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miércoles, 26 de agosto de 2026

¿CUÁNDO NACIÓ REALMENTE ESPAÑA? (2)

 

Cuando las Cortes eligieron a Amadeo de Saboya en 1870, la fórmula constitucional fue inequívoca: «Rey de España». Era la primera vez que se usaba ese título. Su abdicación y su regreso a Italia en 1873 condujeron a la declaración de la Primera República Española. El monarca escribió una misiva a las Cortes en las que, antes de abandonar el país, explicaba el por qué de su marcha. Esa es una reproducción apócrifa de dicha misiva.

Mi artículo anterior sobre estetema dejó abierta una cuestión: ¿cuándo puede hablarse de la creación del estado español? Trataré de dar respuesta ahora.

No existe una fecha única indiscutible, porque depende de qué llamemos Estado español. Pero si queremos contestar con cierto rigor histórico, yo distinguiría varios momentos.

1479 no crea todavía un Estado español. Con la llegada de Fernando II al trono de Aragón, Isabel y Fernando gobiernan conjuntamente Castilla y Aragón, pero aquello es una unión dinástica, no una fusión estatal. Cada Corona conserva leyes, Cortes, moneda, fiscalidad, fronteras aduaneras e instituciones. Tampoco 1492, pese a la conquista de Granada, transforma automáticamente esa monarquía compuesta en un Estado unitario. Navarra ni siquiera se incorpora a la Corona de Castilla hasta 1512-1515.

Con los Austrias, desde Carlos I, resulta perfectamente razonable hablar de Monarquía Hispánica o Monarquía de España. Existe un soberano común y una política exterior y dinástica común, pero continúa siendo una monarquía compuesta. Un valenciano, un castellano o un aragonés estaban sometidos al mismo rey, pero no necesariamente a las mismas leyes, impuestos o instituciones. Felipe II podía ser rey de Castilla, Aragón, Valencia, Navarra, etc.; jurídicamente no gobernaba un único «Reino de España» homogéneo.

El gran punto de inflexión llega después de la Guerra de Sucesión. Los Decretos de Nueva Planta, promulgados por Felipe V entre 1707 y 1716, suprimieron buena parte de las instituciones propias de los territorios de la Corona de Aragón y extendieron un modelo administrativo mucho más centralizado, inspirado fundamentalmente en Castilla. Navarra y las provincias vascas conservaron, sin embargo, sus fueros. Por eso 1715-1716 constituye probablemente la mejor fecha si queremos señalar el comienzo de un Estado español centralizado.

Pero tampoco es todavía el Estado-nación contemporáneo. Para eso debemos entrar en el siglo XIX. La Constitución de Cádiz de 1812 introduce algo radicalmente diferente. Su artículo 1 comienza:

«La Nación española es la reunión de todos los españoles de ambos hemisferios».

Y el artículo 3 establece que:

«La soberanía reside esencialmente en la Nación».

Ahí cambia la naturaleza de la legitimidad política. El país ya no se concibe simplemente como un conjunto de territorios pertenecientes a un monarca. Aparece constitucionalmente la nación española como sujeto soberano.

El proceso continúa durante el siglo XIX, especialmente con la reorganización provincial de 1833, la construcción de una administración estatal uniforme, la Hacienda, el Ejército, los códigos legales y las sucesivas constituciones. Es entonces cuando va adquiriendo las características reconocibles del Estado español contemporáneo.

Así que yo lo resumiría de esta manera:

Antigüedad: Existe Hispania como nombre geográfico

Edad Media: Existe España/Espanna como concepto geográfico e histórico

1479: Unión dinástica de Castilla y Aragón

1492 : Granada se incorpora a Castilla; no nace un Estado español unitario

Siglos XVI-XVII: Monarquía Hispánica: una monarquía compuesta

1707-1716: Nueva Planta: gran salto hacia un Estado español centralizado

1812: Nación española soberana y Estado constitucional

Siglo XIX: Consolidación administrativa del Estado español moderno

Por eso, si en queremos atrevernos a contestar «¿cuándo nació España?», podemos concluir negándonos a proporcionar la fecha rotunda que el lector espera, porque España nació varias veces. Como nombre, tiene más de dos mil años; como idea geográfica e histórica, atravesó toda la Edad Media; como monarquía común, comenzó a perfilarse con los Reyes Católicos y los Austrias; como Estado centralizado, dio un salto decisivo con Felipe V; y como nación soberana constitucional, nació en Cádiz en 1812.

Y esto refuerza mucho el argumento del artículo anterior: que Alfonso X escribiera Estoria de Espanna hacia 1270 demuestra inequívocamente que existía España como nombre y concepto histórico; no demuestra que existiera el Estado español.

Hay además una cuestión interesante: ¿cuándo empezaron los propios monarcas a utilizar oficialmente el título «rey de España»? Ahí la historia vuelve a complicarse de una manera muy instructiva.

La respuesta es reveladora: mucho más tarde de lo que suele suponerse. Los Reyes Católicos no fueron oficialmente «reyes de España», ni tampoco lo fueron, en sentido jurídico estricto, Carlos I, Felipe II o Felipe IV.

Isabel y Fernando acumulaban títulos. En los documentos solemnes eran reina y rey de Castilla, León, Aragón, Sicilia, Granada, etc. Tras la conquista de Granada se añadió el nuevo reino a la lista, pero no apareció un Reino de España que absorbiera jurídicamente a los demás. La conocida expresión «Reyes Católicos» tampoco significa «reyes de España»: fue un título honorífico concedido por Alejandro VI en 1496.

Sin embargo, y aquí empieza lo interesante, desde finales del siglo XV y durante los siglos XVI y XVII encontramos con frecuencia expresiones como rex Hispaniarum, «rey de las Españas» o incluso «rey de España», especialmente fuera de la estricta titulación jurídica. Diplomáticos, cronistas, impresores y otras cortes europeas necesitaban una manera mucho menos aparatosa de referirse al monarca que recitar «rey de Castilla, de León, de Aragón, de las Dos Sicilias, de Jerusalén, de Navarra, de Granada…».

Así, Felipe II podía ser llamado perfectamente «rey de España» por sus contemporáneos, aunque esa no fuera su titulación jurídica fundamental. Y el plural «las Españas» es especialmente significativo: reflejaba una monarquía formada por varios reinos y territorios sometidos al mismo soberano.

Con los Borbones se produce otro paso. Felipe V continúa utilizando una larga relación de títulos, pero los Decretos de Nueva Planta de 1707-1716 transforman profundamente la estructura de la Monarquía. Desaparecen muchas de las instituciones particulares de los territorios de la Corona de Aragón y aumenta considerablemente la centralización. «España» va dejando de ser solamente el término que engloba los diferentes reinos para convertirse cada vez más claramente en el nombre de una unidad política.

Pero ni siquiera entonces desaparece inmediatamente el plural. La Constitución de Cádiz de 1812 habla de la «Nación española», pero Fernando VII todavía utiliza una fórmula que hoy resulta extraña: «Don Fernando VII, por la gracia de Dios, Rey de Castilla, de León, de Aragón...», seguida de la larguísima enumeración tradicional. En otros documentos aparece abreviadamente como «Rey de las Españas».

El cambio decisivo se produce con Isabel II. Hasta mediados del siglo XIX continuaba oficialmente la titulatura histórica. Pero en 1837 la propia Constitución comienza diciendo:

«Doña Isabel II, por la gracia de Dios y la Constitución de la Monarquía española, Reina de las Españas...»

Todavía las Españas, en plural.

Y llegamos finalmente a 1868, un año especialmente interesante para nuestra pregunta. Poco antes de la Revolución Gloriosa que destronaría a Isabel II, un real decreto de 13 de octubre de 1868 —ya bajo el Gobierno Provisional— dispuso la simplificación de determinadas denominaciones oficiales; pero el proceso de fijación del título moderno culmina en el nuevo régimen. Cuando las Cortes eligieron a Amadeo de Saboya en 1870, la fórmula constitucional fue inequívoca: «Rey de España». Amadeo I reinó desde 1871 con ese título.

Y después de la Restauración, Alfonso XII aparece igualmente como: «Rey constitucional de España». La Constitución de 1876 comienza: «Don Alfonso XII, por la gracia de Dios Rey constitucional de España...» Ahí ya estamos plenamente en nuestro lenguaje político moderno.

Por tanto, tenemos una paradoja histórica: Alfonso X escribió una Estoria de Espanna hacia 1270, pero tuvieron que pasar aproximadamente seis siglos para que un monarca utilizara «Rey de España» como título oficial constitucional en el sentido moderno. Eso no significa que durante esos seis siglos «España no existiera». Significa algo mucho más interesante: el nombre España es muchísimo más antiguo que el Estado que acabó llevando ese nombre.

Y añado este dato al artículo porque desmonta el argumento del hilo de X. No hace falta negar absolutamente nada de lo que dice Alfonso X. Al contrario: podemos aceptar que escribiera Espanna, aceptar la antigüedad de Hispania y aceptar que Felipe II fuese conocido internacionalmente como «rey de España». El error consiste en pensar que un topónimo, una identidad histórica, una monarquía compuesta y un Estado-nación son cuatro nombres para la misma cosa.

No lo son. Y los propios títulos de los reyes españoles permiten observar, casi palabra por palabra, cómo se produjo esa transformación.