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martes, 13 de septiembre de 2016

Vuelos mortales

Los machos de avutarda común, Otis tarda, ostentan uno de los récords de la naturaleza: con un peso que puede alcanzar hasta los 18 kg, se encuentran entre las aves más pesadas con capacidad para volar y efectuar migraciones. Llegado el mes de julio, tras el cortejo, parte de los machos que habitan en la Península Ibérica realizan una migración estival hacia el norte en búsqueda de ambientes más fríos.

Un estudio de más de 20 años llevado a cabo por el Museo Nacional de Ciencias Naturales y la Universidad Complutense de Madrid ha comprobado cómo las infraestructuras afectan a los patrones de migración de la avutarda que viven en ambientes humanizados. Los datos de la investigación, publicada en la revista Conservation Biology[1], demuestran que más del 20% de los machos que migran mueren cada año a causa de las colisiones con los cables.

El estudio indica que los tendidos eléctricos tienen un alto impacto negativo en la migración de la avutarda. El riesgo de morir por colisión con los cables es tres veces mayor en los machos que migran que en los que son sedentarios, y la proporción de machos sedentarios ha pasado del 17% en 1997 al 45% en 2016.

Para llegar a este resultado, los biólogos marcaron con radio-emisores 180 machos de avutarda en 29 grupos reproductores repartidos por la Península Ibérica para seguir sus desplazamientos durante el resto de su vida. El estudio reveló que la mayor parte de los machos (65%) migraron en verano, mientras que el resto permaneció en sus áreas de reproducción durante toda su vida. Entre los migrantes, el 21,3% murió por colisiones contra tendidos eléctricos, frente al 6,3% del grupo de sedentarios que murieron por la misma causa, lo que quiere decir que el riesgo de mortalidad de los primeros fue tres veces mayor. Los autores también realizaron censos poblacionales durante el verano a lo largo de 16 años y pudieron confirmar que la proporción de individuos sedentarios ha ido aumentando progresivamente durante el período de estudio, pasando del 17% en 1997 al 45% en 2012.

Los machos inmaduros desarrollan su comportamiento migratorio por aprendizaje social, imitando la conducta de otros machos. Como cada vez hay menos emigrantes en la población, el fenómeno podría llegar a desaparecer, y más si se tiene en cuenta que la red de líneas eléctricas de transporte en España ha experimentado un crecimiento extraordinario en los últimos 50 años: de mil kilómetros en 1960 a más de 40.000 en la actualidad.



[1] Palacín, C., Alonso, J.C., Martín, C.A., Alonso, J.A. 2016. Changes in bird-migration patterns associated with human-induced mortality. Conservation Biology. DOI: 10.1111/cobi.12758

Contaminar cuesta vidas y miles de millones

La contaminación atmosférica se ha transformado en la forma de contaminación más letal y el cuarto factor principal de riesgo de fallecimientos prematuros en todo el mundo. Según el informe del Banco Mundial “El coste de la contaminación atmosférica. Refuerzo de los argumentos económicos en favor de la acción”, que analiza la evolución a nivel mundial entre 1990 y 2013, estos fallecimientos le costaron a la economía mundial aproximadamente 225 mil millones de dólares USA en pérdidas de ingresos laborales en 2013, lo que pone de manifiesto la carga económica de la contaminación atmosférica. En el Estado español la contaminación atmosférica un coste sanitario de 50.000 millones de dólares en 2013, equivalente al 3,5% del Producto Interior Bruto en ese año. 

El informe del Banco Mundial cuantifica el coste económico de la mortalidad prematura por la contaminación del aire en espacios abiertos y el aire en las viviendas a partir del estudio de la carga mundial de enfermedad realizado por el Instituto de Mediciones y Evaluaciones de Salud (IHME) de la Universidad del Estado de Washington, en Estados Unidos. Entre las conclusiones del informe del Banco Mundial, destaca que la contaminación atmosférica ha ocasionado 5,5 millones de fallecimientos prematuros, o sea uno de cada 10 fallecimientos ocurridos en 2013 en todo el mundo, lo que convierte al aire contaminado en el cuarto riesgo vital principal y el primero de carácter ambiental. Se trata además de un riesgo creciente por la mayor exposición a los contaminantes en África, América del Sur y Sureste de Asia, debido a la deslocalización de las industrias más contaminantes y a las malas condiciones de trabajo. 

Alrededor del 93% de los fallecimientos y enfermedades no mortales atribuidas a la contaminación atmosférica en el mundo se produjo en los países “en desarrollo”, donde el 90% de la población estuvo expuesta a niveles peligrosos de contaminación del aire. En estos países los niños menores de cinco años tienen 60 veces más de probabilidades de morir por causa de la exposición al aire contaminado que los niños de países de renta más alta. 

En 2013, las muertes por contaminación del aire costaron 5 billones de dólares a la economía mundial y el trabajo perdido supuso unas pérdidas de 225.000 millones de dólares. Se trata de un grave problema sanitario que lastra la economía de las regiones más pobres del planeta, porque, por ejemplo, representa el 7,5% del PIB del Sureste asiático, y el 5,1% del PIB de Europa. 

En España, el coste sanitario total de la contaminación del aire supuso según el Banco Mundial 50.382 millones de dólares en 2013, equivalente al 3,5% del Producto Interior Bruto en ese año, sin contar los daños provocados sobre los cultivos agrícolas o los ecosistemas naturales. Se trata de una estimación coherente con la realizada el año pasado por la OCDE y la OMS, que evaluaban en 2010 el coste sólo de los fallecimientos prematuros provocados por la contaminación atmosférica en nuestro país en 42.951 millones de dólares. 

Agosto de 2016: el mes más cálido de la historia

Agosto de 2016 fue el mes más caluroso en 136 años de registros a nivel mundial, según un análisis mensual de la temperatura global del Instituto Goddard de Estudios Espaciales (GISS) de la NASA. Aunque el ciclo estacional de temperaturas alcanza su máximo típicamente en julio, agosto de 2016 terminó igualado con julio de este año como el mes más cálido jamás registrado. La temperatura de agosto de 2016 fue 0,16 grados centígrados más cálida que el anterior récord para ese mes, alcanzado en agosto de 2014. El mes pasado, la temperatura media fue 0,98 grados centígrados más cálida que la temperatura media de agosto registrada entre 1951 y 1980.


«Las clasificaciones mensuales, que varían sólo por unas pocas centésimas de grado, resultan de por sí poco significativas», dijo en un comunicado el director del GISS Gavin Schmidt. «Hacemos hincapié en que las tendencias a largo plazo son más significativas para la comprensión del cambio en curso que está afectando a nuestro planeta». El récord de calor de agosto sigue una racha de 11 meses consecutivos, desde octubre de 2015, que ha establecido nuevas marcas mensuales de alta temperatura. El análisis mensual del equipo de GISS es el resultado del registro de datos de 6.300 estaciones meteorológicas de todo el mundo, embarcaciones y boyas marinas, así como las estaciones de investigación antártica. El registro moderno de la temperatura global comenzó alrededor de 1880, debido a que las observaciones anteriores no cubrían el planeta de forma suficientemente significativa desde el punto de vista estadístico.

Agua con jabón y déjese de monsergas

Desde hace al menos una década, que yo sepa, un gran número de estudios ha demostrado que el uso de desinfectantes en el hogar y en la higiene corporal significa tirar el dinero y puede contribuir al deterioro de la salud. Un meta-análisis de 2008 de todos los estudios experimentales publicados entre 1980 y 2006 sobre la eficacia de diferentes técnicas para lavarse las manos destinadas a combatir las enfermedades gastrointestinales y respiratorias, concluyó que el jabón común y corriente, esto es, sin actividad antimicrobiana declarada, era efectivo en la prevención tanto de enfermedades gastrointestinales como respiratorias y que los jabones y toallitas que contienen productos antimicrobianos no tienen ninguna ventaja sobre el jabón normal.

Otro artículo publicado en 2004 demostró que las personas que se lavaban las manos con jabón normal y agua fueron capaces de reducir la incidencia de diarrea infantil en un 53%, mientras que el grupo que utilizó jabón antibacterial que contenía un 1,2% del químico antimicrobiano triclocarban experimentó un ligero aumento en la incidencia de enfermedades. En otro estudio publicado ese mismo año en la revista Annals of Internal Medicine, se encontró que no había diferencia en cuanto a la efectividad entre los tipos de jabón cuando es utilizado en participantes sanos. Sin embargo, participantes con enfermedades crónicas como diabéticos y asmáticos experimentaron más fiebre, congestión nasal y tos cuando utilizaron jabón antibacterial. Así que quienes, de buena fe, creen que están beneficiando a su familia colocando jabón antibacterial en cada baño y una toallita antibacterial por aquí y por allá, les ha llegado el momento de reconsiderar esa estrategia.

La semana pasada, después de años de deliberaciones, la Agencia de Alimentación y Medicamentos de Estados Unidos anunció que va a prohibir el uso de muchos productos químicos antimicrobianos habitualmente usados en la fabricación de dentífricos, cosméticos, jabones y jabones líquidos, incluyendo el triclosán, uno de los más utilizados. La agencia ha encontrado que dichos agentes químicos no solo no son más eficaces como desinfectantes que el jabón normal y el agua, sino que en realidad podrían ser peligrosos para la salud: cada vez hay más evidencias científicas de que los productos químicos como el triclosán interfieren el sistema hormonal humano y pueden causar debilidad muscular, dificultando las contracciones musculares a nivel celular tanto del músculo cardíaco como de las fibras musculares. Es decir, el uso del triclosán afecta a la función muscular y cardíaca, actuando como un potente depresor cardíaco. 

De hecho, los ratones anestesiados en un estudio publicado en la revista PNAS, órgano de difusión de la Academia de Ciencias de Estados Unidos, mostraron una reducción de hasta un 25% en las medidas de la función cardíaca apenas 20 minutos después de haber recibido una dosis única de triclosán. Por otro lado, otros estudios científicos han constatado que el triclosán interrumpe la actividad hormonal reproductora, afectando de forma negativa a la testosterona y a los estrógenos, y, con ello, al desarrollo normal del sistema reproductor. También alteraría el metabolismo, por afectar a la tiroides. Pero aún más, otras investigaciones han demostrado que la función antimicrobiana de estos productos aniquila a las bacterias beneficiosas que viven en nuestros cuerpos, creando un entorno muy propicio al desarrollo de patógenos peligrosos. Un estudio publicado en 2003 en el Lancet of Infectious Diseases identificó a los productos de limpieza antibacteriales y de higiene como un factor de riesgo emergente para la resistencia a los antibióticos al matar de manera efectiva las bacterias más débiles, mientras que favorece a las variedades más tolerantes, lo que incluye a algunas que se alimentan de triclosán como si tal cosa.

La creación de desinfectantes químicos se le atribuye al cirujano británico Joseph Lister. En marzo de 1867, Lister tuvo la brillante idea de combinar los procedimientos asépticos de Ignác Semmelweis con los de esterilización propagados por Louis Pasteur. Lister publicó en The Lancet un artículo en el que proponía el origen bacteriano de la infección en las heridas y métodos para luchar contra ella: el uso del fenol como antiséptico para lavar el instrumental, las manos de los cirujanos y las heridas abiertas. El efecto fue espectacular: las operaciones quirúrgicas que antes eran una casi segura sentencia de muerte por infección se convirtieron en rutina. En 1869 Lister inventó el pulverizador de gas carbólico. 

No fue fácil para él defender su invención ya que la comunidad científica de su tiempo se mostraba ofendida en su saber y atacó duramente a Lister. Sin embargo, los resultados fueron contundentes. El riesgo de morir tras la cirugía decreció espectacularmente. En 1870 los métodos antisépticos ideados por Lister se usaron ampliamente en la guerra franco-prusiana salvando la vida de miles de soldados prusianos. En 1878, Robert Koch, el descubridor del bacilo de la tuberculosis, demostraría la utilidad de expandir el uso de las medidas de higiene y esterilización en la ropa y en el instrumental quirúrgico.

Las prácticas asépticas redujeron drásticamente el número de infecciones posquirúrgicas y estimularon el eventual uso de desinfectantes en hospitales de forma generalizada. Pero mientras que los desinfectantes son extremadamente útiles en hospitales, pueden hacer más mal que bien cuando se utilizan a diario en los hogares, porque, aunque el triclosán era inicialmente utilizado solamente por los cirujanos para desinfectar las manos antes de una operación, en los últimos años ha sido añadido a enjuagues bucales, detergentes y hasta chupetes para bebés. Entre otros productos comercializados en España, el triglosán se encuentra en la pasta de dientes Colgate Total, en el desodorante Old Spice High Endurance, el desinfectante de manos Dial y en algunos jabones, toallitas limpiadoras, calcetines y otras prendas de vestir que llevan la equívoca etiqueta de “biocidas”, cosméticos y cremas para el acné comercializadas como Clearasil y similares.

Sin caer en el ludismo, volver a lo básico, a lo de la abuela, es a menudo el mejor método de actual correctamente. No se requiere el uso de desinfectantes fuertes o de jabones antibacteriales: la clásica forma de lavarse las manos con jabón común y agua es uno de los tratamientos antibacteriales más antiguos y más efectivos que existe, Se ha demostrado una y otra vez que el lavarse las manos con agua y jabón puede matar los gérmenes que causan el resfriado común, la gripe, la neumonía, la hepatitis A, la gastroenteritis aguda, y las infecciones estomacales como la salmonelosis. Recuerde también que la piel es la principal defensa contra las bacterias, no el jabón. Así que no caiga en la obsesión de lavarse las manos continuamente, ni en hacerlo restregándoselas con demasiado vigor, porque esa práctica puede quitar muchos de los aceites de protección que tiene la piel y eso puede causar que se rasgue la epidermis o incluso que le sangre, dándole a los gérmenes un punto de entrada a su cuerpo en donde pueden hacer mucho más daño. Por lo tanto, lavarse moderadamente las manos es todo lo que necesita.

También es útil deshacerse de todos los desinfectantes químicos del hogar que llevan la etiqueta de “antibacterial” como los detergentes líquidos para lavaplatos, los detergentes y limpiadores de cocina y baño, y utilizar en su lugar alternativas más naturales. Como se ha demostrado en los estudios que he mencionado, desinfectar sus hogares no hará que haya menos enfermedades. Al contrario, si alguien en su casa padece de una enfermedad crónica como diabetes o asma, por ejemplo, esos jabones y detergentes antibacteriales podrían provocar un ligero aumento en el riesgo de contraer infecciones cuando se expongan a ellos.

Aparte de un jabón neutro y agua, que se pueden utilizar para limpiar la mayoría de las superficies, otro limpiador de uso múltiple que funciona muy bien en mesas de cocinas, tablas de cortar y baños es el agua oxigenada al 3% y el vinagre. Simplemente métalos en botellas de spray separadas, y luego rocíe uno y luego otro sobre la superficie a limpiar. En las pruebas realizadas en el Instituto Politécnico de la Universidad del estado de Virginia, la combinación de esas dos mezclas utilizadas de forma correcta acabó con casi todas las bacterias de Salmonella, Shigella y Escherichia coli presentes en alimentos altamente contaminados y en superficies, lo que convierte a esa combinación en spray más eficaz que el cloro o cualquier otro tipo de limpiador de cocina disponible en el mercado. Además de los beneficios para la salud, su blosillo también se lo agradecerá.

jueves, 8 de septiembre de 2016

Ríos medicados

En un artículo publicado ayer miércoles como adelanto en la revista Science Advances, investigadores de la Universidad de Florida dirigidos por el investigador español Ismael Rodea, becado por la Fundación Ramón Areces, arroja luz sobre cómo mezclas a muy bajas dosis de contaminantes farmacéuticos están afectando a las comunidades microbianas de agua dulce. Los investigadores han analizado el impacto real que tienen los residuos de medicamentos para la vida acuática y han comprobado que algunos contaminantes químicos alteran los procesos metabólicos de los microorganismos fluviales.

Además, también han comprobado que algunos métodos de control utilizados podrían pasar por alto un número importante de estos compuestos. Cuando los productos farmacéuticos y de higiene personal (en conjunto conocidos como PPCP) son eliminados por el cuerpo encuentran su camino hacia ríos y mares, donde se mezclan en concentraciones bajas. A pesar de su ubicuidad, los efectos de estos residuos farmacéuticos sobre el medio ambiente no se conocen bien, en parte debido a la falta de enfoques experimentales para identificar los efectos de estos contaminantes en condiciones reales.

Para hacer frente a las limitaciones actuales en la identificación de los efectos ocultos sobre la vida acuática de las mezclas en dosis bajas de PPCPs, Rodea y su equipo desarrollaron una nueva herramienta que acopla dos tecnologías existentes: el análisis de sensibilidad global y el análisis biológico cuantitativo de alto rendimiento (GSA-QHTS, por sus siglas en inglés). Para probar su método, los autores seleccionaron un conjunto de PPCPs que incluye contaminantes farmacéuticos que se encuentran habitualmente en las aguas dulces españolas, tales como antibióticos, estimulantes como la cafeína, analgésicos, medicamentos psiquiátricos.

Los autores utilizaron GSA-QHTS para entender los efectos directos y las interacciones de las diversas combinaciones de estos productos químicos sobre una población de cianobacterias de agua dulce expuesta a una gran variedad de mezclas de dichos PPCPs, a diferentes a dosis ambientales realistas en un ecosistema de agua dulce creado en el laboratorio. Las cianobacterias fueron diseñadas para producir bioluminiscencia, de forma que los cambios en la señal de bioluminiscencia se utilizaron para medir la cantidad de toxicidad metabólica en las bacterias.

Los investigadores encontraron que, mientras que las bacterias expuestas a bajas dosis de los diferentes PPCPs no presentaban evidencias a nivel individual de afectación negativa, las bacterias expuestas a mezclas de 16 PPCPs producían menos bioluminiscencia, un indicador clave de presencia de toxicidad metabólica. Además, el método permitió identificar un grupo específico de unos ocho PPCPs entre los que había antibióticos, medicamentos para la hipertensión y algunos medicamentos psiquiátricos, que alteraban los procesos metabólicos de las comunidades microbianas y aumentaban síntomas comunes de estrés.


Estos efectos, identificados gracias al nuevo método, no fueron detectados por los métodos de control actuales y pasan desapercibidos para la regulación ambiental. Los resultados confirman que las mezclas a muy bajas dosis de contaminantes farmacéuticos pueden producir efectos deletéreos en los sistemas acuáticos. Según los autores, la tecnología GSA-QHTS demostrada en el artículo abre una ventana para la detección de efectos de la baja dosis de PPCP en otros organismos y en ecosistemas de agua dulce, al tiempo que también ofrece oportunidades interesantes a otras áreas de conocimiento como la medicina, la farmacología o la biología celular.

El gran timo del pescado

Uno de cada cinco pescados, entre más de 25.000 muestras de todo el mundo, está mal etiquetado, según un informe que publicóayer la organización de conservación marina Oceana, que ha revisado más de 200 estudios de 55 países en todos los continentes excepto en la Antártida. El trabajo denuncia que el fraude del pescado está presente en todas las investigaciones menos en una y además ha descubierto que el pescado está mal etiquetado en toda la cadena del sector del pescado: desde el minorista, comercio mayorista, la distribución, la importación-exportación, el envasado y el desembarque. 

El informe se ha dado a conocer este miércoles en Washington, ante la llegada de líderes de todo el mundo para preparar la Conferencia 'Nuestro Océano', que se celebrará en la capital estadounidense la próxima semana. Este año, el presidente norteamericano Barack Obama propuso establecer una norma para afrontar este asunto de modo que fuera necesaria una trazabilidad de trece pescados en situación de riesgo, desde el barco pesquero o la piscifactoría hasta las fronteras de Estados Unidos.

La ONG considera que este es un buen paso pero estima que el Gobierno debe extender esta regla a todas las especies de pescado que se vendan en el país y a lo largo de toda la cadena de suministro, desde el barco hasta el plato. "Si no se rastrea todo el pescado a lo largo de toda la cadena de suministro, los consumidores seguirán siendo engañados, se socavará la diligencia y el trabajo de los pescadores honestos y la productividad a largo plazo de nuestros océanos seguirá estando en riesgo". 

"Está claro que el fraude en el pescado no respeta las fronteras", ha advertido el director de campañas de Oceana Beth Lowell. A su juicio, el camino del pescado, que viaja desde el barco de pesca hasta consumidor final, es largo, complejo y poco transparente, lo que favorece las oportunidades para cometer fraude y mal etiquetar. Además, ha denunciado que los consumidores estadounidenses merecen saber más sobre su pescado, incluido a qué clase pertenece, cómo y dónde fue capturado o criado y que debería ser capaz de fiarse de la información proporcionada. "La lucha contra el fraude del pescado debería incluir a todo tipo de pescado y extenderlo a toda la cadena de valor", ha insistido. 

El informe también destaca los recientes avances en la Unión Europea para frenar la pesca ilegal y mejorar la transparencia en la contabilidad del pescado en toda la cadena de suministro. La ONG ha seguido distintas investigaciones de fraude de pescado durante doce años, y ha puesto la atención en este problema. De hecho, destaca que desde que Oceana denunció el fraude en la UE, éste ha decrecido del 23 por ciento en 2011 al 8 por ciento en 2015. De acuerdo con el análisis de Oceana, los datos preliminares de la UE sugieren que la documentación de las capturas, la trazabilidad y un buen etiquetado para los consumidores es factible y sería efectivo para reducir el fraude del pescado. 

En Estados Unidos, los estudios publicados desde 2014 han encontrado una media de fraude en el pescado del 28% y más de la mitad (el 58%) de las muestras fueron sustituidas por otras especies pesqueras que eran potencialmente peligrosas para la salud de los consumidores, lo que significa que los consumidores, de manera inconsciente, podrían estar comiendo un pescado que les enfermaba. Además, el 65% de los estudios incluyen claras evidencias de la motivación económica existente detrás del fraude en el etiquetado. Por ejemplo, el pez gato asiático y la merluza eran algunos de los tipos de pescado más falsificados habitualmente en todo el mundo. 

En concreto, bajo la denominación de pez gato asiático se vendieron unos dieciocho tipos diferentes de pescados con mayor valor comercial. Otros datos obtenidos por Oceana apuntan que el 82% de las 200 muestras de mero, perca o el pez espada estaban mal etiquetadas y más de la mitad habían sido sustituidas por especies que están consideradas como amenazadas de peligro de extinción por la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza (UICN). Asimismo, en Brasil, el 55% de las muestras de tiburón eran en realidad pez sierra, una especie también en peligro crítico y cuyo comercio está prohibido en ese país. Mientras, el 98% de 69 platos de atún de aleta azul examinados en restaurantes de Bruselas eran en realidad otras especies de pescado. 

En 2015, un restaurante de Santa Mónica (California, Estados Unidos) y dos cocineros de sushi fueron condenados por vender carne de ballena, incluida carne de una especie que también está en peligro. El restaurante, que sigue cerrado desde entonces, había etiquetado esta carne como atún, para esconder la identidad real, ya que fue despachado al restaurante con la intención de vender sushi de ballena.


lunes, 5 de septiembre de 2016

Higos, brevas, hilos y veganos

Por San Juan brevas y por San Pedro las más buenas. Por San Miguel, los higos son miel.
¡Si no te importa engordar, ponte de higos a reventar!
Del refranero español.

En la entrada anterior se me quedó en el tintero ni más ni menos lo que quería contar en relación con el veganismo, postura vital con relación a la cual uno, con alguna cautela, no puede sino estar de acuerdo. Sentada la premisa, el que uno juzgue como benemérito el ideario veganista no quiere decir que, en dicho movimiento, como en todas partes, no se desenvuelvan algunos incautos y no pocos mentecatos que encuentran cómodo asiento en el a veces confuso magma que separa a animales y plantas, y más aún cuando entran en juego los complejos mecanismos que, como la simbiosis gobiernan la actividad biológica.

Veamos como ejemplo el caso de los champiñones, que tomados por plantas con algún apresuramiento y no poco atrevimiento, forman parte habitual de la dieta de los veganos. Lo que separa a los animales de las plantas es su forma de adquirir energía, lo que, en definitiva, se refleja en su metabolismo. Decimos de las plantas que son autótrofas, palabreja que viene a significar que se autoalimentan (trophos significa eso, alimento) y, por lo tanto, carecen metabólicamente del proceso fisiológico de la digestión. Por el contrario, los animales son heterótrofos, lo que quiere decir que, si no comen lo que ha producido otro, palman.

La pared celular de las plantas está cubierta de celulosa, que es el polímero más abundante de la naturaleza, algo que no debe sorprendernos si tenemos en cuenta que sobre el planeta el 99,6% de la biomasa es una planta. El segundo polímero más abundante sobre la faz de la Tierra es la quitina, un carbohidrato que forma parte del resistente exoesqueleto de los artrópodos (arácnidos, crustáceos e insectos) y de algunas estructurasde otros animales como las quetas de los anélidos o los perisarcos de los cnidarios y, ahí quería yo llegar, de las paredes celulares de los hongos. Ergo, los veganos comen como si tal cosa champiñones o trufas (estas carísimas, así que no forman parte de la dieta habitual ni de los veganos ni de nadie), organismos que digieren y tienen su caparazón constituido a base de la misma sustancia que recubre las prohibidas gambas de Garrucha (para los veganos por razones obvias, para otros por el precio). Un poco incoherente ¿verdad?

Y vamos de una vez con los higos. Este verano he escuchado y leído que los vegetarianos no deberían comer higos o que estos no son un producto vegano porque hay avispas en su interior. Además de estas informaciones, que regresan cada cierto tiempo a los medios, hay otro supuesto motivo por el que los veganos no deberían alimentarse de esta fruta: que su consumo provoca el sufrimiento innecesario de muchas avispas. En cuanto he escrito en el navegador las palabras clave “higo”, "avispas muertas”, han aparecido 41.200 entradas, algunas de las cuales se remontan a la década pasada.

Muchas de las entradas comienzan explicando que los higos son flores invertidas [sic] que contienen el polen en su interior. Las avispas entran dentro de este fruto para depositar sus larvas y, a su vez, lo polinizan. «La avispa entra en el higo macho (este no se come) y deja las larvas dentro. Sin embargo, al entrar, se rompen sus alas y sus antenas, por lo que no puede escapar y está condenada a morir dentro».

Según muchos de los argumentos, el consumo de higos «fomenta que se cultiven más y, por tanto, que este proceso tan doloroso se repita más y más veces», matizando que «aunque las avispas no sean obligadas directamente por el ser humano [...] si se cultivan higueras es inevitable que lo hagan». Inciso: si algún insecto es tiranizado por el ser humano, las abejas ocuparían uno de los lugares de cabeza, lo que no impide que los veganos (y yo) adoremos la miel.

En el comercio el higo es una fruta de dos temporadas. Para el biólogo es una inflorescencia hueca (sicono) dentro de la cual crecen las flores, las cuales, después de fertilizadas proporcionan pequeños frutitos (drupeolas) dentro del sicono carnoso (infrutescencia).
La reproducción de las higueras (Ficus carica) como las de los cientos de especies que constituyen el género Ficus, es entomófila, lo que quiere decir que depende de los insectos, los encargados de llevar los gametos masculinos de una planta a otra, actuando, por así decirlo, de celestinas de las plantas. Naturalmente, esa labor de mediación en la que los insectos laboran activamente y sin la cual las plantas no tendrían descendencia, requiere que el trabajador sea remunerado con alguna recompensa. La abeja, cuando acude a una flor, se lleva el polen y con él los gametos masculinos, pero lo que el insecto busca es el nutritivo néctar, un combustible altamente energético con el cual, además de alimentarse, elabora la miel, que no es otra cosa que el néctar ensalivado por las abejas. Por tanto, plantas y abejas salen ganando: unas se reproducen, las otras se alimentan. A eso se le llama simbiosis (del griego: syn, 'juntos'; y biosis, ‘vivir’), lo que define a la interacción biológica, a la relación estrecha y persistente entre organismos de diferentes especies (los denominados simbiontes).

Veamos ahora qué pasa con los higos y con sus avispas simbiontes polinizadoras. Empecemos por la organización floral, que en las higueras es sumamente original y bastante compleja. En los albores de la clasificación botánica se pensaba que las higueras no tenían flores, pero en cuanto aparecieron las primeras lentes de aumento en el siglo XVII se hizo patente que las minúsculas flores están encerradas en el interior de un receptáculo en forma de pera. Ese receptáculo es lo que los botánicos denominan “inflorescencia” (conjunto de flores) y en los Ficus es tan característica que ha merecido un nombre especial: sicono. Vamos a examinar el sicono en un higo ya maduro, lo que quiere decir que las flores ya fecundadas se habrán transformado en frutos.

Coja un higo agarrándolo por su parte más estrecha, el rabillo. Si el higo está fresco, los dedos se le quedarán manchados de una emulsión lechosa. Nada preocupante: es el látex, popularmente conocido como «leche de higo», que se usó antiguamente para combatir caries dentales, curar las verrugas de la piel y para cuajar la leche [1]. En farmacopea popular se han descrito otras muchas “virtudes”, que tienen más interés folclórico que real.
Mire ahora en el extremo opuesto al rabillo, en la panza del higo. Verá una pequeña depresión en el centro de la cual hay un pequeño ombligo. En los higos inmaduros allí estuvo el ostiolo, una perforación minúscula que funcionaba como apertura de la cavidad cerrada que, a modo de cueva, encerraba a las flores femeninas de tamaño liliputiense. Por esa puerta es por donde, en los higos silvestres, penetran unas minúsculas avispillas para fecundar a las flores que aguardan en el interior. Volveré sobre estas avispas más adelante.

Rompa ahora el fruto y observe el interior. Aparece una pulpa carnosa formada por las paredes jugosas de las llamadas pepitas, que son los verdaderos frutos de las higueras. Son drupas como las cerezas, es decir, carnosas por fuera y con un hueso en el interior, pero minúsculas y por eso se les llama drupeolas o drupillas. Al conjunto se le da el nombre de sicono y constituye el higo que es una infrutescencia o, si se quiere, un falso fruto.

Sección longitudinal de un higo femenino maduro. Obsérvese 
en posición inferior el ostiolo ya cerrado. En el interior hay 
pequeños frutitos carnosos y pulposos, cada uno de ellos formado 
a partir de una flor femenina.
Pero si se ha dado cuenta, aquí falta algo. Si todas las flores de una higuera que produce higos comestibles son hembras ¿quién las fecunda? o, dicho de otra forma, ¿qué pasa con los machos? La respuesta es doble: en primer lugar, en la naturaleza hay higueras machos o cabrahígos, que en realidad son hermafroditas, e higueras hembras. En segundo lugar, para producir los higos para consumo humano masivo, los que usted encuentra en el supermercado, las higueras femeninas se las pintan solas.

Empecemos por el primer punto. La reproducción original de las higueras silvestres (o cultivadas para consumo humano a pequeña escala tal y como se hace en el norte de África con algunas variedades de higos), requiere de dos tipos de árboles diferentes: unos, llamados cabrahígos, que contienen flores masculinas y femeninas y que producen higos que no se comercializan, y árboles hembras, cuyos siconos contienen únicamente flores femeninas y dan higos comestibles.

Sección longitudinal de un higo femenino inmaduro. 
Obsérvese la cavidad central rodeada por centenares 
de flores femeninas todavía sin fecundar. 
 En la parte inferior se sitúa el ostiolo, todavía abierto.
En los cabrahígos las flores masculinas se distribuyen alrededor del ostiolo. Las flores femeninas, que tapizan mayoritariamente la cavidad del sicono, maduran antes que las flores masculinas. Por tanto, no puede haber autofecundación. Tampoco puede haber polinización por el viento porque, el ostiolo, además de minúsculo, está protegido por una empalizada de placas (brácteas especializadas). Las higueras son, pues, obligadamente entomófilas, es decir son polinizadas por insectos. Para penetrar en el interior del sicono, cualquier polinizador ha de pasar, necesariamente, por el ostiolo. En cuando lo haga, se llevará consigo el polen producido por las flores masculinas.

En los siconos de las higueras hembras, la cavidad central está rodeada por centenares de flores femeninas las cuales, una vez fecundadas, se transformarán en frutitos carnosos y pulposos, cada uno de ellos formado a partir de una flor femenina. Un dato importante a tener en cuenta es que estas flores femeninas tienen un estilo largo, de unos 3 mm de longitud. ¿Qué es el estilo? Imagine una botella con cuello. Las flores femeninas son como minúsculas botellas cuyo cuello es el estilo y en cuyo vientre está el óvulo que, una vez fecundado, dará la semilla. Las flores femeninas de los cabrahígos, por el contrario, son de estilo corto: apenas sobrepasa 1 mm de longitud. Imagine ahora que quiere llegar hasta el óvulo, situado, como queda dicho, en el fondo del vientre de la “botella”. En las flores de estilo largo, necesitará una “herramienta que mida, por lo menos, 3 mm; en las de estilo corto bastará con que mida poco más de 1 mm.

Izquierda: Sección longitudinal de un higo femenino inmaduro. Detalles de las flores femeninas de estilo largo. Derecha: Detalle a mayor aumento de la flor femenina de estilo largo. El estilo mide alrededor de 3 mm y ese tamaño impedirá que las avispas, dotadas de un ovopositor más corto, puedan introducir sus huevos en el interior.
Recapitulemos. Tenemos unas higueras, los cabrahígos, con flores masculinas y femeninas. Otras higueras tienen únicamente femeninas, las cuales, para ser fecundadas, necesitan que llegue hasta ellas el polen (con los gametos masculinos que contiene) producido en las flores masculinas, que insisto, se encuentran en otros árboles situados a cierta distancia. Se necesita un vector que lleve el polen de unas a otras. Ahí es donde entran en juego unas avispas liliputienses que actuarán como polinizadoras.

Vespa crabro
Conviene insistir en que se trata de avispillas minúsculas, porque si se dice que a los higos los fecundan las avispas, inmediatamente vienen a la cabeza las especies del género Vespa que muestro en la foto adjunta, cuyos representantes pueden alcanzar 2,5-4 centímetros de tamaño. El tamaño de la avispa (Blastophaga psenes) de los higos mediterráneos apenas supera los 4 milímetros, lo que, si se compara con las avispas comunes, es una diferencia de tamaño tan notable como la que existe entre un gran danés y un chihuahua. Mal contadas, existen más o menos entre 800-900 especies de Ficus y cada una de ellas necesita que una avispa de la familia Agaonidae (una distinta para cada especie de Ficus) penetre en la inflorescencia y polinice las flores femeninas, cuya maduración posterior dará lugar a un higo.

Blastophaga psenes
Vamos con las avispillas de marras. Si la fertilización de las flores femeninas de la higuera depende de Blastophaga, el ciclo de vida de esta última depende de la presencia de los higos del cabrahígo. La simbiosis es perfecta. Excepto cuando vuela desde un sicono del cabrahígo hasta otro sicono de otro cabrahígo o de una higuera hembra, todo el ciclo de vida de Blastophaga se desarrolla en el interior de los siconos. El hecho de que los cabrahígos produzcan higos durante todo el año permite a Blastophaga, cuyo único hábitat para desarrollarse son los siconos, encontrar siempre una higuera acogedora. Otro dato importante con respecto a estas avispillas es que mientras que las hembras son voladoras y poseen dos pares de alas, los machos carecen de ellas y jamás ven la luz porque toda su corta vida se desarrolla en el interior del sicono en el que hayan nacido.

Podríamos empezar por otra fase del ciclo cerrado de Blastophaga, pero empezaremos a partir de una hembra que, cargada de huevos tras haber sido fecundada en el interior de un cabrahígo donde ha convivido con las flores masculinas, penetra en el sicono de otra higuera. Recuerde que en los cabrahígos había flores masculinas; por tanto, además de huevos, la avispa irá cargada con el polen producido en ellas. Tanto si quiere penetrar en el sicono de una higuera hembra o en el de un cabrahígo, deberá penetrar por el ostiolo e irá a inocular sus huevos en las flores femeninas.

La hembra inocula los huevos a través de un tubo, el ovopositor u oviscapto, que mide unos dos milímetros. Si la avispa ha entrado en una higuera hembra, cuyas flores tiene estilos largos, no alcanzará con su ovopositor a poner el huevo en el óvulo, por lo que sólo podrá polinizarla. La fertilización de las flores induce el desarrollo del higo carnoso listo para el consumo. Terminado su trabajo, la desdichada avispa intenta salir por donde había entrado, pero le resulta imposible porque se lo impide una empalizada de brácteas en forma de placa que actúan como una válvula anti retorno. Su destino es la condena a muerte en el interior de su recién estrenada prisión.

En el caso de una (o varias) avispillas que hayan penetrado en un sicono de cabrahígo, como las flores son de estilo corto, la longitud del ovopositor excede la longitud del estilo y los insectos no sólo polinizan, sino que inyectan los huevos en los óvulos florales. Después de inoculado el huevo, la larva se alimenta de la semilla en desarrollo, crece y se convierte en adulto dentro de la semilla. Cuando las crías eclosionan, unas son machos y otras hembras. En los siconos de los cabrahígos, las hembras, una vez fecundadas por los machos, recolectan polen guardándolo en unos sacos que poseen en el tórax. Antes de morir y usando sus potentes mandíbulas, los machos abren un nuevo orificio por el que saldrán las avispillas hembras a la búsqueda de un nuevo sicono. En uno y otro caso, el ciclo de vida de las avispillas está cerrado.

Hembra inmadura de Blastophaga psenes
en el interior de una drupéola
Repase ahora y tomará nota de que en los higos maduros siempre debería haber avispillas muertas. Sin embargo, si rebusca en el interior de los higos comerciales no encontrará ninguna. De la misma forma que los plátanos y muchas otras frutas carecen de semillas, las higueras femeninas que producen higos en grandes cantidades para el consumo humano producen los sabrosos higos por partenogénesis, lo que literalmente significa que producen descendencia sin necesidad de ser polinizadas. La selección realizada por la experiencia de los agricultores ha logrado estas variedades partenogenéticas de higueras que aseguran la producción sin los albures de la visita de los insectos. Estas higueras se cultivan de forma asexual en los viveros utilizando injertos o enraizados. 

Lamento defraudarlos, pero no, al engullir higos no tragamos avispas. Pero como noto que usted desconfía, sepa que aun en el caso de que una avispa entrara en un fruto hembra y muriera dentro de él, no nos comeríamos al desdichado insecto. Si una avispa despistada entrara en el fruto se descompondría por completo y el higo en desarrollo incorporaría sus restos como nutrientes, los cuales serían absorbidos tal y como hacen las plantas con los nutrientes del suelo. Sería como decir que, si un conejo muere, se descompone en el suelo y una planta lo absorbe en forma de nutrientes, estaríamos comiendo conejo cuando nos comemos la planta.

Ahora bien, en determinadas variedades de higos autóctonos como las de tipo Esmirna, cultivadas en el norte de África, para favorecer la polinización de las higueras hembras se lleva a cabo un procedimiento muy antiguo, la caprificación, que consiste en situar sobre las higueras cultivadas ramitas fructíferas de cabrahígos silvestres cargadas de blastófagas, las cuales, introduciéndose en los higos, llevan a cabo la polinización y aseguran la madurez de estas variedades que, sin esa práctica, dejarían caer los frutos prematuramente.

Y ahora un datos de propina. Todos los años cuando empezamos a comer higos surge la misma cuestión: ¿Cuál es la diferencia entre las brevas y los higos? ¿Todas las higueras dan brevas? Los brevales son higueras que tienen la capacidad de dar dos floraciones (bíferas o reflorecientes) Las brevas proceden de flores tardías de otoño que quedan en el árbol durante el invierno y producen las brevas en primavera. Mientras tanto, en las ramas del año se producen, paralelamente, las flores del año que darán lugar a los higos en pleno verano.




[1] Este látex es la causa de que en las culturas árabes el higo sea un símbolo de la masculinidad, porque equivocadamente relacionan el lechoso fluido con el semen. En cambio, para la cultura cristiana el higo es símbolo del sexo femenino por motivos que mi natural candor me impide poner por escrito.