajo perdido supuso unas pérdidas de 225.000 millones de dólares. Se trata de un grave problema sanitario que lastra la economía de las regiones más pobres del planeta, porque, por ejemplo, representa el 7,5% del PIB del Sureste asiático, y el 5,1% del PIB de Europa. 

En España, el coste sanitario total de la contaminación del aire supuso según el Banco Mundial 50.382 millones de dólares en 2013, equivalente al 3,5% del Producto Interior Bruto en ese año, sin contar los daños provocados sobre los cultivos agrícolas o los ecosistemas naturales. Se trata de una estimación coherente con la realizada el año pasado por la OCDE y la OMS, que evaluaban en 2010 el coste sólo de los fallecimientos prematuros provocados por la contaminación atmosférica en nuestro país en 42.951 millones de dólares. 

Agosto de 2016: el mes más cálido de la historia

Agosto de 2016 fue el mes más caluroso en 136 años de registros a nivel mundial, según un análisis mensual de la temperatura global del Instituto Goddard de Estudios Espaciales (GISS) de la NASA. Aunque el ciclo estacional de temperaturas alcanza su máximo típicamente en julio, agosto de 2016 terminó igualado con julio de este año como el mes más cálido jamás registrado. La temperatura de agosto de 2016 fue 0,16 grados centígrados más cálida que el anterior récord para ese mes, alcanzado en agosto de 2014. El mes pasado, la temperatura media fue 0,98 grados centígrados más cálida que la temperatura media de agosto registrada entre 1951 y 1980.


«Las clasificaciones mensuales, que varían sólo por unas pocas centésimas de grado, resultan de por sí poco significativas», dijo en un comunicado el director del GISS Gavin Schmidt. «Hacemos hincapié en que las tendencias a largo plazo son más significativas para la comprensión del cambio en curso que está afectando a nuestro planeta». El récord de calor de agosto sigue una racha de 11 meses consecutivos, desde octubre de 2015, que ha establecido nuevas marcas mensuales de alta temperatura. El análisis mensual del equipo de GISS es el resultado del registro de datos de 6.300 estaciones meteorológicas de todo el mundo, embarcaciones y boyas marinas, así como las estaciones de investigación antártica. El registro moderno de la temperatura global comenzó alrededor de 1880, debido a que las observaciones anteriores no cubrían el planeta de forma suficientemente significativa desde el punto de vista estadístico.

Agua con jabón y déjese de monsergas

Desde hace al menos una década, que yo sepa, un gran número de estudios ha demostrado que el uso de desinfectantes en el hogar y en la higiene corporal significa tirar el dinero y puede contribuir al deterioro de la salud. Un meta-análisis de 2008 de todos los estudios experimentales publicados entre 1980 y 2006 sobre la eficacia de diferentes técnicas para lavarse las manos destinadas a combatir las enfermedades gastrointestinales y respiratorias, concluyó que el jabón común y corriente, esto es, sin actividad antimicrobiana declarada, era efectivo en la prevención tanto de enfermedades gastrointestinales como respiratorias y que los jabones y toallitas que contienen productos antimicrobianos no tienen ninguna ventaja sobre el jabón normal.

Otro artículo publicado en 2004 demostró que las personas que se lavaban las manos con jabón normal y agua fueron capaces de reducir la incidencia de diarrea infantil en un 53%, mientras que el grupo que utilizó jabón antibacterial que contenía un 1,2% del químico antimicrobiano triclocarban experimentó un ligero aumento en la incidencia de enfermedades. En otro estudio publicado ese mismo año en la revista Annals of Internal Medicine, se encontró que no había diferencia en cuanto a la efectividad entre los tipos de jabón cuando es utilizado en participantes sanos. Sin embargo, participantes con enfermedades crónicas como diabéticos y asmáticos experimentaron más fiebre, congestión nasal y tos cuando utilizaron jabón antibacterial. Así que quienes, de buena fe, creen que están beneficiando a su familia colocando jabón antibacterial en cada baño y una toallita antibacterial por aquí y por allá, les ha llegado el momento de reconsiderar esa estrategia.

La semana pasada, después de años de deliberaciones, la Agencia de Alimentación y Medicamentos de Estados Unidos anunció que va a prohibir el uso de muchos productos químicos antimicrobianos habitualmente usados en la fabricación de dentífricos, cosméticos, jabones y jabones líquidos, incluyendo el triclosán, uno de los más utilizados. La agencia ha encontrado que dichos agentes químicos no solo no son más eficaces como desinfectantes que el jabón normal y el agua, sino que en realidad podrían ser peligrosos para la salud: cada vez hay más evidencias científicas de que los productos químicos como el triclosán interfieren el sistema hormonal humano y pueden causar debilidad muscular, dificultando las contracciones musculares a nivel celular tanto del músculo cardíaco como de las fibras musculares. Es decir, el uso del triclosán afecta a la función muscular y cardíaca, actuando como un potente depresor cardíaco. 

De hecho, los ratones anestesiados en un estudio publicado en la revista PNAS, órgano de difusión de la Academia de Ciencias de Estados Unidos, mostraron una reducción de hasta un 25% en las medidas de la función cardíaca apenas 20 minutos después de haber recibido una dosis única de triclosán. Por otro lado, otros estudios científicos han constatado que el triclosán interrumpe la actividad hormonal reproductora, afectando de forma negativa a la testosterona y a los estrógenos, y, con ello, al desarrollo normal del sistema reproductor. También alteraría el metabolismo, por afectar a la tiroides. Pero aún más, otras investigaciones han demostrado que la función antimicrobiana de estos productos aniquila a las bacterias beneficiosas que viven en nuestros cuerpos, creando un entorno muy propicio al desarrollo de patógenos peligrosos. Un estudio publicado en 2003 en el Lancet of Infectious Diseases identificó a los productos de limpieza antibacteriales y de higiene como un factor de riesgo emergente para la resistencia a los antibióticos al matar de manera efectiva las bacterias más débiles, mientras que favorece a las variedades más tolerantes, lo que incluye a algunas que se alimentan de triclosán como si tal cosa.

La creación de desinfectantes químicos se le atribuye al cirujano británico Joseph Lister. En marzo de 1867, Lister tuvo la brillante idea de combinar los procedimientos asépticos de Ignác Semmelweis con los de esterilización propagados por Louis Pasteur. Lister publicó en The Lancet un artículo en el que proponía el origen bacteriano de la infección en las heridas y métodos para luchar contra ella: el uso del fenol como antiséptico para lavar el instrumental, las manos de los cirujanos y las heridas abiertas. El efecto fue espectacular: las operaciones quirúrgicas que antes eran una casi segura sentencia de muerte por infección se convirtieron en rutina. En 1869 Lister inventó el pulverizador de gas carbólico. 

No fue fácil para él defender su invención ya que la comunidad científica de su tiempo se mostraba ofendida en su saber y atacó duramente a Lister. Sin embargo, los resultados fueron contundentes. El riesgo de morir tras la cirugía decreció espectacularmente. En 1870 los métodos antisépticos ideados por Lister se usaron ampliamente en la guerra franco-prusiana salvando la vida de miles de soldados prusianos. En 1878, Robert Koch, el descubridor del bacilo de la tuberculosis, demostraría la utilidad de expandir el uso de las medidas de higiene y esterilización en la ropa y en el instrumental quirúrgico.

Las prácticas asépticas redujeron drásticamente el número de infecciones posquirúrgicas y estimularon el eventual uso de desinfectantes en hospitales de forma generalizada. Pero mientras que los desinfectantes son extremadamente útiles en hospitales, pueden hacer más mal que bien cuando se utilizan a diario en los hogares, porque, aunque el triclosán era inicialmente utilizado solamente por los cirujanos para desinfectar las manos antes de una operación, en los últimos años ha sido añadido a enjuagues bucales, detergentes y hasta chupetes para bebés. Entre otros productos comercializados en España, el triglosán se encuentra en la pasta de dientes Colgate Total, en el desodorante Old Spice High Endurance, el desinfectante de manos Dial y en algunos jabones, toallitas limpiadoras, calcetines y otras prendas de vestir que llevan la equívoca etiqueta de “biocidas”, cosméticos y cremas para el acné comercializadas como Clearasil y similares.

Sin caer en el ludismo, volver a lo básico, a lo de la abuela, es a menudo el mejor método de actual correctamente. No se requiere el uso de desinfectantes fuertes o de jabones antibacteriales: la clásica forma de lavarse las manos con jabón común y agua es uno de los tratamientos antibacteriales más antiguos y más efectivos que existe, Se ha demostrado una y otra vez que el lavarse las manos con agua y jabón puede matar los gérmenes que causan el resfriado común, la gripe, la neumonía, la hepatitis A, la gastroenteritis aguda, y las infecciones estomacales como la salmonelosis. Recuerde también que la piel es la principal defensa contra las bacterias, no el jabón. Así que no caiga en la obsesión de lavarse las manos continuamente, ni en hacerlo restregándoselas con demasiado vigor, porque esa práctica puede quitar muchos de los aceites de protección que tiene la piel y eso puede causar que se rasgue la epidermis o incluso que le sangre, dándole a los gérmenes un punto de entrada a su cuerpo en donde pueden hacer mucho más daño. Por lo tanto, lavarse moderadamente las manos es todo lo que necesita.

También es útil deshacerse de todos los desinfectantes químicos del hogar que llevan la etiqueta de “antibacterial” como los detergentes líquidos para lavaplatos, los detergentes y limpiadores de cocina y baño, y utilizar en su lugar alternativas más naturales. Como se ha demostrado en los estudios que he mencionado, desinfectar sus hogares no hará que haya menos enfermedades. Al contrario, si alguien en su casa padece de una enfermedad crónica como diabetes o asma, por ejemplo, esos jabones y detergentes antibacteriales podrían provocar un ligero aumento en el riesgo de contraer infecciones cuando se expongan a ellos.

Aparte de un jabón neutro y agua, que se pueden utilizar para limpiar la mayoría de las superficies, otro limpiador de uso múltiple que funciona muy bien en mesas de cocinas, tablas de cortar y baños es el agua oxigenada al 3% y el vinagre. Simplemente métalos en botellas de spray separadas, y luego rocíe uno y luego otro sobre la superficie a limpiar. En las pruebas realizadas en el Instituto Politécnico de la Universidad del estado de Virginia, la combinación de esas dos mezclas utilizadas de forma correcta acabó con casi todas las bacterias de Salmonella, Shigella y Escherichia coli presentes en alimentos altamente contaminados y en superficies, lo que convierte a esa combinación en spray más eficaz que el cloro o cualquier otro tipo de limpiador de cocina disponible en el mercado. Además de los beneficios para la salud, su blosillo también se lo agradecerá.